Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


sábado, 27 de octubre de 2012

44.-Monedas circularon en cuba en siglo XIX


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin;  Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán; 

Introducción 

Cuba careció durante el periodo colonial de una casa para acuñar monedas. En cambio dependió de las que se imprimían en México u otras partes del continente hispano o en España.
De cualquier manera las monedas circulaban se dividieron en varios tipos y formas. Las había metálica, de cartón, en forma de cordoncillo o redondas, e incluso las cuentas de vidrio, el cuero de res, las telas y otros tesoros de la tierra, además de los eslabones de grandes cadenas de oro sirvieron un tiempo de canje dado la escasez de monedas existentes en la América española.

Lo cierto es que cada una de estos primeros tipos se componía de varias monedas así como cada una tuvo sus fracciones correspondientes. Veamos a un grupo de monedas que circularon durante buena parte del siglo XIX cubano.

La onza: circuló por todo el continente americano. Y se acuñaró desde la época de Felipe III hasta Fernando VII a un valor de 320 reales. En Cuba fue la más nombrada por su abundancia. Muchos de los seducidos que llegaron a La Habana pensando que allí el dinero estaba botado por las calles dio pie a una anécdota. Resulta que un hidalgo forastero de esos que venían de España al desembarcar en el puerto, tropezó por casualidad y por primera vez con un peso fuerte, y le dio un puntapié arrojándola a una esquina de basura y dijo "¡Diablos ya llegan a perseguirme!".
En la Habana se les tuvo mucho cariño a las onzas, sobre todo desde que a la plata se le quitó el valor ficticio que tenían cuando se independizaban varios países del dominio Español. Tiempo fue que las onzas de oro escasearon mucho, prueba que se les cuidó y trató con celo.
Las onzas pertenecieron a la aristocracia, sean estas españolas, mexicanas, colombianas o cubanas. Llamábanse también una amarilla por ser herederas del escudo de oro. Su valor era de 16 pesos fuertes. Pero la onza también tuvo sus caprichos. En la aduana al llegar las mercancías, era la primera en adquirirlo. Si iba al café, toma lo que quiere, y sale sin pagar porque no hubo cambio. Y así, lo hace con los cigarros fiados, solo con enseñar la onza. El tabaquero le fía porque vio la onza, el librero le vende porque vio la onza.

Media onza (8,50 o una entera de 16 pesos) valían como el precio de un criado doméstico. Una onza equivale a 8 doblones o 16 escudos. El doblón (de 4,25 pesos) abundó mucho y mucho más el medio doblón (de 2,12 ½ pesos). No así el escudo que no corre en el mercado, a no ser para repartir a los padrinos y a vecinos mas allegados. Su valor era de 12 reales, y solo sirvió para regalo en los bautismos y a la criatura una prenda más.

El peso: Era la moneda de plata mas universal que conocieron los habaneros, a pesar de darse mas crédito a la onza. Su unidad monetaria estaba presente en diversos países de América y tuvo algunos valores (1 peso u ocho reales fuertes). Para saber cuánto ganaba alguien se decía ¿Qué sueldo tiene fulano? 6 onza, y Esperancejo? 25 pesos y don Juan? 4000 pesos anuales.
Antes de 1838 un peso valía 4 pesetas y hacia 1844 su valor se estandarizó en 5. Existieron también otras clases de pesos. Al peso además, se le llamó duro, fuerte y a la vez peso duro y peso fuerte. Era una moneda algo grande fabricada en cobre. Con todo era muy útil para la casa. Con ella pagabas al medico en lugar de pagarle en pesetas que era de mal gusto. Fue también el peso un recurso para casa de donativo, la construcción de alguna iglesia, puente, camino etcétera.

En los beneficios de teatros, era casi indispensable llevar un peso fuerte para pagarles a los artistas que debutaban esa noche. El peso duro sirvió en igual para jugar al tajo, tango, tangano o tanguillo los días festivos por la tarde. Además del peso existió el medio peso pero este, se veía muy poco.
2 reales

2 reales

La bula o peseta: Tuvo sus días de gloria, de abundancia y poder. Y cuando soberana daba leyes al oro, al peso y a los subalternos. Fue durante los siglos XVII, XVIII y XIX la señora del comercio. La que alistaba naves que cruzaban mares y era el armador de los barcos negreros.
Ella tuvo varios nombres: isabelinas, columnarias, sevillanas e hispanoamericana. Pero dejó de ser peseta cuando llegó a puerto americano valiendo cinco monedas de a 0, 25 o dos reales fuertes impuesto en Cuba por 100 más que en ultramar. En España se cotizaba un peso en cuatro monedas de 25 reales.
La peseta desterró a los pesos bienhechores y deportó muchas infinitas onzas. Ella por su abundancia y poder, y por la escasez de su existencia en la Metrópolis, le declaró la guerra al oro y fomentó el contrabando. El valor de la peseta isabelina bajo de 0, 25 a real y medio (0,05 pesos). Con la peseta isabelina se iba al café, gastaba un medio y le devolvían un real fuerte del que iba al correo, compraba una carta a 1 real, da una bula y le devolvían medio fuerte.
La peseta o bula fue una moneda histórica y altamente conocida aunque varió según el tiempo. Acuñada en diversos países de América española valían 2 reales fuertes, o 5 de vellón, mientras que la provincial o llamada sevillana, las carolinas de principios del siglo XVIII valían 2 reales sencillos o 4 de vellón.
Se ignora quién dio a las pesetas el nombre de bula, talvez su nombre proviene de que mucho tiempo atrás costaba una peseta la bula de la Santa Cruzada. Se piensa, además, que la bula de la Santa Cruzada costaba 2 reales ante la guerra de España con Napoleón a principios del siglo XIX, para la cual se le aumentó el medio que se estuvo pagando por muchos años ¡Mejor nos inclinemos por la segunda opción!

El real: En Cuba no se valorizaban los sueldos ni las fortunas por reales de plata como lo fue en España y eso que 1 real en Cuba valía entre 2 y 2 ½ de allá. Se cuenta que esta pequeña moneda fue labrada en secas de América y a principios se le llamó Carlos III con un valor de 2 reales y medio de vellón (más de 68 maravedíes). En una de sus caras estaba el retrato del Rey. De allí, viajó a Cádiz, recorrió Sevilla, Galicia y después retornó a Cádiz hasta 1837 en que se envió por barco a La Habana acompañado de un grupo de pesetas y reales Sevillanas que tuvieron cierta aceptación.

Aunque su valor era muy poco (0,10 pesos) comparado con el que tuvo en España, aquí valía el lavado de una camisa y en Cádiz el jornal de una buena lavandera. Allí se pagaba 40 reales (5 pesos) el alquiler de una casa que aquí gana 4 onzas, es decir 496 reales; allí se pagaba con el real (0,10 pesos) el afeitarse dos barbas y al llegar a La Habana los barberos exigían una con dos personas más.
En La Habana apenas con medio real (0,5 pesos) se podía costear el carbón para cocinar la comida. Se gastaba allí cualquier cosa: una mesa de billar, en pagar un mandado, en darle a un negrito para que le lleve una carta. Aquí 2 medios son 1 real y con ella se podía comprar dos plátanos o cinco papas.