Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


sábado, 11 de enero de 2014

107.-Las técnicas de oratoria de Adolfo Hitler

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Hitler orador:

Hitler poseía un natural talento en la oratoria, un singular personal indescifrable, magnético. Lo que llamamos carisma. Resulta pues adecuado apuntar algunos rasgos típicos de los discursos de Hitler, pues resultan muy valiosos.
Una de las características de la oratoria de Hitler la hallamos en las afirmaciones categóricas. En muchas ocasiones hallamos esas afirmaciones, sin embargo, cuando el tema en cuestión contiene alguna complicación, sobre economía, fenómenos históricos, etc. -, sigue invariablemente a esta afirmación, una serie de detallados y clarísimos ejemplos, que dejan tan claramente expuesto el problema que es innecesaria una explicación posterior. No hay nada más claro para entender la economía que los discursos que Hitler dio sobre el tema. Son trasparentes como el cristal.
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Hitler solía utilizar las repeticiones. A lo largo de cada discurso pueden destacarse dos o tres temas principales, y desde diversos puntos vuelven una y otra vez sobre ellos, pero en una forma amena y sencilla.
La característica más remarcables de Hitler es posiblemente la adaptación al auditorio. Le bastaba una simple mirada para sentirse parte del auditorio y dialogar con ellos con toda sencillez o con toda gravedad.
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Otra de las características de los discursos de Hitler, es la utilización del diálogo en el discurso, esta forma era muy habitual en él y se logra con ella un efecto de claridad y sencillez muy adecuado.
“Son otros muchos los que dicen: Piense usted en que todo pesa sobre las espaldas de los jóvenes. ¡Pues pueden sentirse orgullosos de pasar por esa escuela!” 
Este fragmento de discurso, elegido al azar, muestra una forma muy peculiar y habitual de Hitler en su oratoria.
A través de esos diálogos, consigue Hitler exponer ideas muy profundas en forma muy sencilla. También es normal en Hitler la puntualización de soluciones o de problemas a través de primero, segundo, tercero, etc. Y en general sus discursos cuentan con una parte inicial histórica, evocando los primeros tiempos de lucha, para pasar luego a los temas del momento.
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

La idea de Hitler de que debía empezarse en forma moderada, casi rutinaria, con la voz monótona durante una hora, para pasar en la siguiente a actitudes combativas, continuar en la tercera en igual forma y volver en la cuarta hora al período inicial. 
Sin duda Hitler no dejaba nada al azar, siempre estaba pendiente de su postura y oratoria a la hora de dirigirse al público. En las siguientes imágenes se puede apreciar a Hitler en donde cuida sus movimientos con una especie de mímica ante el espejo para ensayar sus arengas tan famosas.

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy


 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy


 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy


Hitler recibió enseñanza teatral. Ensayó todos sus gestos famosos y hasta las expresiones faciales. Tuvo un profesor, Paul Devrient (1890-1973), que fue cantante de ópera. Este le enseñó técnicas para su puesta en escena y también le enseñó a educar su voz. Pocos políticos se habían tomado esas molestias. Pero Hitler sí. No dejó nada al azar. Solía quedarse afónico tras sus discursos y terminaba absolutamente agotado. Después de cada aparición pública solía preguntar a sus colaboradores sobre cómo había estado.
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

En 1931 la revista norteamericana Vanity Fair lo incluyó entre los mejores oradores de la época. Ciertamente Hitler fue un genio de la oratoria.

  
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Mito de Hitler.

Adolfo Hitler, se a convertido en un mito político histórico vigente en el mundo occidental; en la actualidad existen miles de libros, películas, documentales, series de televisión, programas yotuber,  etc. sobre su vida y sus colaboradores; Hitler  es un tema vigente, que no  ha sido olvidado por las nuevas generaciones, a pesar de mas de 70 años de su muerte, y la desaparición completa  de su generación, y las demás generaciones que fueron contemporáneas a él.

Incluso, según el  escritor estadounidense Mike Godwin, elaboro una ley , que lleva su nombre, por el según la cual cuanto más se prolonga una discusión en Internet, más probable es que surja el nombre de Hitler. ¿Por qué? en palabras de Alec Ryrie, «En la cultura occidental Hitler es la más potente de las figuras morales… Se ha convertido en un punto de referencia fijo paran nuestra definición del mal».

Hitler histórico, se convertido en un Hitler mitológico, no real, centro de conspiraciones, esoterismo, en un  ser atemporal.



  
 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy



Los secretos para hablar en público de Hitler, Demóstenes y Martin Luther 

Demóstenes, Martin Luther King y Adolfo Hitler también dejaron una gran herencia para todos los emprendedores: sus secretos para hablar y convencer. Son las estrategias que emplearon para generar confianza, fidelidad y apoyo. Este legado no está escrito en ningún lugar, lo dejaron escondido en el mejor sitio para hacerlo: frente a los auditorios que cautivaron. Ellos tres emplearon las mismas técnicas en cada discurso y rompieron el mito de que sólo los predestinados podían ser oradores. Estas son las claves con las que ellos hicieron los discursos más emblemáticos de la historia.

Conocer al auditorio.

Antes del encuentro, el orador sabe a quiénes les hablará. Se trata de un estudio demográfico para conocer las generalidades del público, y de uno más específico que revelará las motivaciones que tienen sus futuros oyentes. Las entrevistas cara a cara con alguno de los participantes lograrán enfocar bien el discurso al centrarse en motivaciones reales y no especulaciones o supuestos. Esto permitirá concretar la exposición. Para que haya mayor fiabilidad, es necesario realizar tres entrevistas.
Visitar el sitio de trabajo y acompañar a uno de los miembros del auditorio durante la jornada laboral logrará que el orador conozca perfectamente qué realizan y cómo lo hacen. Los informes anuales y los sitios web de la empresa a la que se ofrecerá la conferencia son otras fuentes valiosas de información para saber exactamente a quiénes se hablará y cómo se deberá hacerlo.
El activista y pastor Martín Luther King, por ejemplo, cuidaba que su lenguaje fuera comprensible y tomaba los deseos no rescatados de su público para presentarlos como propios. Su discurso más importante, “Tengo un sueño”, realmente era el sueño de todos.

Preparar un contenido sobresaliente.

Una gran exposición invita a quienes la oyen a explorar otras formas de pensar y  actuar de un modo diferente. La preparación del contenido, su estructuración y su comunicación son tres actividades interrelacionadas que logran ese objetivo.
El contenido de la exposición tendrá más fuerza si se comienza con una frase impactante. El mismo puede reforzarse con una pregunta retórica que haga pensar a los asistentes y reclame toda su atención. Por otra parte, el título de la ponencia funciona como un gancho: supone un elemento clave de decisión para asistir o no a la conferencia.
En nuestras presentaciones debemos prestar especial atención a los comienzos y finales. Investigaciones sobre la memoria muestran que el material que se recuerda más fácilmente y resulta más impactante es el que se encuentra al comienzo y al final. Por ello es conveniente abrir y cerrar toda exposición de forma contundente. Sólo tenemos 90 segundos para captar la atención del público.
Una buena forma de terminar la exposición es con una rápida revisión del material cubierto o utilizando una cita genial, una historia o una anécdota. Las citas son un material perfecto para potenciar el contenido y lo bueno de ellas es que existe una para cada ocasión. Las historias son otro de esos ingredientes que ilustran el contenido y animan la exposición. Pueden utilizarse como introducción; para romper el hielo, como ejemplo, explicación o ilustración, estudio de caso, metáfora o como conclusión.
Sin embargo, para que las exposiciones resulten enérgicas, memorables e impactantes, se utilizan historias convincentes para ilustrar el concepto, se emplea una simulación para que los asistentes adquieran una experiencia de primera mano y, finalmente, una conclusión avalada por pruebas científicas, aunque el orden de los elementos se puede alterar según las necesidades de la exposición. Adolfo Hitler era un orador que empleaba sistemáticamente historias, experiencias y datos contundentes. Apelaba a razones y emociones de su público.

Organizar el contenido de forma excepcional.

Los oradores de gran nivel trabajan en el contenido y en la comunicación del mensaje, pero también en la manera en la que organizarán el material. Al comienzo de la presentación se anuncian cuántos puntos se van a tratar y, cada vez que concluya uno de ellos se señalan al auditorio: “ese era el segundo punto”. Dichas explicaciones se pueden apoyar en material visual.
Pueden utilizarse ocho estructuras organizativas: cronológica, geográfica, analítica,  funcional,  comparativa,  conflictiva,  metafórica y una combinación de las anteriores. El 80% de los ponentes emplea el modelo cronológico, pero puede resultar tedioso, conviene combinar las estructuras.
Es necesario asegurarse de que haya cohesión, y para esto se debe escribir una misión, desarrollar metas y objetivos, formular y responder preguntas esenciales, utilizar diagramas como guías para exponer pensamientos claros y ensayar la presentación. Por último, incluir una llamada a la acción. Es aconsejable prestar atención a las transiciones, pues estas son clave para la claridad

Desarrollar una comunicación dinámica.

Existen 13 técnicas para hacerlo:

  1. No iniciar con frases trilladas como “estoy muy contento de estar aquí hoy”.
  2. Utilizar palabras enérgicas y no emplear la voz pasiva.
  3. Emplear el impulso de las cosas que dice en primer y último lugar, las que repite con frecuencia y las que se le da bien decir. Se trata de generar una presentación impactante, que luzca natural y convincente.
  4. Poner un poco de suspenso. Las presentaciones resultan más entretenidas si se les añaden flashbacks o si se hace una presentación cronológica inversa al contar primero las consecuencias y luego analizar cómo llegamos a ellas.
  5. Utilizar algún artilugio para darle una nota dramática a la par de que es divertida. Se trata de encontrar un objeto que represente un aspecto de lo que hablamos. A veces se trata de sujetos imaginarios que pueden representarse mediante objetos, dibujos o música.
  6. Utilizar representaciones teatrales para dar vida a sus exposiciones. Quien sabe actuar sabe comunicar.
  7. Utilizar la pausa para enfatizar algo, antes y después de lo que desea enfatizar. En lenguaje oral, las pausas equivalen a las comillas del lenguaje escrito.  También conviene bajar el volumen de la voz para generar expectación.
  8. Utilizar el humor en el momento oportuno y de la forma adecuada, pues es un arma poderosa que puede enaltecer o destruir tu presentación.
  9. Sólo tenemos 90 segundos para ganarse la atención del público. Un saludo convencional o la enunciación del tema a tratar de una manera rígida no atrae la atención. Hay que apostar por algo más arriesgado, que dé de qué hablar.
  10. El role play puede ser una de las mejores actividades para aprender, pero debe ser una actividad voluntaria. El aplauso del público a veces logra ser muy estimulante para que más personas se decidan a participar.
  11. Hacer que los asistentes resuelvan problemas reales y luego dejar que los asistentes comparen sus soluciones antes de exponer las decisiones que tomaron en la vida real.
  12. Prepárase para las preguntas anticipándolas.
  13. La última oportunidad de recoger todo lo que ha dicho en su presentación es un final de impacto, que puede tomar muchas formas, incluida la de un poema.

Hacer que recuerden el contenido.

Las personas recuerdan el 50% de la información expuesta durante 24 horas después de haber dado una presentación, mientras que dentro de las siguientes 24 horas olvidará un 50% de ello. El individuo medio olvida el 75% de lo que oye en una conferencia, pero hay técnicas para que se logre recordar.
Una de estas es repetir y decir con otras palabras lo que ya ha dicho, pues si reiteramos un dato siete veces, las posibilidades de que la gente lo recuerde aumentan en  80%. Por eso los oradores con experiencia dicen lo mismo hasta tres o más veces.

Martin Luther King cambiaba sus explicaciones y exponía un principio de simple aplicación para poco a poco añadir complejidad al asunto, mientras Demóstenes pedía a uno de los asistentes que resumiera el material cubierto antes de pasar al punto siguiente.  Para que los asistentes estén atentos, se recomienda que nos sirvamos del humor, la novedad y del factor sorpresa. Improvisar juegos y dinámicas también permiten el aprendizaje activo.
Finalmente, el éxito de un orador depende de que los conocimientos impartidos generen acción. Hitler tenía esto muy claro. Cada pieza de oratoria del führer llevaba a realizar acciones muy claras, generalmente bélicas pero a veces de simple orgullo racial. Actualmente, nuestros discursos no se emplearán para convencer de la supremacía de una raza, sino que se observará si lo dicho en nuestra presentación se transfiere al lugar de trabajo y se convierte en parte integrante de la cultura empresarial.
Para un emprendedor el éxito puede representarse con la firma de un contrato, el convencimiento de inversión o hasta mejor reputación para un público determinado.

Controlar situaciones difíciles

Los problemas pueden surgir en las presentaciones y el orador debe reconocerlas y no hacer caso omiso. Muchas de las dificultades pueden ser por fallas en el sonido o un accidente. Otras veces se trata de asistentes “causa problemas” a los que se debe calmar para que no interfieran en el discurso. Muchas veces basta la promesa de explicar después al que interrumpe constantemente porque “demora mucho tiempo el explicarlo”.

Mejora total de la calidad

Los grandes profesionales de la oratoria se consagran a la mejora continua, practicando a fondo su discurso antes de hablar en público e incluso escuchan atentamente el feedback de quienes los escuchan.

Es aconsejable practicar y simular de la forma más fidedigna posible la sala y el público, realizar ensayos, hablar ante diferentes tipos de público que nos proporcionen retroalimentación sobre diferentes aspectos y observar la presentación desde varias perspectivas. Recuerda que la práctica hace al maestro. Esto lo sabía bien Demóstenes que practicaba varias horas al día sus discursos y logró sobreponerse al tartamudeo inicial, por ejemplo.
En la próxima presentación de la empresa, en un seminario de ventas o hasta en una entrevista informal con un colaborador o cliente potencial, aplica el legado de los tres personajes para conseguir excelentes resultados. ¡Mucho éxito emprendedor!


1 comentario:

  1. Hitler fue apodado durante un tiempo Herr Wolf(Lobo) por sus amigos más cercanos y a la fuerte influencia que en la mitología germánica tiene la leyenda del Werwolf.

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