Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-CURSO DE HISTORIA DEL DERECHO, DE

DOÑA MAFALDA VICTORIA DÍAZ-MELIÁN

DE HANISCH.

2).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

3).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

4).-LA ORATORIA.

5).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

6).-HERÁLDICA.

7).-LA VEXILOLOGÍA.

8).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

9).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

10).-MISCELÁNEO

viernes, 31 de mayo de 2013

El capitulo de la orden del toisón de oro celebrado en Barcelona


Vista lateral del coro con las pinturas de Joan de Burgunya.

A principios del siglo XVI, más concretamente el 5 de marzo de 1519, y por expreso deseo del emperador Carlos V, se escogió la catedral de Barcelona para celebrar el XIX Capítulo de la Orden, y de esa manera presentarla oficialmente a los nuevos vasallos castellano-aragoneses. De acuerdo con el estricto ceremonial que establecía que los escudos nobiliarios de los participantes en un Capítulo tenían que decorar los respaldos de la sillería, se mandaron pintar los sesenta y cuatro escudos heráldicos de los miembros, pinturas que todavía hoy se conservan en el Coro de la catedral.
Sillones con los escudos de los caballeros de la Orden en el coro de la Catedral de Barcelona
Por orden del Consejo de Ciento, las calles se limpiaron y se engalanaron para recibir a los ilustres invitados. Entró en la ciudad por la Cruz Cubierta, y accedió al interior de la zona amurallada por la Portaferrisa.
Fue recibido por los representantes de los tres estamentos que formaban la Generalitat de Cataluña, por miembros del Consejo de Ciento y, a su llegada a la Seu, por las autoridades eclesiásticas.
Carlos V, como Soberano Canciller de la Orden, ocupó la parte central del Coro, teniendo a su izquierda el escudo de armas del emperador Maximiliano I del Sacro Imperio Romano. La ubicación del resto de participantes se llevó a cabo de acuerdo a un estricto protocolo, siguiendo el criterio del orden de ingreso en la Orden, motivo por el que los representantes de la nobleza castellano-aragonesa ocuparon los últimos lugares, ya que su incorporación coincidió con la llegada a Castilla de Felipe, el Hermoso, muchos años después de la creación de la Orden.
Entre los nobles que participaron en la reunión estuvieron diferentes representantes de la Grandeza de España, como el duque de Alba de la Casa de Toledo, el duque de Escalona de la Casa de Acuña, el duque del Infantado de la Casa de Mendoza, el duque de Frías de la Casa de Velasco, el duque de Béjar de la Casa de Zúñiga, el duque de Nájera de la Casa de Manrique, el conde Melgar de la Casa de Enriquez y el marqués de Astorga de la Casa de Osorio.


 Arte y simbología en el capítulo barcelonés de la Orden del Toisón de Oro (1519)

Rafael Domínguez Casas

Profesor de la Universidad de Valladolid



     La Orden del Toisón de Oro(1) fue fundada en Brujas por Felipe el Bueno el martes 10 de enero de 1430, durante las fiestas celebradas con motivo de su matrimonio con la infanta Doña Isabel de Portugal, hija de los reyes portugueses Joao I de Avís y Felipa de Lancáster. El cronista Georges Chastelain(2) (1415-1475) señala que Felipe llevaba largo tiempo meditando sobre la posible creación de una orden caballeresca, pero no acierta a dar una explicación concreta sobre su origen. Uno de los detonantes fue la invitación a ingresar en la prestigiosa Orden de la Jarretera cursada al Duque a través de Jean de Lancáster, duque de Bedford y regente de Francia, en nombre de Enrique VI de Inglaterra. Felipe rechazó educadamente tal ofrecimiento, alegando que planeaba fundar su propia orden cortesana. De este modo logró eludir un juramento de fidelidad que le hubiese puesto a merced del Monarca inglés.

     Sobre Felipe el Bueno sigue diciendo Chastelain que «ce noble prince, le jour principal de ses noces,... se présente premièrement et se montre partant de sa chambre, le vingt-quatrième des nobles chevaliers portant au cou l'ordre de la Toison d'Or, tous semblables a lui»(3). Añade Enguerrand de Monstrelet(4) que «le Duc Philippe de Bourgogne mit sus en l'honneur de Dieu et de monseigneur Saint André, dont, en armes, il portait l'embleme [la Cruz de San Andrés], un ordre et fraternité de vingt-quatre chevaliers sans reproche, gentilshommes de quatre côtés, et il donna à chacun d'entre eux un collier moult gentiment ouvré à sa devise, c'est à savoir, du Fusil. Et à chacun de ces colliers pendait sur le devant, de la même manière que les dames ou demoiselles portent images, fermaux et autres joyaux, une toison d'or en souvenir de la toison que jadis Jason conquit anciennemente en l'île de Colchos, comme on le trouve par écrit en l'Histoire de Troie(5). De laquelle il n'est trouvé en nulle histoire que jamais un prince chrétien avant lui eût relevée ni mise sus. Et l'ordre dessus dit, à l'image de ce que dit est, fut nommé par ledit Duc l'Ordre de la Toison d'Or...»

     El primer patrono de la Orden fue el héroe griego Jasón(6) quien, según la leyenda medieval, viajó con Hércules y los Argonautas en el navío Argo hasta la Cólquide, tierra situada en Oriente (la actual Georgia), donde conquistó el Vellocino de Oro gracias a la ayuda de los talismanes mágicos de Medea, hija del rey Eetes de la Cólquida. De este modo, el Toisón de Oro que pendía el collar de la nueva Orden se convirtió en el símbolo de Jerusalén, Ciudad Santa situada a Oriente que debía ser reconquistada por el Duque y sus caballeros mediante una Cruzada, para devolverla al seno de la Iglesia de Roma.

     Pero Jasón era un pagano de discutible conducta, ladrón por robar el Vellocino y perjuro al repudiar a Medea para casarse con Creúsa, hija del rey Creonte de Corinto. Por ello fue necesario buscar un héroe vinculado a la tradición cristiana. Durante el primer Capítulo de la Orden, celebrado en Lille en 1431, el obispo de Nevers Jean Germain, canciller del Toisón de Oro, recordó a los presentes la historia de la incredulidad de Gedeón que figuraba en el Antiguo Testamento (Jueces 6, 34-38). Mediante dos pruebas nocturnas el Vellocino de Gedeón vaticinó la victoria del Pueblo de Dios sobre los Madianitas. Del mismo modo, al incorporarse a la emblemática de la Orden flamenco-borgoñona, el Toisón de Oro presagiaba la futura victoria del Duque sobre el Islam. Sus vedijas blancas cargadas de rocío celestial simbolizaron desde entonces la pureza virginal de María. Con ello adquirió sentido cristiano la nueva Orden caballeresca, cuyo fin primordial venía explicado en el epitafio de la desaparecida tumba de Felipe el Bueno en la Cartuja de Champmol de Dijon:

                      «Pour maintenir l'Eglise, qui est de Dieu maison,
J'ai mis sus le noble Ordre, qu'on nomme la Toison».

     Felipe el Bueno fijó «le lieu, chapitre et collège» de la Orden del Toisón de Oro en la desaparecida Sainte-Chapelle del Palacio Ducal de Dijon. En el capítulo XXI de los Estatutos de la Orden, aprobados en Lille en 1431, dejó ordenado que «en el coro de dicho Templo de Dijon se fije sobre la silla del Soberano de esta Orden un escudo, en que estén representadas sus armas e insignias... y ordenamos que se haga lo mismo sobre los asientos de los caballeros de la Orden, según las armas de cada uno»(7). Los primeros treinta y un paneles armoriados ya estaban colocados en la sillería en 1433, cuando en ella se celebró el tercer Capítulo de la Orden. El panel del Duque de Borgoña fue ejecutado por Hue de Boulogne, pintor de la Corte, y en 1460 se añadieron otros diecinueve escudos, pintados por Guillaume Spicre y Adam Dumont, para sustituirlos por los paneles de los caballeros fallecidos, los cuales habían sido desmontados y colgaban ahora en los muros del templo(8).

     Prescribía el ceremonial de la nueva Orden que los escudos de los caballeros decorasen los respaldos de la sillería del templo donde iba a reunirse el Capítulo. Cada escudo, rodeado con el collar del Vellocino y timbrado con un yelmo que siempre mira al altar mayor, era pintado en un panel rectangular de madera de roble cuyas dimensiones suelen aproximarse a 85 x 65 cm. Encima y debajo se escribía en letra gótica el nombre y títulos del caballero que iba a ocupar el sitial, con la particularidad de que en el caso de los fallecidos se suprimía el yelmo con su cimera y se escribía la palabra tréspassé al final del nombre y títulos. Después de la ofrenda de la Santa Misa de Difuntos, estos escudos se llevaban a la nave de la Iglesia para que los fieles rezasen por el alma de los fallecidos. Los escudos de los caballeros que habían sido expulsados de la Orden por haber cometido una falta grave eran cubiertos con pintura negra y sobre ellos se escribían los motivos de su expulsión.

     El Capítulo duraba cuatro jornadas(9) del mes de mayo y tenía lugar en un palacio donde los caballeros y el Soberano disfrutaban de pantagruélicos banquetes. Había que acudir varias veces al templo elegido para la celebración de los oficios religiosos, los cuales incluían vísperas vespertinas y cuatro grandes misas cada mañana, celebradas respectiva y sucesivamente por San Andrés, de Requiem por los caballeros difuntos, por el Espíritu Santo (ésta se suprimió más tarde) y por la Virgen María. En días sucesivos los caballeros y el Soberano se reunían en la sillería de la iglesia o en una sala de palacio, donde en el más absoluto secreto era analizado el comportamiento de cada caballero, incluyendo el del Soberano. Otro día eran propuestos y elegidos por votación secreta los aspirantes a ingresar en la Orden. El voto del Soberano valía siempre por dos, e incluso por tres si había empate. Seguía el juramento de los caballeros electos, a los que el Soberano imponía los collares de la Orden. Reuniones sucesivas servían para tomar decisiones de carácter político.

     En todos estos actos vestían los caballeros ropa talar, manto y chaperón de lana púrpura con cenefas doradas de fusils y toisones, excepto durante las vísperas, vigilias y misa de Requiem por los fallecidos, a las que acudían con vestiduras negras de paño sin cenefa alguna. En 1473 Carlos el Temerario aumentó el boato, estableciendo el uso de chaperón, ropa talar y manto de terciopelo carmesí, yendo éste bordado con cenefas de oro, que incluían las divisas ducales, y forrado interiormente de raso blanco. Continuó el uso de ropas de paño negro durante las ceremonias fúnebres, pero se estableció que a la misa del tercer día, celebrada en honor de la Virgen María, los caballeros acudirían con vestiduras talares blancas de damasco. Carlos V introdujo una última mejora en el Capítulo de 1516, ordenando que las túnicas, mantos y gorras de paño negro, usadas para las vigilias y misas de difuntos, fuesen en adelante de terciopelo negro, con forro de tafetán en las túnicas y de raso liso negro en los mantos. Sobre esta variedad de ropajes centelleaban siempre los collares del Toisón de Oro, que estaban numerados y debían ser devueltos al Tesorero de la Orden cuando moría su poseedor.


     Coordinaban este teatro político los cuatro oficiales de la Orden: Canciller, Greffier, Tesorero y rey de armas Toison d'Or(10). El Canciller era un alto eclesiástico que tenía a su cargo el sello de la Orden y hacía el examen moral de cada caballero. Custodiaba el Tesorero los libros y documentos referentes a la fundación y propiedades de la Orden, así como las joyas, collares, reliquias, tapices, libros ricos y vestiduras. El Grefier, que podía ser eclesiástico o seglar, era el historiador de la Orden y se encargaba de guardar y escribir los dos libros que contenían la historia, los Estatutos y los retratos del duque Felipe el Bueno y de los veinticuatro primeros caballeros del Toisón. Uno de esos libros estaba en la Sainte-Chapelle de Dijon y el otro se ponía ante el sitial del Soberano donde había Capítulo. En otro libro escribía el Grefier las hazañas de cada caballero y en un cuarto libro tomaba nota de los acuerdos capitulares, de los castigos impuestos a los malos caballeros y de las ausencias injustificadas. Tenía obligación de dominar el latín, el dialecto borgoñón y el thiois o neerlandés(11). Toison d'Or era el decano de los heraldos del Duque. Servía como mensajero y maestro de ceremonias de la Orden e informaba al Grefier sobre los hechos heroicos de cada caballero.



I. Los capítulos: arte al servicio de la seducción política

     El propio fundador elevó de 25 a 31 el número de caballeros y presidió los capítulos de Lille (1431), Brujas (1432), Dijon (1433), Bruselas (1435), Lille (1436), Saint-Omer (1440), Gante (1445), Mons (1451), La Haya (1456) y Saint-Omer (1461). Su hijo y sucesor Carlos el Temerario sólo tuvo tiempo para reunir dos capítulos: Brujas (1468) y Valenciennes (1473). Del contenido de estas reuniones podemos deducir que ambos soberanos utilizaron la Orden con una doble finalidad: propagandística y política. La primera de ellas estaba sustentada en el brillo de un ceremonial que superaba a los de las cortes regias. En el plano político la Orden posibilitó la cohesión del mosaico multinacional y plurilingüe sujeto a la soberanía del Duque. De hecho, cada Capítulo servía para reunir en torno al Soberano a los aristócratas de esos territorios de lenguas y costumbres tan diferentes, contribuyendo a crear en sus súbditos una suerte de «nacionalismo» borgoñón(12) que todavía permanecerá vivo en la mentalidad del emperador Carlos V. Así, podemos constatar que de 1430 a 1473(13) formaron parte de la Orden 61 caballeros nacidos en los territorios de Felipe el Bueno. De ellos, 36 eran naturales de los pays de par-delà o Países Bajos, y sólo 25 eran de las dos borgoñas o pays de par-deçà.

     Pero también sirvió la Orden como instrumento de política exterior, para asegurar las alianzas internacionales. En 1431 fue admitido en ella el renano Federico III, conde de Meurs, y en 1440 los franceses Jean V, duque de Bretaña; Jean II, duque de Alençon; Mathieu de Foix, conde de Comminges, y Charles, duque de Orleans. Pero el auténtico lanzamiento internacional de la Orden del Toisón de Oro comenzó en 1445, cuando Felipe el Bueno entregó el collar a Alfonso V el Magnánimo, rey de Aragón, de Sicilia y de Nápoles. Muerto éste, fueron recibidos en la Orden sus sucesores Juan II, rey de Aragón y de Navarra, en 1461, y los reyes Fernando V el Católico de Aragón y Fernando I de Nápoles, en 1473. Siguiendo la misma estela recibieron el collar en 1451 Don Juan de Guevara, conde de Ariano, y Don Pedro de Cardona, conde de Golisano, y en 1456 el napolitano Giosia Acquaviva, conde de Terrano. Otros extranjeros admitidos en la Orden fueron Joao de Portugal, duque de Coimbra, en 1456, y Felipe de Saboya, conde de Bresse, en 1468. Carlos el Temerario y el rey Eduardo IV de Inglaterra pusieron el colofón a esta política cuando intercambiaron en 1468 sus respectivas insignias, el collar del Toisón de Oro y la Jarretera, rompiendo la premisa que exigía la pertenencia a una sola orden de caballeros.

     Tras la desdichada muerte en combate de Carlos el Temerario junto a Nancy en 1477, su hija la duquesa María de Borgoña contrajo matrimonio con Maximiliano de Habsburgo, que en 1478 se convirtió en el tercer Jefe y Soberano de la Orden, aunque de modo provisional. Como tal presidió los capítulos de Brujas (1478) y Hertogenbosch (1481), admitiendo a 16 nuevos caballeros, de los cuales 8 eran flamencos, 2 de Borgoña, 2 de Hainaut, 2 de Artois-Picardía, 1 francés y 1 alemán de Liechtenstein. El hijo de María y Maximiliano, llamado Felipe el Hermoso (1478-1506), fue Soberano de la Orden del Toisón de Oro desde 1484, como Duque de Borgoña, llegando a presidir los capítulos de Malinas (1491), Bruselas (1501) y Middelbourg (1505). Al contrario que su padre, Felipe era natural de los Países Bajos, ahora pays de par-deçà, y por ello se atrevió a admitir en la Orden a su abuelo el emperador Federico III, al rey Enrique VII de Inglaterra, a 7 caballeros alemanes, a un francés y a un español, que era su favorito, llamado Don Juan Manuel, Señor de Belmonte. Además admitió a 9 flamencos, 6 de Artois-Picardía, 2 de Holanda, 2 borgoñones y 1 de Hainaut.

     A Maximiliano y a Felipe el Hermoso se debe el renacer de la Orden del Toisón de Oro. Pero su mentor fue Olivier de la Marche, quien terminó su obra Espitre pour tenir et célébrer la noble feste du Thoison d'Or(14) en 1501, coincidiendo con la celebración del XVI Capítulo de la Orden. El autor, que contaba setenta y seis años de edad, había conocido los fastos más gloriosos de Felipe el Bueno y Carlos el Temerario, y dedicó este libro a Felipe el Hermoso, príncipe consorte de Castilla y de Aragón, a quien consideraba como legítimo continuador de la dinastía de los Valois borgoñones. Por ello advertía a este príncipe que dicha Orden «c'est le principal parement de vostre maison et l'honneur que vous devez maintenir et exaucer..., car par ce moien vous et voz confreres aurez et avez en plusieurs grans et notables aliances fraternelles, comme Empereurs, Roys, ducz, contes, barons et chevaliers de haulte et grande renommée»(15).

     En su Espitre, La Marche recoge todo el ceremonial del Capítulo del Toisón de Oro tal y como se seguía en tiempos del Temerario. Pone especial cuidado en describir el complicado ritual del banquete(16) de los caballeros, que se celebraba durante la primera jornada del Capítulo en una sala grande de palacio. Primaba una disposición rigurosamente jerárquica en la colocación de los asistentes. Sobre un estrado elevado se disponía la grande table, reservada a los caballeros y a su Jefe y Soberano, el cual se sentaba en el centro bajo un dosel(17) de tapicería, más rico y alto que el que cobijaba a los demás caballeros en su larga mesa. Todos vestían hábitos de terciopelo carmesí con cenefas doradas, que ellos mismos habían costeado. Adornábanse los muros de la sala con ricos tapices en los que se narraban las historias de Alejandro Magno, de Hércules y de los héroes troyanos. No faltaban las series de tapices con las historias de Jasón y Gedeón, patronos de la Orden del Toisón de Oro.

     A la mano izquierda del Príncipe y más abajo, sin estrado, se preparaba una mesa más pequeña para los cuatro oficiales de la Orden, a saber, el Canciller, el Tesorero, el Greffier y el Rey de armas Toison d'Or, que vestían sus hábitos carmesís sin cenefas ni collares, a excepción de Toison d'Or, el cual portaba la Potence, que era un collar de oro decorado con las armas esmaltadas del Soberano y de los caballeros de la Orden. Entretanto preparaba el garde des joyaux las vajillas de oro y plata, tanto para el servicio de mesa como para disponerlas en el aparador que construían los carpinteros por orden del fourrier y era colocado en el lado opuesto a los ventanales y cerca de las mesas del Soberano y los caballeros, a fin de aumentar la luminosidad.

     Debía colocarse en la sala otra mesa larga para los oficiales de armas -reyes de armas, heraldos y persevantes-, con capacidad para veinte o treinta personas, sentadas en los dos lados. Delante y contigua a ella, del lado de la «grande table», se disponía otra mesa algo más elevada que recibía el nombre de «gallée de la salle» (galera), donde se sentaban, con el rostro siempre vuelto hacia el Jefe y Soberano, dos huissiers d'armes con sus bastones, flanqueados por dos sergents d'armes con sus mazas. Estos maceros estaban encargados de reprender y apresar a cualquiera de los presentes que hiciese algo molesto a los ojos del Príncipe, cuyo rostro miraban continuamente esperando alguna señal al respecto. Comían dos por dos platos y los heraldos cuatro por cuatro, en medio servicio. Ningún oficial podía sentarse en esta mesa sin su bastón y ningún heraldo sin su cota de armas.

     A mano derecha de la mesa del Jefe y Soberano estaba situada la mesa reservada a los embajadores extranjeros, «afin que, plus à leur aise, ils puissent regarder et voir l'honnesteté du service des chevaliers»(18). Estos embajadores eran servidos de modo similar a como se hacía con el Príncipe, para, a la vez, halagarlos e impresionarlos. Con ello deja claro La Marche el fin político que tenían estas reuniones, en las que mediante una cuidada puesta en escena se afirmaba el prestigio del Soberano borgoñón. Felipe el Bueno y Carlos el Temerario siempre tuvieron en cuenta la colocación de esos embajadores y de su séquito, pues sabían que iban a ser los mejores propagandistas del esplendor borgoñón.

     Para completar ese proceso de seducción política a través del arte y del ceremonial, La Marche añade a la reunión del Toisón de Oro un ingrediente esencial en el ideario caballeresco de la Edad Media: la mujer. Así, señala La Marche que las damas contemplan la sala desde una tribuna con celosía: «Et affin que je ne faice faulte en ceste ordonnance, se le lieu de la salle le peult porter, il doibt avoir au boult de ladite salle, regardant sur la grant table, ung hourt qui soit treillié, affin que la princesse et les dames puissent estre sur ledit hours et puissent veoir en non estre veues, s'il ne leur plaist, et par ce moien porront les dames regarder et veoir ladite solempnité»(19).

     Además había que preparar otras dos salas con dos mesas en cada una. En cada sala se servían dos platos de vianda solamente. Una de ellas se reservaba a los embajadores, que no podían asistir a los banquetes del segundo y del tercer día de la fiesta, pues otros embajadores iban ocupando sus puestos en la Gran Sala. Ocupan la otra sala secundaria ocho o diez notables de la burguesía de la villa en que se celebra el Capítulo: hombres de leyes, clérigos y otros personajes de calidad que no pertenecen a la nobleza. Aconseja La Marche que estén presentes dichos notables, pues sabe que el verdadero poder económico de los Países Bajos reside en su industria, en sus comerciantes y en sus banqueros. Además, esos notables «font dons et gratuitz pour tenir icelle feste»(20).

     Se recrea después La Marche en la descripción del servicio de mesa, donde cada movimiento de gentilhombres y criados estaba reglamentado escrupulosamente. Llegaban a la sala, por este orden, los oficiales de la Orden, los caballeros y el Soberano, que se colocaban en el graderío que ascendía a su grande table, a mano derecha. Se traía un aguamanil para el Soberano, actor principal de la representación, que se hacía lavar las manos por el premier echanson y dar la servilleta por un caballero de calidad que podía no pertenecer a la Orden. Después los demás écuyers ofrecían aguamaniles para que se lavasen las manos los caballeros y los oficiales de la Orden, a excepción del Canciller, que se lavaba aparte. Al mismo tiempo recibían el aguamanos los embajadores extranjeros. A continuación el Soberano se sentaba en el centro de la mesa y después de él los caballeros a ambos lados, en perfecto orden de antigüedad. Después se sentaban los oficiales de la Orden y los embajadores, en un riguroso orden de precedencia que era supervisado por el Rey de armas Toison d'Or.

     Nos encontramos ante un ballet sincronizado y perfectamente coreografiado, pues sólo en la grande table servían a un tiempo unos cuarenta gentilhombres. Primero servían frutas de temporada: en mayo mantequilla fresca, en junio fresas y cerezas, en julio ciruelas o moras, y en agosto y septiembre uvas. Los días de pescado se comenzaba bebiendo hypocras y comiendo carne asada. El huissier de salle llamaba en voz alta a los chambelanes para que trajesen la vianda. Tomaba la servilleta el premier panetier y los maîtres d'hôtel se ponían delante de él para ir a buscar la vianda, seguidos de los gentilhombres (écuyers panetiers, écuyers echansons y écuyers tranchants) y de los portadores de la vianda. Cargada la vianda, entraban primero en la sala los trompetas, menestriles y músicos, seguidos por los heraldos. Tras estos y por parejas entraban los caballeros pensionarios y los grandes señores de la Corte no pertenecientes a la Orden. Detrás venían los maîtres d'hôtel, el grand maître d'hôtel y el premier maître d'hôtel; el panetier y los panes, y los gentilhombres con los portadores de vianda que traen los platos. Para evitar encontronazos cada écuyer sabe con precisión a qué caballero debe servir.

     Primero es servido el Soberano, de pan por el premier panetier y de vino por el premier echanson, mientras trincha la vianda el écuyer tranchant. El resto de los caballeros reciben las viandas de los gentilhombres presentes. Bajo la dirección de los maîtres d'hôtel, servían los écuyers a la grande table cuatro servicios de quince platos cada uno, estando compuesto cada plato de ocho o diez fuentes de viandas diferentes. Si hay algún entremetz teatral preparado para realce de la fiesta, tendrá lugar durante el tercer servicio. Cuatro platos, de ocho a diez fuentes cada uno, se servían en la mesa de los cuatro oficiales. Era también necesario un plato de vianda servido en cuatro veces para las damas que miran la fiesta desde el estrado, ocultas tras celosías. No entraban en juego en este caso los maîtres d'hôtel, sino los gentilhombres y criados de la Casa de la Princesa. A la «gallée à potence» o mesa de oficiales y heraldos, se sirven al final pequeños servicios de mesa, dos por dos y cuatro por cuatro. Termina el banquete con hypocras, servido por los écuyers, y las oublies, de las que sirve algunas al Príncipe el premier panetier. No se sirve esto a los oficiales ni a los heraldos, que se levantan mientras los fourriers retiran sus dos mesas para hacer la sala más espaciosa.

     Terminado el banquete, se levantan al tiempo los cuatro oficiales de la Orden y los embajadores, siendo retiradas sus mesas. Después los fourriers retiran la grande table y se levantan los caballeros, que hacen reverencia al Soberano. De la oración final se encarga el aulmosnier o el premier chapellain. Enseguida los maîtres d'hôtel hacen traer las especias (pasteles azucarados) en un drageoir cubierto para el Príncipe y en otros recipientes similares y descubiertos para los caballeros y demás invitados. Antes que a nadie, el premier echanson debe servir vino al Príncipe, excepto si se halla presente el heredero del trono, quien servirá la copa a su padre. El caballero de mayor categoría, no perteneciente a la Orden, servirá las especias al Príncipe y después devolverá el drageoir al épicier. Una vez servido el Soberano, los maîtres d'hôtel sirven a los caballeros los drageoirs con especias y los écuyers hacen lo mismo con el vino. Después son servidos igualmente los oficiales de la Orden y los embajadores. Tras este convite los caballeros y el Soberano se reunían en cónclave en una sala cercana y más tarde cabalgaban juntos hasta la iglesia, para oír vísperas en los sitiales armoriados de la sillería de coro.

     En el plano artístico la sillería del Toisón de Oro de la Catedral de Barcelona supera a las sillerías de coro de la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas (1468) y de la Catedral de San Salvador (1478) de la misma ciudad, que han conservado sus tablas armoriadas íntegramente. No tuvieron tanta suerte otras sillerías, aunque han sobrevivido escudos que formaron parte de ellas. El más antiguo(21) de los conservados es el de Simón de Lalaing, señor de Santes y de Montigny (h. 1405-1476), que procede del I Capítulo celebrado en Lille en 1431 (Museo del Hôtel Sandelin, Saint-Omer). En el mismo museo se conservan otros dos escudos(22) que decoraron el coro de la Iglesia abacial de Saint-Bertin de Saint-Omer durante el VI Capítulo de 1440 y durante el X Capítulo de 1461. Se trata de los blasones de Jehan de Villiers, señor de l'Isle-Adam (†1439), y de Carlos el Temerario, conde de Charolais (1433-1477).

     Sobre el coro de la Catedral de San Bavón en Gante están los blasones del VII Capítulo de 1445, y de los muros de su transepto meridional cuelgan los blasones del XXIII Capítulo, que presidió el Rey Felipe II de España en 1559 y fue el último de la historia de la Orden. Uno de los pilares de la Catedral de Amberes luce el blasón de este Monarca, procedente del Capítulo de 1555. Paneles con escudos del IX Capítulo celebrado en 1456 en la Iglesia de Santiago de La Haya, pueden verse hoy día en la Catedral de dicha ciudad, figurando entre ellos el de Don Juan de Guevara(23), conde de Ariano (†1456). Fueron repintados tras un incendio sufrido en aquel templo. Otras tablas heráldicas(24) del Toisón, guardadas en el Museo del Hôtel Sandelin en Saint-Omer, son la de Jehan de Melun, señor de Antoing y de Espinoy (h. 1398-1484), y la de Philippe de Croy, conde de Chimay (1395-1483). Proceden del XIV Capítulo que se celebró en 1481 en la Iglesia de San Juan de Hertogenbosch. Otros dos escudos de la misma procedencia se guardan en el Rijksmuseum de Amsterdam.

     En el VIII Capítulo de la Orden, celebrado en Mons, ingresó en la Orden el catalán Don Pedro de Cardona, conde de Golisano (†1451), que era el embajador de Alfonso V de Aragón ante el duque Felipe el Bueno. En 1460 fue colocado un panel de roble, pintado con sus armas, en el coro de la Sainte-Chapelle del Palacio Ducal de Dijon, junto a los blasones de los demás caballeros. Los paneles desaparecieron en 1794, pero el de Don Pedro fue descubierto en 1972, formando parte de un mueble de finales del siglo XVIII. Del mismo modo fue hallado un panel con las armas de Antoine, Gran Bastardo de Borgoña y señor de Bévre (1422-1504). Ambos(25) son perfectamente reconocibles, a pesar de haber sido mutilados por tres de sus lados. Se conservan en la Sala Capitular de la desaparecida Sainte-Chapelle del Palacio de Dijon, situada en la planta baja de la Torre de Bar (Musée des Beaux-Arts, Dijon).

     En la capilla de las Reliquias de la Catedral de Saint-Rombaut de Malinas se han conservado 32 de los 46 paneles heráldicos que originariamente decoraron los sitiales del coro durante el XV Capítulo de 1491, midiendo cada uno 67 x 85 cm. La mayor parte de ellos son auténticos, como es el caso del correspondiente al archiduque Felipe el Hermoso, pero otros desaparecieron a consecuencia del ataque inglés de 1580 y de la ocupación francesa de fines del siglo XVIII. Por esta razón, en 1838 fueron pintados sobre tabla, a imitación de los conservados, los escudos de Maximiliano I de Habsburgo, Juan II de Aragón, Fernando I de Nápoles, Guillaume de la Baume, Don Fernando el Católico, Jean de Lannoy y Engelbert de Nassau. Así se explican anacronismos como el del escudo del Rey Católico, que va entado en punta de Granada, cuando en 1491 aún no figuraba este mueble en sus armas, o el de Maximiliano I, que ya cuenta con el águila de dos cabezas y la corona imperial, aunque no fue coronado hasta 1508.


II. El capítulo barcelonés, antesala del Imperio de Carlos V

     Don Carlos, duque de Luxemburgo, ingresó en la Orden del Toisón de Oro con el número 111 en el XVI Capítulo, reunido en Bruselas en 1501. Fue el quinto Chef et Souverain de la Orden desde 1506, año en que falleció en Burgos su padre Felipe I de Castilla, hasta 1555, año en que renunció a esta dignidad en favor de su hijo el rey Felipe II. Desde 1515 Carlos gobierna en los Países Bajos y al año siguiente se convierte en Rey de las Españas. Bajo su cetro, Castilla se va a erigir en cabeza del primer gran Imperio de la historia con conciencia de abarcar territorios en todo el Orbe. Tal poderío adquiere reflejo en la heráldica y en la emblemática de la Monarquía Española, donde se funden definitivamente los símbolos castellano-aragoneses con los austro-borgoñones.

     Residía Carlos I en Valladolid, en el Palacio del Marqués de Astorga, cuando ordenó iniciar los preparativos del XIX Capítulo del Toisón de Oro(26), que fue el único celebrado fuera de los dominios del Duque de Borgoña. El 22 de diciembre de 1517 comunicó su decisión a los doce caballeros de la Orden que le acompañaban. Propuso fijar la reunión para el mes de abril siguiente, pero no determinó ni el día ni el lugar de celebración. El Premier secrétaire Jean Hannart(27) redactó las cartas de convocatoria dirigidas a los caballeros. Una vez firmadas por el Rey, se las envió a Laurent du Blioul, Grefier(28) de la Orden, quien las recibió en Utrecht el 10 de febrero de 1518. Tras firmarlas, Du Blioul las hizo llegar a sus destinatarios. Después se desplazó a Bruselas y preparó con el tesorero Louis Quarré el transporte a España de los ornamentos necesarios para hacer el Capítulo.

     Tras varios retrasos, el 21 de agosto de 1518, estando en Zaragoza, el rey Don Carlos I escribe al grefier Laurent du Blioul para comunicarle que ha decidido celebrar el Capítulo en Barcelona el segundo domingo de octubre. Por ello le ordena que viaje a la ciudad catalana con los libros y documentos de la Orden que tiene a su cargo. Además le pone al corriente de que los hábitos, collares y ornamentos de la Orden, a cargo del anciano tesorero Louis Quarré, van a ser enviados a la misma población bajo la custodia de un hombre de confianza elegido por el propio Tesorero a instancias del Soberano. En el Capítulo anterior, reunido en Bruselas en 1516, Carlos I había decidido aumentar el número de caballeros de 31 a 51. Había por ello en el Tesoro de la Orden veinte nuevos collares del Toisón de Oro que debieron ser cincelados por Jean van den Perre(29), orfebre de cámara del Soberano.

     Dicho orífice realizaría la Potence, o collar de ceremonia del rey de armas Toison d'Or (Cámara del Tesoro, Museo de Viena), que hubo de ser rediseñado para dar cabida a nuevos esmaltes armoriados, debido a la ampliación del número de caballeros. Sustituía a otros más antiguos, pues sabemos que Felipe el Bueno ordenó realizar una primera Potence(30) en 1435. Podría tratarse del collar representado en una miniatura de Le Troisième Livre de la Toison d'Or(31), conservado en la Biblioteca Real de Copenhague e iluminado hacia 1473. En ella aparece representado un Capítulo presidido por Carlos el Temerario. Vestido con una ropeta corta carmesí, Toison d'Or luce junto al corazón el Émail o insignia esmaltada con las armas del Soberano, pero también ostenta un rico collar de oro en cuya parte más baja hay un escudo, suponemos que el del Duque. Cuelga de él una joya formada por cuatro eslabones puestos en cruz y chocando con un pedernal central incendiado, elemento que no aparece en la copia del mismo libro conservada en la Biblioteca Nacional de Viena.




     La representación capitular en la que aparece la primera Potence blasonada se contiene en el libro de Estatutos de la Orden del Toisón de Oro(32) conservado en la Biblioteca Real de La Haya. Fue pintada hacia 1473 y en ella aparecen los cuatro oficiales de la Orden vestidos con manto de terciopelo carmesí sin cenefas doradas. Pero además, el rey de armas Toison d'Or lleva ahora una Potence o collar ceremonial compuesto de una fila de eslabones de oro decorados con los escudos esmaltados de los caballeros, unidos por enganches. Entre cada dos escudos, por debajo, surge un fusil con un pedernal. Fue esta la primera Potence propiamente dicha y vuelve a lucirla Jean Lefèvre de Saint-Remy, rey de armas Toison d'Or, en otra miniatura del mismo manuscrito (fol. 38vº), donde se le representa entregando el Libro de Estatutos a Felipe el Bueno. Estas dos miniaturas constituyen la única fuente que nos ofrece el aspecto de aquella joya, pues en la fiesta de San Andrés de 1491 decidió Felipe el Hermoso que esta Potence fuese refundida y desmantelada para hacer otra nueva.





     Como hemos indicado, Van den Perre realizaría a comienzos de 1517 la famosa Potence(33) del Museo de Viena, pues la Bula mediante la cual Leon X concedió a Carlos I el permiso para aumentar a 51 el número de caballeros de la Orden, data del 8 de diciembre de 1516(34). Es un collar de oro formado por la habitual cadena de eslabones y pedernales de la que cuelga el Vellocino y por 26 placas trapezoidales y convexas dobles, unidas entre sí mediante bisabras y decoradas con los escudos esmaltados de todos los caballeros. La placa central muestra un rectángulo superior con el blasón del Soberano timbrado de corona real, que fue realizado hacia 1517, y otro rectángulo inferior que incluye las divisas del Fusil y de las Columnas de Hércules con el lema Plus Oultre surmontado de corona imperial, cuyo diseño corresponde a los inicios del siglo XVIII. Algunas plaquetas esmaltadas proceden de una Potence más antigua, pues contienen escudos que fueron recortados por su parte inferior para adaptarlos al nuevo marco de 1517, como ocurre con el blasón de Don Juan Manuel. Las placas podían intercambiarse para sustituir los blasones de los caballeros difuntos por las armas de los nuevos.




     Du Blioul recibió la carta zaragozana del Rey Don Carlos el 4 de septiembre de 1518, cuando se encontraba en La Haya. A fin de iniciar los preparativos, tres días más tarde se reunió en el Palacio de esa ciudad con siete caballeros de la Orden, figurando entre ellos el infante Don Fernando, que acababa de llegar desde España. Antes de acabar ese mes, Doña Leonor de Austria abandonó Zaragoza para dirigirse a Portugal, adonde iba para contraer matrimonio con el rey Manuel I el Afortunado. Viajaba acompañada por la Marquesa de Aarschot y por un numeroso séquito. Su hermano Carlos I había comisionado a Thomas Isaac, rey de armas Toison d'Or, y a Jean, segundo Barón de Trazegnies, para entregar al Monarca portugués el collar del Toisón que le había sido conferido en el Capítulo reunido en 1516 en Bruselas. Pero cuando llegó el momento de partir hacia Portugal Toison d'Or cayó enfermo y fue sustituido por otro rey de armas.

     Más imprevista fue la pérdida de los sellos de la Orden, que habían sido enviados por la Posta del Emperador Maximiliano I desde Bruselas a París, donde residía Philibert Naturel, canciller de la Orden, en su calidad de embajador de Carlos I ante Francisco I de Francia. Debía el Canciller sellar los despachos relativos al envío del collar para el rey Manuel I de Portugal, pero ante tan inesperada contingencia tuvo que escribir a su Soberano para informarle sobre la pérdida de aquellos preciados sellos, conminándole a sellar los documentos con el Gran Sello.

     Procedente de Bruselas, de donde había salido el 6 de octubre de 1518, el greffier Laurent Du Blioul llegó a Barcelona antes del 22 de noviembre con el fabuloso Tesoro de la Orden caballeresca(35). Permanecían ausentes el canciller Philibert Naturel, en misión diplomática ante Francisco I de Francia, y el tesorero Louis Quarré, quien a causa de su avanzada edad se había quedado en Bruselas. Thomas Isaac, rey de armas Toison d'Or y maestro de ceremonias de la Orden, se repuso de su enfermedad y fue enviado por el Rey a Barcelona para habilitar el coro de la Catedral de Santa Eulalia, donde iba a celebrarse el Capítulo. En enero de 1519, después de haber permanecido durante nueve meses en Zaragoza, la Corte de Borgoña se puso en movimiento para dirigirse a Barcelona, adonde llegó el 18 de febrero siguiente.

     No era nada halagüeño el ambiente político. La fuerte oposición que Carlos había encontrado en las Cortes de Castilla reunidas en Valladolid, se había multiplicado en las de Aragón celebradas en Zaragoza. Era el momento de ser jurado como Príncipe de Cataluña en las Cortes catalanas de Barcelona, una ciudad unida simbólicamente a la idea del Imperio de Occidente, por haber formado parte de la Marca Hispánica de Carlomagno a comienzos del siglo IX.



III. Los artistas y la pintura heráldica

     Entretanto se introducían algunas modificaciones en la sillería gótica del coro de la Catedral barcelonesa, que había sido ejecutada en roble de Brujas entre 1394 y 1399 por el catalán Pere Ça Anglada, cuyo estilo vivía a caballo entre el preciosismo del gótico internacional y el realismo borgoñón. El conjunto fue ampliado a lo largo del siglo XV por otros artífices, como Maciá Bonafé, autor de la sillería baja en 1462, o el alemán Michael Lochner, que talló los doseletes calados, al modo del gótico renano, en 1483(36).




     Ya el 7 de mayo de 1517 habían firmado un contrato previo los escultores Bartolomé Ordóñez y Jean Mone(37), en el que se comprometían a hacer nueva obra de madera en el coro y a ejecutar el trascoro de mármol que cerraría el conjunto. El escultor Antonio Carbonell tallaba a comienzos de 1519 la elaborada decoración de medallones y grutescos a candelieri, en madera dorada, que sirven de marco a las tablas heráldicas de los sitiales, así como las columnillas abalaustradas que separan cada respaldo. Esta decoración abrió los caminos del Renacimiento italiano a la mise en scène de la Orden. Para el Capítulo de 1519 ya estaban instalados, en los accesos a la sillería y en la silla episcopal, los relieves de madera de Ordóñez y Monet con escenas del Antiguo Testamento y de la Pasión, de estilo miguelangelesco. Pero Bartolomé Ordóñez fallecerá en Carrara en diciembre de 1520 y sus relieves de mármol para el trascoro no llegarán a Barcelona hasta 1563, siendo concluidos por el escultor aragonés Pedro Villar.

     Juan de Borgoña pintó los 64 paneles heráldicos de los sitiales(38). Siguió en ellos la estética tardogótica de los Capítulos del Toisón de Oro, pero introdujo un mayor naturalismo de progenie renacentista. Quizá le ayudó Jacob van Laethem(39), que era el pintor del Rey especializado en pintura heráldica. Thomas Isaac, rey de armas Toison d'Or, supervisó personalmente su ejecución, haciendo observar las leyes del blasón y el orden de precedencia en los 50 sitiales de los caballeros, a los que se añaden el del Soberano, el del Emperador Maximiliano, otros 6 respaldos decorados con frases laudatorias, 4 más con divisas borgoñonas y 2 con las fechas de celebración del Capítulo. Hay otros cuatro paneles más estrechos en los chaflanes de los pies, flanqueando al sitial de esquina respectivo. Los errores en los esmaltes de algunos escudos se deben al nefasto repinte que sufrieron en 1748. Pese a ello, podemos afirmar que nos encontramos ante la sillería del Toisón de Oro más bella y suntuosa de Europa.

     Su aspecto más interesante radica en el hecho de que la disposición de los sitiales imperial y real responde a los preceptos escritos por Olivier de la Marche en su Espitre pour tenir et célébrer la noble feste du Thoison d'Or, siguiendo en lo demás lo marcado en los Estatutos de la Orden. El punto XVII de estos Estatutos(40) señala que tenían precedencia los emperadores, reyes y duques, viniendo después los caballeros con mayor antigüedad en la Orden y los de mayor edad entre los elegidos en un mismo día. La Marche recuerda que después de la muerte de Carlos el Temerario en Nancy, fue Maximiliano de Habsburgo quien salvó a la Orden de su destrucción. En 1484 su hijo Felipe el Hermoso se convirtió en el cuarto Chef et Souverain del Toisón. Como contrapartida, a Maximiliano le fue reconocido el mérito de haber salvado la Orden. Por ello:

     «le nom de vous deux [Felipe y Maximiliano] n'est que ung mesme nom en ceste partie, et ne debvez avoir que ung siege à l'eglise parez de deux tableaux; et à la table, au disner solempnel, devez estre assiz l'ung d'emprès l'autre et ne devez avoir que ung plat pour vous deux et aller à l'offrande ensemble. Et tousjours vous devez l'honneur au pere comme humble et obeissant filz. Et ainsi je concluz que, jaçoit ce que vous soyez XXXII chevalliers portans l'ordre pour le present, toutesfoiz ilz ne s'entent que XXXI, pour ce que le pere et le filz n'est que une meisme chose en ceste cause»(41).

     Esta relación de respeto que hubo entre el emperador Maximiliano I y el rey Felipe I de Castilla, sobrevive entre abuelo y nieto en el coro de la Catedral de Barcelona, donde, a los pies de la sillería y en un plano de igualdad, se disponen los sitiales de ambos. El de Carlos I está ubicado en el lado de la Epístola y el de su abuelo el Emperador se dispone simétricamente en el del Evangelio.



III.1 Armas y divisas del Rey Carlos I de las Españas



     En el sitial del Rey figura su complicada heráldica. Es un escudo cuartelado. El primero y el cuarto es contracuartelado del cuartelado de los reinos de Castilla y de León y del partido de los reinos de Aragón y Aragón-Sicilia; entado en punta del reino de Granada. Lleva el segundo y tercero contracuartelado del archiducado de Austria moderno y de los ducados de Borgoña moderno, Borgoña antiguo y Brabante; sobre el todo escusón partido de los condados de Flandes y Tirol brochante. Va timbrado de yelmo y corona real abierta de oro y lleva por cimera un castillo de oro con un león saliente de púrpura que empuña en su garra derecha una espada de plata guarnecida de oro (este león fue eliminado en el repinte). Los lambrequines son de oro y armiños. Flanquean este blasón dos tablas que conforman una leyenda, escrita en lengua francesa y con letras latinas de oro. Dicha leyenda viene a expresar el inmenso poder territorial adquirido por Carlos I:


     «TRES HAUT ET TRES EXCELLENT ET TRES PVISSANT ET TRES CATHOLIQVE PRINCE CHARLES ET PAR LA GRACE DE DIEV PREMIER DE CE NOM, ROY DES ESPAIGNES ET DES DEVX SECILLES, DE JHI(E)R(USALE)M ET DES ISLES ET TERRE FIRME DE LA MER OCCIANE, Sr. EN AVEERICQVE, E(T)C(ETERA), ARCHIDVC DAVSTRICE, DVC DE BOVRG(GOGNE), ETC, CHIEF ET SOVERAI(N) DV T(RES) NOBLE ORDRE DE LA THOYSON DOR».



     Las dos esquinas de los pies de la sillería recuperan una vieja divisa de Juan sin Miedo, duque de Borgoña: el Rabot, o cepillo de carpintero, que despide raboteures o coupeaux, esto es, virutas. Unido al lema Ic houd o Je le tiens (Yo soy constante) en el pasado el Rabot(42) había significado el poder de Juan sin Miedo para debilitar a su enemigo Luis, duque de Orleans, cuya divisa era el Bâton Noueux con el lema Je l'ennuie (Yo le molesto). El Rabot iba desgastando lenta, pero inexorablemente, al Bastón nudoso del de Orleans, símbolo del partido de los Armagnacs. En la sillería barcelonesa aparece el Rabot repetido cuatro veces, avisando del desgaste que el joven Carlos I iba a producir poco a poco en las huestes de cualquier posible enemigo. Cada par de tablas con el Rabot flanquea otra mayor, situada en cada chaflán de los pies del coro, donde se lee:




     «INVICTISSIMVS CAROLVS DEI GR(AC)IA HISPANIAR(UM) REX CATOLICVS E(T)C(ETERA), ARCHI-DVX AVSTRIE, DVX BURGVNDIE E(T)C(ETERA). SOLEMNITATEM INSIGNISSIMI ORDINIS AVREI VELLERIS CVI TANQVA(M) SVPREMVS PREERAT, IN HAC ECCLESIA Vº. VIº. VIIº. VIIIº. DIEBVS ME(N)SIS MARTII ANO D(OMI)NI MILLESIMO QVINGE(N)TESIMO DECIMONONO ET REGNI EIVS 4º SOLE(M)NISSIME CELEBRAVIT».



     La presencia de estos rabots estaría relacionada con la condición de invictísimo que se atribuye al Rey de España. Carlos era además el descendiente directo de Juan sin Miedo y con este símbolo se erigía en futuro vengador de la fracasada expedición de Nicópolis contra el Turco (1396)(43). Asimismo revalidaba el Voto de Cruzada pronunciado por Felipe el Bueno y sus caballeros del Toisón en la fiesta de los Voeux du Faisan, celebrada en Lille el 17 de enero de 1454.

     Por otra parte es sabido que el Rabot despidiendo virutas es el antecedente de la divisa del Fusil creada para Felipe el Bueno hacia 1419, la cual está formada por un briquet o encendedor metálico en forma de «B» de Borgoña que golpea a una pierre à feu (pedernal), arrojando chispazos(44). Significaba que Felipe el Bueno iba a continuar la política de su padre con mayor fuerza y tesón. El cepillo de carpintero de Juan sin Miedo desprendía virutas inertes, pero el choque del eslabón metálico con el pedernal generaba fuego destructivo. De hecho, la palabra fusil procede del adjetivo latino focilis, significando «que produce el fuego, que reanima», y del sustantivo focus o «fuego». En el siglo XV designaba al objeto utilizado junto con el pedernal para encender las chimeneas, pero también las mechas de las temibles bombardas pesadas del Duque de Borgoña. Desde 1430 la nueva divisa formó parte de la simbología de la Orden del Toisón, cuyo collar está formado por fusils y pedernales despidiendo chispas.

     La divisa de Felipe el Bueno pasó a ser el emblema dinástico de sus sucesores(45). Carlos el Temerario le añadió la cruz de San Andrés y Felipe el Hermoso la corona real. Carlos I hizo pintar esta divisa en dos tablas de los lados largos del coro barcelonés, junto a los blasones de los reyes Manuel I de Portugal y Luis II de Hungría, marcando de este modo una separación simbólica y jerárquica entre el Soberano de la Orden, el Emperador y los reyes, con respecto a los demás caballeros. La tradicional divisa del Fusil aparece aquí como la utilizara Felipe I el Hermoso: el eslabón, golpeando al pedernal y despidiendo chispas, puesto en el centro de la cruz de San Andrés, que viene surmontada de la corona real de Castilla y Aragón. Flanquean esta composición dos iniciales «C» mayúsculas afrontadas, como antes las había utilizado Carlos el Temerario, bisabuelo del rey Carlos I.


     Los paneles que flanquean simbólicamente la entrada central situada a los pies de la sillería están ocupados a uno y otro lado por la nueva divisa del Monarca: las Columnas de Hércules(46) emplazadas sobre dos lenguas de tierra y rodeadas por el mar, unidas al lema PLVS VLTRA. Entre ellas planea la antigua divisa del Fusil de Borgoña, recordando que Carlos I iba a actuar políticamente con la misma contundencia que su antepasado Felipe el Bueno.


     Contaban los relatos antiguos y medievales que Hércules había fijado el límite de sus victorias mediante dos columnas que erigió en Gades (Cádiz, España), pues más allá sólo existía un inmenso mar deshabitado. Pero en 1516 Carlos I se convirtió en Rey de las Españas y en el dueño y señor de las Islas y Tierra Firme de la Mar Océana, superando el límite señalado por el héroe griego. Por esta razón, en el verano de 1516 el médico y humanista milanés Luigi Marliano(47) ideó la divisa de las Columnas de Hércules para el joven Monarca, que ahora superaba los límites marcados en la Antigüedad por el mítico antepasado de la Dinastía Borgoñona. Esta nueva divisa, con su lema en francés PLVS OVLTRE, había aparecido por primera vez pintada en un respaldo del coro de la Iglesia de Santa Gúduda de Bruselas(48), durante el XVIII Capítulo del Toisón de Oro celebrado del 25 al 28 de octubre de 1516 bajo la presidencia del Soberano, el cual recompensó a Marliano con el Obispado de Tuy (Pontevedra, Galicia, España).



III.2 Armas y divisas del Emperador Maximiliano I


     También a los pies de la sillería, pero en lado del Evangelio, se encuentra el asiento reservado al Emperador Maximiliano I de Habsburgo, que había fallecido en Wels (Alta Austria) el 12 de enero de 1519. Su escudo aparece todavía timbrado con yelmo y corona imperial, aunque una cartela lateral nos indica que es trespassé, esto es, difunto. De ello se deduce que sus armas habían sido pintadas antes de que llegase la noticia de su muerte, pues en las tablas armoriadas de los caballeros difuntos no se pintaba el yelmo y sólo era visible el tiracol, con una corona encima en el caso de emperadores y reyes. Tiene el escudo de Maximiliano I el campo de oro, con un águila de dos cabezas de sable cargada en abismo de un escusón del Archiducado de Austria partido del Ducado de Borgoña antiguo. Como timbre lleva un yelmo con corona imperial, del que descienden a ambos lados lambrequines de oro y armiño. Viene flanqueado por dos tablas escritas en francés y con letras latinas de oro, que dicen:


     «TRES HAVT, TRES EXCEL(LE)N(T), TRES ILLVSTRE, TRES PVISAN(T) PRINCE MAXIMILIAN, PAR LA CLEMENCE DE DIEV EMPEREVR DES ROMAINS TOVSOVRS AVGUSTE, ROI DE GERMANIE, DE HONGRIE, DE DALMACIE, DE CROACIE ET ARCHIDVC D'AVSTRICHE, DVC DE BOVRG(OGN)E, DE STIRIE, DE CARINTIE, DE CARNIOLE ET CONTE DE HABSBOVRG, DE TIROL, TRESPASSE».



     A la izquierda está la segunda tabla que combina la divisa de las Columnas de Hércules, unida al Plus Ultra, con la divisa del Fusil de Borgoña. Como Duque consorte y viudo de Borgoña, Maximiliano seguía utilizando la divisa del Fusil de los Valois borgoñones. En la esquina derecha vuelve a aparecer duplicado el Rabot, flanqueando la tabla del chaflán que repite la dedicatoria del lado opuesto: «INVICTISSIMVS CAROLVS DEI GRA(T)IA HISPANIARVM REX...», etc.



III.3 Sitiales de cuatro monarcas europeos



     Continúa la sillería con los asientos de cuatro reyes que en 1519 pertenecían a la Orden del Toisón de Oro. Sus blasones delatan una disposición jerárquica en la que primaba la antigüedad. Cerca del sitial de Carlos I, en el lado de la Epístola, está el asiento del rey Enrique VIII de Inglaterra (1491-1546), elegido en 1505 con el número 119. En el lado opuesto y cerca del de Maximiliano, se dispone el del rey Francisco I de Francia (1494-1547), elegido caballero número 129 en 1516. En dicho capítulo también ingresaron en la Orden los reyes Manuel I de Portugal (1469-1524), con el número 144, y Luis II de Hungría y Bohemia (1506-1526), con el número 145. El orden de precedencia les sitúa frente por frente en la sillería barcelonesa. De este modo quedan en el lado del Evangelio los escudos de Enrique VIII y de Manuel I, y en el de la Epístola los de Francisco I y Luis II. En ambos casos vienen escoltados por las divisas del Rabot y del Fusil, como si fuesen advertidos sobre el poder del Soberano. Ninguno de ellos acudió al Capítulo barcelonés, siendo representados en las ceremonias por sus embajadores respectivos.



     Bajo la frase «Roy d'Angleterre» se dispone el escudo de Enrique VIII de Inglaterra. Es un cuartelado de Francia moderno (de azur tres flores de lis de oro) y de Inglaterra-Plantagenet (de gules tres leopardos de oro armados y lampasados de azur). Como timbre lleva un yelmo de oro tocado con un chapeau de gules vuelto de armiño, un león de oro como cimera y lambrequines de oro y armiños.

     Frente a él, en el lado del Evangelio y bajo la leyenda «Roy de France», figura el escudo de Francisco I de Francia, que es de azur con tres flores de lis de oro, timbrado de yelmo dorado con corona real abierta de lo mismo y cimado de una flor de lis de oro, con lambrequines de oro y azur.

     Junto al de Inglaterra y bajo la inscripción «Roy de Portugal» figura el escudo de Manuel I el Afortunado, de plata, con las quinas portuguesas y la bordura de gules cargada de nueve castillos de oro masonados de sable y aclarados de azur. Viene timbrado de yelmo con un dragón alado de oro como cimera, siendo sus lambrequines de oro y gules.

     En el lado del Evangelio sigue al de Francia el de Luis II «Roy de Honguerie», que es cuartelado de los reinos de Hungría (fajado de plata y gules de ocho piezas) y de Bohemia (de gules un león rampante de plata, coronado, armado y lampasado de oro, la cola partida y cruzada en sotuer), y en abismo escusón del Reino de Polonia (de gules un águila de plata coronada, picada, linguada y membrada de oro, cargada de un creciente floronado de oro) brochante. Como timbre posee yelmo con corona real abierta de oro y un águila de Polonia como cimera. Vuelan a los lados lambrequines de oro y gules, que serían de plata y gules antes del repinte de 1748.



III.4 Sitial del Infante don Fernando de España

     El infante Don Fernando (1503-1564) había nacido en Alcalá de Henares el 10 de marzo de 1503, siendo educado en España bajo la tutela de su abuelo el rey Fernando el Católico. Fue elegido caballero del Toisón de Oro con el número 130 en el XVIII Capítulo de la Orden, reunido en Bruselas en 1516. El 12 de noviembre de 1517, cerca de Mojados (Valladolid) se encontró por primera vez con su hermano el rey Carlos I, quien seis días más tarde le impuso el collar del Toisón en la Iglesia del Monasterio franciscano de El Abrojo. Don Fernando no asistió al Capítulo barcelonés, pues tuvo que abandonar España para evitar una posible rebelión. Se despidió de su hermano en Aranda de Duero el 23 de abril de 1518, dirigiendo sus pasos hacia Santander, donde embarcó el 25 de mayo con destino a los Países Bajos. Nunca regresó a España.

     El sitial blasonado reservado al infante Don Fernando se encuentra en el lado del Evangelio. Es el quinto a partir del ocupado por la divisa del Fusil y está flanqueado por los de Ferry de Croy, señor de Roeulx, caballero número 127, y Juan V, marqués de Brandenburgo, caballero número 132. Don Fernando utilizó las armas de su hermano con los cuarteles invertidos. El primero y el cuarto es contracuartelado de Austria, Borgoña moderno, Borgoña antiguo y Brabante, cargado en abismo de un escusón de Frandes partido de Tirol brochante. Los cuarteles segundo y tercero llevan el contracuartelado del cuartelado de Castilla y León y del partido de Aragón y Aragón-Sicilia, entado en punta de Granada. Va timbrado con corona de Archiduque de Austria. Alrededor y en elaborada letra gótica, se lee la frase «Tres hault et Puissant Prince don Fernande, p(ar) la grace de dieu Infant desespa(i)gne Archiduc daustrice». Su escudo de armas sufrirá cambios cuando sea coronado Rey de Bohemia y Hungría en 1526, Rey de Romanos en 1531 y Emperador de Alemania en 1558.


III.5 Los caballeros de Borgoña y los Países Bajos






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     Pero el alma de la Orden del Toisón de Oro seguía estando en los antiguos territorios de los Duques de Borgoña. En el XVIII Capítulo reunido en Bruselas en 1516, fueron elegidos 5 caballeros de Flandes y Brabante, 3 de Artois-Picardía, 3 de Borgoña, 2 de Holanda y 2 de Hainaut. Barcelona conoce la elección de 2 de Artois-Picardía: Jacques de Luxembourg, conde de Gavre, y Adrien de Croy, señor de Beaurain.

     Ocupa en el coro de Barcelona el primer lugar del lado de la Epístola el sitial de Hugues de Melum, vizconde de Gante, caballero elegido en el Capítulo de Malinas de 1491 con el número 109. Es su escudo de azur con siete bezantes de oro y el jefe de oro. Como timbre lleva un yelmo con una cabeza de vaca de oro como cimera y lambrequines de oro y gules. Frente a él, en el lado del Evangelio, se encuentra el sitial del caballero difunto más antiguo, que es Jacques de Luxembourg, señor de Fiennes, con el número 84 en la Orden. Lleva un escudo cuartelado, el primero y el cuarto de plata, un león rampante de gules coronado y armado de oro y lampasado de azur, la cola partida y cruzada en sotuer, y el segundo y el tercero de azur, con un sol sombreado de sol. Por ser difunto o trespassé no lleva timbre alguno.

     El resto de los caballeros de los Países Bajos y Borgoña ofrece sus blasones habituales. Por última vez aparece el de Felipe, Bastardo de Borgoña y señor de Sommerdijck, que abandonaba la Orden por haber aceptado el Obispado de Utrecht, habiendo pertenecido a ella desde 1501. Lleva su escudo el campo de oro con un chevrón de Borgoña. Como cimera luce la lechuza dorada de los bastardos de Borgoña, símbolo de la Sabiduría, pues era hijo del duque Felipe el Bueno.


     Otros sitiales muestran las armas de otros caballeros norteños: Charles, barón de Lalaing, Jacques, conde de Hornes; Ferry de Croy, señor de Roeulx; Philippe de Croy, conde de Porchian; Antoine de Croy, señor de Tour y de Sempy; Antoine de Lalaing, señor de Montigny y conde de Hoechstraten (sic.); Charles de Lannoy, señor de Senzeille,... etc. Sus asientos se disponen alternativamente a uno y otro lado de la sillería de coro, según el orden de elección. No se incluyó el blasón de Philibert de Châlons, príncipe de Orange, pues seguía sin aceptar el collar aunque había sido elegido en el Capítulo de 1516. Para ajustar la distribución aparecen juntos en el lado de la Epístola los sitiales del Conde de Hoogstraten, caballero 139, y del Señor de Senzeille, número 140.

III.6 Los caballeros «extranjeros»
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     Existía en el seno de la Orden del Toisón de Oro una corriente contraria a su internacionalización, la cual consideraba que sólo debían entrar en ella los aristócratas de los antiguos dominios de los Duques de Borgoña, pues eran los únicos que podían comprender y valorar el auténtico significado espiritual y político de la Orden. Esta tendencia creció después de la muerte en Burgos de Felipe I el Hermoso en 1506, envenenado por los castellanos, según se dijo.

     Ya en el XVI Capítulo de Bruselas de 1501 Felipe el Hermoso había sugerido la admisión en la Orden de algunos caballeros alemanes, pues «à la mort du Roi des Romains son père, dont il était l'héritier apparent, plusieurs grands états d'Allemagne passeraient sous sa domination»(49). Además se acababa de convertir en el príncipe heredero de Castilla y de Aragón y, por ello, antes de viajar a España, propuso conceder tres collares a los principales caballeros de esos reinos, «persuadé que c'était-là le moyen le plus efficace pour se les attacher»(50), los cuales podrían ser propuestos por Fernando el Católico. Pero éste hizo todo lo posible por evitar tal intromisión política y Felipe el Hermoso tuvo que esperar a la muerte de la reina Isabel, acaecida en 1504, para conceder un collar a Don Juan Manuel, señor de Belmonte, que era su favorito en asuntos de política hispánica. Este caballero castellano recibió el collar del Toisón de Oro en el XVII Capítulo, reunido en Middelbourg en 1505.

     En 1516 Don Carlos celebró el XVIII Capítulo de la Orden en Bruselas y admitió en ella a su hermano el infante Don Fernando de Castilla, que vivía en España; a seis caballeros alemanes, al Rey de Hungría, al de Francia, y a un caballero francés. Pese a las reticencias de ciertos nobles de los Países Bajos, entre ellos Guillermo de Croy, señor de Chiévres, el Soberano propuso aumentar el número de los caballeros del Toisón a 51, pensando en la admisión de varios aristócratas de las coronas de Castilla y de Aragón. Solicitó para ello permiso al Papa León X, que lo concedió mediante una Bula fechada en Roma el 8 de diciembre de 1516.

     Carlos I vio cumplidos sus deseos en el Capítulo de Barcelona, donde admitió a diez notables de sus territorios hispánicos: 7 castellanos, 1 catalán, 1 napolitano y 1 siciliano. Estos eran Don Fadrique Álvarez de Toledo, segundo duque de Alba, marqués de Coria y conde de Salvatierra (154); Don Diego López Pacheco, segundo duque de Escalona, marqués de Villena, conde de Santisteban y señor de Sigena (155); Don Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega, tercer duque del Infantado (156); Don Íñigo Fernández de Velasco, tercer Condestable de Castilla, segundo duque de Frías y cuarto conde de Haro (157); Don Álvaro de Stúñiga y Guzmán, segundo duque de Béjar, marqués de Gibraleón y conde de Bañares (158); Don Antonio Manrique de Lara, segundo duque de Nájera y tercer conde de Treviño (159); Don Fernando Ramón Folch, segundo duque de Cardona y marqués de Pallarés (160), que será virrey de Nápoles; Don Pedro Antonio de San Severino, príncipe de Bisignano, duque de San Marco y conde de Trecrato (161); Don Fadrique Enríquez de Cabrera(51), conde de Módica (título siciliano), cuarto Almirante de Castilla y tercer conde de Melgar (162), y Don Alvaro Pérez Osorio, tercer marqués de Astorga, conde de Trastámara y de Santa Marta (163).

     Sus escudos están ordenados según el número de elección, disponiéndose alternativamente a uno y otro lado de la sillería. Por esta razón, en el lado de la Epístola están los sitiales armoriados de los duques de Alba, Infantado, Béjar y Cardona, y el del Almirante de Castilla. Frente a ellos, en el lado del Evangelio y con el yelmo mirando hacia el altar mayor, aparecen los escudos del Duque de Escalona, del Condestable de Castilla, del Duque de Nájera, del Duque de San Marco y del Marqués de Astorga. Termina este lado con un sitial en cuyo respaldo figura un escudo cuyo campo lleva la fecha 1518, rodeado por la frase: «L'an de Grace Cincq Cens dixhuyt». Aquí se siguió la costumbre de los Países Bajos, que en aquel mes de marzo todavía estaban en 1518 avant Pâques (1519, nuestro estilo).


     Mucho más cercano al sitial del futuro Emperador se halla el correspondiente a Don Juan Manuel, segundo señor de Belmonte de Campos y señor de Cevico de la Torre. Era el caballero número 123 de la Orden, a la que pertenecía desde 1505. Fue el hombre más poderoso de Castilla durante el corto reinado de Felipe I(52), cuya muerte prematura en 1516 apagó su buena estrella y le obligó a regresar a los Países Bajos. En 1514 Don Juan Manuel fue detenido en Malinas y sufrió destierro en Viena, debido a las presiones diplomáticas de Fernando el Católico sobre Margarita de Austria. Le rehabilitó el príncipe Don Carlos en 1515, a instancias del emperador Maximiliano I. En 1516 regresó a Bruselas y asistió al XVIII Capítulo de la Orden, donde demostró que su detención había sido contraria a los Estatutos del Toisón de Oro.


     El sitial barcelonés de Don Juan Manuel se ubica entre el de Felipe, Bastardo de Borgoña (caballero número 115), y el de Jacques, conde de Hornes (caballero número 125). Delata su escudo sangre real. Es cuartelado, el primero y el cuarto de gules con una mano alada de oro empuñando una espada de plata guarnecida de oro; el segundo y tercero de plata con un león rampante de púrpura. Va timbrado de yelmo con burelete señorial, del que surge como cimera un brazo empuñando una espada. Los lambrequines son de oro y gules(53).

     Entre los aparatosos blasones germánicos destaca el de Juan, quinto marqués de Brandenburgo, duque de Stettin y duque de Pomerania, hijo de Federico, marqués de Brandenburgo y de la princesa Sofía de Polonia. Su escudo es cuartelado, el primero de plata con un águila de gules coronada, picada y membrada de oro, el pecho cargado de un creciente floronado de oro; el segundo de plata con un grifo alado de gules, picado, membrado y armado de oro; el tercero de oro con un león rampante de sable armado y lampasado de gules, y bordura componada de plata y gules; el cuarto es cuartelado de plata y sable. Como timbre posee tres yelmos con cimeras muy recargadas y lambrequines de oro y gules.


     Por expreso deseo de Carlos I, el marqués Juan de Brandenburgo se casó en Barcelona en junio de 1519 con la reina Germana de Foix, viuda del rey Fernando el Católico. En 1523 Carlos V nombró a Doña Germana Lugarteniente del Reino de Valencia, concediendo al Marqués el cargo de Capitán General. Falleció este caballero alemán en julio de 1525 y un mes más tarde su viuda contrajo matrimonio con Don Fernando de Aragón, duque de Calabria. Poco después Carlos V nombró Virreyes de Aragón a los nuevos esposos. Del testamento de Doña Germana de Foix, firmado el 28 de septiembre de 1536 en el Palacio Real de Valencia, se deduce que durante los lejanos días de 1519 ella y el joven Carlos V habían tenido una hija llamada Isabel, a la que titularon Infanta de Castilla(54).



IV. Las ceremonias capitulares y la elección imperial

     Cuando se inició el Capítulo del Toisón de Oro hacía un mes que Carlos I conocía la noticia de la muerte de su abuelo, el Emperador Maximiliano I, por cuya alma hizo celebrar solemnes exequias en la Catedral de Barcelona. Entretanto, la Dieta reunida en Frankfurt era un hervidero de embajadores y banqueros que trataban de conseguir el voto de los siete Príncipes Electores para alguno de los tres candidatos, que eran los reyes de España, Francia e Inglaterra.

     Las cuatro jornadas del Capítulo barcelonés fueron las más brillantes de la historia de la Orden. El 5 de marzo de 1518 se reunieron en Palacio los caballeros del Toisón y los procuradores de los caballeros que no podían asistir. Debido a su avanzada edad, fueron dispensados de hacerlo los duques de Escalona y del Infantado. Cabalgaron los presentes hasta la Catedral, donde asistieron a las Vísperas. Al día siguiente, que era 6 de marzo, salieron en procesión hacia el Templo para oír la «Haulte Messe» en honor de San Andrés. Abrían el cortejo varios prelados y grandes señores. Tras ellos cabalgaban los reyes de armas españoles, que eran el sahagunense Garci Alonso de Torres, alias Aragón; Juan de Peraza, alias Castilla, y el heraldo Sancho Navarro, alias Cataluña(55). Oficiales de armas foráneos(56) eran los reyes de armas Josse Nulant, alias Brabant; Jehan de Leeurbe, alias Hainaut; Jehan des Fontaines, alias Artois, y Michiel Vranclx, alias Grenade; el heraldo Henry de Feure, alias Namur, y los persevantes Henry de la Tour, Jehan Desprez y Le Songeur. Les seguían el grefier Du Blioul y Thomas Isaac, rey de armas Toison d'Or, que lucía la nueva Potence de oro.

     A continuación venían los caballeros del Toisón que, vestidos de terciopelo carmesí, cabalgaron en dos filas por orden de antigüedad, yendo detrás los más veteranos. El último era el propio Carlos I, Chef et Souverain de l'Ordre, que iba precedido por dos sergens d'armes con sus mazas de plata dorada al hombro. Cerraban la procesión los grandes de título y los embajadores de otras monarquías. Una vez en el Templo, cada caballero se dirigió a la fastuosa sillería de coro, para ocupar el asiento adornado con su blasón personal, y comenzó la Santa Misa, cantada por la Grande Chapelle borgoñona.

     Ya en Palacio y antes del comienzo del banquete, Thomas Isaac entregó a Garci Alonso de Torres, rey de armas Aragón, tres lanzas con banderas decoradas con los blasones de los tres caballeros que debían sentarse a comer junto al Rey. Terminado el banquete, Carlos I bautizó como nuevo rey de armas Navarra al hasta entonces heraldo Cataluña y creó dos nuevos persevantes, denominados Malines y Fuenterrabía, siendo este último Guillermo Peraza(57). Finalmente armó nuevos caballeros. A continuación se celebraron en la Catedral las Vísperas por los difuntos, vistiendo los caballeros sus hábitos y sombreros de terciopelo negro. Del mismo modo acudieron enlutados el 7 de marzo a la misa de Requiem en honor de los tres caballeros fallecidos desde el Capítulo anterior, entre los que figuraba Maximiliano I.

     El 8 de marzo se celebró la Misa cantada en honor de la Virgen María, con los caballeros vestidos de damasco blanco y cubiertos con chaperón carmesí. Después el Grefier examinó el comportamiento que habían mostrado el Soberano y los caballeros desde el Capítulo anterior, no encontrando en ellos nada censurable. Creó el Soberano el nuevo título de Marqués de Aarschot para Guillermo de Croy, señor de Chièvres, cuyas virtudes fueron glosadas ante los presentes por Pedro Ruiz de la Mota, obispo de Badajoz. Philippe, Bastardo de Borgoña y señor de Sommerdijck, fue obligado a devolver su collar al Tesorero, pues en 1516 había aceptado el Obispado de Utrecht, dignidad eclesiástica que era incompatible con la pertenencia a la Orden. A continuación se procedió a la elección de los nuevos caballeros en votación secreta, siendo admitidos los reyes Christian II de Dinamarca y Segismundo I de Polonia, y los nobles Jacques de Luxembourg, primer conde de Gavre, y Adrien de Croy, señor de Beaurain. El Soberano impuso personalmente el collar a los dos últimos.

     En los meses sucesivos fueron celebradas varias reuniones concernientes a la elección del Príncipe de Orange y de los dos monarcas antes citados. Entretanto, el 28 de junio de 1519 Carlos había sido elegido en Frankfurt «Rey de los Romanos» y «Emperador electo». A comienzos de julio, cuando residía en Molins del Rey, el Rey Carlos I de España recibió la noticia de manos de Federico, Conde Palatino del Rin y embajador de los Príncipes Electores. Después inició el Monarca un largo viaje hacia La Coruña para embarcarse con destino a Aquisgrán, donde sería coronado el 23 de octubre de 1520 en el trono de Carlomagno, aquel soberano medieval que a comienzos del siglo IX había reconquistado Barcelona a los árabes.


V. Conclusión

     Carlos utilizó el Capítulo barcelonés del Toisón de Oro conforme a la tradición borgoñona, como un instrumento de integración de sus variadas posesiones. Mediante un ceremonial que sumergía a los asistentes en un ambiente mágico de destellos dorados, ropajes suntuosos y música sacra, le fue posible arrancar un juramento de fidelidad a la élite de unos territorios cada vez más extensos y diversos. La puesta en escena recreaba el ideal de unidad política expresado en el mito del Rey Arturo y la Tabla Redonda, anunciando una nueva edad dorada en la cual el Soberano y los caballeros del Toisón asegurarían la cohesión política que iba a traer la prosperidad a sus súbditos. Fue también el instrumento diplomático que le sirvió para sellar las alianzas con cuatro monarcas europeos, marcando el punto de partida al renacer de la idea medieval del Imperio Universal Cristiano, que tan presente estará en la Corte de Carlos V.

     Jugó un papel primordial el símbolo. Carlos V, como nuevo Hércules, flanqueó al final del Capítulo barcelonés la divisa de las Columnas pintada a ambos lados de la salida del coro catedralicio, superando los límites del mundo Antiguo. En la puesta en escena se daban cita dos mentalidades diferentes, la medieval, ya en completa decadencia, y la renaciente, que traía consigo profundos cambios sociales. Ambas concepciones del mundo parecían fundirse en el propio Soberano y en sus caballeros. Así, por primera vez en la historia de la Orden adoptaron la estética del Renacimiento italiano, pero al mismo tiempo mantuvieron viva la esencia medieval de los relatos troyanos y de su derivación literaria: la novela de caballerías. Imbuídos del espíritu aventurero de un Amadís de Gaula, los nuevos Argonautas, ahora llamados Conquistadores, sobrepasaron las Columnas de Hércules y descubrieron para el César Carlos un nuevo Continente, donde recrearon un mítico Vellocino de Oro, al que llamaron «El Dorado».



1.       Sobre la Orden del Toisón de Oro, véase: CHIFFLET, J. J. Insigna gentilitia equitum Ordinis Velleris Aurei. Anvers: 1632; MOLINET, B. La Toison d'Or ou recueil des statuts et ordonnance du noble Ordre. Cologne: 1689; BARON DE REIFFENBERG, Histoire de l'Ordre de la Toison d'Or. Bruxelles: 1830; KERVYN DE LETTENHOVE, H. La Toison d'Or, Bruges, 1907; PAYER VON THURN, R. Der Orden vom Goldenen Vlies. Vienne: 1918; ZUYLEN VAN NYVELT, A. Van. L'Ordre de la Toison d'Or á Bruges. Bruges: 1929; HOMMEL, L. L'Histoire du noble Ordre de la Toison d'Or. Bruxelles: 1947; MARQUÉS DE CÁRDENAS, El Toisón de Oro, Orden dinástica de los Duques de Borgoña. Madrid: 1960; TERLINDEN, Ch. La Toison d'Or. Cinq Siècles d'Art et d'Histoire. Bruges: 1962; AQUILINA, R. et M. L'héraldique des chevaliers de l'Ordre de la Toison d'Or de Philippe le Bon, Duc de Bourgogne, à Philippe II, Roi d'Espagne: representation équestre des 284 chavaliers promus de 1430 à 1596. Rosny-sous-Bois: 1982; FILLITZ, H. (coord.) Tresors de la Toison d'Or. Europalia 87 Österreich. Bruxelles: 1987; DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y Etiqueta de los Reyes Católicos. Madrid: 1993, pp. 655-699; COCKSHAW, P.(dir.) y BERGEN-PANTENS, H.Van Den (ed) L'ordre de la Toison d'or, de Philippe le Bon à Philippe le Beau (1430-1505): Idéal ou reflet d'une société?. Bruxelles: 1996. La bibliografía más reciente sobre la Orden, en: LIEZ, J.-L. (dir.). La Toison d'Or. Un mythe européen. Paris-Metz: 1998, pp. 219-222.

2.       CHASTELAIN, G. Oeuvres, KERVYN DE LETTENHOVE, J. (ed.). Bruxelles, II, 1863-1866, pp. 9-15; RÉGNIER-BOHLER, D.(dir.) Splendeurs de la Cour de Bourgogne. Récits et Chroniques, Paris: 1995, pp. 778-781.

3.       CHASTELAIN, G. Oeuvres, KERVYN DE LETTENHOVE, J. (ed.). Bruxelles, II, 1863-1866, pp. 9-15; RÉGNIER-BOHLER, D.(dir.) Splendeurs de la Cour de Bourgogne. Récits et Chroniques, Paris: 1995, pp. 778-781.

CHASTELAIN, G. Oeuvres, KERVYN DE LETTENHOVE, J. (ed.), II, 1863-1866, 5-8; RÉGNIER-BOHLER, D. (dir.) Splendeurs..., o. c.,p. 776.

4.       MONSTRELET, E. de. Chronique (1400-1444), DOUËT D'ARCQ, L. (ed.). IV, Paris: 1857-1862, pp. 373-374.

5.       Monstrelet se refiere al Roman de Troie (h. 1160) de Benoît de Sainte-Maure, a De bello troiano (h. 1188) de Joseph of Exeter y a la Historia destructionis Troiae (1287) de Guido delle Colonne, juez en Messina. Estas versiones se basan en la Ephemeris belli troiani de Dictis Cretense (s. IV d. C.) y en el De excidio Troiae Historia de Dares Frigio (s. VI d. C.). Tomando como punto de partida los relatos medievales, el capellán Raoul Lefèvre elaborará entre 1464 y 1467 el Recueil des Troyennes Histoires, por encargo expreso del duque Felipe el Bueno. En estas obras están presentes los dos grandes mitos borgoñones: Hércules y Jasón. Véase también: BAYOT, A. La légende de Troie à la Cour de Bourgogne, Mélanges de la Societé d'Émulation de Bruges, I, 1908;CHEYNS-CONDÉ, M. L'Épopée Troyenne dans la «librairie» ducale bourguignonne au XVe siècle. En: CAUCHIES, J. (ed.) A la Cour de Bourgogne. Le Duc, son entourage, son train. Burgundica, I, Turnhout: 1998, pp. 85-114; DOMÍNGUEZ CASAS, R. Fiesta y ceremonial borgoñón en la corte de Carlos V, Carlos V y las Artes. Promoción Artística y Familia Imperial. Valladolid: 2000, pp. 14-17.

6.       DOUTREPONT,G. Jasón et Gédéon, patrons de la Toison d'Or, Mélanges offerts à Godefroid Kurth. Paris-Liége: 1908, pp.191-208;. LIEZ, J.-L. (dir.), La Toison..., o. c.1998, pp. 62-64. Sobre los principales símbolos de la Orden, véase: PASTOUREAU, M. Emblèmes et symboles de la Toison d'or, en COCKSHAW, P.dir.) y BERGEN-PANTENS. Ch. Van den (ed.) L'ordre..., o. c., pp. 99-106.

7.       VICENS, B. Y GIL DE TEJADA, B. Historia de las Órdenes de Caballería y de las Condecoraciones Españolas. Orden del Toisón de Oro, I/2. Madrid: 1864, p. 474.

8.       QUARRÉ, P. La Chapelle du Duc de Bourgogne à Dijon, «lieu, chapitre et collège» de l'Ordre de la Toison d'Or. Publication du Centre Européen d'Etudes Burgondo-médianes, Louvain: 1962, pp. 56-64; SALET, F. La Fête de la Toison d'Or de 1468, Annales de la Société Royale d'Archéologie de Bruxelles. LI, Bruxelles: 1962-1966, pp. 5-29. Sólo han sobrevivido dos de aquellas tablas blasonadas, pintadas en 1460: La de Antoine, Gran Bastardo de Borgoña, y la de Don Pedro de Cardona, conde de Golisano (Musée des Beaux-Arts, Dijon). Véase: QUARRÉ, P. Deux panneaux de l'Armorial de la Toison d'Or de la Sainte-Chapelle de Dijon. Bulletin de l'Institut Royal du Patrimoine Artistique, XV, 1975, pp. 8-325.

9.       Los Estatutos del Toisón de Oro, pueden consultarse en: VICENS Y GIL DE TEJADA, B. o. c., pp. 467-508. Este autor se basa en la conocida obra del Barón de Reiffenberg.

10.       VICENS, B. o. c. pp. 489-493. Véase: KOLLER, F. Au service de la Toison d'Or. Les officiers, Dison: 1971.

11.       TERLINDEN, Ch. La Toison..., o. c. 1962, p. 24.

12.       A este respecto, véase: LAFORTUNE-MARTEL, A. Fête noble en Bourgogne au XVe siècle. Montréal-Paris:1984, pp. 63-69.

13.       TERLINDEN, Ch. La Toison..., o. c., pp. 35-37; SCHNERB, B. L'État bourguignon, 1363-1477, Saint-Amand-Montrond:1999, pp. 300-303.

14.       Se conservan tres manuscritos de esta obra. LA MARCHE, O. de.Mémoires, IV, Paris: 1883-88, cxxii-cxxiv, pp. 158-189.

15.       Id. IV, pp. 158-159.

16.       Id., IV, pp. 173-188.

17.       Sobre el origen y función simbólica del dosel, véase: LAFORTUNE-MARTEL, A. Fête noble..., o. c., pp. 102-103. La autora recoge una amplia bibliografía sobre el tema.

18.       LA MARCHE, O. de o. c., IV, pp. 175-176.

19.       Id., IV, p. 176.

20.       Id., IV, p. 183.

21.       TERLINDEN, Ch. o. c., 1962, 101, cat. 20.

22.       Id., pp. 95-96, cat. 15 y 115, cat. 33.

23.       AQUILINA, R. et M. Le 9e Chapitre de la Toison d'Or tenu à La Haye en l'Eglise de Saint-Jacques mai 1456. Rosny-sous-Bois 1980, planche 14. El escudo de Don Juan de Guevara tiene la particularidad de que sus cuarteles segundo y tercero llevan de gules con cinco tréfeles de oro, en lugar de las cinco panelas de plata de este linaje, como sería lo correcto.

24.       TERLINDEN, Ch. o. c., (1962) 101-102, cat. 21.

25.       QUARRÉ, P. Deux panneaux, o. c., XV, 1975, pp. 318-325. El escudo de don Pedro de Cardona es cuartelado: 1 partido: A de oro dos palos de gules; B de azur sembrado de flores de lis de oro; 2 y 3 de gules tres cardos de oro; 4 partido: A de plata, un león rampante de púrpura; B de gules, espada en pal de plata con puño de oro, sostenida por una mano alada de oro. Timbre: un yelmo de oro con burelete de plata y azur. Cimera: un manojo de árboles de su color. Véase: DOMÍNGUEZ CASAS, R. Fiesta y ceremonial..., o. c., 2000, p. 21.

26.       BARON DE REIFFENBERG, o. c., pp. 338-344. La crónica del borgoñón Jean de Vandenesse en: GARCÍA MERCADAL, J. Viajes de Extranjeros por España y Portugal. I, Madrid:1952, p. 914.

27.       Archives Générales du Royaume (A. G. R.), Bruxelles, Papiers d'état et audience, leg. 23, fol. 43. Gante, 21 de junio de 1517. «Estat et Ordonnance de l'Ostel du Roy de Castille... pour le voyaige qu'il va prontement faire en ses Royaulmes d'Espaigne... Secrétaires: maistre Jehan Hannart, Premier Secrétaire pour Espaigne, tousiours compté, durant le dit prochain voyaige, à xxx sols par jour».

28.       Sobre los cuatro oficiales de la Orden, Canciller, Tesorero, Grefier y Rey de armas Toison d'Or, véase:VICENS, B. o. c., pp. 489-493; KOLLER,F. Au service de la Toison d'Or. Les officiers. Dison: 1971.

29.       A. G. R., Papiers d'état et audience, leg. 23, fol. 42. Gante, 21 de junio de 1517. «Ung orfèvre a ix sols par jour: Maistre Jehan van den Perre». En: DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y etiqueta..., o. c., pp. 157, 605.

30.       FILLITZ, H. Der Schatz des Ordens vom Goldenes Vlies. Viena:1988, p. 25, nota 1.

31.       Copenhague, Det Kongelige Bibliotek, Ms 465-2. Otra copia en: Viena, Haus-, Hof-und Staatsarchiv, Ms nº 2.

32.       Statuts de l'Ordre de la Toison d'Or et portraits des chevaliers de la Toison d'Or depuis la fondation de l'Ordre jusqu'à l'admision de Philippe le Beau (h. 1481), en: La Haya, Koninklijke Bibliotheek, Ms 76 E 10, fol. 5vº. Véase: KORTEWEG, A. S. Un présent offert au chapitre de 1473: Le livre des Statuts avec armorial. La Haye, KB, Hs 76 E 10. En: COCKSHAW, P. (dir.) y BERGEN-PANTENS, Ch.Van den (ed.). L'ordre..., o. c., pp. 50-55.

33.       HARTMANN-FRANZENSCHULD, E. Von. Die Potence des Toison d'Or und ein Wappenbuch des Ordens vom Goldenen Vlies. Jahrbuch der k. k. heraldischen Gesselschaft «Adler», Jg. X, 1883, p. 1 y ss.; DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y Etiqueta..., o. c., p. 662.

34.       FILLITZ, H. (coord.), Tresors..., o. c., pp. 124-125, y 188-189.

35.       Archives Départementales du Nord, Lille, Chambre des Comptes, B 18.880, nº imm. 32828. Zaragoza, 22 de noviembre de 1518. «De par le Roy. Chier et feal, nous avons scu vôtre arrivée de Barcelonne avec noz baghes de l'ordre, dont avions eu plaisir. Ci vous ordonnons venir vers nous et laissier en bonne securité et garde nos dites baghes au dit Barcelonne et qu'il ayt faulte. Cher et feal, nôtre Seigneur vous ayt en sa garde. Escript en nôtre cité de Sarragose le XXII jour de novembre. Charles». Dirigido «À nôtre amé et feal conseillier et greffier de nôtre ordre, maistre Laurent de Blioul, seigneur de Fars».

36.       TERÉS TOMÀS, M. R. Pere Ça Anglada, maestro del coro de la Catedral de Barcelona: Aspectos documentales y formales. En Revista del Departamento de Historia del Arte. Universidad de Barcelona, 5, 1979, pp. 51-64.

37.       MADURELL-MARIMÓN, J. M. Bartolomé Ordóñez. En Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona. VI, nº 3 y 4, 1948, pp. 345-373; AINAUD DE LASARTE, J. El contrato de Ordóñez para el coro de Barcelona. En Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, VI, 1948, pp. 375-379; ROGGEN, D. Jehan Mone, artiste de l'Empereur, Gentse Bijdraghen tot de Kunstgeschiedenis. V, 1953; GÓMEZ MORENO, Mª. E.Bartolomé Ordóñez. Madrid:1956, pp. 12-24; DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y Etiqueta..., o. c., pp. 114-116; ESTELLA, M. Escultores cortesanos del siglo XVI. En El Arte de las Cortes de Carlos V y Felipe II, Madrid, 1999, pp. 60-61. Jean Mone fue nombrado en 1524 maître artiste del Emperador, título que sólo ostentaron en su época el arquitecto y escultor Jacques Du Broeucq y el pintor Pieter Coecke van Aelst. Véase: JONGE, K. De.. Architekturpraxis in den Niederlanden in der frühen Neuzeit: Die Rolle des italienischen Militärarchitekten, der status quaestionis. En BERS,G. y DOOSE, C.. (coord.), Der Italienische Architekt Alessandro Pasqualini (1493-1559) und die Renaissance am Niederrhein. Kenntnisstand und Forschungsperspektiven. Tagungshandbuch I, Jülicher Pasqualini-Symposium am 30. Oktober 1993, Juliers, 1993, pp. 364-365.

38.       AINAUD DE LASARTE, J. El Toisó d'or a Barcelona. Barcelona: 1949, p. 58.

39.       A. G. R., Papiers d'état et audience, leg. 23, fol. 42vº. Gante, 21 de junio de 1517. «Ung paintre, à ix sols par jour, maistre Jaques van Lathem». En: DOMÍNGUEZ CASAS,R. Arte y Etiqueta..., o. c., pp. 129-130; DOMÍNGUEZ CASAS R. y ZALAMA, M. A. Jacob van Laethem, pintor de Felipe el Hermoso y Carlos V: Precisiones sobre su obra. En Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, LXI, 1995, pp. 347-358.

40.       VICENS Y GIL DE TEJADA, B. o. c., 1/2, pp. 472, 501-502, 505-506. Dicho artículo XVII fue confirmado por Carlos I en 1516 y por Felipe II en 1555, lo cual hace sospechar que eran frecuentes las disputas en cuestión de precedencia (adiciones IX y XVI a los Estatutos).

41.       LA MARCHE, O. de o. c., IV, pp. 160-161.

42.       CALMETTE, J. Les Grands Ducs de Bourgogne. Paris (1949): 1987, pp. 104-114; DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y Etiqueta..., o. c., pp. 678-679.

43.       ROSENTHAL, E. E. The invention of the columnar device of Emperor Charles V at the Court of Burgundy in Flanders in 1516, Journal of the Warburg and Courtauld Institutes, XXXVI, 1973, p. 204.

44.       Chastelain explica su origen: «En suivant la nature de son père le duc Jean, qui en son temps avait eu beaucoup de grandes affaires en France et qui portait, comme symbole... le Rabot, celui-ci [Felipe], ne voulant pas s'éloigner du symbole de son père en le diminuant, mais plutôt l'approcher par une signification plus vive et plus pénétrante... prit et institua comme insigne perpétuel de sa maison le Fusil; s'il le choisit sans autre conseil que le sien, du moins il ne le prit pas sans raison profonde, me semble t-il, compréhensible à chacun». En: CHASTELAIN, G. o. c.,KERVYN DE LETTENHOVE, J. (ed.), II, 5-8; RÉGNIER-BOHLER, D.(dir.), o. c., p. 777.

45.       DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte..., o. c., pp. 679-687.

46.       ROSENTHAL, E. E. Plus Ultra, Non Plus Ultra, and the columnar device of Emperor Charles V. En Journal of the Warburg and Courtauld Institutes, XXXIV, 1971, pp. 204-228 y The invention..., o. c., XXXVI, 1973, pp. 198-230.

47.       A. G. R., Papiers d'état et audience, leg. 23, fol. 38. Gante, 21 de junio de 1517. En la «Fourriere» de Carlos I figuran tres médicos, uno de los cuales es «Maistre Loys de Marlian». Gana cada uno 30 sols en moneda de Flandes.

48.       ROSENTHAL, E. E. The invention..., o. c., XXXVI, 1973, p. 202.

49.       BARON DE REIFFENBERG, o. c., p. 245.

50.       Id., p. 244.

51.       El testamento de Don Fadrique Enríquez de Cabrera, fechado el 13 de mayo de 1537, contiene una cláusula que dice: «Otrosí mando se lleve a la cesárea majestad del emperador y rey, nuestro señor, porque soy a ello obligado y lo tengo jurado, el Toisón de Oro, para que se entregue a quien S. M. mandase...» Murió al año siguiente. En: Archivo Histórico Nacional, Madrid, Colección Salazar y Castro, ms. 50, fols. 121-133, nº 37. Citado por:DE CASTRO, M. El Real Monasterio de Santa Clara de Palencia y los Enríquez, Almirantes de Castilla. Palencia: 1982, p. 208.

52.       La hermana de Don Juan Manuel, Doña Marina Manuel de la Cerda, había contraído matrimonio en 1489 con Balduino, Bastardo de Borgoña (†1508) y señor de Falais, uno de los seis hijos naturales reconocidos por el difunto duque Felipe el Bueno. En: BARóN DE REIFFENBERG, o. c., pp. 285-353.

53.       Este blasón figura en su capilla funeraria del Monasterio de San Pablo de Peñafiel (Valladolid). Recorre su interior una cenefa que dice: «ESTA CAPILLA MANDO HACER DON JVAN MANVEL. DE LA ORDEN DEL TVSON. HIXO DE DON JVAN MANVEL. POR SEGVNDA SVCESION DE VARONES. BIZNIETO DE DON JVAN MANVEL FVNDADOR DE ESTE MONESTERIO I DE OTROS DOCE. I ENTRE ELLOS EXCOXIO ESTE PARA SV ENTERRAMIENTO. EL CVAL FVE HIXO DEL INFANTE DON JVAN MANVEL CVYO PADRE FVE EL REI DON FERNANDO EL SANTO. EL QUE GANO A SEVILLA. ACABOSE EN EL AÑO MDXXXVI». En:DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte y Etiqueta..., o. c., pp. 624-627.

54.       DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte..., o. c., pp. 656-667.

55.       A. G. R., Papiers d'état et audience, leg. 30, fol. 7vº, h. 1520. «Libro de los officiales de la Casa Real de Aragón». DOMÍNGUEZ CASAS, R. Arte..., o. c., pp. 656-667.

56.       A. G. R., Papiers d'état et audience, leg. 23, fol. 40.

57.       CONDE DE VILANOVA, y DOMÉNECH Y ROURA, F. Capítulo del Toisón de Oro celebrado en Barcelona el año 1519. Barcelona: 1930, pp. 87-102. Citado por: RIQUER, M. de. Heráldica Castellana en tiempos de los Reyes Católicos. Barcelona: 1986, pp. 65-66.


Coro de la Catedral de Barcelona 

























Las obras del coro empezaron bajo el mandato del obispo Ramon d'Escales en 1390.
Los muros del coro fueron hechos por Jordi de Déu con ménsulas representando a profetas del Antiguo Testamento, como también en el lateral izquierdo realizó la escalera de acceso al púlpito con dos pequeñas esculturas representando la Anunciación en las jambas de la entrada a la escalera.

En el año 1394 se encargó a Pere Sanglada, escultor ya consagrado, que realizara la sillería del coro, viajó por orden del cabildo a Gerona, Elna, Carcasona y finalmente a Brujas, donde compró la madera de roble para su ejecución. Se rodeó de buenos ayudantes como Pere Oller y Antoni Canet, empezando la primera fase del coro con la sillería en cuyos medallones de los brazales y en las misericordias, es donde se concentran las más importantes esculturas. De temas variados; los religiosos son los menos representados y son las escenas de danza, juegos y música entre otras las que llaman más la atención.

Se encarga a Pere Sanglada la realización del púlpito, también de roble, de forma prismática, con un fondo arquitectónico de tracerías y pináculos donde hay quince imágenes representando entre otras a Jesucristo con San Pedro y San Pablo y otro panel de la Virgen con Santa Eulalia y Santa Catalina. En la parte inferior del púlpito hay arquerías con claves de bóveda representando las de la catedral. Se finalizó en 1403.

Años más tarde se continuó el coro con la sillería de Macià Bonafè que talló otras 48 sillas finalizando en el año 1459. Con esta obra, pasó la de Pere Sanglada a ser la sillería alta.

El alemán Michael Lochner fue el encargado en 1483 de las tallas de los doseles en forma de altos pináculos que por su muerte en 1490, tuvo que continuar su ayudante Johan Friederich Kassel, hasta el año 1497.

En 1517, el escultor Bartolomé Ordóñez realiza las mamparas para el acceso a la sillería con escenas del Antiguo Testamento y la Pasión.

Carlos I, decide que la celebración del XIX capítulo de la orden del Toisón de Oro sea en Barcelona y manda habilitar el coro de su catedral para la fecha del 5 de marzo de 1519. Joan de Burgunya fue el encargado de pintar la correspondiente heráldica en los 64 plafones de los sitiales, correspondientes a:

50 sitiales de los caballeros (entre ellos, los reyes de Francia e Inglaterra)
1 de Carlos I
1 de Maximiliano24​
6 con frases laudatorias
4 con divisas borgoñas
2 con las fechas de celebración.

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