Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


sábado, 14 de marzo de 2015

180.-El socialismo

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma;Paula Flores Vargas ; Ricardo Matias Heredia Sanchez; alamiro fernandez acevedo;  Soledad García Nannig; 

Henri de Saint-Simon, considerado padre de la idea de socialismo como
 proyecto social y fundador del llamado «socialismo utópico»
Definición de Socialismo en diccionario de la RAE

1. m. Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.
2. m. Movimiento político que intenta establecer, con diversos matices, este sistema.
3. m. Teoría filosófica y política del filósofo alemán Karl Marx, que desarrolla y radicaliza los principios del socialismo.

El socialismo es un sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad, organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción y comunicación como de las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos. 
El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y económica. Subsisten sin embargo criterios encontrados respecto a la necesidad de la centralización de la administración económica mediante el Estado como única instancia colectiva en el marco de una sociedad compleja, frente a la posibilidad de formas diferentes de gestión descentralizada de la colectividad socialista, tanto por vías autogestionarias como de mercado, así como mediante el empleo de pequeñas unidades económicas socialistas aisladas y autosuficientes.
 Existen también discrepancias sobre la forma de organización política bajo el socialismo para lograr o asegurar el acceso democrático a la sociedad socialista a clases sociales o poblaciones, frente a la posibilidad de una situación autocrática por parte de las burocracias administrativas.
Las formas históricas de organización social de tipo socialista pueden dividirse entre determinadas evoluciones espontáneas de ciertas civilizaciones de carácter religioso y las construcciones políticas establecidas por proyectos ideológicos deliberados. De éstas se destacan, respectivamente, el Imperio Inca y la Unión Soviética.

Concepto

Origen de la palabra socialismo

Al parecer la palabra socialismo fue empleada por primera vez por el monje Ferdinando Facchinei en 1766 para referirse a la doctrina de los que defendían el contrato social como el fundamento de la organización de las sociedades humanas. Veinte años más tarde, otro autor italiano, Appiano Buonafede, volvió a utilizarla. Sin embargo, la palabra socialismo, en el sentido moderno del término, no aparece hasta 1830 en Gran Bretaña y en Francia, casi simultáneamente, para designar las ideas de los seguidores de Robert Owen y de Henri de Saint-Simon. El primer uso preciso del neologismo se suele atribuir al sansimoniano francés Pierre Leroux quien en el número de octubre-diciembre de 1833 de la Revue encyclopédique publicó un artículo titulado Del individualismo y del socialismo, aunque en él criticaba ambas doctrinas por considerarlas el resultado de la exageración de la idea de libertad, la primera, y de la idea de asociación, la segunda. Sin embargo, en una nota añadida a la reimpresión del artículo años más tarde escribió:

Desde hace algunos años, nos hemos acostumbrado a llamar socialistas a todos los pensadores que se ocupan de reformas sociales, a todos los que critican y reprueban el individualismo… y en este aspecto yo mismo, que siempre he combatido el socialismo absoluto, soy designado hoy como socialista. […] Soy socialista sin duda, si se quiere entender por socialista la doctrina que no sacrifica ninguno de los términos de la fórmula Libertad, Fraternidad, Igualdad, Unidad, sino que todos los aúna.

Entre agosto de 1836 y abril 1838 Louis Reybaud publicaba en la Revue des deux mondes tres estudios bajo el título de Socialistas modernos dedicados a Saint-Simon, a Charles Fourier y a Robert Owen, y en los que confirmaba que el término socialismo, en su sentido moderno, había surgido hacia 1830.


Como ha destacado Jean-Paul Thomas, toda «palabra nueva, responde a realidades nuevas. Las doctrinas sociales no surgen casualmente a principios del siglo XIX. Tienen como origen inmediato la revolución industrial y la miseria que le acompaña… Contraponen a la búsqueda egoísta del provecho la visión de una comunidad de productores ligados unos a otros por una solidaridad fraternal». 
Según este autor las raíces del socialismo hay que buscarlas en las propuestas igualitarias de los grupos «radicales» de la Revolución Francesa, como la del enragé Jacques Roux que escribió en 1793, denunciando los acaparamientos de los bienes de subsistencia: «los productos de la tierra, como los elementos, pertenecen a todos los hombres. El comercio y el derecho de propiedad no pueden consistir en hacer morir de miseria y de inacción a nuestros semejantes».

Socialismo y comunismo.

Unos diez años después de la aparición de los términos «socialismo» y «socialista» surgieron en Francia las palabras «comunismo» y «comunista» y su uso se difundió rápidamente. Étienne Cabet y el neobabuvista Jean-Jacques Pillot las emplearon de inmediato y el adjetivo «comunista» fue usado para referirse a un banquete organizado por Pillot celebrado el 1 de julio de 1840 en las afueras de París en el que participaron más de mil comensales, en su mayoría obreros, y en el que se defendió la necesidad de aplicar reformas que no fueran meramente políticas para alcanzar la «igualdad real».13 En junio de 1843 el poeta alemán Heinrich Heine, quien desde hacía más de diez años vivía en París, advirtió de su crecimiento: «Los comunistas son en Francia el único partido que merece atención».

Desde Francia los términos «comunismo» y «comunista» se difundieron por los Estados alemanes y por Suiza, gracias al libro de Lorenz von Stein publicado en 1842 en Leipzig con el título El socialismo y el comunismo en la Francia de hoy (Der Sozialismus und Communismus des heutigen Frankreichs) —Wilhelm Weitling, August Becker y otros los utilizaron enseguida—, y también por Gran Bretaña a través de otros canales. Así el término «comunismo» fue sustituyendo progresivamente al originario de «socialismo» o al menos se confundió con él.

Según Jean Bruhat, en la década de 1840 «comunista» y «socialista» no eran términos completamente equivalentes ya que los comunistas se distinguían por unas ideas que en ellos estaban más claramente afirmadas que en los socialistas, como la realidad de la lucha de clases de la que se derivaba la necesidad de la revolución —la conquista del Estado— para alcanzar la nueva sociedad, pues para cambiar al hombre había que cambiar el régimen económico y social en el que vivía, como lo advirtió el neobabuvista Théodore Dézamy cuando criticaba a los que creían «que para modelar al hombre a su gusto bastaría proponérselo de un modo testarudo y enérgico».16 Estas diferencias fueron las que motivaron que Karl Marx y Friedrich Engels adoptaran el término «comunista» y no el de «socialista» para llamar a la Liga que fundaron en 1847 y al manifiesto de la misma hecho público al año siguiente. Engels explicó en 1890 que en aquellos años «la parte de los obreros que, convencida de la insuficiencia de las revoluciones meramente políticas, exigía una transformación radical de la sociedad, se llamaba entonces comunista» mientras que la mayoría de los que se hacían llamar «socialistas» «se hallaban fuera del movimiento obrero y buscaban apoyo más bien en las clases "instruidas"», «y como nosotros ya en aquel tiempo sosteníamos muy decididamente el criterio de que "la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma", no pudimos vacilar un instante sobre cuál de las dos denominaciones procedía elegir».

Después de 1848, los términos «socialismo» y «comunismo» se afirmaron y se superpusieron, identificándose en unos períodos y diferenciándose en otros, y también se utilizaron para caracterizar etapas de desarrollo histórico distintas.18 El sociólogo francés Émile Durkheim afirmó que en el «comunismo», a diferencia del «socialismo», la contribución a la producción común era libre y no planificada mientras que el consumo se vivía en común.19 Poco después Lenin en El Estado y la revolución (1917) utilizó la palabra «socialismo» para referirse a la primera etapa en la consecución de la sociedad sin clases o «comunismo», caracterizada por la organización colectiva de la producción y la distribución en tanto que el consumo seguiría siendo particular.

Según el marxismo, en un sistema socialista, al establecerse la propiedad social (colectiva) de los medios de producción, desaparece cualquier forma de propiedad privada de los bienes de capital y con esta el capitalismo como forma de apropiación del trabajo asalariado, una forma de explotación por vía económica. Por lo tanto el socialismo constituye el primer paso para la extinción de las clases sociales (o comunismo) dando así por superada la lucha de clases como motor del progreso histórico.

Socialismo como movimiento político.

Por extensión se define como socialista a toda doctrina o movimiento que aboga por su implantación. Frecuentemente existen diferentes movimientos políticos que adoptan el título de Socialismo: desde aquella fecha existen ideas de búsqueda del bien común e igualdad social, hasta los proyectos reformistas de construcción progresiva de un Estado socialista en términos marxistas, o las variantes pre y post-marxistas de socialismo (sean obreristas o nacionalistas), o al intervencionismo, definiciones de socialismo o de sus métodos que pueden variar drásticamente según varíen los interlocutores políticos y que algunas veces se distancian en mayor o menor medida de su etimología: estatistas, nacionalistas, marxistas, cooperativistas, corporativistas gremiales clásicos, corporativistas de Estado o fascistas, socialistas de renta, socialistas de mercado, mutualistas, socialdemócratas modernos, etc.

El socialismo continúa siendo un término de fuerte impacto político, que permanece vinculado con el establecimiento de un orden socioeconómico construido por, para, o en función de, una clase trabajadora organizada originariamente sin un orden económico propio, y para el cual debe crearse uno público (por vía del Estado o no), ya sea mediante revolución o evolución social o mediante reformas institucionales, con el propósito de construir una sociedad sin clases estratificadas o subordinadas unas a otras; idea esta última que no era originaria del ideario socialista sino del comunista y cuya asociación es deudora del marxismo-leninismo. La radicalidad del pensamiento socialista no se refiere tanto a los métodos para lograrlo sino más bien a los principios que se persiguen.

Existen diferencias entre los grupos socialistas, aunque casi todos están de acuerdo en que están unidos por una historia en común que tiene sus raíces en el siglo XIX, en las luchas de los trabajadores siguiendo los principios de solidaridad y vocación a una sociedad igualitaria, con una economía que pueda, desde su punto de vista, servir a la totalidad de la población en vez de a unos pocos.


Por otro lado el significado de facto del socialismo ha ido cambiando con el transcurso del tiempo. Así en el marxismo-leninismo el socialismo es considerado como la fase previa al comunismo, mientras que en la socialdemocracia con el término de socialismo se alude a la redistribución de la riqueza mediante la aplicación de un sistema fiscal progresivo.


Historia

La influencia de la ilustración y el socialismo utópico

Inglaterra fue una de las dos cunas del socialismo "utópico". Existen dos causas importantes que dan al socialismo utópico inglés su carácter peculiar: la revolución industrial, con su cortejo de miserias para el naciente Proletariado, y el desarrollo de una nueva rama de la ciencia: la economía política, concepto asociado a la búsqueda de dominio titular de las ciencias políticas.

En Francia tuvo un carácter más filosófico que en Inglaterra. Su primer representante fue el conde Henri de Saint-Simon, considerado por Engels el creador de la idea en estado embrionario que sería utilizada por todos los socialistas posteriores.22 Propuso la Federación de Estados Europeos, como instrumento político para controlar el comienzo y desarrollo de guerras. Al mismo tiempo Charles Fourier, concibió los falansterios (comunidades humanas regidas por normas de libre albedrío e ideologías económicas socializadas).

Los debates entre los socialistas clásicos

Poco después aparece la teoría comunista marxista que desde una teoría crítica del comunismo, desarrolla una propuesta política: el "socialismo científico". Karl Marx postula en una de sus obras la diferenciación entre «valor de mercado» y «valor de cambio» de una mercancía y la definición de plusvalía, siendo éstas sus mayores contribuciones a la economía política; no obstante, los economistas modernos no utilizan estos conceptos del mismo modo que lo hacen los seguidores de la escuela marxista del pensamiento económico, argumentando que la teoría expuesta por Marx no contempla la interacción total de la ciencia económica y se ve parcializada por el comunismo. Entre los socialistas hubo una muy pronta división entre marxistas y anarquistas los cuales eran la esencia más cercana a la ideología marxista. El marxismo como teoría recibió muchas críticas, algunas de ellas constituirán durante muchas décadas la base ideológica de la mayoría de partidos socialistas. Más tarde, a raíz de la Revolución rusa y de la interpretación que le dio Lenin, el leninismo se convertiría en foco de admiración de los partidos comunistas, agrupados bajo la III Internacional.

La teoría marxista se construye conjuntamente con el anarquismo. El anarquismo se podría inscribir dentro de los conceptos tempranos del socialismo, que como ideal busca que las personas decidan sobre sus vidas libre e independientemente; la abolición del Estado y de toda autoridad; exaltando al individuo

La meta del socialismo es construir una sociedad basada en la igualdad, la equidad económica, la iniciativa personal, la cooperación moral de un individuo, eliminando las compensaciones estratificadas por esfuerzo, promoviendo estructuras políticas y económicas de distribución como por ejemplo el seguro social.

El socialismo en el siglo XX

El socialismo alcanzó su apogeo político a finales del siglo XX en el bloque comunista de Europa, la Unión Soviética, estados comunistas de Asia y del Caribe.

Durante la segunda mitad del siglo XX fue de gran importancia para el llamado bloque socialista, conjunto de los países controlados por Unión Soviética tras la contraofensiva en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial, donde la URSS impuso sistemas de gobierno socialistas dependientes.

Indicadores del desempeño de modelos políticos ajenos al modelo socialista durante el siglo XX son por ejemplo, los grandes avances en la tecnología y la promoción del desarrollo científico, como por ejemplo en los programas espaciales o los avances en tecnología militar.


Tras la Segunda Guerra Mundial, la tensión militar-ideológica entre el bloque socialista, encabezado por la Unión Soviética, y el capitalista, encabezado por Estados Unidos, desembocó en un enfrentamiento político que se conocería como Guerra Fría. Se conoció de ella extraoficialmente y fue la competencia por la superioridad en todos los aspectos y lograr así el dominio completo (pero no directo) de la mayor cantidad de países. Culminó con la disolución política de la URSS, tras una crisis agravada por su situación económica y política y fuertes presiones externas, acompañada de una pronunciada crisis en los demás estados socialistas, principalmente los europeos.


Socialismo científico.

Socialismo científico es un término acuñado por Friedrich Engels1 para distinguir al socialismo marxista de los demás socialismos que no se basaban en el materialismo histórico, el mismo que sería identificado como un método científico según sus partidarios. Este socialismo fundado por Engels y Karl Marx planteó un enfoque historicista donde la realidad es una lucha constante entre clases sociales y que esto generaba cambios en la sociedad, del mismo modo identificó al sujeto colectivo de la revolución socialista con el proletariado industrial.
El socialismo científico es el nombre con el que se buscó distinguir al marxismo del revolucionario alemán Karl Marx y Friedrich Engels del resto de las corrientes socialistas existentes a mediados del siglo XIX, que por no incluir premisas teóricas-científicas son calificadas como socialismo utópico.

Antecedentes del socialismo científico

Las teorías sociales de Robert Owen, Saint-Simon, Charles Fourier, Louis Blanc y Pierre-Joseph Proudhon son consideradas dentro del Socialismo Utópico ya que las mismas, aunque no compartieran las mismas ideologías, habían surgido como contestación a un mismo contexto socioeconómico: La revolución industrial, el dominio de la burguesía y el surgimiento del movimiento obrero, acontecimientos que se manifiestan inicialmente en Inglaterra a fines del siglo XVIII y que se expanden por el continente europeo durante el siglo XIX.

Socialismo científico (Marxismo)

El socialismo científico se inició en el siglo XIX, por obra de Karl Marx y Friedrich Engels, el cual fue llamado socialismo vivo marxista. Esta ideología rompió con los socialistas Utópicos, porque no representaban en la práctica cómo combatir el capitalismo, pero reconocieron la importancia del análisis crítico de la realidad política y económica del capitalismo durante la revolución industrial.

El llamado socialismo utópico hace referencia a aquellas formas de socialismo concebidas antes de que Marx hiciera pública su ideología antes mencionada en su libro.

179.-El marxismo leninismo


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; 

Leninismo

Se conoce como leninismo al conjunto de teorías políticas, económicas y filosóficas desarrolladas por el líder bolchevique Vladímir Ilich Lenin dentro del marxismo.

Ideas principales

El leninismo es un conjunto de doctrinas políticas y reflexiones que se inscriben dentro de la tradición del marxismo. El marxismo es un análisis socieconómico crítico del capitalismo del siglo XIX que trataba de promover una estrategia favorable para la clase obrera en el conflicto frente a la clase burguesa. La propuesta marxista pasaba por superar la dinámica propia del capital y sustituir el capitalismo por un nuevo sistema socieconómico denominado socialismo. El leninismo reanaliza algunos aspectos que habían cambiado en el capitalismo desde la época de Karl Marx y propone a la clase obrera una estrategia algo más concreta para instaurar el socialismo. Para ello el leninismo propugna una "asociación" de los trabajadores más conscientes sobre la situación del proletariado, que sería un Partido Comunista, el cual organizaría la lucha de manera coherente y con el objetivo final en mente, ya que Lenin pensaba que los trabajadores menos conscientes podrían perseguir equivocadamente objetivos reformistas a corto plazo, en lugar de objetivos genuinamente revolucionarios.

Uno de los aportes más importantes de Lenin fue la cuestión de la organización comunista. Argumentaba que la lucha económica del proletariado sólo lo llevaría a adquirir una ideología sindicalista-reformista y que la conciencia marxista-revolucionaria debía ser introducida desde fuera. Además, planteaba que la clase obrera, para llevar a cabo su actividad revolucionaria, debería contar con un destacamento de vanguardia que dirigiera su lucha, el Partido Comunista.
Según Lenin, los objetivos del partido sólo podrían ser alcanzados a través de una forma de organización disciplinada conocida como centralismo democrático. El Leninismo mantiene que el imperialismo es el estado más alto del capitalismo, y que el capitalismo sólo puede ser vencido a través de los medios revolucionarios (según él, cualquier intento de reformar el capitalismo está destinado al fracaso). Lenin creía en la destrucción del Estado capitalista a través de la revolución proletaria, y en reemplazar a ese Estado por la dictadura del proletariado (un sistema de democracia de los trabajadores, en el que los trabajadores tendrían el poder político a través de consejos llamados soviets).

La teoría de Lenin sobre el imperialismo tenía como objetivo mejorar la obra de Karl Marx explicando un fenómeno que Marx no había predicho: el Capitalismo que se convierte en un sistema global (Marx había descrito un sistema nacional). En el centro de esta teoría del imperialismo está la idea de que las naciones capitalistas avanzadas están intentando evitar la revolución forzando a que su sobreproducción entre en los mercados coloniales y explotando los recursos de estas colonias. Esto permitía a las naciones capitalistas industrialmente avanzadas el mantener contentos a sus trabajadores, en parte también a través de la creación de una aristocracia obrera. Como resultado el capitalismo sería dirigido por ese sector privilegiado o aristocracia obrera, representada por los partidos socialdemócratas, hasta el punto de que la revolución no ocurriría en las naciones más avanzadas (como Marx había previsto) sino en el Estado imperialista más débil: Rusia.

Si la revolución solo puede llevarse a cabo en un país subdesarrollado esto conlleva un problema serio: ese país no será capaz de desarrollar un sistema socialista (en la teoría marxista el socialismo es el estado que sucede al capitalismo, antes de llegar al comunismo), porque el capitalismo no ha seguido su curso completo todavía en ese país, y porque los poderes extranjeros intentarán acabar con la revolución a cualquier costo. Para solucionar este problema Lenin propone dos posibles soluciones:

1.-La revolución en un país subdesarrollado desata una revolución en un país capitalista desarrollado (por ejemplo, Lenin esperaba que la Revolución Rusa provocaría una revolución en Alemania). El país desarrollado establece el Socialismo y ayuda al subdesarrollado a hacer lo mismo.
2.-La revolución tiene espacio en numerosos países subdesarrollados al mismo tiempo o en una sucesión rápida; los países subdesarrollados se juntan en un estado federal capaz de intimidar a las potencias capitalistas y establecer el Socialismo. Esta era la idea original durante la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
El socialismo no puede sobrevivir sólo en un país pobre y subdesarrollado. Por eso, el Leninismo aboga por la revolución mundial en una forma u otra.

Corrientes leninistas

El término leninismo —o, a menudo, marxismo-leninismo— ha sido empleado por ideologías distintas para autodefinirse, cada una de las cuales reconoce sus raíces históricas en el Leninismo: trotskismo, estalinismo y maoísmo.

Las teorías de Lenin han sido una fuente de controversia desde su implementación, teniendo críticos tanto en la izquierda política (socialdemócratas, anarquista, e incluso otros marxistas: véase luxemburguismo o consejismo) como en la derecha (liberales o conservadores).

Marxismo-leninismo

El marxismo-leninismo es el término compuesto que aparece a fines de los años '20 durante el mandato de Iósif Stalin, tras la muerte de Lenin y que pretende en principio el rechazo de cualquier brecha entre el pensamiento de Marx y el de Lenin, poniendo énfasis en el aporte creativo de este último al marxismo.1 Usualmente se usa para designar una tradición marxista que reúne elementos originales de los escritos de Marx, así como ideas propuestas por Lenin y otros autores afines.

El término fue acuñado por Iósif Stalin2 y designa la ideología de la Unión Soviética y de todos los partidos fieles a Stalin y sus sucesores.3 El concepto se ha utilizado para denominar una cierta interpretación, originalmente favoricida bajo el mandato de Stalin, sobre el leninismo. Durante el período estalinista, este término acabó reemplazando al de leninismo. En lo sucesivo, la expresión «marxista-leninista» generalmente se refiere a la ideología oficial de la URSS, como asimismo a la de los partidos miembros de la Internacional Comunista y, más precisamente, a la interpretación estalinista del pensamiento leninista que estigmatizaba a todos los demás como herejes.4 Después de 1945, el marxismo-leninismo es también la ideología que enarbolaron otros estados aparte de la URSS, de modo que el uso de la expresión se hizo más global y se mantuvo después de la muerte de Stalin en 1953 y después de la desestalinización (oficialmente iniciada en 1956). En su contenido ideológico, el concepto sufrió muchas variaciones para adaptarse a los contextos nacionales - como el maoísmo, el Juche o el titoísmo - y a los imperativos del momento, donde la naturaleza de la ortodoxia varía en función de las necesidades políticas.

Aunque el marxismo-leninismo frecuentemente se considera como sinónimo de marxismo y al comunismo marxista, esto no es riguroso, ya que entre los marxistas y los comunistas del siglo XX existió un amplio espectro de opiniones sobre el marxismo-leninismo. El término "marxismo-leninismo" fue usado para designar la doctrina oficial de los países del Bloque del Este hasta el final de la Guerra Fría y sigue formando parte de las referencias de ciertos regímenes actuales y algunos partidos comunistas lo reivindican hasta hoy como su doctrina.

El objetivo del marxismo-leninismo es la creación de un Estado unipartidista5 que tenga el control total sobre la economía. Según el marxismo-leninismo, este Estado refleja el concepto del socialismo (medios de producción controlados por la sociedad), que eventualmente desarrollara el comunismo. Según el marxismo-leninismo, este Estado sería una aplicación de la dictadura del proletariado. En la teoría marxista, en cambio, la dictadura del proletariado es una forma democrática de organización social; el Estado unipartidista (que fue utilizado por los Estados marxistas-leninistas) no puede ser una dictadura del proletariado bajo la definición marxista.

El "marxismo-leninismo" fue fundado como la doctrina propia de Stalin y sus ideólogos, con las palabras de Marx y Lenin utilizadas meramente como justificación, seleccionadas premeditadamente y tomadas fuera de contexto. Adicionalmente, el contenido del "marxismo-leninismo" era constantemente cambiado para satisfacer la línea actual del Partido así como esta cambiaba.  El "marxismo-leninismo" contiene desviaciones completas de los principios básicos del marxismo y el leninismo, por ejemplo el concepto del "socialismo en un solo país".

Etimología

Stalin completó su ascenso al poder en la Unión Soviética menos de cinco años después de la muerte de Vladímir Lenin en 1924. Según G. Lisichkin, el marxismo-leninismo como ideología independiente fue compilado por Stalin en su libro «Las cuestiones del leninismo» escrito en la década de 1920.2 Durante el periodo de gobierno de Stalin en la Unión Soviética, el marxismo-leninismo fue proclamado como la ideología oficial del estado.
Si las prácticas de Stalin en realidad seguían los principios de Karl Marx y de Lenin sigue siendo un tema de debate entre los historiadores y politólogos.

Características ideológicas

Originalmente y por un largo tiempo se había considerado el concepto de una sociedad comunista como idéntico al de una sociedad socialista. Sin embargo, fue Lenin quien definió la diferencia entre "socialismo" y "comunismo", exponiendo una concepción de ambos que se asemejaba a la "fase baja" y "fase alta" del comunismo descritas por Marx. Marx había explicado que en una sociedad inmediatamente después de la revolución la distribución del producto debía corresponder a la contribución del individuo, mientras que en la "fase alta" del comunismo se aplicaría el concepto "De cada cual según sus habilidades, a cada cual según sus necesidades".14 Stalin construyó sus fundamentos ideológicos sobre el socialismo tomando como base la definición de Lenin, pero a la que añadió sus propias modificaciones, algunas de las cuales pasaron a ser consideradas por críticos del marxismo-leninismo como distorsiones que invalidaban completamente cualquier base en el marxismo. Stalin, por ejemplo, inventó el concepto del socialismo en un solo país, que según estos críticos iba en contra de principios básicos del marxismo.9 Stalin derivó este concepto de una cita de Lenin arbitraria, que en su contexto original era improbable que realmente apoyase su argumento15 tomada fuera de contexto y, de forma crucial, con sus propias palabras como añadido.8 Este concepto era clave para declarar que el socialismo realmente estaba siendo construido en la URSS. En 1936, Stalin declaró que la URSS había superado la transición al socialismo y que este había sido establecido.16

Para el marxismo-leninismo, la URSS era un Estado obrero y por lo tanto cualquier propiedad bajo este Estado constituía un tipo de propiedad socialista. Sin embargo, el resto de tendencias marxistas expusieron su teoría sobre una URSS no socialista con base en el desacuerdo con esto, amparándose en argumentos como el de la diferencia entre la socialización y la nacionalización.

Estado obrero

Un punto crucial de conflicto entre el marxismo-leninismo y diferentes tendencias ideológicas es que el marxismo-leninismo define a la URSS de Stalin como un Estado obrero, mientras que otros tipos de comunistas y marxistas en general niegan esto, y los trotskistas lo consideran un Estado obrero "deformado" o "degenerado".

Antirrevisionismo

El componente antirrevisionista se desarrolló después de Stalin y pasó a ser parte de ideologías basadas en el marxismo-leninismo como el maoísmo. Critica el distanciamiento de las políticas de la URSS posestalinista a las políticas históricas stalinistas, tachando las primeras de "revisionistas". Por lo tanto, China se distanció de la URSS y adoptó sus propias políticas.

Aplicación histórica

Organización política

Todos los partidos y los estados construidos bajo el control de los partidos marxistas-leninistas han creado instituciones similares, organizados bajo la premisa de que cada partido marxista-leninista es una vanguardia del proletariado de cada país y representa sus intereses en tanto clase. La organización política de las naciones gobernadas por el marxismo-leninismo es, generalmente, una república de partido único. Las repúblicas marxistas-leninistas se autotitularon oficialmente como "repúblicas obreras" ya que sólo daban acceso a su control a la clase proletaria, pero finalmente y luego de la Segunda Guerra Mundial pasarían a denominarse como "repúblicas populares" en las cuales la dirección proletaria da acceso al poder a otras "clases populares" como el campesinado. En ambos casos el partido marxista-leninista se encarga de la dirección ideológica del país.

En este sistema, el partido subordina las burocracias del Estado y la legislación a sus objetivos políticos y propagandísticos. A su vez el aparato estatal es utilizado para promover en la sociedad civil sus objetivos de transformación social y cultural hacia una economía planificada. La frecuente imposición coercitiva de estos objetivos a toda la población así como la eventual subordinación de la sociedad civil a la militancia del partido marxista-leninista han sido usualmente caracterizadas como parte de un sistema totalitario, criticado por algunos de sus defensores como una degradación de la política comunista,y por sus detractores como intrínseco a la misma.
La doctrina del centralismo democrático, desarrollada por Vladímir Lenin, es un conjunto de principios para ser utilizado en los asuntos internos de un partido, pero que según el marxismo-leninismo se extiende a la sociedad en general. Según el centralismo democrático, todos los líderes deben ser elegidos por las bases y todas las propuestas deben ser debatidas abiertamente, pero, una vez que se haya alcanzado una decisión, todas las personas tienen el deber de obedecer esa decisión y deben poner fin a todos los debates. Cuando se utiliza dentro de un partido político, el centralismo democrático está destinado a prevenir el surgimiento de facciones. Cuando se aplica a un Estado por entero, el centralismo democrático es el corolario de un sistema político de partido único con el mismo criterio organizativo, y aplicado al resto de la sociedad, implica a su vez una organización colectivista de la vida económica y social centralizada en la dirección de este estado partidario.
Las constituciones establecidas por los partidos marxistas-leninistas para los estados que gobiernan, describen su sistema político como la forma proletaria de participación democrática. Reconocen la soberanía popular plasmada en una serie de instituciones parlamentarias representativas. Tienen derecho a presentar candidatos todas las organizaciones sociales autorizadas: las organizaciones del partido marxista-leninista, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones juveniles, las sociedades culturales, etc. Estos estados no tienen una separación de poderes; en cambio, tienen un cuerpo legislativo nacional (por ejemplo, el Soviet Supremo de la Unión Soviética) que se considera el máximo órgano de poder estatal y que es jurídicamente superior a las ramas ejecutivas y judiciales del gobierno.25 Tal política legislativa nacional en los Estados marxistas-leninistas a menudo tiene una estructura similar a los parlamentos que existen en las repúblicas liberales, con dos diferencias importantes: en primer lugar, los diputados elegidos a los órganos legislativos nacionales no se espera que representen los intereses de cualquier circunscripción especial, sino los intereses a largo plazo de la población en su conjunto; en segundo lugar, contra la opinión de Marx, los órganos legislativos de estos Estados no están en sesión permanente. Por el contrario, convocan una vez o varias veces al año en sesiones que duran sólo unos pocos días.26 Cuando el cuerpo legislativo nacional no está en sesión, sus poderes son transferidos a un consejo más pequeño (a menudo llamado un presidio) que combina el poder legislativo y ejecutivo y, en algunos Estados socialistas (como la Unión Soviética antes de 1990), actúa como un jefe de estado colectivo. En algunos sistemas, el presidium está compuesto por miembros del partido marxista-leninista que votan las resoluciones del partido comunista en la legislación.

Crítica

De los comunistas y marxistas en general

Los comunistas y marxistas que no se adhieren al marxismo-leninismo han sido críticos con este. Argumentan que los Estados basados en el modelo marxista-leninista aplicaron el capitalismo de Estado. Establecen el origen de este argumento en los comentarios de los fundadores del marxismo sobre la propiedad estatal siendo una forma de capitalismo excepto bajo ciertas condiciones - condiciones que, según este argumento, no existieron en estos Estados. Concluyen que el marxismo-leninismo no es ni marxismo, ni leninismo, ni la unión de ambos, sino un término artificial creado por Stalin para justificar su distorsión ideológica

De los trotskistas


La crítica trotskista al marxismo-leninismo surge al ser León Trotski el líder de la oposición a Stalin en la URSS. Ideológicamente, los trotskistas critican el socialismo en un solo país del marxismo-leninismo. Consideran que la URSS pasó a ser un Estado obrero "deformado" o "degenerado" (véase el trabajo de Trotski Estado obrero deformado, en:Degenerated workers' state). Trotski rechazó la posibilidad de que la URSS tuviese base en el capitalismo de Estado.
 Esto se debe a que Trotski creía que el capitalismo de Estado no puede ser resultado de una revolución proletaria, y la insistencia de Trotski en la naturaleza de la URSS como Estado obrero de algún tipo, incluso después de su degeneración. Sin embargo, las diferentes tendencias, grupos e individuos trotskistas han pasado a tomar varias posiciones sobre la URSS y el resto de los Estados marxistas-leninistas: algunos argumentan que fue capitalista, otros que fue socialista, y otros que ni capitalista ni socialista.