Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


miércoles, 18 de abril de 2012

32.-Moneda catalana de Pedro de Portugal

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; 

Pedro IV, llamado «El Condestable de Portugal», Pacífico, 1464-1466

Pedro de Portugal, rey de los catalanes (1464-1466) ¿Un príncipe maldito redimido por el arte? 17 de noviembre de 2016

Albert Estrada-Rius



Las efemérides son un buen pretexto para rememorar hechos históricos o bien para recordar a personajes olvidados. Este año se celebran 550 años de la muerte de un infante de la casa real de Portugal, de nombre Pedro, que llegó a reinar en Cataluña entre 1464 y 1466 con el nombre de Pedro IV. El contexto en el que accedió al trono fue el de la guerra civil (1462-1472) de las instituciones representativas de Cataluña –el Consell de Cent y la Diputación del General de Cataluña– contra el rey «legítimo» Juan II de Aragón. Por esta razón, una vez éste recuperó el trono y se acordó la paz, el difunto Pedro pasó a ser considerado un rey «intruso» y todas las partes procuraron olvidarle.
La cualidad del legado patrimonial del soberano que ha llegado a nosotros, a pesar de que su reinado fue corto y el contexto convulso, justifica que el Museu Nacional d’Art de Catalunya se haya implicado en la divulgación del personaje y de su obra.

 Primero, con la preparación del seminario «La moneda de un rey proscrito: Pedro IV en Cataluña» y, este otoño, con la organización de la jornada de estudio «Pedro de Portugal, rey de los catalanes: memoria y patrimonio».

Pedro era miembro de la familia real portuguesa y, por vía materna, nieto del último conde de Urgel, Jaime II. Su linaje arraigaba con el de los soberanos de la casa de Barcelona. Por esta razón, los catalanes levantados contra Juan II –hermano y sucesor de Alfonso V de Aragón y padre de Fernando II el Católico– le proclamaron rey.
El Condestable era un joven príncipe tan culto y refinado como perseguido por el infortunio. En el atardecer de la Edad Media y el nacimiento de la modernidad el humanismo magnificaba la melancolía y hacía bandera de ella. Pedro, hijo del regente de Portugal caído en desgracia y muerto en batalla, fue desposeído de la maestría de la orden de Avís y del cargo de Condestable; sufrió exilio en la culta corte de Castilla y allí escribió tres obras literarias de cualidad notable; adoptó como divisa personal, siguiendo la moda de la época, el «Paine pour joie» y la imagen alegórica de la rueda de la fortuna. En el inventario notarial levantado a su muerte se recogen objetos preciosos de todo tipo, en los que había grabado, pintado, esculpido o bordado, casi de manera obsesiva, su emblema.

Piso superior con la Anunciación, la Crucifixión y la Natividad.

Como monarca utilizó ampliamente las manifestaciones artísticas para proyectar sobre los nuevos súbditos la imagen personal de un rey culto y decidido. A pesar de la penuria económica imperante en un período de guerra, se esforzó en invertir dinero en la reforma del antiguo Palau Reial Major de Barcelona y encargó obras a los mejores artistas coetáneos, demostrando un gusto exquisito. Hoy aún se conserva el retablo  que encomendó a Jaume Huguet para ornar la capilla real y que dedicó a la Epifanía, en una sutil exaltación de la monarquía que encarnaba, y donde es posible que aparezca retratado en la figura del más joven de los magos. Igualmente se conservan varios dinteles de piedra ornados con su divisa esculpida.

También utilizó el ofrecimiento de obras de arte –en las que nunca olvidaba colocar su famosa divisa– a algunos santuarios para demostrar su carácter de príncipe piadoso. Así, se conserva la corona que regaló a Santa Maria de Castelló d’Empúries, actualmente en el Museu d’Art de Girona, y consta que también regaló, después de enriquecerla, la fastuosa cruz de los condes de Foix –hoy perdida– a la Virgen de Montserrat.
Como gobernante mandó acuñar una nueva, bonita y fuerte especie monetaria de oro que, por razones propagandísticas, denominó pacífico. Recientemente, la Generalitat de Catalunya ha adquirido una de estas raras monedas y la ha depositado en el Museu Nacional donde está expuesta.

Cuerpo central con la Resurrección y Pentecostés a la izquierda de la tabla central
 y la 'Ascensión y la Dormición de María a la derecha

El infortunio del príncipe hizo que perdiera demasiadas batallas y culminó con su prematura muerte a los 37 años en Granollers. En esta población se conserva la memoria de la casa –Palau dels Tagamanent o casa del Conestable– donde murió, el 29 de junio de 1466. Según sus disposiciones, fue enterrado en la iglesia de Santa Maria del Mar. En el libro de las solemnidades de Barcelona se describe el recorrido del séquito fúnebre y la vistosa y ruidosa ceremonia caballeresca del «correr las armas» que tuvo lugar en la plaza del Rei. La gastada lauda de mármol blanco que se le atribuye se conserva bajo el órgano de la basílica y muestra al rey –extrañamente desprovisto de los atributos de la realeza– con un libro en las manos. Su espada, símbolo supremo de la Justicia y de la protección armada que se esperaba de un monarca, se conserva en el tesoro de la Catedral de Barcelona. Ni que decir tiene que esta pieza extraordinaria, que va cautivó al poeta Juan-Eduardo Cirlot, también ostenta la mítica divisa.
No existe mejor manera de terminar esta evocación de una figura poco conocida que invitar a los lectores a recorrer los espacios y las calles de Ciutat Vella en los que se movió este príncipe. Un itinerario histórico y artístico que empieza en el Saló del Tinell del Palau Reial, pasa por la capilla palatina de Santa Àgata y por su retablo, sigue por el patio vecino del Palau del Lloctinent, donde reposa uno de los dinteles pétreos con la divisa del Conestable, continúa por el tesoro de la catedral y acaba delante de su tumba en Santa Maria del Mar. Parta aquellos que quieran continuar, el viaje puede seguir hacia Granollers para contemplar la casa donde murió y hacia el Museu d’Art de Girona donde se guarda la corona que dedicó a la Virgen.

  

El retablo del Condestable, también conocido como retablo de la Epifanía, es una obra artística de estilo gótico realizada con temple por el artista Jaume Huguet en 1464 para la capilla de Santa Ágata de Barcelona. Está dedicado a la Epifanía (o Adoración de los Reyes Magos) en una tabla que ocupa la posición central. En total consta de ocho tablas con una predela y dos puertas, a ambos lados del altar.
Fue un encargo de Pedro de Portugal y su realización tuvo lugar en la fase de madurez de Jaume Huguet, una vez que este se aproximó al realismo de la pintura flamenca. El retablo se conserva en el mismo lugar para el cual se concibió y no ha sufrido agresiones en ninguna de las revueltas anticlericales hasta la fecha, si bien las poco adecuadas condiciones en que se encontró durante muchos años hicieron que peligrase hasta que se restauró y protegió a comienzos del siglo XX.

La Epifanía, tabla central que da nombre al retablo.



martes, 17 de abril de 2012

31.-Moneda el ducado de oro

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin;  Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán; 

El ducado es una moneda de oro antigua, acuñada en varios países de Europa y en diversas épocas. El ducado fue introducido por la República de Venecia en 1284, durante el mandato del dogo Giovanni Dandolo. Su peso es de 3,5 g de oro de 0,986 de pureza [cita requerida] El ducado veneciano presenta en el anverso al dogo de rodillas frente a San Marcos, santo patrón de Venecia, y en el reverso a Jesús.​
Durante el siglo XV fue sustituyendo al florín como moneda de oro de referencia
Muchas otras autoridades europeas, incluso muchos Estados europeos acuñaron ducados. La denominación y varios de sus múltiplos y submúltiplos se acuñaron hasta comienzos del siglo XX.

Ducado de plata

En el siglo XVII, en España y sus colonias se utilizó el denominado ducado de plata como unidad de medida, no como una moneda acuñada. Equivalía a 375 maravedíes de plata.

30-Una moneda de dos millones de euros

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán



Barcelona 
21 OCT 2009
Una imponente moneda de oro acuñada en 1609, de 7,15 centímetros de diámetro, es la pieza estrella de la colección de monedas españolas Caballero de Yndias, que desde hoy se subasta en Barcelona. El precio de salida de este centén (100 escudos) es de 800.000 euros, una cifra nunca alcanzada por una moneda española al inicio de una subasta. Su valor estimado es de dos millones. Se sabrá si los supera mañana, cuando concluirá la puja, que ha atraído a coleccionistas de todo el mundo.
Teresa Sisó, organizadora del evento, cree que es un momento irrepetible para que las administraciones amplíen su patrimonio. La última oportunidad fue en 1987, cuando salió a subasta en Basilea una importante colección de monedas catalanas. Su padre asesoró en esa ocasión a representantes de la Generalitat y de La Caixa. Un coleccionista privado les arrebató la estrella de entonces por el equivalente a 130.000 euros. Ahora se subastarán cuatro ejemplares de esa moneda, de 1521. Ni la Generalitat ni el Ministerio de Cultura han dicho si pujarán, aunque fuentes de ambos organismos subrayan que se sigue muy de cerca el acontecimiento.

lunes, 16 de abril de 2012

29.-Monedas de Florines

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin;  Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán; 
Florín de oro

El florín

 (fiorino d'oro en italiano) fue una moneda medieval emitida en Florencia desde 1252 que se convirtió en la moneda de oro de referencia en Europa en los siglos XIII, XIV y XV.

A mediados del siglo XIII la República de Florencia era una potencia mercantil y económica en el Mediterráneo. Para consolidar su poder comercial comenzó a acuñar una moneda de alto valor que pudiera sustituir a las piezas de oro que habían sido la referencia internacional hasta el siglo XII: el sueldo bizantino y el dinar islámico.
El florín de Florencia fue una moneda de oro cuya tipología fue muy homogénea, incluso en las imitaciones posteriores que de ella hicieron (debido a su éxito) en toda Europa, notablemente en la Corona de Aragón, donde Pedro IV el Ceremonioso empezó a acuñar el florín aragonés. Esta fue, en el anverso, la flor de lis, emblema parlante de Florencia, con la leyenda FLORENTIA y en el reverso, el patrón de esta república italiana, San Juan Bautista, en actitud de bendecir con nimbo y un báculo apoyado en su hombro izquierdo y superado con cruz, con la inscripción S.(anctus) IOHANNES B.(aptista).
El prestigio del florín florentino se debió en gran medida a la constancia de su peso y la pureza de su ley. Se trataba de una moneda muy valorada por su peso de 3,5 gramos de oro de casi 24 quilates, la más alta ley de las monedas de esta época.
Su valor era de veinte sueldos (solidus), pero la calidad insuperable hizo que solo veinte años tras su primera emisión ya valiera treinta sueldos. Tanta fue su estimación que el florín pronto se erigió como moneda de cuenta en toda Europa. Hasta finales del siglo XIII fue ganando en valor y prestigio, que comenzó a decaer con la crisis monetaria del siglo XV y la aparición de imitaciones de menor calidad en el resto de Europa.
En el siglo XIV era la moneda modelo en Occidente, y comienzan las acuñaciones de florines que mantienen su tipología e iconografía en Alemania, Inglaterra, Francia, los Países Bajos, Portugal, Suecia, Polonia, Rusia y Aragón, donde se denominó Florín de Aragón. Excepto en Francia (donde la imagen del Bautista fue sustituida por el blasón de la Casa de Anjou y Jerusalén), todas las imitaciones utilizaron la misma tipología, solo sustituyendo la leyenda de Florencia por la del reino donde se emitían. Pronto se redujo la ley de estos florines, sobre todo el de Aragón, a 18 quilates, y se produjeron mermas en el peso con respecto a los florines originales, lo que acabó produciendo un desprestigio del florín que, en el siglo XV, fue sustituido como moneda de oro de referencia por el Ducado de Venecia.

Florin de Aragonés

El Florín de Aragón, nombre por el que fue conocido en la época en todos los estados europeos por donde se difundió, era una moneda de oro con un peso medio de 3,42 gr. Inicialmente su valor osciló entre los catorce y los once sueldos aragoneses y su ley, de 24 quilates menos cuarto en su primera emisión de 1346, pronto fue disminuyendo hasta los 18 e incluso 16 quilates. Hacia 1370 la cotización de las acuñadas en Santa María la Mayor de Zaragoza era de once sueldos, y la ley de 18 quilates, que fue la que mantuvo hasta su desaparición.
La tipología de esta moneda fue tomada del florín, una moneda originaria de Florencia que después se imitó en toda Europa. Desde 1252 el Fiorino d'oro era el áureo típico de la República de Florencia, y se llamaba así porque tenía grabado un lirio o flor de los Médici. El florín de Aragón imitó en el anverso la iconografía de San Juan Bautista y en el reverso el lirio, emblema de Florencia, pero con la leyenda ARAGO.REX, la inicial del rey de Aragón y la marca de la ceca donde se acuñó, en lugar de la inscripción FLORENTIA del florín florentino.
Las Cortes de los diversos estados regidos por Pedro IV de Aragón se oponían a la introducción de una nueva moneda, que, sin embargo, era necesaria a mediados del siglo XIV para atender las grandes sumas de dinero que debía manejar la Corona. Por ello Pedro IV buscó la solución acuñando en 1346 los nuevos florines en Perpiñán —recién incorporado como plaza de soberanía real a la corona junto con el reino de Mallorca— sin indicación del nombre del rey ni de la ceca donde se acuñaban. Una vez que su difusión subrepticia hizo asumir su uso en todos los territorios del rey de Aragón, comenzaron a acuñarse en otros estados de la Corona hasta el reinado de Fernando el Católico con la denominación de Florí d'or d'Aragó.
Hubo además acuñaciones medio florín y de un cuarto de florín con la misma tipología que las monedas mayores. Asimismo, algunos reyes de Castilla que pretendían la monarquía de Aragón acuñaron florines. Enrique II de Castilla los acuñó «a senyal d´Aragó», y también los emitió Enrique IV.


Fiorino d'argento o Popolino

Florin de plata

domingo, 15 de abril de 2012

28.-Monedas de Cruzados

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

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  Cruzado de plata



El Cruzado Novo, también llamado cruzado de plata, es una moneda de plata de Portugal de valor de 480 réis acuñada por primera vez por Pedro II, el Pacífico (1683-1706) con ley de 916,6 milésimas y peso de 17,31 g. Con Juan V, el Magnánimo (1706-1750) su peso baja a 14,68 g, conservando su valor y ley y lo continúan acuñando sus sucesores hasta María II, la Educadora (1834-1853)


  Cruzado de oro

 A la moneda llamada pinto, moneda de oro de 1,07 g y misma ley que la moneda de plata y de valor de 400 réis, nombre popular y que luego se oficializó en tiempos de Juan V, también se la llamó cruzado novo, porque aunque su valor oficial anterior era de 400 reis, circuló en tiempos de este monarca por el valor de 480 reis.

 Portugal Monarquia - D. João V - Cruzado Novo (Pinto) 480 Réis 1720 - Ouro


moneda

moneda

viernes, 13 de abril de 2012

27.-Doble resello de plata de 960 reis sobre 8 reales españoles

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

Portugal (Brasil) Doble resello de plata de 960 reis sobre 8 reales
 españoles (Carlos IV.) Potosi, para circulacion en minas Gerais. 

Portugal (Brasil) - Carlos IV - Doble resello de plata de
960 reis sobre 8 reales españoles - Potosi




Excelente moneda de plata la epoca de Carlos IV, con doble resello de Mey 407 y 408 para circular por Minas Gerais como 960 reis, ceca de Potosí. Ensayador PP, valor de 8 reales. Fecha no visible.

  
960 reales de Brasil 






La siguiente pieza no es del típo que acostumbro enseñar, mas que nada porque mi colección enfoca en las monedas acuñadas en los Países Bajos bajo mando español, las monedas obsidionales de la guerra de 80 los años, las monedas españolas y las de la guerra civil. Pero de vez en cuando me salto la rigurosa disciplina que llevo y avanzo quizas sobre territorio, para mi, desconocido.

La siguiente pieza de 960 Reis, aunque estrictamente sea una moneda brasileña, fue acuñada sobre una moneda de 8 Reales del imperio español de Ultramar. Todavía se pueden observar rastros de lo que fue la moneda anfitrión. Así podemos observar la parte superior de la corona española, los dos últimos digitos del año de acuñación, su valor de 8 R, y algunas letras de la leyenda tanto en el anverso como en el reverso. Mi opinión es que estamos ante una moneda de 8 Reales de 1813 de Fernando VII, probablemente de la ceca de Potosí ya que según menciona INSULARVM en su tema Brasil/España, 960 Reis 1821 (Juan VI) acuñados sobre 8 Reales (Ceca peninsular) se estima que el 80.37% [Ref. 1] de los 8 Reales usados desde 1810 para este fin de producir moneda brasileña procede de esta ceca.


Año: 1819
Ceca: Rio de Janeiro ("R")
Diámetro: 41 mm
Peso: 27,42 gr
Metal: Plata
Ley: 0,9030
Monarca: João VI
Obverso: JOANNES.VI.D.G.PORT.BRAS.ET.ALG.REX (Joannes VI Dei Gratia Portugaliae Brasiliae et Algarbiorum Rex o João o Juan VI [Ref. 2], por la Gracia de Dios, Rey de Portugal, Brasil y Algarve)
Reverso: SUBQ. SIGN. NATA STAB. (Subquo Signo Nata Stabili o Nacido bajo signo estable [Ref. 3])

En el "Standard Catalog of World Coins - 1801-1900" editado por George S. Cuhaj esta pieza se identifica como KM # 326.1 con un peso de 27,0700 g y ley de plata 0,9030. La pieza que les presento en realidad pesa 27,42 g y tiene un diámetro de 41 mm.

En el tema del blog "Collecting 960 Reis" podemos leer que estas piezas pertenecientas al Reino Unido se emitieron de 1818 a 1822 y existen tanto de la ceca de Rio de Janeiro (R) como de la ceca de Bahia (B). Obviamente el ejemplar que les acabo de mostrar pertenece a la primera ceca. La tirada mencionada para esta ceca en el año 1819 fue 1.722.312.




Por fin en el tema "A Brief Intro to 960 Reis" nos explica el autor del blog el acontecimiento histórico que obligó a la familia real en 1807 de huir a Brasil tras la invasión napoleónica. Atracaron el 22 de enero de 1808 en la bahía de Todos los Santos, dandole así a la colonia el estatus de reino. Ya que los fondos para la familia real eran escasos en la colonia Dom João declaró en setiembre de 1808 que toda moneda circulante de 8 Reales, con un valor corriente en el mercado de 750 a 800 Reis tuvo que ser contramarcada para ser acceptada como moneda oficial en el Brasil y además dandole un valor de 960 Reis. La diferencia en el valor ayudaba a la familia Real a cubrir los gastos del reinado. Desde 1810 en lugar de contramarcar los 8 Reales se reacuñarón las piezas con un diseño brasileño del cual la moneda de este tema es un ejemplo.

Un dato interesante sobre esta pieza es que parte del canto muestra el canto de la moneda anfitrión (parte izquierda)



26.-Sistema monetario de Monarquía Hispana


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán; 

Las principales monedas


   EQUIVALENCIAS      
Real
Real de vellón
8 escudos320 reales
4 escudos160 reales
2 escudos80 reales
8 reales20 reales
4 reales10 reales
2 reales5 reales
1 real2½ reales
1/2 real1¼ real
8 maravedíes
4 maravedíes
2 maravedíes
1 maravedí

 
 El escudo de oro (1535-1833)
2 Escudo Perú Oro Carlos III de España (1716 -1788)
En 1535 se acuña por primera vez en Barcelona una moneda de oro con un peso de 3,4 gramos y un valor de 350 maravedíes, esta moneda estaba destinada a pagar los gastos de la Expedición a Túnez.
Pero no es hasta el reinado de Felipe II cuando el escudo de oro se convierte en la principal unidad monetaria de todo el territorio español, estando subdividido a su vez en reales y maravedíes. Desde la época de Felipe II hasta tiempos de Fernando VII se acuñan monedas en diferentes metales y denominaciones, pero todas ellas con el escudo como unidad de referencia, ya que éste equivalía bien a 16 reales de plata o a 40 reales de vellón.

Monedas

Las monedas de oro se emitieron con faciales de ½, 1, 2, 4 y 8 escudos. La pieza de 2 escudos era conocida por el nombre de doblón, pues su peso correspondía exactamente al doble que el de la moneda de un escudo, 6,77 gramos de oro. Además de estas monedas también fueron emitidas entre 1809 y 1839 otras similares compuestas del mismo metal, pureza y peso, con valores de 80, 160 y 320 reales de vellón (2, 4 y 8 escudos).
El diseño de estas monedas estaba formado por el busto del monarca reinante en el anverso y por el escudo real en el reverso, además todas llevaban inscrita la letra correspondiente a la ceca en la que se acuñaron. La mayoría de las piezas de oro fueron acuñadas en las cecas de Madrid y Sevilla, y por tanto estas monedas llevaban grabadas bien una M o una S.


   El doblón
Doblón de oro de 8 escudos, acuñado en México el año 1798.
(también denominado excelente​ ) fue una moneda de oro española que equivalía a dos escudos o 32 reales y pesaba 6,77 gramos (0,218 onzas troy). Originalmente el "Doblón" fue llamado así porque representaba un valor igual al de dos excelentes de oro, la moneda introducida en España desde 1497 por los Reyes Católicos, pero posteriormente el nombre de doblón se asignó a prácticamente todas las monedas de oro acuñadas en el imperio español que fuesen de valor igual o superior a dos escudos. Así, existieron el doblón de a cuatro (igual a cuatro escudos, que pesaba 13,5 gramos), o el doblón de a ocho (equivalente a ocho escudos, con un peso de 27 gramos).
Los doblones eran acuñados en España, México, Perú y Nueva Granada. El término «doblón» se utilizó por primera vez para describir al excelente de oro, posiblemente debido a que valía dos ducados o al doble retrato de los Reyes Católicos Fernando e Isabel.

En España, los doblones fueron monedas de curso legal hasta mediados del siglo XIX. En 1859, Isabel II reemplazó al escudo por los reales, como base del doblón; además, sustituyó al doblón de 6,77 g por otro nuevo y más pesado que equivalía a 100 reales y pesaba 8,3771 g (0,268 onzas troy). Los últimos doblones españoles (que indicaban la denominación de 80 reales) fueron acuñados en 1849. Las colonias españolas de México, Perú y Nueva Granada continuaron acuñando doblones luego de independizarse.

Las colonias portuguesas también han acuñado doblones llamados dobrão (con el mismo significado).
En Europa, el doblón se convirtió en el modelo de muchas otras monedas de oro, entre las que se incluyen el Louis d'or francés, la doppia italiana, el duplone suizo, el pistole del norte de Alemania y el Friedrich d'or prusiano.

  
Real de Plata

Se conoce por el nombre de real a dos unidades monetarias distintas acuñadas en plata que circularon, a veces de forma paralela, tanto en la España peninsular como en la de ultramar. La primera moneda acuñada con esa denominación data del siglo XIV por la Corona de Castilla..
El real español era una moneda de plata de 3,35 gramos que empezó a circular en Castilla en el siglo XIV y fue la base del sistema monetario español hasta mediados del siglo XIX. En 1480, durante el reinado de Isabel y Fernando, se fijó su valor en 31 maravedíes.​ 
A partir del año 1497 pasó a valer 34 maravedíes por la Pragmática de Medina del Campo, que estableció en detalle el peso y la cantidad de plata que debía poseer el real acuñado (1 marco de plata = 67 monedas de real),​ además de ordenar la presencia de la sigla del ensayador respectivo en cada moneda, así como la sigla de la ceca (Casa de Moneda) donde fuera acuñada. Su cambio en época de Felipe II seguía siendo de 1 real de plata por 34 maravedíes y, a su vez, 1 escudo de oro por 16 reales de plata. Durante el reinado de Felipe II, entre los años 1556 y 1598, se acuñaron escudos con un peso de 3,4 gramos de oro, cada uno de ellos equivalente a 544 maravedíes.
La Pragmática de 1497 definió además otras dos monedas de plata, submúltiplos del real: el medio real y el octavo de real, este último de forma cuadrada.​ No definió, sin embargo, monedas de plata de valor superior al real. Estas fueron añadidas en el siglo XVI por los sucesores de Isabel y Fernando: Carlos I y Felipe II. Los múltiplos eran las monedas de 2 reales, 4 reales y la conocida y famosa pieza de 8 reales o «real de a 8».


Tamaños relativos de las monedas de plata castellanas, 
entre 1/4 y 8 reales, según un documento de 1657.

Dichas monedas fueron producidas en gran cantidad durante los siglos XVI, XVII y XVIII, no solo en las cecas de la España peninsular sino también y mayormente en las de ultramar, como en las cecas de Ciudad de México, activa desde 1535; Lima, Perú, activa desde 1568; Potosí, Bolivia, activa desde 1574; Bogotá, Colombia, activa desde 1627; Santiago, Chile, activa desde 1749; y Popoyán, Colombia, activa desde 1758. 
Tal abundancia de cecas en diversos lugares y la adecuada ley de plata de sus productos generó que el real español fuese una moneda frecuente de hallar en los mercados mundiales en el periodo entre 1600 y 1800, al punto que el real era utilizado comúnmente como dinero circulante, incluso fuera de los territorios de la monarquía hispánica.

Monedas

Los reales, siempre de plata, fueron emitidos en denominaciones de ¼, ½, 1, 2, 4 y 8 reales.


 
 El maravedí 



Reverso de moneda de 1 maravedí (cobre) de 
Fernando VI con "ceca" de Segovia del año 1747.


Anverso de moneda de 1 maravedí (cobre) de
 Fernando VI con "ceca" de Segovia del año 174

El maravedí fue una antigua moneda española utilizada entre los siglos xii y xix, que también fue empleada como unidad de cuenta.
el maravedi fue una moneda de cobre de curso legal, durante edad moderna en España que, con sucesivas acuñaciones, estuvo vigente desde los Reyes Católicos hasta la primera reforma en el sistema monetario de Isabel II (1474-1854).
Los valores más usuales fueron monedas “de a uno”, “de a dos”, “de a cuatro”, “de a ocho” y de dieciséis maravedís. Fueron acuñadas en distintas cecas durante los reinados de Isabel y Fernando, Juana y Carlos, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I (dada la brevedad de su reinado no llegó a acuñar maravedís, aunque sí Treseta, Dobler, Real y Escudo), Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, José Napoleón, Fernando VII e Isabel II.


historia de la moneda

jueves, 12 de abril de 2012

25.-Los resellos británicos de 1797 y 1804 sobre moneda española

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán




Las monedas españolas de plata y las portuguesas de oro fueron comunes en el comercio británico y en las propias islas durante el siglo XVIII, donde recibieron una valoración constante con respecto a la moneda esterlina, a pesar de las alteraciones que se produjeron en su peso o en su ley. A finales del siglo, dada la escasez de moneda en circulación debida a la guerra sostenida con Francia, se ordenó en 1797 y 1804 el resello y la reacuñación masiva de reales de a ocho. En cuanto a los resellos privados, en Escocia se conocen 60 contramarcas, en Inglaterra 5 y en Irlanda 2.
En la segunda mitad del siglo XVIII la Royal Mint (Real Casa de Moneda de Inglaterra) había acuñado numerario de oro, pero muy pocas monedas de plata. La mayor parte de los pagos e ingresos de los bancos eran realizados en reales de a ocho españoles, por lo que en 1787 se realizó una emisión de 55.459 libras en chelines y monedas de seis peniques, una cantidad que rápidamente devino insuficiente.












En febrero de 1797, y por temor a una invasión gala, el público comenzó a retirar los fondos en moneda metálica de los principales bancos del país, con lo que bajaron las reservas del Banco de Inglaterra. Para paliar esta situación, el Consejo de Ministros hubo de ordenar la suspensión temporal de los pagos en especie, y echó mano de las importantes reservas que el Banco de Inglaterra tenía en reales de a ocho españoles para ponerlos en circulación. En fecha 26 de febrero de ese año una Order in Council, confirmada posteriormente por la Bank Restrictet Act ordenó la puesta en marcha de la medida. El curso obligatorio del papel moneda se prolongó durante 33 años.

El día 3 de marzo se decidió la puesta en circulación de 2.323.295 reales de a ocho españoles en el curso de las siguientes semanas y meses. Se ordenó asimismo que se resellasen con los punzones utilizados en el Goldsmith Hall para quintar la plata, un busto pequeño del rey Jorge III, en la Royal Mint. Tres días después se anunció esta nueva emisión, fijando el valor de cada pieza de a ocho en 4 chelines y 6 peniques. El resello se situó en la mejilla del monarca español. Calicó afirmaba que el dicho Dos reyes no valen una corona, que se popularizó en Inglaterra para referirse a este numerario, se refería a que las monedas de cinco chelines recibían el nombre de corona, y esta emisión únicamente recibió finalmente, como luego veremos, el valor de 4 chelines y 9 peniques.

En la obra de Montaner citada en la bibliografía encontramos la descripción de cuatro tipos distintos de resellos sobre pesos y medios pesos de Carlos III y Carlos IV realizados entre 1797 y 1804. El primero de ellos consistía en fraccionar las piezas de ocho reales en cuatro partes y grabar el busto de Jorge II en cada una de ellas, para dar a cada una el valor de 1 chelín y 2 peniques.

Este precio no estaba ajustado al del mercado de la plata, en el que la valoración estaba en ese momento en 4 chelines 7 ¾ peniques, por lo que el día 9 de marzo se les otorgó una nueva estimación en 4 chelines y 9 peniques. Pronto aparecieron falsificaciones, tanto de las monedas como de su resello, y a finales de septiembre de 1797 el Banco de Inglaterra empezó a retirar este numerario para fundirlo. 

La ley de curso forzoso de los billetes no produjo como efecto el encarecimiento de la plata, sino que se recibió gran cantidad de este metal, por lo que sólo se marcaron 345.000 reales de a ocho, que una vez se pusieron en circulación volvieron rápidamente a las arcas del Banco. La supresión de este resello, pedida por el Banco, se ordenó el 9 de mayo de 1798.

El día 25 de marzo de 1797, el embajador español en Londres recibió un informe por el que se le comunicaba que desde 1792 se batían en Birmingham 100.000 reales de vellón a la semana en falsos reales de a ocho, con conocimiento del gobierno inglés, que no tomó ninguna medida al respecto. Ante la actitud de las autoridades, los fabricantes anunciaron en los periódicos que se daría un premio a quien denunciase a un monedero falso. La falsificación no se limitó a la moneda española, sino que también se falsificaba moneda turca, francesa y portuguesa.

Dicho informe alude a cinco tipos distintos de reales de a ocho falsos. El primero de ellos provenía de una moneda legítima, adelgazada, por la que el falsario obtenía poco más de un real de vellón. El segundo era una moneda de cobre forrada con las improntas de dos pesos legítimos y nuevamente acordonada al canto, que sólo se distinguía de las legales por el peso.

Con esta última falsificación, el monedero sacaba los 7/8 de la materia. Los tres últimos tipos eran monedas de metal y cuño falsos, uno acuñado con aleación de cobre, otro chapando un disco de metal con plata, y un último de estaño chapeado. El destino de estas piezas era su exportación a las Antillas españolas, su introducción en los Estados Unidos y, sobre todo, el comercio con China e India.

A principios del año 1804 se descubrió que el resello estampado en los reales de a ocho había sido frecuentemente falsificado, y se cursaron órdenes a los oficiales de la ceca para que tomaran las medidas necesarias para estampar, con forma octogonal, el busto que se utilizaba para imprimir los peniques de plata, sin la leyenda. Nuevamente se detectaron falsificaciones de estos resellos poco tiempo después. Por ello se decidió reacuñar la totalidad de los reales de a ocho con un nuevo mecanismo, lo que fue realizado por Boulton, en la ceca del Soho, en Birmingham.

Para ello se utilizaron los 415.800 reales de a ocho recibidos por la ceca londinense, que recibieron una estimación de cinco chelines. Eckfeld y Du Bois, funcionarios de la ceca de Filadelfia en 1842, afirmaban que la cantidad de reales de a ocho reacuñados fue de dos millones de pesos, y que el Banco de Irlanda había aprovechado este expediente para convertir los reales de a ocho en tokens de un valor de seis chelines irlandeses. Según Smith y Mushet, estos pesos fuertes recibieron el nombre de Bank Dollar.

Sus motivos son, en el anverso, el busto laureado y drapeado del monarca a derecha con la leyenda GEORGIUS III DEI GRATIA, y en el reverso una banda interior con una corona sobre ella y la leyenda FIVE SHILLINGS DOLLAR y la fecha, 1804. En su centro hay una representación de Britania, sentada, con una rama de olivo, en un campo con las cruces unidas de San Jorge y de San Andrés. El cuño para esta emisión fue encargado al grabador de origen germano Conrad Heinrich Küchler, que incluyó en los motivos del anverso sus siglas, CHK

Un ejemplo de esta reacuñación fue estudiado por Mazard. En el ejemplar analizado, acuñado sobre un real de a ocho español de Carlos IV, es visible parte de la leyenda del anverso, ET IN(diarum), y en su reverso el nombre del rey español y la fecha de acuñación, 1807. Ello se debió a que los cuños de esta emisión se utilizaron para todas las reacuñaciones que se sucedieron hasta 1815.

Estos dólares circularon en un principio por cinco chelines, pero en 1811 el precio de la plata se había incrementado tanto que hacía que los mismos fuesen vendidos como metal con mayor beneficio que el del precio por el que circulaban. Enterado de ello, el Banco de Inglaterra el 18 de marzo de 1811 informó de que los pagaría y emitiría al cambio de 5 chelines y 6 peniques cada unidad, hasta nueva orden.

En 1818, según William Stenhouse, los dólares de la ceca de México recibían una valoración por ley de cerca de 4 chelines y 9 peniques esterlinos, si bien los ensayos realizados hacía poco tiempo mostraban que su contenido era de 4 chelines 4 peniques, y que una depreciación similar se había observado en las emisiones españolas de oro. A ello había de sumarse la rebaja llevada a cabo el año anterior en el peso de la moneda argéntea inglesa, lo que suponía un aparente incremento de la valoración del numerario extranjero en el mismo porcentaje en la que su moneda se había depreciado.

En 1821 el Banco de Inglaterra comenzó a realizar pagos en moneda, lo que coincidió con la independencia de las repúblicas iberoamericanas. Esto fue aprovechado por las autoridades británicas para intentar reorganizar el circulante en todo su Imperio. Los Lores del Tesoro reconocieron el 11 de febrero de 1825 que en la mayoría de sus colonias el real de a ocho era la moneda predominante en la circulación y la que servía de referencia a las demás presentes. El peso estaba, no obstante, muy sobrevalorado. Se pagaba a los militares a un valor de 4 chelines y 8 peniques, mientras que su valor intrínseco era de 4 chelines, y el valor de la moneda británica de plata debía ser de 4 chelines y 4 peniques.

Los Lores llegaron a la conclusión de que el mejor medio de cambiar el circulante para el pago de las tropas británicas acuarteladas en las colonias y para el propio circulante era la emisión de moneda de plata y cobre, capaz de ser convertida en el patrón oro de Gran Bretaña. Este circulante colonial debía ser emitido a un cambio mayor que su valor intrínseco para evitar su fundido o su exportación como metal precioso.



  Bibliografía

Edimburgh Magazine, Vol. III, William Blackwood, Edimburgh, and John Murray, London, April-September 1818.

“Our First Coinage, Holey Dollar and Dump”, The Sydney Morning Herald¸ Saturday 2 May 1931, p. 9.

BORDEAUX, P.”Los falsos reales de a ocho de Birmingham. La fabricación en Birmingham el año 1796, de falsos reales de a ocho, y la imposición en China de contramarcas sobre el numerario extranjero”, Boletín de la Real Academia de la Historia, cuaderno 6º T. 57, 1910, pp. 488-499.

CHALMERS, R., History of currency in the British Colonies, London, 1893.

ECKFELDT, J.R., DU BOIS, W.E., A manual of gold and silver coins of all nations, stuck within the past century, Philadelphia, 1842.

FOERSTER, G.H., “Plata hispanoamericana en circulación mundial del siglo XVI hasta el siglo XX. Monedas de una exposición numismática”, Gaceta Numismática 141, junio 2001, pp. 41-59.

FOERSTER, G.H., “Los “trillizos” mexicanos de 1783”, Crónica Numismática, diciembre 2002, pp. 50-51.

HENFREY, H.W., A guide to the study and arrangement of English Coins, London, 1870.

MAZARD, J., “Las contramarcas de la Banca de Inglaterra en los reales de a ocho españoles”, NVMISMA 8, julio-septiembre 1953, pp. 39-41.

MONTANER AMORÓS, J., Los resellos. Las monedas españolas reselladas en el mundo, Valencia, 1999.

NEUFELD, E.P., Money and Banking in Canada, 2º Ed., Toronto, 1967.

SMITH HOMANS, I. y MUSHET, R., The Coin Book, Comprising a History of Coinage, Philadelphia, 1872.

miércoles, 11 de abril de 2012

24.-El real portugués II

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán


5 Réis (V Réis)





200 Réis (12 Vinténs)


60 Réis (3 Vinténs)


120 Réis (6 Vinténs)