Niceto Alcalá-Zamora y Torres. |
Alcalá-Zamora y Torres, Niceto. Priego (Córdoba), 8.VII.1877 – Buenos Aires (Argentina), 18.II.1949. Presidente de la Segunda República Española. Nacido en el seno de una familia muy vinculada al progresismo decimonónico, su padre, Manuel, militar frustrado, debido a su acentuada miopía, pero buen conocedor del Derecho, fue secretario durante algún tiempo del Ayuntamiento de Priego. Hacendado con un buen respaldo económico, y muy fiel a la tradición política familiar, él orientó los primeros pasos intelectuales y morales de su hijo, ya que éste quedó huérfano de madre —Francisca Torres— cuando sólo contaba dos años: hicieron las veces de aquélla su tía y madrina, Enriqueta, y su prima Gloria, que cuidaron de Niceto y de sus hermanos: Manuel, el mayor, y Pilar, la menor. Cursó estudios de bachillerato, por libre, en el Instituto de Cabra, y de Derecho, también por libre, en la Universidad de Granada. Terminada la carrera con brillantes calificaciones en 1894, tres años después se trasladó a Madrid, doctorándose en la Universidad Central: sus más destacados profesores —y orientadores— en las aulas madrileñas fueron Azcárate y Ureña. Pasante en el despacho de Díaz Cobeña, en 1899 gana, con el número uno, las oposiciones a letrado del Consejo de Estado. Habiendo contraído matrimonio, ese mismo año, con Purificación del Castillo —natural de Priego, como él—, todo le sonreía al despuntar el nuevo siglo, y el reinado personal de Alfonso XIII. Por entonces (1903) se vinculó al círculo liberal de Romanones; junto al conde haría sus primeras armas en la política de la Restauración, y adscrito a su facción progresista habría de transcurrir buena parte de su carrera política. En las elecciones liberales de 1905 ganó su primer acta de diputado, por el distrito de La Carolina, que sería en adelante “su” distrito —hasta 1923, pero recuperado en 1931—. Dotado de brillantes dotes oratorias —aunque ya por entonces un tanto démodés, muy dentro de la ampulosa tradición castelarina—, pero también de una sólida preparación en materias jurídicas y administrativas, destacó muy pronto en el Parlamento. En el gobierno de Canalejas (1910-1912), en el que Romanones asumió la cartera de Instrucción Pública, Alcalá figuró como subsecretario; pero, a la muerte de Canalejas y al dividirse el Partido liberal, se sumó a la fracción democrática de García Prieto. Cuando éste formó su primer Gobierno (1917), Niceto Alcalá-Zamora figuró en él como ministro de Fomento, y ya con un grupo político propio, en el Nacional que en 1918 presidió Maura. A partir de la crisis de este Gobierno, su significación se hizo más patente: sostuvo por entonces un resonante debate en oposición a las pretensiones autonomistas de Cataluña, defendidas por Cambó. Fue tajante su frase: “Autonomía y hegemonía son dos cosas absolutamente incompatibles. No se puede ser a la vez Bolívar de Cataluña y Bismarck de España”. Ministro de la Guerra en el Gobierno del bloque liberal que presidió García Prieto en 1922, su grupo político sólo contaba con nueve diputados en las nuevas Cortes. Dimitió por discrepancias con el ministro de Estado, Santiago Alba, especialmente en lo relativo a la cuestión marroquí —consideró un error sus negociaciones con Abdelkrim y con el Raisuni—. Al sobrevenir la Dictadura, en septiembre de 1923, se mostró, de momento, en una actitud de benevolencia expectante: “Al General le consta —declaró entonces— mi sincero y leal deseo de que este régimen, a cuyo nacimiento e iniciativa nada me liga, realice una misión útil, que por mi parte no encontrará obstáculos”. Pero esa postura evolucionó a una oposición tajante cuando el Dictador decidió prolongar su Régimen tras el éxito marroquí (el decisivo desembarco en Alhucemas), mediante el Directorio Civil; oposición que derivó a una decidida ruptura con la Monarquía, en giro similar al de Miguel Maura, con el que fundó, ya en 1930, la Derecha Liberal Republicana. En ese mismo año, ya caído el Dictador, y en una resonante conferencia pronunciada en Valencia, Alcalá-Zamora se atrevió a prometer una República conservadora, respetuosa con la Iglesia [...] “con el cardenal de Toledo a la cabeza”. Sin duda, esta definición contribuyó a atraer hacia la República a un amplio sector de las timoratas clases medias, enojadas con el Dictador —y con el Rey, que le había sostenido—. En agosto de ese mismo año tomó parte en el encuentro y pacto de San Sebastián, y fue designado presidente del Comité Revolucionario (que, al producirse el cambio de Régimen, se titularía Gobierno Provisional). Confinado en la Cárcel Modelo, de Madrid, tras el frustrado pronunciamiento de Jaca, su liberación, tras el juicio rotundamente absolutorio, provocó una significativa manifestación popular que preludió ya la caída de la Monarquía. Al advenimiento de la República conservó su puesto al frente del Gobierno provisional; pero, reunidas las Cortes constituyentes, dimitió por disconformidad con la legislación anticlerical defendida eficazmente por Azaña. Sin embargo, una vez aprobada la Constitución, el Gobierno encabezado por aquél decidió designarle Presidente de la República —para neutralizar las primeras reacciones de los católicos, y dar al Régimen una apariencia de continuidad moderada—. Ya Presidente, confirmado por las Cortes el 18 de diciembre de 1931, hubo de enfrentarse con el frustrado pronunciamiento de Sanjurjo (agosto de 1932), que a su vez, como réplica, permitió acelerar la aprobación del Estatuto autonómico catalán (para Alcalá-Zamora, un giro total respecto a su actitud de 1919), y estimuló las reformas jacobinas de Azaña. Las elecciones de noviembre de 1933, que supusieron un vuelco político total —con el triunfo de un centro-derecha representado por el radicalismo templado de Lerroux y por la modalidad demócratacristiana de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por Gil Robles— iniciaron la crisis del Régimen, ya que las izquierdas no supieron perder, y se mostraron reacias a la aceptación del nuevo mapa parlamentario por el presidente, al paso que éste, para no disgustar a aquéllas, sólo se avino a un Gobierno Lerroux con reducida participación de las derechas, pese a la representación mayoritaria de éstas en la Cámara. Aun así, el Partido socialista, dominado por Largo Caballero, se lanzó en octubre de 1934 a una intentona revolucionaria de carácter muy grave, que tuvo su principal escenario en Asturias, mientras Companys, en Barcelona, rompía con el Gobierno proclamando el Estado Catalán. A ambos desafíos hicieron frente, con energía, Alcalá-Zamora y el jefe del Gobierno, Lerroux. Dominadas las dos secesiones —la marxista y la nacionalista—, Alcalá-Zamora se esforzó en reducir al mínimo las condenas subsiguientes. No hubo penas de muerte, pero tanto Largo Caballero como Companys fueron reducidos a prisión, y Azaña se vio sometido a un proceso que se resolvería a su favor. Un nuevo Gobierno Lerroux-Gil Robles, formado en mayo de 1935 (con mayoría cedista), se esforzó en restaurar el Ejército presuntamente “triturado” por Azaña, y en centrar la política; pero los escándalos surgidos en el seno del Partido radical (la “denuncia Tayá” y el famoso straperlo) obligaron a Lerroux y los suyos a salir del Gobierno. Un tecnócrata próximo a la posición política de Alcalá-Zamora, Chapaprieta, prolongó con dificultades la situación, que hizo crisis definitiva a principios de diciembre de 1935, sin que hubieran podido aprobarse las medidas económicas de Chapaprieta ni la reforma constitucional, en la que había puesto gran empeño el propio Alcalá-Zamora. Eludió éste (y sería su gran error) confiar el poder a Gil Robles, y prefirió entregarlo a Portela Valladares, que disolvió las Cortes y convocó unas elecciones de las que saldría triunfante el Frente Popular, integrado por los azañistas y por un socialismo radicalizado por la obsesión revolucionaria de Largo Caballero (que había salido de la cárcel en noviembre del año anterior): el intento de Alcalá-Zamora de crear una fuerza propia, de centro, capaz de ganar las elecciones, había fracasado rotundamente. Reunidas las Cortes, éstas, en un gesto a todas luces anticonstitucional, iniciaron sus tareas deponiendo a Alcalá-Zamora (al que, de manera absurda, se acusaba de haber disuelto sin justificación las Cortes anteriores, pese a que esa di solución la estaban exigiendo, desde el mismo día en que fueron elegidas, tanto Azaña como los socialistas). Alcalá-Zamora se apartó prudentemente de toda actividad política, y a comienzos de julio embarcó en Santander, con su familia, para realizar un viaje de placer por el norte de Europa, sin sospechar que jamás retornaría vivo a su patria. Durante este viaje le sorprendió, en efecto, el estallido de la Guerra Civil. Instalado en Francia —primero en París, y en Pau luego— sin más recursos económicos que los obtenidos con sus colaboraciones en la prensa americana, y repudiado por las dos Españas combatientes, decidió emigrar a Buenos Aires, al comenzar la Segunda Guerra Mundial. Su esposa había muerto en Pau; dos de sus hijos habían acudido a España, contra la voluntad de su padre, para luchar a favor de la España frentepopulista. Su viaje, iniciado en enero de 1941, pero prolongadísimo por causas diversas (duró 411 días) le llevó a México, pero desde allí logró trasladarse finalmente a Buenos Aires, donde vivió acompañado por dos de sus hijas, Pura e Isabel; también estaba en la capital platense su primogénito, Niceto. Tanto los llamados rojos como los llamados nacionales le habían despojado de todos sus bienes; en febrero de 1941 había sido condenado mediante una sentencia absurda, dictada por los tribunales franquistas. Se sostuvo no obstante, con cierta holgura, gracias a sus artículos para la prensa francesa y argentina, amén de numerosas publicaciones de todo género. Falleció en su residencia bonaerense el 18 de febrero de 1949. Hasta 1977 no serían repatriados sus restos, enterrados hoy en el panteón familiar de Madrid. Alcalá-Zamora tuvo tres hijos de su matrimonio. El mayor, Niceto, había casado en 1932 con una hija del general Queipo de Llano, Ernestina. José y Luis murieron en España durante la Guerra Civil. María Teresa quedó en “zona nacional”. Las otras dos, Pura e Isabel, le acompañaron, como ya se ha indicado, hasta su muerte. Perteneció a tres Reales Academias: Jurisprudencia y Legislación (en la que ingresó en 1913); Ciencias Morales y Políticas (1920) y Española (1932). Tanto en su dimensión personal como en la política, Alcalá-Zamora, convencido católico, fue un hombre fundamentalmente honesto; pero precisamente su concepción de la alta magistratura que le tocó asumir, como una institución arbitral y equidistante de las diversas facciones políticas, le acarreó el rechazo de quienes, llamándose demócratas, le exigían una supeditación a sus propios intereses partidistas: su imperdonable destitución, en 1936, fue buena muestra de ello. Pero también es verdad que su negativa —poco ortodoxa, constitucionalmente hablando— a dar el poder a Gil Robles, para evitar una crispación revolucionaria, fue su gran error: más bien provocó lo que quería rehuir. Le absuelve, en todo caso, la pretensión conciliadora en que siempre trató de inspirarse.
Obras de ~: La concesión como contrato y como derecho real, Madrid, Julián Espinosa, 1918; El Estatuto catalán. Necesidad de discutirlo, Madrid, Tipografía Moderna, 1919; La crisis de las ideas en los fundamentos del Ejército, Excelsior, Madrid, 1919; Los derroteros de la expropiación forzosa, Madrid, Instituto Nacional de Sordomudos y de Ciegos, 1922; “La unidad del Estado y la diversidad de sus legislaciones civiles”, en Revista general de Legislación y Jurisprudencia (RGLyJ), abril de 1924; Los intentos del pacifismo contemporáneo, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1925; La potestad jurídica sobre el más allá de la vida, Madrid, Colegio Nacional de Sordomudos y de Ciegos, 1926 (2.ª ed., Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2001); “Aspectos sociales y políticos de I promessi sposi”, en RGLyJ, junio de 1928; La condena en costas, Madrid, Colegio Nacional de Sordomudos y de Ciegos, 1930; Repercusiones de la Constitución fuera del Derecho Público, Reus-Madrid, Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, 1931; Los problemas del Derecho como materia teatral, Discurso de recepción en la Real Academia Española, Madrid, Real Academia Española, 1932; “El Derecho y sus colindancias en el teatro de D. Juan Ruiz de Alarcón”, en Boletín de la Real Academia Española, octubre-diciembre de 1934 (reed. en México, Imprenta Universitaria, 1945, y en Revista de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, julio-septiembre de 1949); Reflexiones sobre las Leyes de Indias, Madrid, Tipografía de Archivos, 1935 (2.ª ed. ampliada: Nuevas reflexiones sobre las Leyes de Indias, Buenos Aires, Kraft, 1944, y México, 1979); Los defectos de la Constitución de 1931, Madrid, R. Espinosa, 1935 (2.ª ed. junto con Tres años de experiencia constitucional y apéndice con el texto de dicha Constitución, Madrid, Civitas, 1931); [“artículos”], en La Nación, Buenos Aires, junio de 1936-abril de 1939; [“artículos”], en L’Ere Nouvelle, París, noviembre de 1936-septiembre de 1939 (reed. en Confesiones de un demócrata (artículos de L’ère nouvelle), Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2000); Régimen político de convivencia en España. Lo que no debe ser y lo que debe ser, Buenos Aires, Claridad, 1945 (2.ª ed. con La Guerra Civil ante el derecho internacional; Régimen político de convivencia en España, Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2000); Gramática de la lengua española, Buenos Aires, Sopena Argentina, 1945; Diccionario de galicismos de Rafael María Baralt (1855). Prólogo de Eugenio Hartzenburch. Puesto al día con una introducción, cinco apéndices y más de setecientas notas y adiciones, Buenos Aires, Hemisferio, 1945; La oratoria española: figuras y rasgos, Buenos Aires, Atalaya, 1946 (2.ª ed., Barcelona, Grijalbo, 1976); Paz mundial y organización internacional, Buenos Aires, Compañía Impresora Argentina, 1946 (2.ª ed. Buenos Aires, Ballesta, 1981); El pensamiento de “El Quijote” visto por un abogado, Buenos Aires, Kraft, 1947 (2.ª ed., Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2001); Dudas y temas gramaticales. Aclaraciones y complementos puntualizados sobre la índole, destino y uso de las distintas clases de palabras y otras cuestiones gramaticales hispanoamericanas, Buenos Aires, Sopena Argentina, 1948 y 1952 (ed. de F. Córdova y Rodríguez, Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2001); Pensamientos y reflexiones. En paraíso final, México, Porrúa, 1950 (2.ª ed., Priego de Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2001); Los protagonistas en la historia y en el arte, Buenos Aires, Sudamericana, 1958; “La guerra civil ante el Derecho Internacional”, en Revista de la Facultad de Derecho de México, 1953; Memorias, Barcelona, Planeta, 1977 y 1998; Discursos, pról. de M. Tuñón de Lara, Madrid, Tecnos, 1979.
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Priego (Córdoba)
Priego de Córdoba es un municipio y una ciudad española de la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía. Perteneciente a la comarca de la Subbética, cuenta con una población de 21.826 habitantes (INE 2024). Es conocida como ciudad del agua por la multitud de manantiales que brotan en su entorno y joya del Barroco cordobés por el elevado número de construcciones de estilo barroco que posee. La Casa Museo Niceto Alcalá-Zamora se encuentra ubicada en la calle Río, número 33, del municipio de Priego de Córdoba, España. Se trata de la casa natal del presidente de la Segunda República Niceto Alcalá-Zamora, nacido en 1877. Historia El museo se encuentra ubicado en una casa señorial del siglo XIX. Niceto Alcalá-Zamora nació en este lugar el 6 de julio de 1877. Los orígenes de esta institución se remontan al 17 de diciembre de 1986, cuando Purificación e Isabel, hijas del presidente, donan la casa al Ayuntamiento de Priego de Córdoba. En agosto de 1987 se inauguró el museo al público por primera vez junto a una exposición organizada por la Diputación Provincial de Córdoba y se instaló un busto en el jardín de la casa por la escultora Aurora Cañero. El 17 de febrero de 1990 se realizó un acto de entrega de la casa al Ayuntamiento, con el compromiso de crear un patronato que gestione el centro expositivo e investigue la figura del presidente; este requisito se cumplió tres años más tarde con la creación del "Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres". Debido a unas obras de restauración y acondicionamiento en la Casa Museo, la institución cerró sus puertas a comienzos de 1998, coincidiendo la reapertura con el cincuentenario de la muerta de Alcalá-Zamora el 4 de marzo de 1999. |
Discursos. |
Discurso de Niceto Alcalá-Zamora (I)
Discurso de Niceto Alcalá Zamora (II)
Cónyuge. María de la Purificación Castillo de Bidaburu.
Doña Purificación Castillo Bidaburu fue la mujer más decisiva de la vida de Don Niceto. Ambos se conocieron cuando Don Niceto tenía 18 años y ella tan sólo 15. El 23 de enero de 1901 contrajeron matrimonio. Así la describe Don Niceto:
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El Teatro de Pompeyo. |
(Theatrum Pompeii en latín) fue un antiguo edificio público de la ciudad de Roma. Edificado durante la República, en torno al año 55 a. C., se mantuvo en uso hasta el siglo V d. C. Descripción. Fue uno de los primeros edificios permanentes de la ciudad de Roma, y el primer edificio de la ciudad construido en mármol, lo que también le valió el apelativo de teatro de mármol. No era simplemente un teatro, sino que el complejo contaba además con un enorme peristilo rectangular decorado con estatuas en exedras, así como con un espacio destinado a encuentros públicos. El teatro se coronaba con un templo dedicado a Venus Victoriosa (Venus Victrix en latín), deidad personal de Pompeyo. Esta particularidad del templo ha sido interpretada por algunos especialistas como una estrategia para evitar que tal edificio fuera considerado una simple extravagancia personal. Las dimensiones del teatro eran enormes. La cávea contaba con 150 metros de diámetro, y en su zona central se situaba una gran escalinata semicircular en forma de exedra que ascendía al templo situado en la parte superior. Tras el gran frente de escena de 90 metros se situaba un gran peristilo de columnas de granito que rodeaba el jardín, y al otro extremo de este se encontraba la llamada Curia Pompeii, en la que accidentalmente se estaba reuniendo el Senado romano en marzo del año 44 a. C., y donde por ello fue asesinado Julio César. Esta curia, según Suetonio (Vita Div. Iul. 88) y otros autores antiguos fue tapiada como lugar nefasto, siendo el espacio convertido más tarde en unas letrinas públicas. La arquitectura de este teatro, aunque basado en los griegos, suponía diferencias fundamentales y marcaría el prototipo de teatro romano, estableciendo la tipología estructural que sería ampliamente repetida en teatros y anfiteatros por todo el mundo romano. Al contrario que los teatros griegos, que eran edificados aprovechando las pendientes naturales de laderas o montañas para construir la cávea, en Roma ésta se apoyaba en una estructura formada por corredores abovedados que desde el nivel de la calle permitían acceder a las distintas partes del graderío. Esta sofisticación del teatro no supuso que los romanos no aprovecharan las pendientes naturales del terreno para edificar sus teatros, pero sí les permitió construirlos, cuando no las había, en zonas llanas. El recinto finalmente era cerrado por un frente de escena de mucha mayor entidad que en los teatros griegos, lo cual mejoraba la acústica del recinto y además permitía controlar el acceso al mismo. La huella de los teatros romanos. En buena parte del territorio conquistado por el Imperio Romano, hoy permanecen los vestigios de los teatros que los romanos habían erigido para entretener al pueblo con las comedias. En los últimos años de la República empezaron a edificarse teatros estables de piedra siguiendo el modelo de los teatros griegos. El primero fue el que erigió Pompeyo en Roma en el Campo de Marte en el año 55 a.C. que impresionó al pueblo por su imponente despliegue escénico. Según Cicerón, se representaron comedias y tragedias griegas además de farsas atelanas. A partir de este momento se multiplicó en Italia y en las provincias la construcción de teatros de piedra. En Roma, el género favorito de la sociedad era la comedia donde los actores tienen mucha más importancia que el coro por lo que la escena del edificio se construye de gran tamaño mientras que la orquestra se queda en medio círculo. Como los teatros en Roma pierden el sentido religioso que tenían en Grecia y se dedican a divertir a la gente, no se ubican cerca de santuarios sino que son construcciones dentro de la ciudad y por tanto la cávea (gradas) se asentaba sobre una construcción artificial de varios pisos con galerías abovedadas que soportaban la cávea. Durante casi todo el período republicano, las puestas en escena teatrales utilizaban como escenario unas estructuras de tablas que se desmantelaban tras la representación donde el pueblo asistía de pie, aunque según Plauto el pueblo podía estar sentado posiblemente sobre bancos o graderíos de madera. El Teatro en Roma pronto se convirtió en un entretenimiento. Por eso, no es de extrañar que la forma más popular fuera la comedia. El gran período de creación dramática romano empezó en el siglo II a.C. y destacaban las comedias escritas por Plauto y Terencio, que eran adaptaciones de la comedia nueva griega. Las obras interpretadas se basaban en una intriga de carácter local, aunque las de Terencio también aportaban un valor didáctico, con una estructura muy dinámica, ya que una parte de ellas era cantada. Los actores llevaban máscaras, atuendos y calzado alto de estilo griego. |
En el año 55 a. C., Pompeyo el Grande inauguró el primer y mayor teatro romano jamás imaginado. El edificio era una fusión del diseño teatral helenístico griego y la ingeniería romana. Su diseño no solo dictaba las futuras construcciones teatrales, sino que personificaba todo lo romano. Su construcción fue audaz, tuvo motivaciones políticas y estuvo al borde de la ilegalidad: la ley romana prohibía construir teatros permanentes dentro de la ciudad de Roma.
El teatro de Pompeyo es anterior al Panteón y al Coliseo (Anfiteatro Flavio). Su primera representación se celebró durante los últimos días de la República romana y continuó sirviendo como teatro durante todo el Imperio Romano. Era el edificio más grande de Roma antes de la construcción del Anfiteatro Flavio, pero empequeñece incluso a este coloso si se incluye el parque contiguo al teatro con pórticos sombreados, una miríada de templos y estatuas y su curia revestida de mármol (sala de reuniones con capacidad suficiente para 600 senadores). Sufrió incendios, al menos un terremoto, numerosas renovaciones y hordas de carroñeros durante más de 1000 años antes de disolverse lentamente en el paisaje urbano de Roma. Y ahora, 2100 años después de su construcción, queda poco o nada. Si viajas a Roma hoy y visitas Campo de Fiori, descubrirás un vibrante mercado callejero, pero no hay señales del teatro ni del templo de Venus Victrix que antaño dominaba el lugar donde los vendedores ahora venden sus productos. Pero, si sabes lo que buscas, encontrarás fragmentos reciclados del teatro de Pompeyo cerca. Una bóveda de sótano en un restaurante (Da Pancrazio restaurate) parece sospechosamente un pasadizo de teatro subterráneo; un edificio de la época renacentista (Palazzo della Cancelleria) está revestido de mármol travertino y decorado con hileras de columnas que recuerdan a la columnata de un teatro. Y, tal vez te sorprenda saber que la foto del gato que tomaste en Largo di Torre Argentina fue fotografiada frente al mismo lugar donde Bruto asesinó a Julio César. No, si quieres ver una ruina gigantesca de un teatro romano, llegas unos 1000 años tarde. |
Puede que el teatro de Pompeyo ya no exista, pero esto es lo que sabemos: 1. Sabemos que fue el primer teatro permanente de la ciudad de Roma. Su construcción violaba una ley del año 154 a. C. que prohibía la construcción de teatros permanentes en la ciudad de Roma (Bieber, p. 327). La oposición romana a los teatros permanentes tenía numerosas razones: La razón práctica: los escenarios temporales podían desmontarse rápidamente para dejar espacio a otros espectáculos festivos, como era el caso de las prácticas tradicionales de representación etruscas que los romanos importaron ya en el año 364 a. C. (Moore, 1.1). La razón religiosa: a diferencia de los griegos, los romanos representaban obras en honor de muchos dioses, cada uno de los cuales tenía su propio recinto sagrado, lo que hacía imposible que un teatro permanente sirviera a todos los dioses (Brockett, 66). La razón moral: los moralistas se oponían a la naturaleza burlesca de la comedia romana y no querían dignificar la práctica dándoles a los actores un hogar permanente (Brockett, pp. 65, 79). La razón política: los políticos temían la influencia que un benefactor podía obtener al asociar su nombre a un obsequio arquitectónico permanente a la ciudad. Especialmente un obsequio que proporcionaba entretenimiento gratuito para las masas y creaba un lugar que podía usarse con fines propagandísticos. Los más escépticos podrían inferir que “la nobleza se resistía a un sitio permanente porque su existencia comprometía su capacidad de manipular el mecenazgo en su beneficio” (Beacham, p. 62). En resumen, la ley contra los teatros permanentes aseguraba que la nobleza tuviera igualdad de condiciones a la hora de obtener y ejercer el poder (Beacham, Spectacle Entertainments of Early Imperial Rome , pp. 61-71). Pompeyo podría haber argumentado que su teatro no violaba la ley: afirmó que no era un teatro, sino un templo a Venus Victrix . Y, si esa dudosa distinción parecía débil, Pompeyo podría argumentar que su teatro ni siquiera estaba en la ciudad, sino que estaba construido en el límite del pomerium de Roma (el límite sagrado que rodeaba la ciudad). 2. Sabemos que su diseño se inspiró en el teatro griego de Mitilene, en la isla de Levos. (Plutarco, 42.4). 3. Sabemos que se necesitaron siete años para construirlo : Pompeyo el Grande lo encargó en el año 61 a. C. y lo inauguró en el año 55 a. C. (Plinio). Sabemos que el Templo de Venus Victrix se inauguró en el año 52 a. C. (Platner, págs. 515-517). 4. Sabemos dónde se construyó : se construyó justo fuera de los límites de la ciudad de Roma ( el pomerium , el límite sagrado que rodea la ciudad). Se han encontrado restos del pórtico y la curia debajo del Largo di Torre Argentina, y las viviendas de la vía di Grottapinta siguen la curva del antiguo teatro. (Extendiéndose hacia el sur desde Corso Vittorio Emanuele hasta Via Giubbonari y hacia el oeste desde Largo Argentina hasta Campo de Fiori, un barrio entero ocupa el sitio en la actualidad). ( El Proyecto Pompeyo ). 5. Conocemos su tamaño aproximado y descripción: tenía un diámetro de cavea de 150 metros y el Porticus post scaenam adyacente (parque detrás de la casa del escenario que estaba delimitado por pórticos y respaldado por una curia o sala de reuniones) medía 180 metros de largo y 135 metros de ancho, como se deriva de fragmentos del Plan Severiano de Mármol de Roma ( Forma Urbis Romae ), e impreso en las calles curvas y edificios de la via di Grottapinta . (para más detalles, véase: (Sear, págs. 57-61) y Denard, Hugh y Richard C. Beacham. “The Pompey Project.”) El teatro de Pompeyo podía albergar a cuarenta mil espectadores, una cifra que se ha puesto en duda durante mucho tiempo, pero que estudios más recientes han demostrado que no puede ser demasiado exagerada, ya que se cree que fue el teatro romano más grande jamás construido. El diámetro del auditorio era de casi quinientos pies [150 metros], mientras que el escenario en sí tenía casi trescientos pies [91 metros] de ancho, equivalente a la longitud de un campo de fútbol americano. Detrás de él, la gran fachada de la scaenae frons, que inicialmente pudo haber sido construida de madera, probablemente se elevaba hasta la altura total de los niveles superiores del auditorio de enfrente: tres pisos. El muro semicircular exterior estaba compuesto por tres niveles de columnas talladas en granito rojo, posiblemente con las catorce estatuas de las naciones conquistadas por Pompeyo colocadas alrededor del perímetro (circa Pompeium, Plinio NH 36.41). Aunque no queda visible nada de la estructura externa del teatro de Pompeyo sobre el suelo, probablemente era similar a la que sobrevivió del teatro de Marcelo, erigido cuarenta y cuatro años después. Si es así, las columnas adosadas del nivel del suelo eran toscanas, las del segundo nivel jónicas y las del tercero corintias. Esta impresionante fachada estaba adornada con piedra y estuco y embellecida con numerosas estatuas de piedra y bronce ( Beaham, “Spectacle Entertainments of Early Imperial Rome”, p. 65 ). 6. Podemos aproximar el costo de construcción del complejo teatral y todas las decoraciones y adornos relacionados: HS 49,680,000 o $ 540,270,000 en dinero de hoy. [derivado de los principios de Thorntons (Sear, 54) y basado en el valor del sestercio (HS) durante la República Tardía y el salario mínimo por hora actual ($ 7.50) para los trabajadores estadounidenses en 2022]. (Sear, págs. 20,23), ( Calculadora de dinero antiguo ) 7. Sabemos que el teatro fue inaugurado en el año 55 a. C. con elaboradas ceremonias que conmemoraban los logros y triunfos de Cneo Pompeyo Magno (Pompeyo el Grande): “Y, por primera vez en un escenario, ¡un “rinoceronte indio”! Para la inauguración del teatro, Pompeyo representó una versión de su triple triunfo del 61 a. C. con una recreación del regreso triunfal de Agamenón a Micenas, fomentando una autocomparación tanto con Alejandro Magno como con Agamemón”. Cicerón registró cómo en la Clitemestra de Accio, un desfile de seiscientas mulas transportó el botín de Agamenón cuando regresó de Troya y, entre cientos de artistas, se utilizaron unos tres mil cuencos en el Equus Troianus (¿de Nevio?) para exhibir el botín en el escenario. ” Cicerón continúa diciendo que la representación teatral inaugural estuvo acompañada de atletas, combates de gladiadores y cacerías de animales, “… seiscientos leones (trescientos quince con melena), cuatrocientos diez leopardos y panteras y dieciocho elefantes: Pompeyo exhibió novedades como babuinos, un lince (posiblemente un regalo de César en la Galia) y, por primera vez en un escenario, ¡un rinoceronte indio!” Compilado de: Beacham, “ Spectacle Entertainments of Early Imperial Rome ”. Yale, 1999, (pp. 61-71). 8. Conocemos la historia de la decadencia del teatro: después de la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d. C., el Teatro de Pompeyo siguió en uso y, cuando la ciudad de Roma quedó bajo el dominio del Reino Ostrogodo, la estructura fue renovada una vez más. Sin embargo, esta renovación sería la última. Después de la destructiva Guerra Gótica (535-554), no hubo necesidad de un gran teatro porque la población de Roma había disminuido drásticamente. Por ello, el teatro fue abandonado. Su revestimiento de mármol y su subestructura de piedra se extrajeron para proyectos de construcción posteriores y se dejó que el edificio se deteriorara. (Gagliardo y Packer, págs. 129-140). 9. Hemos identificado algunos de los restos del teatro: quedan pocos restos del teatro de Pompeyo, excepto el contorno curvo de una cavea en la via di Grottapinta y algunos restos de los pasillos subterráneos abovedados del teatro, como los que se encontraron en el actual restaurante Da Pancrazio. El travertino de color hueso del teatro se utilizó para revestir el Palazzo della Cancelleria , y las grandes columnas rojas y grises del patio del palacio supuestamente provienen de los pórticos de los asientos cubiertos superiores del teatro. Una estatua de bronce del siglo II de Hércules del teatro ahora se encuentra en el museo del Vaticano, y piezas de la decoración del teatro se reutilizaron en construcciones modernas. Las secciones intactas más grandes del teatro se encuentran en el Palazzo della Cancelleria , que utilizó gran parte del travertino de color hueso para su exterior del teatro. Las grandes columnas rojas y grises utilizadas en su patio provienen de los pórticos de la grada superior cubierta del teatro, sin embargo, originalmente fueron tomadas del teatro para construir la antigua Basílica de S. Lorenzo. |
Excavaciones. 1. Augusto restauró partes del complejo en el año 32 a. C. y en el año 21 d. C. 2. Tiberio inició una reconstrucción de la parte del teatro que había sido destruida por un incendio en el año 22 d. C. (completada durante el reinado de Calígula pero inaugurada bajo Claudio). 3. Claudio volvió a dedicar el templo de Venus Victrix. 4. Nerón doró el interior del templo. 5. Escena edificio dañado por incendio en 80; restaurado. 6. Domiciano (81-96 d. C.) y Septimio Severo (193-211 d. C.) repararon y alteraron significativamente la estructura. [8] [9] Un catálogo compilado a fines del siglo IV registró que la capacidad del teatro era de 22.888 personas. [10] 7. Luigi Canina (1795-1856) fue el primero en emprender una investigación seria sobre el teatro. Fue Canina quien descubrió la representación del teatro en la Forma Urbis, así como el primer estudio de los restos existentes. Sus dibujos son los primeros que se intentaron reconstruir. 8. Victorie Baltard (1805-1874) reevaluó el trabajo de Canina y elaboró planos de reconstrucción revisados (1837). Baltard también realizó dos excavaciones en el área circundante, descubriendo restos del exterior y del scaenae frons. 9. Italo Gismondi (1887 – 1974) recibió el encargo de construir un modelo de la Roma del siglo III utilizando el mármol de Urbis Romae y las reconstrucciones de Canina y Baltard como guías. Su modelo tardó 35 años en completarse; está a escala 1:250; mide 55 pies por 55 pies y se encuentra en el Museo de la Civilización Romana . El teatro de Pompeyo se encuentra entre las muchas estructuras públicas representadas. 10. Beacham, Richard y James Packer (1999-2002) codirigieron el Proyecto Pompey que produjo una visualización computacional altamente detallada del sitio y Martin Blazeby de KVL modeló reconstrucciones 3D y 2D realizadas por académicos de los siglos XIX y principios del XX para crear un estudio comparativo de interpretaciones anteriores. 11. Blazeby, Martin (2005) modeló reconstrucciones 2D y 3D basadas en dibujos y planos de eruditos del siglo XIX y principios del XX y creó un estudio comparativo de interpretaciones anteriores. Estructura Las características principales del teatro romano derivaron en un principio de las del teatro griego, ya que muchas de las características generales de la arquitectura romana proceden directamente de la arquitectura del período helenístico. Los primeros teatros se construyeron de madera y adobe; estos se derribaban después de que el acontecimiento para el cual fueron erigidos concluyera. Una ley impedía la construcción de teatros permanentes, sin embargo, en el 55 a. C. se construyó el Teatro de Pompeyo con un templo para evitar la ley. Con el paso del tiempo, los teatros romanos desarrollaron características específicas. La mayor parte de los teatros romanos conservados siguen el modelo arquitectónico propuesto por Vitruvio, constando de: - Scaenae frons (frente escénico), normalmente compuesto de un doble orden de columnas. - Orchestra: semicírculo o un poco más de un semicírculo frente a la escena en el que se sentaban las autoridades, actuaba el coro y se alzaba un altar en honor a Dioniso. - Aditus: Pasillos laterales de entrada a la orchestra. - Cavea: Estructura semicircular en la que, según el rango social, se situaban los espectadores. Se dividía en ima cavea, media cavea y summa cavea, divididos por pasillos horizontales (diazomatas). Se divide en sectores circulares (cunei). - Vomitoria: Entradas abovedadas por las que se accedía a la cávea. - Proscaenium (proscenio): Espacio delante de la escena en el que se desarrollaba la acción dramática y argumental. - Porticus post scaenam (Pórtico detrás de la escena): Patio porticado con columnas detrás de la escena. Algunos teatros podían apoyar la cávea sobre galerías abovedadas, mientras que en otros, los arquitectos aprovechaban la ladera de alguna colina para excavar sobre ella la cávea del teatro. El teatro podía cubrirse con toldos para proteger a los espectadores de la lluvia o de la luz del sol. Además, muchos teatros contenían pequeños templos en su estructura. Cada clase social romana tenía su sitio específico en el teatro: la proedria para los senadores, la ima cavea para los caballeros, la media cavea para la plebe libre, la summa cavea para los libertos y siervos y el matroneo para las mujeres. |
un gran personaje de historia de España, responsable para uno de la guerra civil española
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