Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


miércoles, 1 de enero de 2014

98.-La oratoria política (I)


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

Fotografías llamadas ""Adolf Hitler ensaya gestos supuestamente espontáneos mientras se escucha una grabación de uno de sus discursos anteriores""

El líder alemán Adolf Hitler, ensaya gestos destinados a parecer espontáneos mientras se escucha una grabación de uno de sus discursos. En 1927, cuando Heinrich Hoffman tomó estas fotos, Adolf Hitler cultivó cuidadosamente su imagen publica como líder del partido nacionalsocialista de Alemania. 
El Heinrich Hoffman (Fürth, 12 de septiembre de 1885 – Múnich, 11 de diciembre de 1957), fue un buen amigo de Hitler y su fotógrafo exclusivo, tituló las imágenes: "Adolf Hitler ensaya gestos supuestamente espontáneos mientras se escucha una grabación de uno de sus discursos anteriores" Las fotos podían acabar con el mito de las habilidades naturales para la oratoria de Hitler por lo que ordenó a su fotógrafo  que las destruyera,  pero  no lo hizo y fueron publicados en las memorias personales de Hoffmann "Hitler fue mi amigo" (1955). 

El orador innato.


El orador  Jesús Suevos (Jesús Suevos Fernández-Jove  nacido en Ferrol, La Coruña, 12 de diciembre de 1907, y fallecido en Madrid, 19 de mayo de 2001, fue un político y periodista español.) dijo que para se orador había que hablar, constantemente, y a todas horas y que luego era  cuestión de subir al estrado y zás.


Lo mismo me dijo el político y orador belga  León Degrelle.(Bouillon, Bélgica; 15 de junio de 1906 – Málaga, España; 31 de marzo de 1994)  Según él basto con empezar a hablar y seguir durante el rato que  convenga.  
Indudablemente parece este el mismo procedimiento de Blas  Piñar,  (Toledo, 22 de noviembre de 1918 - Madrid, 28 de enero de 2014), mientras que Hitler, por lo que he leído, dictaba a sus  secretarias los discurso el día anterior a la fecha en cuestión, y tal  como se lo escribían directamente a máquina, los leía en las sesiones  del Reichstag.
 Sus colaboradores decían que esos discurso estaban  llenos de alusiones a temas había tratado con ellos durante la semana  anterior, es decir, lo que me había indicado Jesús Suevos.  
Además el 80  por ciento de los discursos de Adolf Hitler eran improvisados. Dictaba  lo que había de dar en el Reichstag y que podían tener trascendencia  política internacional, una vez ya en el poder.

Estos grandes oradores  de la historia, por lo que se ve, no precisan preparación  alguna, ocasionalmente Hitler llevaba durante sus campañas electorales, un papel en la mano con algunas anotaciones, pero en todo caso creo que  para aquellos que no somos superdotados, es precisa una preparación.

LA PREPARACIÓN DE UN DISCURSO.

Lo primero es elegir el tema general.  Se puede elegir un máximo de  cuatro o cinco temas bastante diferentes entre sí.  Un discurso de una  hora no da para más.

 Imaginemos que el tema elegido para el mitin es  "LA DEMOCRACIA".  Lo dividimos en cuatro temas, que podrían se IGUALDAD, LIBERTAD, FRATERNIDAD, PAZ.

Esos temas lo podemos subdividir en otro sub temas, IGUALDAD: de sexos, de razas, de creencias, etc.  LIBERTAD, de residencia, de trabajo, de  pensamiento.  FRATERNIDAD, entre los pueblos, entre las razas, entre las  ideologías.  PAZ, entre las naciones, los bloques, etc.  Dentro de cada  subapartado podemos poner indicaciones marginales.

 En la página  siguiente voy a indicar en forma de esquema una forma de presentarlo. En ese papel inicial en que indicamos los temas, podemos hacer cuantas  anotaciones queramos, pero lo que no hacerse es a última hora, hacerlo  de nuevo, en limpio, porque mientras hablemos no nos acordaremos  absolutamente de nada.
 Si conservamos el papel original, la memoria  fotográfica, recuerda los tonos diferentes de las anotaciones en los  lados, etc.  Hacerlo de nuevo obliga a llevarlo en la mano y consultarlo  periódicamente.
Hay que tener presente que pese a los mejores deseos, nos olvidaremos de  cosas importantes y que, aún teniendo el papel en las manos, no  encontraremos momento para mirarlo, pues esas décimas de segundo  necesarias parecen siglos cuando todo el mundo está exclusivamente  pendiente de uno. Igualmente hay que tener en cuanta que si preparamos  un discurso de una hora, la duración real en el mitin será como máximo   de la mitad.
No hace falta decir que con el tiempo y la experiencia todas estas    dificultades van siendo vencidas, pero los que han dado alguna  conferencia o discurso, saben que eso pasa exactamente así.

El esquema de un discurso, según lo indicado antes podría ser:

IGUALDAD
sexos, En el trabajo, En la familia, En la política.  etc.

 LIBERTAD
de residencia, de marchar al extranjero, de marchar a otra provincia, de cambiar de domicilio, de trabajo, etc.

Y así sucesivamente.  Este esquema quedará memorizado rápidamente.  Lo aprendérselo de memoria, pues si surge algún inconveniente y debe uno  terminar antes de los previsto o extenderse más tiempo, le será  imposible.

COMO DAR UN DISCURSO


Hay algunos aspectos externos que tiene para mí indudable importancia.  Es fundamental no lee y, en la medida de lo posible, no llevar notas en  la mano.  Si queremos llevarlas las podemos dejar en un bolsillo por si  hemos de recurrir a ellas o, incluir alguna cita contextual larga y  aprovechar la ocasión para llevar anotaciones en dicha cita.
 Hemos de  llevar los bolsillos vacíos o hacer, como Degrelle -mencionado antes- ,  que lleva una americana solo para el mitin.  Si llevamos algo en los  bolsillos con el movimiento lógico del discurso puedo uno, entre la  calderrrilla y las llaves, parecerse a un trineo con sus peculiares  campanitas. hay que evitar balancearse.
 Esto es tanto más importante cuando detrás  del orador hay algún símbolo muy contrastado, -blanco sobre rojo, por  por  ejemplo-, que va emergiendo por la derecha y la izquierda de la cabeza  del orador.  Tampoco conviene mucho de un lado al otro.  Hay que  disponer de un estrado sin nadie ni nada. 
Tampoco conviene mucho de un lado al otro.  Hay que  disponer de un estrado sin nadie ni nada.  Creo que nunca lo he  conseguido pero insisto en ello.  Sobre el estrado, sin arreglatorio, ni  botella, ni mesa barroca, etc. debe estar únicamente el orador, sin nada  en las manos, y empezar a hablar como lo estaría haciendo en su casa. Equivocarse, tartamudear, confundirse, etc., no tiene mayor  importancia.
Al contrario, da la sensación de una conversación normal, siempre que uno no se vea nervioso o confundido.  Si nos equivocamos no  hemos de preocupar, pues la mayoría de gente apenas se da cuenta.
 No  hemos de cometer el error de decir "mocasines" en lugar de "adoquines"  y, llamar nosotros mismos la atención sobre ello, diciendo el clásico,  "perdón, queríamos decir...", pues entonces todo el mundo ríe, mientras que nadie lo hará si continuamos.

En ocasiones, cuando se ven movimientos en la sala, comentarios entre  varios, señales, cuando entra la policía, etc., uno pierde el hilo de lo  que decía. Nunca ha de pararse.  Ha de salvar el trance hablando sin  decir nada durante el tiempo que convenga hasta coger el hilo de lo que  se decía, lo cual a veces no es nada fácil.

Frases como, "es indudable  que en todo caso hay que ser conscientes de que los problemas exigen una  solución adecuada a la naturaleza de los mismo, pues corresponde a la  naturaleza de casa cosa una igual correspondencia en su resolución, otra  forma de actuar contribuiría a confundir la forma de concebir las  soluciones de aquellos aspectos más transcendentes..." y con cualquier  frase de puente, podemos volver al camino original.

 Quizás los más observadores podrán notar algo raro en el transcurso de  la incoherente frase, pero es que realmente aunque para nosotros parezca  que ha pasado mucho tiempo, la gente presente en las sala, no se ha  percatado pues en conjunto se ha tratado de segundos.

Es importante elegir bien la hora. 

 Que no coincida con partidos de  fútbol retrasmitidos por televisión, ni con actos similares de signo  parecido.
La 7 u 8 de la noche es una hora habitualmente buena.  La sala ha de ser cuidadosamente elegida y decorada.  Es  preferible una sala pequeña atestada que una enorme, con más gente que  la otra, pero que se vea vacía.  . 
No hay que mirar a un solo punto de la sala, y menos a la mesa o al  techo.  hay que ir cambiando la vista de lugar, mirando por igual a las  primeras filas que a las últimas.  Unicamente resulta un poco forzado mirar a un segundo piso si lo hay. Pero nunca hay que tener la vista  fija.
No hay que hablar rápido.  Siempre mantener la calma e ir  pensando en ello para no "dispararse", así se dispone de más tiempo para  pensar.

Darse cuenta de cuando el público está cansado.

  En ese momento hay que  caminar ya hacia el final del acto, procurando decir lo más importante  de lo que nos queda en el tintero.  Los brazos deben ayudar a la  expresión, pero sin exageración.  Hay que estar atento de lo que pasa en  la sala y a las mínimas expresiones del público.

 Siempre hay en la sala  en que va asistiendo con la cabeza, o negando.  "El orador tiene el  auditorio al cual se dirige un punto permanente de referencia -escribe  Hitler-, siempre que sepa leer en la expresión de sus oyentes hasta qué  puntos éstos son capaces de seguirle y comprender sus ideas".  ha de  estar pendiente de todo lo que ocurre y hacer los oportunos comentarios  en los momentos precisos,  aunque sean totalmente fuera de texto  previsto.


 QUE DECIR EN UN DISCURSO

Lo profundo da categoría y lo divertido llena.

  Creo que lo ideal es  ser siempre profundo y divertido. En general los mítines organizados por un partido, se llenan con  simpatizantes de ese partido.  No hace falta pues preocuparse de aclarar  algunos puntos que para la gente de la calle estrían oscuros, sin  embargo hay que ser claro y sencillo en la exposición.

 Hitler dice que si el orador "nota que sus oyentes no parecen hallarse  convencidos de la veracidad de lo expuesto, optará por repetir lo mismo  cuantas veces sea necesario, siempre en forma de nuevos ejemplos, refutando las objeciones que, sin serle hechas, capta él del auditorio y  las replica y desmenuza hasta que, en definitiva, el último sector de la  oposición revele a través de su actitud haber capitulado ante la lógica  argumentación del orador".


 Esto tiene ahora relativamente poca importancia en los mítines pues,  como queda dicho, se llena de correligionarios.  Siempre hay que pensar  en esa 5, 10 o 100 personas que no nos conocen y a ellas hay que dirigir  una parte de nuestra argumentación, pero realmente la necesidad indicada  por Hitler ahora la tenemos raspasada a la televisión o al parlamente,  toda vez que los debates parlamentarios son retrasmitidos por  televisión. 
En este caso hay la indudable dificultad de que no puede verse al  público.  Cuando la "oposición" va a un mitin que no es de los suyos,  solo lleva intensiones destructivas. 
Como he dicho antes, lo importante es la forma de decir las cosas, más  que las cosas en sí.  Hay que utilizar ejemplos muy gráficos,  independientemente de que sean adecuados o no.  si queremos justificar  la conveniencia de ir poco a poco y paso a paso, sin grandes accione  espectaculares. Cuanto más multitudinario es un acto, tanto más generales han de ser las ideas.

Lo importante pese a todo, es la forma de decir las cosas. 

 Hay que  procurar evitar el hablar como en las sinfonías clásicas que veinte  compases antes de terminar ya se adivina el final.  Hay que salir sino  con ideas nuevas, con formas nuevas de presentar esas ideas. 
hemos de mencionar también la importancia de impostación de la voz.  Es  imposible por escrito matizar este extremo, pero indudablemente a cada  situación corresponde una peculiar impostación.  Incluso, en los  ejemplos sonoros que acostumbro a poner al dar el mana de la oratoria,  siempre destaco un discurso de Hitler en el cual logra el aplauso  general, únicamente por la impostación adecuada.

 Por último señalaré los puntos que Le Bon considera básicos para un  "agitador", "la afirmación, la repetición y el contagio.  la simple  afirmación, limpia de razonamientos y de prueba, es uno de los más  seguros medios de inculcar las ideas en el espíritu de las muchedumbres. 
Cuando una afirmación se ha repetido suficientemente y hay unanimidad en  la repetición, fórmase lo que se llama una corriente de opinión, dando  lugar a que surja el poderoso mecanismo del contagio".

CONCLUSIÓN 

En definitiva cuando se carece de las virtudes innatas de los grandes  oradores, que en definitiva no son demasiados a lo largo de la historia,  hay que prepararse meticulosamente para la actuación en público.
No hay  realmente sistemas patentados, y por ello cada cual sobre la marcha puede ir logrando la "técnica" adecuada.

Los mítines tienen el gran inconveniente de que han de ser "éxitos". No pueden resolverse como uno quiera sino como quiera el público.  En una conferencia en la que se trata de exponer un tema, es conveniente  también tratar de hacerla amena a base de anécdotas o comentarios  ingeniosos, pero no es obligatorio.
 Si la gente se cansa, que se canse  y si se va, que se vaya.  El objetivo de una conferencia es formar a una  gente que se supone va con esa intención, pero en un mitin el público  espera pasarlo bien y debe conseguirse que salga con una moral de lucha. 
 Hay que prepararlos concienzudamente y tener presente que siempre se  puede seguir aprendiendo.  Es preciso asistir a los mítines de los que  tengan más fama de buenos oradores para seguir aprendiendo siempre.

Cuando Tarradellas Joan, marqués de Tarradellas, (Cervelló, Barcelona; 19 de enero de 1899-Barcelona; 10 de junio de 1988, fue un político español, presidente de la Generalidad de Cataluña en el exilio desde 1954 hasta 1977, y de la Generalidad desde este último año hasta 1980.) volvió del exilio en medio de una campaña  multitudinaria preparada por todos los partidos en liza , sus palabras:  "ja soc aquí" (ya estoy aquí) constituyen una de las genialidades  oratorias más inteligentes de los últimos tiempos.  Esa simple frase  -ignoro si escogida por él o pro un equipo de publicidad- , fue más  elocuente que todo un largo discurso.

El que quiere ser orador, debe asistir a mítines, propios o extraños, desde un punto de  vista pedagógico, observando aquello pasajes que causan más impacto en  el público y los motivos por los que esto ocurre. 
En un mitin dado por Jesús Suevos  Fernández-Jove (Ferrol, La Coruña, 12 de diciembre de 1907 - Madrid, 19 de mayo de 2001, político y periodista español.) en Barcelona, la parte más notable  tuvo lugar cuando dijo la frase: "En Yalta se reunieron Churchill,  Roosevelt, Stalin... tres criminales de guerra".  Lo lógico es que esta  frase hubiese sido pronunciada en forma de creciendo hasta convertirse  en grito al llamarles criminales de guerra. Suevos hizo exactamente lo  contrario.
 Empezó a un nivel normal, y fue bajando paulatinamente hasta llegar casi a un susurro.  Nadie esperaba por su tono de voz que fuese a  llamar criminales de guerra a los tres grandes, especialmente si tenemos  en cuenta que en la sala se hallaban presentes todas las autoridades  civiles y militares.  Creo que puede calificarse de genial esta forma  elegida, pues evidentemente contrastó plenamente su voz casi apagada con  el estruendoso aplauso que la siguió.

No hay pues sistemas "estáticos", y siempre conviene ir aprendiendo,  así como saber en todo momento cual es el objetivo a conseguir en cada  acto.  Cuando el famoso acto de Madrid en el cual la prensa en pleno  abandonó ostensiblemente la sala molesta por mis alusiones, el público  quedó entusiasmado del acto, de mi improvisación y de mi sangre fría,  pero realmente cometí un grave error.
  Tenía ante mí a toda la prensa  española, a los más destacados periodistas y de hecho el mitin, en  detrimento del público debería habérselo dado todo a ellos.  Les tenía a  todos juntos y les podía convencer pues en lo que llevábamos de acto,  mirando sus rostros, podía ver que se lo estaban pasando bien.
Si por  ejemplo en un mitin vemos que hay una gran masa de gente ajena a  nosotros, hay que dirigirse preferentemente a ellos y procurar ver si  son obreros , estudiantes, etc. para enfocar el discurso en este  sentido. 
Es indudable que la voz tiene una importancia muy grande, como ya he  dicho.  Se puede elevar el tono de la voz, se puede gritar, pero ha de  ser natural.  Hay algunos que creen que un mitin es dar una conferencia  a gritos y eso es falso.  Cuando escuchemos a Hitler debemos tener  presente que en Alemania se habla así, es un idioma más duro y, por otro  lado, hemos de pensar que se ha perdido la costumbre.

 Un "creciendo",  empezado débilmente y ulminando con toda la fuerza de nuestros  pulmones, puede ser de un gran efecto peto es preciso, primero que el  tema lo exija y , segundo, que lo logremos pues muy probablemente  tendremos que tomar aire antes de acabar la frase o llegaremos al final  sin haber alcanzado el punto máximo de la voz.
 Sólo en unos pocos casos  Goebbels y Hitler logran la perfección al respecto.

ARTE DEL DIALOGO Y ENTREVISTAS 

El orador, como ya he dicho, o más exactamente el saber hablar, es una  práctica que tiene varias facetas.  No podemos dominar un en detrimento  de las otras.  Hoy las necesidades políticas van más allá de los grandes  mítines y es por ello necesario, aplicar parte de lo dicho, a los  diálogos, entrevistas, etc.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando en un diálogo en  la radio, en un colegio, etc., o en cualquier ambiente contrario, los  interlocutores o el público hagan sus preguntas, se limitarán siempre a  notorio que nuestros adversarios, particularmente sus oradores  controversistas -escribe Hitler- aparecían en escena con un "repertorio"  determinado y en el cual se repetían siempre los mimos argumentos contra  nuestros acertos, añadiendo que "en cada uno de los discursos, era  esencial orientarse previamente acerca del probable contenido y la forma  de objeciones que podrían ser formuladas en el curso de la discusión,  para según eso analizarlas minuciosamente ya el propio discurso.  
Convenía desde el comienzo mencionar las posibles impugnaciones del  adversario y demostrar su inconsistencia". 
Estas observaciones siguen teniendo validez, pero más bien aplicadas a  las "conferencias" que a los mítines.  También tienen especial valor en  las entrevistas radiofónicas o televisivas.  En ese caso el público no  podrá hacer objeciones, pero las estará pensando y es preciso sacarlas a  colación en el propio discurso o diálogo. 
Dice muy acertadamente Le Bon que "el arte de los gobernantes, como el  de los abogados, consiste en saber manejar las palabras .  Una de las  grandezas de este arte es que,  en una misma sociedad, las mismas  palabras tienen, por lo común, sentido muy diferente para las diversas  capas sociales".
 Las palabras son muy importantes, especialmente cuando  por el uso quieren decir mucho más de lo que realmente dicen.

Algo que hay que evitar en toda discusión, bien sea radiofónica o en  cualquier "mesa redonda", es ir al terreno del interlocutor.
 Hay que  tener en cuanta que desde los licenciados en historia contemporánea, hasta los peones de tercera categoría, nadie tiene la más mínima idea de  la ideología nacionalsocialista o marxista leninista.
 Cualquier militante, por poco  formado que esté, tiene las de ganar en cualquier debate.  Por ello el    interlocutor, cuando vea que está perdido, especialmente si es un buen locutor profesional, procurará llevarnos al tema que a él le interesa, hemos de evitarlo a toda costa.  Si no queremos ir a su terreno, podemos  volver al que nos interese con cualquier excusa.

Ejemplos.

 A la pregunta  formulada por un periodista "¿Que hay de los seis millones de Judíos?" a un  neo  nazi, el  contestó hablando sobre los seis millones... de parados.

Si de cualquier otra forma nos apartan del tema del que queremos hablar hemos de volver a él dejando de lado cualquier otra explicación.  
Un "en cierto modo, pero como yo decía", o "puede ser que sí, peor como iba  diciendo", etc. puede ser importante, pues en ocasiones continuamos por el camino del oponente hasta llegar a situaciones absurdas que se  producen con frecuencia dejándose de hablar de casos generales para  plantearse problemas absolutamente teóricos sobre que haríamos si un  judío cojo y ciego , que nos hubiera ayudado de pequeños, ahora  estuviese colgado de los pies en una plaza pública...
No se ha de  considerar una exageración pues con frecuencia llegamos a discutir casos  individualizados olvidando el tema principal. Hay que evitar también ponerse nervioso, gritar, golpear, indignarse.
El problema más vital, o incluso una alusión despectiva personal, debe  responderse con una sonrisa en los labios, jamás indignado, pero si  puede ser con una gran ironía.  En una ocasión a un miembro de  grupo político  de izquierda le increpó un profesor diciéndole  que era un vago que sólo pensaba en la política y que nunca sería nada.  El alumno, en plena clase le contestó: "por lo menos a profesor si que  podré llegar ,no?".

Lo ingenioso tiene mucho más valor que lo verdadero y aunque ese  "ingenio" espontáneo no lo tenga todo el mundo, hemos de tener en cuenta  que siendo siempre los tópicos mismos, aunque en la primera ocasión no  sepamos responder adecuadamente, en las siguientes ya tendremos las  experiencias pasadas.

La contestación carecía de lógica, pero era ingeniosa y eso es lo más  importante.  La famosa frase de Jesucristo, "Dar al Cesar lo que es del  Cesar", fue realmente genial, y a buen seguro celebró posteriormente la genial ocurrencia. 
Siempre en cualquier debate, hemos de estar pendientes de lo quiere  que contestemos la "oposición", justamente para no contestarlo.
 Aunque digamos algo que no sea lo habitual en nosotros, los correligionarios  que nos escuchen, no se darán de baja por ello, pero en cambio podemos  influir en los que no nos conocen.

Hay que pensar en las frases de manera que, especialmente si se trata  de un programa grabado par TV, no pueda se recortado. hace poco a la TV francesa le pusimos en la bandeja la posibilidad de calificarnos de  violentos al hacer un militante la demostración de romper un bate de  beisbol con la espinilla.
 Mientras se veía dicha escena, se oían las  palabras de Varela diciendo que éramos enemigos de la violencia. Indudablemente nada quería decir todo esto, pero supieron utilizarlo a  su favor. 
En un debate radiofónico no debe preocuparnos demasiado el nterlocutor, pero sí el locutor, que es un profesional.  Su experiencia puede suplir  su ignorancia.  También hay que conocer previamente las personas que se  nos van a oponer, pues con ello tendremos ya mucho ganado. 
El diálogo no es más que un combate del cual hay salir vencedor.  Lo discutido tiene menos importancia que la forma de discutirlo.  Gana el  más hábil y no el que tiene la razón.  En nuestro caso estamos siempre  en ventaja con cualquier otro sector político ya que nuestros oponentes  no conocen nada del nacionalsocialismo y además se repiten siempre en los mismos tópicos como ya he indicado. 
Evidentemente para dominar cualquier tipo de actividad se requiere  práctica y experiencia.  En lo que a conferencias se refiere incluso  mítines, pero en los debates radiofónicos es difícil intervenir por propia voluntad, por ello hay que buscar la manera acercarse lo más posible a esta práctica, y por ello  hay que buscar la manera de acercarse lo más posible a esta práctica, y   eso podemos encontrarlo en los cineforums o en determinados debates públicos.
 Es indiferente en estos casos el tema que se trate.  Lo importante es participar a favor o en contra del conferenciante o presentador .  Levantase en público y opinar.  Pero en estos casos hay  que tener presente que la gente que nos rodea es absolutamente ajena a   nosotros  y que incluso, si se percata de que se intenta politizar, tenderá a no simpatizar.




CONCLUSIÓN 

El orador de hoy tiene una   labor mucho más compleja pues ha de dominar diverso campos, muy diferentes entre sí.  Fundamentalmente antes de participar en cualquier  acto político hay que tener la idea muy clara y lo más precisa posible de la  naturaleza del público, de la cantidad prevista de asistentes, del  carácter del acto y de los temas a tratar. 
 Es imprescindible estar convencido de lo que hay  que hablar y de cómo hay que decir las cosas. Los consejos que he ido facilitando a lo largo de este trabajo es el resultado de muchos años observar  la  lucha política en  el transcurso de la cual he podido perfeccionar poco a poco la técnica necesaria.
 Sin embargo, repito, es precisa una gran dosis de psicología, que facilite la posibilidad de hablar ante públicos muy diferentes. La oratoria, es necesario una gran práctica y un profundo interés para  mejorar poco a poco  la facilidad en este campo. 

Continuación

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