Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


lunes, 20 de enero de 2014

109.-Las técnicas de oratoria de Adolfo Hitler

  
Oficina de Hitler en bunker


Oficina de Hitler en bunker

A 75 años de muerte de Adolfo Hitler, dos generaciones separan al conflicto más brutal en la historia de la humanidad con las realidades y penurias del mundo actual. Ya los testigos que pelearon o tenían vivencia de esta  epoca han desaparecido de la historia. Por fin el nazismo y la segunda guerra mundial ha desaparecido de vivencia actual de personas que viven en actualidad. 
20-7-2020

– A partir de un informe elaborado por el OSS en octubre de 1942, gracias a las informaciones de Ernst Hanfstaeng.
Ernst "Putzi" Hanfstaengl (Múnich, Alemania; 2 de febrero de 1887 – 6 de noviembre de 1975) fue un periodista-editor, músico, e hijo de un rico editor de arte alemán, Edgar Hanfstaengl, y madre estadounidense que tuvo una gran cercanía e influencia en la ascensión hacia el poder por parte de Adolf Hitler durante la República de Weimar.


Una vez tras otra, el Dr. Sedgwick ha sido interrogado sobre cómo Hitler hace sus discursos. El hecho es que Hitler no pueda soportar que se encuentre alguien en la sala mientras trabaja sus discursos. 
En los viejos tiempos (1922 y 1923) Hitler no dictaba los discursos como hace ahora. Tardaba de 4 a 6 horas en hacer un esquema en folios de tamaño grande: unos 10 o 12. En cada página había solo unas cuantas palabras que servían como apuntes.  
Hitler conocía muy bien el peligro de tener demasiadas cosas que decir. Mientras que Hitler solía leer muchos libros, raramente, por no decir nunca, los consultaba mientras preparaba un discurso. Muy a menudo el Dr. Sedgwick lo visitaba cuando trabajaba en un discurso para hacerle llegar un mensaje especial. Fuera, en la calle, las vallas publicitarias rojas, cubiertas con enormes carteles, anunciaban el mitin. Como de costumbre, el doctor encontraba a Hitler en su habitación con un sencillo jersey marrón y unas zapatillas de fieltro gris y de suela gorda. 
Ningún libro sobre la mesa, ningún papel sobre el escritorio. Una vez, en 1923, Hitler hizo una excepción a esa norma. Era mediados de julio y había de dirigirse a miles de gimnastas alemanes que habían llegado a Berlín desde toda Alemania para participar en el “Deutscher Turnertag” (Día del gimnasta alemán). Hitler quería hacer un esfuerzo especial. Había conseguido un volumen de von Clauserwitz y se enamoró tan profundamente que se llevó el libro al circo Krone.  
A la mitad del discurso, cuando Hitler estaba concentrado exponiendo la importancia del entusiasmo nacional y del fervor fanático del pueblo por el ejército, saco el libro de von Clauserwitz y se puso a leer 4 páginas. Parecía como si se hubiera olvidado de la audiencia que cada vez estaba más nerviosa. Cuando Hitler volvió su discurso, tuvo que restablecer de nuevo el contacto con el público. Hitler consciente de eso, puso en marcha inmediatamente la táctica de la rapsodia y salvó el día con unos 10 últimos minutos brillantes. Después de aquella experiencia, Hitler no volvió a subir nunca más con un libro al estrado. Cuando se acercaba la hora del mitin, caminaba de un lado a otro de la sala, como si ensayara mentalmente las diferentes partes del discurso. Durante ese rato el teléfono iba sonando continuamente.
 Normalmente quien llamaba era Christian Weber, Max Amann o Hermann Hesser, quienes explicaban a Hitler como estaba la situación. La típica pregunta que Hitler hacía cuando lo llamaban era “¿Ha venido mucha gente?, ¿Cuál es el estado de ánimo general?, ¿Habrá alguna oposición?” 
Después Hitler da instrucciones sobre el desarrollo del evento mientras se espera su comparecencia. Entonces cuelga el teléfono, y sigue caminando por la habitación.

 Entrada 

Incluso cuando Hitler va vestido de civil, su apariencia es militar. No tiene nada que ver con el estilo excesivamente familiar de algunos demagogos. No hace caso a nadie mientras camina entre la multitud camino del podio. 
Tiene la mirada fija en las SS y SA que forman con las banderas.  La única excepción, desde 1932, es cuando alguien hace salir un niño a su paso para que le de un ramito de flores. Coge las flores con la mano izquierda. En todo eso Hitler sólo dedica unos segundos. Pasa el ramito de flores a Shaub o a Brückner y sigue su camino.

                                                                                 
Interrupciones

 Cualquier interrupción en el recorrido de entrada o salida que no tenga nada que ver con madre y niños puede encender la ira de Hitler. Desgraciado el comandante de la SS responsable de una de esas infiltraciones. El Dr. Sedgwick recuerda que en el año 1932, cerca de Königsberg, Hitler estaba saliendo de un estadio cuando, de repente, una señora de mediana edad, histérica, le cortó el paso, se arrodilló delante suyo e intentó ponerle en la mano un rollo de papel con revelaciones que aseguraba haber recibido del más allá. Hitler, furioso, llamó a Brückner: “¡Saca a esta loca de mi camino!”. Hitler estuvo de mal humor el resto del día. 

Discurso 

Muy a menudo alguien hace un discurso previo para aprovechar el tiempo esperando la llegada de Hitler. A Hitler no le importa quien hable antes, pero no quiere de ninguna manera que nadie hable después de él. Tanto antes como después de su discurso siempre suena una inspiradora música marcial. Cuando Hitler se acercaba al atril para hablar, solía colocar sus notas en una mesa ubicada a su izquierda, y una vez las había mirado, las dejaba en otra mesa ubicada a su derecha. Tardaba de 10 a 15 minutos en discursar sobre las notas de cada folio. 
Los discursos normalmente duraban entre dos horas y dos horas y media, hasta tres horas se consideraban normales antes de que empezada a tener problemas en la garganta. También acostumbraba a beber cerveza de una jarra, de vez en cuando, lo que en Munich siempre provocaba un aplauso extra. 

Postura 

El Dr. Sedgwick, que ha estado sentado detrás de Hitler en innumerables ocasiones, mirándolo de cerca, ha observado que siempre comienza con una postura militar. La postura la mantiene durante 15, 20 o 25 minutos, según el caso. Durante todo ese tiempo, los talones de sus botas están firmemente unidos, no hay un segundo de relajación. Toda su figura tiene una firmeza absoluta, incluidos los hombros y la cabeza. Tiene las manos cogidas en la espalda. 
Es el estilo que probablemente adoptó en 1919 y en los años siguientes, cuando sirvió como instructor no oficial en los barracones de Munich. Para él y para la audiencia, este es un periodo de disciplina y se corresponde en cierta manera a la tradición entre los concertistas de piano de abrir el programa con una selección de Bach. 

Después de 20 minutos mueve un pie por primera vez, seguido de las manos. A partir de entonces las cosas comienzan a despertarse. Comparados con una pieza de música, los discursos de Hitler consisten en dos tercios a tiempo de marcha creciente cada vez más deprisa hasta llegar al último tercio, que son hechos probados y anécdotas cada vez más irónicas.
 Como ya es sabido, nunca sufre interrupciones ni comentarios molestos. Sabedor que una presentación continuada a cargo de un solo orador sería aburrida, encarga de una manera magistral un alter ego imaginario que lo interrumpe a menudo con un argumento en contra y, después de haber rebatido completamente a su oponente, retorna al hilo del pensamiento original. Esta estrategia proporciona a la audiencia un especial toque teatral que a menudo es interrumpido por una lluvia de aplausos espontáneos, aunque Hitler no haga discursos estrictamente con el objetivo de recibir aplausos.

A menudo parece que solo quiera convertir a las personas a sus ideas y se ofende cuando cualquier ruido prematuro lo interrumpe. Si el aplauso se alarga demasiado para su gusto, lo corta enseguida, a veces hasta en el inicio, con un gesto: haciendo temblar la mano. Todo el entusiasmo ha de reservarse para la tercera parte del discurso, el que va de la exhortación, la promesa y la dedicación, a la rapsodia final. El tempo se anima. Las explosiones de staccato ocurren más frecuentes y el discurso converge en la apoteosis. 

Final de discurso 

Hitler decía: “Acabar bien un discurso es una de las cosas más difíciles de hacer. Has de saber que quieres decir y que no quieres decir”. “Es siempre un experimento nuevo, y, oyendo la reacción de la audiencia, has de saber exactamente cuando es el momento de lanzar la última jabalina flameante que enciende al público y los envía a casa con una idea principal zumbando en la cabeza.  
Podemos medir exactamente la fascinación de la audiencia por si el público de la galería y del resto del recinto va girando la cabeza. Esto es señal de que el orador aún no se ha hecho con su audiencia. I esto también es una de las razones por las cuales no puedo escuchar los discursos de otro”. (El único hombre al que Hitler puede soportar escuchar es a Goebbels). 

Omisión de nombres y personajes 

Cuando hable, Hitler evita cuidadosamente mencionar nombres de personajes públicos, estén muertos o vivos. Por ejemplo, en lugar de decir “Una vez Bismarck dijo…”, Hitler diría “el canciller de hierro dijo…”; o en lugar de decir “nuestra deuda con el general Ludenforff…”, él diría:
“nuestra deuda con el gran intendente de la Guerra Mundial…”.

 A Schiller y Goethe nunca los nombraba por su nombre, siempre como “grandes poetas anónimos”. La única excepción que hace a esta regla es Richard Wagner. 

Técnica de salida 

Cuando el discurso de Hitler se acerca a su final orgiástico, llega la última fase que ha de ser la apoteosis del mitin. La banda toca el himno nacional, el Deutschland ueber Alles (nacionalismo) seguido por la Canción de Horst Wessel (nacionalsocialismo). Sin esperar, Hitler saluda a derecha e izquierda y se va durante la interpretación. Normalmente llega al coche antes de que acaben los cánticos. 
 Ya sea hecha expresamente o inconscientemente, esta retirada tiene muchas ventajas. Además de facilitarle una salida sin molestias hasta el coche, prevé que la exaltación del público se apague antes de que el se vaya. También lo protege de entrevistas indeseadas y deja intacta la imagen de apoteosis que el público ha recibido del final del discurso.  


Una vez Hitler le dijo al El Dr. Sedgwick: 

“Es un gran error que hacen muchos oradores, el de quedarse cando el discurso ya se ha acabado. Eso solo lleva a el anti clímax, y a veces hasta incluso surgen comentarios que podrían destruir completamente dos horas de labor oratoria” 

Después pasando a una comparación con el teatro dijo: 

"No me han gustado nunca los actores que cuando acaban su papel salen a saludar al final de la obra. Mata la ilusión cuando un Hamlet o un Tristany que acaba de morir magníficamente en el escenario, aparece a sonreír y hacer reverencias para agradecer los aplausos del público. Por descontado, los actores profesionales que viven de esos aplausos y que el número de bises determina su estatus dentro de la profesión. Richard Wagner murió cuando prohibió los bises de saludos en las representaciones. Es y será una profanación”. 
Paula Flores Vargas;

domingo, 12 de enero de 2014

108.-Asuntos misceláneo sobre la oratoria.

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; 




LA PRÁCTICA HACE DISCURSOS PERFECTOS

Biografía Richard Charles Nicholas Branson 

(nacido el 18 de julio de 1950), normalmente citado como Richard Branson, es un magnate de negocios británico y famoso orador ) da a conocer cómo fueron sus primeros discursos y entrega algunos consejos para ser un mejor orador. Asegura que “los buenos oradores no son sólo talentosos o afortunados; trabajan duro”

Consejos 

Cuando mi primera empresa, la revista Student, empezó a ganar reconocimiento, en ocasiones me pidieron que hablara en reuniones. El primer acto que pudiera haber sido considerado de alto perfil fue en University College, Londres, para un canal de televisión alemán. Antes de que llegara mi turno de subir al escenario, el líder estudiantil Danny Cohn-Bendit (Se dio a conocer primero por su participación en Mayo del 68 y su tendencia anarquista, que luego cambió por la de ecologista reformista) y el activista Tariq Ali (es un escritor pakistaní, director de cine e historiador) ofrecieron discursos excepcionales sobre los derechos humanos. Fueron apasionados sobre sus temas, rebosaron confianza y tuvieron el potencial intelectual para respaldar su retórica. Mientras la multitud vitoreaba y pateaba el piso, yo combatía la tentación de vomitar.
Mi mente quedó en blanco cuando tomé el micrófono. Balbuceé incoherentemente un poco antes de dejar el podio. Fue uno de los momentos más vergonzosos de mi vida, y mi rostro estaba rojo como el logotipo de Virgin.

Sir Freddie Laker

Unos años después, Sir Freddie Laker, (6 Agosto 1922 – 9 Febrero 2006) uno de mis mentores más importantes y el hombre que me inspiró para entrar en la industria de las aerolíneas, me exhortó a volverme el rostro público de nuestra compañía. Argumentó que en vez de tratar de atraer la atención de la gente con una gran campaña de mercadotecnia, sería mucho más barato y mucho más efectivo que yo mismo ocupara los titulares; especialmente ya que mi pequeña compañía estaba compitiendo contra rivales más grandes. Pero esto significó abordar mi problema al hablar en público. Me di cuenta de que si yo iba a ser el rostro de nuestra marca, iba a tener que hablar.
Lo que pronto aprendí fue que la práctica marcaba toda la diferencia. Entre más preparado estaba, menos tartamudeaba y me equivocaba. Los buenos oradores no son sólo talentosos o afortunados; trabajan duro. Empieza a practicar tu discurso con mucha anticipación en casa. Trata de sentirte cómoda con el material y aprender dónde deberías ser contundente y dónde deberías usar un tono más ligero.

Sobre todo, deberías prepararte para ser tú misma. A menudo cuando alguien pronuncia un discurso que fue escrito por alguien más -me vienen a la mente los políticos-, suena demasiado elegante y premeditado. La clave es comprender tu mensaje, ponerle tu personalidad y transmitirlo en tus propias palabras. Recuerda, no todos tienen un enorme vocabulario. A menudo una palabra breve funcionará mucho mejor que una larga que quizá incluso pronunciaras mal.
Ten en mente que no hay necesidad de apegarse rígidamente a tu guión si se presenta una tangente interesante. Algunos de los mejores momentos en la historia de la oratoria incluyen declaraciones improvisadas.
Para ser un orador público impresionante, tienes que creer en lo que estás diciendo. Y si hablas con convicción y eres apasionada sobre tu tema, tu público perdonará más fácilmente tus errores porque tendrán confianza en que estás diciendo la verdad. Mis respuestas no son siempre fluidas e inmediatas, y a menudo incluyo una buena dosis de “este” y “ah”. Pero la mayoría de los públicos se sienten mucho más contentos con una respuesta titubeante y sincera que con una respuesta rápida pero superficial.
Prepárate, luego tómate tu tiempo y relájate. Habla desde el corazón.


ROSTRA DEL FORO ROMANO



En la Antigua Roma, se llamó rostra a una tribuna del Foro que servía de púlpito desde el que los magistrados y oradores arengaban al pueblo. «Rostra» es el plural de la palabra latina rostrum, que literalmente significa «lo que sirve para roer», refiriéndose casi siempre a los picos, boca o cara de los animales. Por extensión se llamó rostrum a todo objeto con forma de pico:

espolón de una nave
reja de un arado
pico de una lámpara
cabeza de un martillo

En su acepción náutica el rostrum era el espolón de bronce que reforzaba la proa de los navíos de guerra, un pico que embestía las naves enemigas para hundirlas, un arma que dio muy buenos resultados.

Los rostra monumentales.


En el año 338 a. C. (época de la República) el cónsul Cayo Menio se vio envuelto en una batalla contra la flota de los volscos en el puerto de Antium, donde obtuvo una gran y definitiva victoria. El cónsul mandó arrancar los rostra (espolones) de los barcos enemigos para trasladarlos a Roma y colocarlos en el muro de la tribuna de oradores del Foro Romano, ante la que se reunían los comitia o asambleas romanas. Desde entonces esta fue conocida como rostra y, por extensión, se acabó por dar el nombre a dichas tribunas. En origen esta tribuna se debía encontrar entre el foro de época republicana y el comitium, que entonces se encontraban diferenciados, por lo que los oradores podían ser escuchados de una y otra parte.
rostra

En 44 a. C. Julio César la trasladó a su ubicación definitiva en el Foro. Junto a la tribuna se encontraban el miliarium aureum erigido por Augusto, que era el punto de partida supuesto de todas las calzadas romanas, situado del lado que linda con el templo de Saturno y el umbilicus urbis, al extremo norte de la tribuna, algo más tardío.

En el otro extremo del Foro y formando parte del podio del templo de César se encontraba una segunda tribuna, los rostra divi Iuli, decorados con espolones de los barcos egipcios apresados en la batalla de Actium.
ROSTRA DE JULIO CESAR

Una tercera tribuna se piensa que estaba emplazada frente al templo de Cástor, ya que las fuentes hablan de los Rostra tria.

Locuciones derivadas de este vocablo.

In rostra ascendere, subir a la tribuna.
Aliquem pro rostris laudare, elogiar públicamente a uno.
Rostra movere, agitar al pueblo desde la tribuna de la asamblea popular o desde la del foro.
En el idioma español del siglo XVI la palabra latina rostrum dio origen a la palabra rostro.




Para los romanos la elocuencia era “el arte de hablar bien” y adquirió una enorme importancia. Era el mejor medio para comunicarse con sus conciudadanos buscando siempre la manera idónea de explicar las ideas, convencerles y/o conmover sus espíritus en todo lo referente a la vida social; varios eran los lugares adecuados para el uso de la palabra: la curia y la basílica, eran edificios situados en el foro, el centro de la ciudad y de la vida pública romana, pero se requería ser senador o magistrado para tener acceso a ellos; sin embargo , los ROSTRA eran una tribuna abierta a todo el que quisiera replicar a las leyes que se debatían o, simplemente, un espacio libre desde el que dirigirse y hablar a los vecinos.


Por ello, para este blog, he elegido el nombre de “A Rostra” (desde una tribuna libre), que pretende ser un lugar, un espacio público destinado a la palabra, y, mediante el uso de la misma, como hacían los romanos, explicar las ideas, escribiendo sobre las inquietudes que afectan a nuestra sociedad, comunidad, y mostrándolas a los otros, a todos.

sábado, 11 de enero de 2014

107.-Las técnicas de oratoria de Adolfo Hitler

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Hitler orador:

Hitler poseía un natural talento en la oratoria, un singular personal indescifrable, magnético. Lo que llamamos carisma. Resulta pues adecuado apuntar algunos rasgos típicos de los discursos de Hitler, pues resultan muy valiosos.
Una de las características de la oratoria de Hitler la hallamos en las afirmaciones categóricas. En muchas ocasiones hallamos esas afirmaciones, sin embargo, cuando el tema en cuestión contiene alguna complicación, sobre economía, fenómenos históricos, etc. -, sigue invariablemente a esta afirmación, una serie de detallados y clarísimos ejemplos, que dejan tan claramente expuesto el problema que es innecesaria una explicación posterior. No hay nada más claro para entender la economía que los discursos que Hitler dio sobre el tema. Son trasparentes como el cristal.

Hitler solía utilizar las repeticiones. A lo largo de cada discurso pueden destacarse dos o tres temas principales, y desde diversos puntos vuelven una y otra vez sobre ellos, pero en una forma amena y sencilla.
La característica más remarcables de Hitler es posiblemente la adaptación al auditorio. Le bastaba una simple mirada para sentirse parte del auditorio y dialogar con ellos con toda sencillez o con toda gravedad.

Otra de las características de los discursos de Hitler, es la utilización del diálogo en el discurso, esta forma era muy habitual en él y se logra con ella un efecto de claridad y sencillez muy adecuado.
“Son otros muchos los que dicen: Piense usted en que todo pesa sobre las espaldas de los jóvenes. ¡Pues pueden sentirse orgullosos de pasar por esa escuela!” Este fragmento de discurso, elegido al azar, muestra una forma muy peculiar y habitual de Hitler en su oratoria.
A través de esos diálogos, consigue Hitler exponer ideas muy profundas en forma muy sencilla. También es normal en Hitler la puntualización de soluciones o de problemas a través de primero, segundo, tercero, etc. Y en general sus discursos cuentan con una parte inicial histórica, evocando los primeros tiempos de lucha, para pasar luego a los temas del momento.

La idea de Hitler de que debía empezarse en forma moderada, casi rutinaria, con la voz monótona durante una hora, para pasar en la siguiente a actitudes combativas, continuar en la tercera en igual forma y volver en la cuarta hora al período inicial. 
Sin duda Hitler no dejaba nada al azar, siempre estaba pendiente de su postura y oratoria a la hora de dirigirse al público. En las siguientes imágenes se puede apreciar a Hitler en donde cuida sus movimientos con una especie de mímica ante el espejo para ensayar sus arengas tan famosas.


 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

 Scherezada Jacqueline Alvear Godoy



Hitler recibió enseñanza teatral. Ensayó todos sus gestos famosos y hasta las expresiones faciales. Tuvo un profesor, Paul Devrient (1890-1973), que fue cantante de ópera. Este le enseñó técnicas para su puesta en escena y también le enseñó a educar su voz. Pocos políticos se habían tomado esas molestias. Pero Hitler sí. No dejó nada al azar. Solía quedarse afónico tras sus discursos y terminaba absolutamente agotado. Después de cada aparición pública solía preguntar a sus colaboradores sobre cómo había estado.

En 1931 la revista norteamericana Vanity Fair lo incluyó entre los mejores oradores de la época. Ciertamente Hitler fue un genio de la oratoria.

viernes, 10 de enero de 2014

106.-La oratoria de Barack Obama

 
 Balance final: 5 éxitos y 5 fracasos de la presidencia de Barack Obama

"Mi último pedido es el mismo que el primero. Les pido que crean, no en mi habilidad para generar un cambio, sino en la suya", dijo Barack Obama en su discurso de despedida como presidente de Estados Unidos, ante 18 mil seguidores reunidos en Chicago, la ciudad donde comenzó su carrera política.

El próximo 20 de enero entregará a Donald Trump el mando del país que, a pesar de todos los cambios que sacudieron al mundo en lo que va de siglo XXI, sigue siendo el más poderoso del mundo. La presidencia de Obama fue histórica y se destacará invariablemente por sobre otras. Porque fue el primer presidente negro. Porque asumió generando un movimiento de esperanza sin muchos precedentes.
La pregunta que muchos se están haciendo en estos días es qué cambió en estos ocho años. Cuántas de esas promesas de transformación se materializaron, y cuántas quedaron en la nada. Infobae consultó a cinco politólogos estadounidenses para hacer un balance de los logros y de los fracasos de la Administración Obama. Éstos son los más destacados:

LOS 5 LOGROS DE OBAMA

1. Recuperación de la economía

"Cuando Obama asumió la presidencia, la Administración Bush había llevado la economía estadounidense a la depresión, con bancos en quiebra, viviendas ejecutadas, desempleo y más. Hacia el fin de 2016 la desocupación cayó al 4,6% tras la creación de 16 millones de empleos. El mercado inmobiliario se recuperó, la bolsa también. Con la reforma financiera de 2010 se instauraron mecanismos de protección contra los abusos de Wall Street", dijo Dave Garson, profesor de ciencia política y gobierno en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

La agresiva política de tasas negativas y de incentivos a la producción rindió sus frutos. El crecimiento de 3,5% del PIB registrado en el tercer trimestre de 2016, el mayor en dos años, confirma que los fantasmas de la recesión y la desocupación de dos dígitos quedaron atrás. Es cierto que la notable expansión del empleo se dio a partir de trabajos de peor calidad, que pagan salarios más bajos, lo que explica parte del éxito de Trump. Pero la mejoría es indiscutible, y no era fácil de prever en 2009.

"La gente se olvida de la magnitud de la crisis financiera que había. La recuperación no alcanzó a todos, pero el desempleo está por debajo del 5% y la economía es robusta. Él no se lleva un crédito suficiente porque no podemos ver el contrafáctico, qué habría ocurrido si no hubiera sido exitoso", afirmó David E. Lewis, docente del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Vanderbilt.

2. El fin de la Guerra de Irak

"La Administración Bush llevó a los estadounidenses hacia una contraproducente guerra en Irak —dijo Garson—. Previamente, Irak era un contrapeso de Irán en la región, así que su principal efecto fue darle a Irán la hegemonía. Además hizo trepar a su punto máximo la deuda de Estados Unidos. Obama terminó con la guerra, aunque el daño de las políticas de Bush ya estaba hecho".

El presidente dio por concluido el conflicto en 2011, ocho años después de su comienzo, y aceleró el proceso de repatriación de las tropas. Es cierto que la retirada nunca llegó a ser total, y que la aparición de Estado Islámico lo obligó a reforzar la presencia militar en el país. Pero más allá de toda la agitación que hubo en la región en estos años, pudo ir hacia en una progresiva desmilitarización de la política exterior.

3. Acuerdo nuclear con Irán

"Obama lideró un progreso en la política exterior en una variedad de frentes, incluyendo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y la negociación de un acuerdo con Irán para bloquear sus posibilidades de desarrollar una bomba atómica, a cambio de una reducción de las sanciones. La entrante Administración Trump ni siquiera reconoce al cambio climático como un problema y critica el acuerdo con Irán, pero ambos son logros históricos", dijo Garson.

El pacto alcanzado en julio de 2015 con el régimen chiita supuso un avance significativo en un conflicto de larga data. Más allá de que hizo enojar a algunos halcones, permitió trasladar a los canales diplomáticos un diferendo que amenazaba con tornarse violento. Además supuso el restablecimiento de las relaciones con un país con el que todo el diálogo estaba roto.

"Este tipo de logros le exigieron a Obama romper con posiciones de larga data y correr riesgos a los que otros no se hubieran atrevido", explicó William A. Boettcher III, profesor de ciencia polìtica y estudios internacionales de la Universidad de Estatal de Carolina del Norte.

4. Avances en la protección del medio ambiente

El Acuerdo de París contra el cambio climático, que entró en vigor en noviembre de 2016, comprometió a todos los países firmantes a reducir las emisiones de los gases causantes del calentamiento global. Obama fue clave para darle impulso, venciendo las presiones de parte del entramado industrial estadounidense. No fue su única decisión en esa dirección.

"Las órdenes ejecutivas que tomó y el trabajo de su Agencia para la Protección del Medio Ambiente en el control de la contaminación fueron logros significativos. Sus esfuerzos en favor de la eficiencia energética y el endurecimiento de los estándares para las plantas eléctricas a carbón han sido vitales para reducir las emisiones de dióxido de carbono y de otros contaminantes del aire", señaló Marjorie Hershey, profesora de ciencia política de la Universidad de Indiana.

5. El Obamacare

"La significativa expansión de los seguros de salud a través de la Affordable Care Act (llamada Obamacare por sus oponentes republicanos) les permitió acceder a un seguro a 20 millones de estadounidenses que antes no tenían. Eso los protege de la bancarrota a causa de gastos médicos y mejora sus posibilidades de tener una vida productiva", dijo Hershey.

Fue una de las reformas más ambiciosas y cuestionadas de su gobierno por su elevado costo. Con todas sus limitaciones es la política de salud más importante impulsada por Estados Unidos en la historia reciente.

LOS 5 FRACASOS DE OBAMA

1. Siria

"Los republicanos argumentan que Obama fracasó en términos generales en su política exterior. Señalan que no pudo hacer cumplir su 'línea roja' sobre el uso de armas químicas en Siria, y sobre las crecientes agresiones de Rusia, como las acciones en Ucrania y Crimea", dijo Timothy M. Hagle, especialista en política estadounidense de la Universidad de Iowa.

Es evidente que Siria fue un problema que lo sobrepasó. El gobierno de Obama siempre corrió detrás de los acontecimientos y no supo cómo reaccionar ante cada nuevo hito: las protestas contra el régimen de Bashar al Assad, el estallido de la guerra civil, sus salvajes ataques con armas químicas contra su propia población, el surgimiento y expansión de Estado Islámico y la posterior intervención de Moscú con un rol cada vez más protagónico. A cada paso las crisis se multiplicaban y las respuestas de Estados Unidos fueron siempre erráticas.

"En todos esos fracasos —dijo Boettcher—, el realismo de Obama lo previno de tomar acciones más decididas, que podrían haber arrojado resultados diferentes. Su cautela llevó a que cada situación empeorara".

2. Agravamiento del déficit fiscal y de gestión

"Estados Unidos tiene un problema de déficit a causa de la estructura impositiva y de la solvencia de la seguridad social y del seguro médico, que permanecen después de ocho años de presidencia. De la misma manera, continúan los inconvenientes de gestión de larga data en el funcionamiento de las agencias federales, en buena medida por negligencia de los distintos presidentes, incluido Obama. El Gobierno Federal no tiene un sistema moderno de manejo del personal, y no estoy seguro de que el presidente entendiera los desafíos de administrar a la fuerza de trabajo federal", sostuvo Lewis.

3. Debilitamiento del Partido Demócrata

Nadie puede discutir las cualidades del mandatario saliente como candidato. Su carisma le permitió compensar su falta de experiencia para ganar con cierta comodidad sus dos elecciones presidenciales. Pero no pudo trasladar esa capacidad a su partido, que se debilitó ostensiblemente durante su período en la Casa Blanca.

"Al descuidar al Partido Demócrata a nivel estatal y local —dijo Garson—, el Partido Republicano fue exitoso en manipular los distritos electorales, restringir los derechos al voto, inundar el proceso electoral con dinero, y mucho más. Si bien no se lo puede culpar individualmente a Obama por eso, fortalecer al Partido Demócrata no fue su prioridad, y no fue un líder efectivo en los estados. Como resultado, a pesar de que la mayoría de los ciudadanos apoyan las políticas demócratas, la mayor parte de los distritos electorales están dominados por los republicanos. En 2016 lograron hacerse del control de la presidencia, de las dos cámaras del Congreso, y de casi todas las gobernaciones y las legislaturas estatales".

4. Abusos en el combate al terrorismo

El joven senador de Illinois llegó a Washington prometiendo combatir al terrorismo sin dejar de respetar los derechos humanos, para diferenciarse de las prácticas impulsadas por su antecesor. En esa línea, se comprometió a cerrar la cárcel de Guantánamo. Si bien hubo algunos avances, como la transferencias de prisioneros, no pudo cumplir con ninguno de estos compromisos.

"Obama fue el 'presidente drone' —continuó Garson—. Aumentaron mucho los ataques con drones, incluso para matar a ciudadanos estadounidenses sin un proceso judicial. También convirtió en rutina el registro masivo de emails y teléfonos, y el secuestro y la detención indefinida de radicales extranjeros. Si bien en su defensa se supone que terminó con la tortura y con las prisiones secretas, parece que ambas continuaron en cierta medida. Obama deja así un legado de tácticas de 'hombre fuerte' que Trump podrá capitalizar y expandir".

5. El Obamacare

Sí, fue un logro muy importante por la cantidad de personas a las que les dio una respuesta. Pero también un fracaso igualmente grande. La mejor prueba es que está a punto de ser erradicado por la mayoría republicana en el Congreso, que no está encontrando demasiada resistencia por sus numerosos errores de diseño e implementación.

"Los republicanos hicieron de los problemas del Obamacare el centro de sus argumentos de campaña —dijo Hagle—, mientras que los demócratas eligieron no apoyarlo con la fuerza con la que se esperaba. Hay que esperar para ver qué hacen los republicanos con la ley, pero sea cual sea el resultado, sabemos que el Obamacare va a desaparecer o cambiar drásticamente".

¿En qué falló el proyecto?
 "La base del Partido Demócrata quería seguir el modelo del resto del mundo industrial y tener un seguro de salud nacional. Pero en lugar de defender esa visión, Obama se inclinó por el plan de un gobernador republicano, que dispuso penalidades impositivas para forzar a las personas sin seguro de salud a comprar uno privado, aportando incluso algunos subsidios para ellos. Aunque beneficiaba a las aseguradoras privadas, los republicanos lo repudiaron y lo hicieron foco de sus ataques. Ahora será desmantelado como un fracaso político, odiado por republicanos y por la base demócrata por igual", concluyó Garson.


Retrato oficial
 ANA GONZÁLEZ HUENCHUÑIR 

La capacidad oratoria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su habilidad de capturar e inspirar al público con sus poderosos discursos, ha llevado a algunos académicos a describirlo como el mejor orador de su generación. Obama está inspirado en antiguos oradores estadounidense.

¿Cuál es el secreto de su éxito, las palabras que usa, la forma en que las pronuncia, o el cambio histórico que representa?

"Creo que Barack Obama personifica, más que ningún otro político, los ideales de la elocuencia estadounidense", dice Ekaterina Haskins, profesor de retórica en el Instituto Politécnico Rensselaer en Troya, ciudad de Nueva York.
Los discursos de Obama, indica Haskins, llevan la sombra de sutiles ecos de otros grandes discursos del pasado, conscientemente creando un sentido de la historia, propósito y continuidad.

Fantasmas del pasado.

"Ciertamente, él ha estudiado a todos sus predecesores, él esta consciente de la herencia retórica de la que se nutre", explica Haskins. "Claramente, él se ve como un descendiente de oratoria política de Abraham Lincoln y Martin Luther King".

"Está llamando a los fantasmas de líderes anteriores y presidentes que los estadounidenses han aprendido a reverenciar".

ECO DEL PASADO. (Ejemplo)

MARTIN LUTHER KING: 
Puede ser que yo no llegue con ustedes pero quiero que ustedes sepan esta noche que nosotros como un pueblo vamos a recibir la tierra prometida.

BARACK OBAMA: 
El camino por delante será largo. Nuestra subida será empinada. Tal vez no lleguemos en un año o en un término. Pero, Estados Unidos, nunca he tenido más esperanzas de las que tengo esta noche de que vamos a llegar. Les prometo, que nosotros como un pueblo vamos a llegar.


Tras ganar las elecciones, su discurso en Chicago fue el eco de dos de los discursos más famosos en la historia de EE.UU., las palabras que pronunció Abraham Lincoln en Gettysburg en 1863 y las que dijo el asesinado defensor de los derechos civiles, Martin Luther King el día antes de su muerte.

Philip Collins, quien redactor los discursos políticos del ex primer ministro  británico, Tony Blair, no tiene dudas de que Obama le debe su éxito a sus dones oratorios.
"Él ha mostrado el poder de la fuerza retórica brillante", dice Collins, uno de los principales escritores del diario británico Times.
Inicialmente, los discursos de Obama, pigmentados con referencias a ideales como "cambio", "promesa" y "convicción", provocaron la crítica de que les faltaba contenido y política.
Empezó a agregar detalles de política en la medida en que progresó la campaña. Pero su discurso en la Convención Demócrata fue visto como menos encantador por algunos observadores, precisamente debido al número de propuestas concretas que contenía.

Minado por personalidades.

Haskins asegura que Obama tiene otras técnicas para evitar la crítica de que su discurso es pura retórica, agregándole profundidad a lo abstracto con sólidas ilustraciones.
"La retórica siempre tiene la connotación de ser sobre apariencias más que realidad, pero él no suena falso. Él juega con las abstracciones que le permiten cierto tipo de maniobra retórica y las llena con ejemplos específicos y concretos", agregó.

Su discurso de victoria, pronunciado en Chicago, canalizó amplias ideas sobre la lucha de una generación a través de los ojos de Ann Nixon Cooper, de 106 años, quien se ha convertido en una celebridad por su propio mérito.
Pero, ¿corre el riesgo la poesía de su campaña de caer cuando se enfrenta al papel más prosaico de ocupar un cargo?

Muchos comentaristas resaltan el discurso "Una unión más perfecta", pronunciado en marzo de 2008 tras el escándalo sobre el sermón  su antiguo pastor, Reverendo Jeremiah Wright, como uno de los mejores dichos por Obama.

 La debilidad de la retórica de Obama hasta ahora es que es muy agradable.
Philip Collins, periodista.

La evidencia de los incendiados sermones del reverendo Wright amenazaban con perjudicar la candidatura de Obama pero su respuesta pudo responder las preguntas de raza en la sociedad estadounidense con delicadeza.

Fue un discurso que envolvió la experiencia de diferentes razas juntas, expresando un entendimiento de los muy arraigados sentimientos de cada uno y presentándose a sí mismo como la personificación de unidad.

Para Collins, sigue siendo el único discurso, hasta el momento, que no desaparecerá. Los inspiradores discursos de campaña, sin embargo, aunque perfectamente pronunciados, indicó, no ponen a prueba la verdadera medida de un político. Lo que sí lo hace es un discurso que intenta cambiar las opiniones de aquellos que están en desacuerdo.

"La debilidad de la retórica de Obama hasta ahora es que es muy agradable. No hay nada que él diga con lo que se puede estar en desacuerdo. Necesitamos esperar por los grandes momentos, los retos de política exterior, para los grandes discursos de Obama".

"Es el tono"

Sin embargo, sólo hay que imprimir y leer una transcripción de un discurso de Obama y puede ser que se sienta defraudado. Virginia Sapiro, profesora de ciencia política de la Universidad de Boston, piensa que la forma en que él pronuncia sus discursos es tan importante como sus palabras.
"Él se ve siempre en posesión de sí mismo -él es muy calmado, con una paz interior en su entrega que es muy importante".

 Su estilo es básicamente es estilo de una iglesia, es  religioso.
Philip Collins

Haskins está de acuerdo: "He estado revisando sus discursos textualmente. El texto por sí solo no nos puede decir por qué son tan poderosos. Es la forma en que los pronuncia".

Él puede tener calma, resalta Collins, pero la extensión de su entrega, la forma en que altera su tono y ritmo, se asemeja mucho al de una canción.

"Su estilo es básicamente de iglesia, es religioso: la forma en que saborea algunas palabras y dispara otras, la entonación, el énfasis, las pausas y los silencios", explica.

"Es casi como si cantara, de la misma forma que una prédica es casi como una canción. Toda escritura tiene un ritmo y él lo resalta, entona. Es sobre el tono, no la lírica, en el caso de Obama".

Nota

Obama es un maestro en identificar aquellos puntos que pueden suponer un conflicto en su carrera y afrontarlo de forma directa, natural e incluso divertida, antes de que supongan un obstáculo. 

En su discurso de presentación en la Convención Demócrata de 2004, recalcó que “un caso como el suyo sólo podía darse en un país como éste”. Es decir, consigue que argumentos que podrían ser un arma arrojadiza en manos de sus adversarios se conviertan en una baza para su triunfo: padre extranjero, familia desestructurada, pareja interracial, infancia en el extranjero, antecedentes familiares musulmanes… “Me pusieron un nombre africano, Barack o Bendecido, con la convicción de que en una América tolerante el nombre no es una barrera para triunfar. (…) Hoy estoy aquí, agradecido a la diversidad de mi herencia. (…) Estoy aquí, sabiendo que (…) y que en ningún otro país de la tierra es posible mi historia”, ha dicho. Empatizar con la audiencia.

Obama recrea situaciones que su audiencia pueda identificar fácilmente. 


Así les da a entender que es alguien como ellos, que entiende sus angustias y que comparte sus miedos. Y también que comparte los sueños de los demás: “Yo sé algo sobre ese sueño. Yo no nací en un hogar rico. Fui educado por una madre soltera con la ayuda de mis abuelos, que crecieron en una pequeña ciudad de Kansas, fueron a la escuela gracias a la Ley del Soldado, y compraron su casa a través de un préstamo de la Dirección federal de la Vivienda. Mi madre tuvo que recurrir en una ocasión a los cupones canjeables por comida de la asistencia pública, pero a pesar de todo consiguió, gracias también a las becas, que dispusiera de la oportunidad de ir a las mejores escuelas. Mi madre me ayudó a entrar en
algunas de las mejores universidades y me concedió préstamos que Michelle [su mujer] y yo terminamos de pagar no hace muchos años”.

Nunca descalifica.

Ante las críticas, por muy duras que sean, Obama se esfuerza en plantar cara de forma cortés, pero firme. En cierto momento de la anterior campaña electoral tuvo que enfrentarse a una situación delicada en que un senador conservador, en una conferencia dentro de una iglesia, le amonestó subrepticiamente por ser negro y le dio la bienvenida a su casa, haciendo alusión a la mayoría caucásica que estaba en el auditorio. Obama, lejos de responder al insulto, arrancó el discurso ensalzando las virtudes del senador que acababa de hablar.

Busca un terreno en común.

Como se analiza en el libro Hablar como Obama, el líder norteamericano es capaz de conectar con un auditorio compuesto por mujeres trabajadoras, agradeciendo el esfuerzo de su madre trabajadora, de su abuela trabajadora y de su mujer trabajadora. Es capaz de convencer a un público de trabajadores sociales de Florida apelando a su pasado como trabajador social en Chicago. Un buen líder tiene que hacer eso, debe molestarse en conocer a su audiencia y en encontrar los resortes que le permitan llegar a ellos. Pueden ser referencias incluso deportivas, universitarias, de tus experiencias…

Usa mensajes cortos.

Obama domina las frases de 20 segundos. Crea eslóganes y frases muy fáciles de recordar. Trabaja sus discursos en profundidad, puliendo las frases y las palabras que mejor pueden transmitir el mensaje que quiere comunicar. El famoso “ yes, we can”, entra dentro de esta categoría. Es un lenguaje de palabras simples y verbos de acción, recalcando las ideas principales en las oraciones más sencillas de construir gramaticalmente.

Utiliza pronombres personales.

El empleo del yo ayuda también a la personalización del mensaje, la utilización del nosotros introduce a la audiencia en el mensaje y resulta integrador: no soy yo quien lo consigue, somos nosotros; tú participas conmigo Deben combinarse los dos: “Conozco a estos niños. Sé de su desesperanza. Yo empecé mi carrera profesional hace dos décadas como trabajador social en las calles del South Side de Chicago. Trabajé con padres, profesores y líderes locales para luchar por su futuro… Y, aunque conozco la desesperanza, conozco también la esperanza. Sé que si llevamos programas de educación elemental a estas comunidades…”

Recurre a imágenes conceptuales.

Obama  cuenta historias que ayudan a generar imágenes en la mente del oyente y lo hace con gran profusión de detalles. Utiliza muchos ejemplos de la historia con un lenguaje muy poético que suscita imágenes. En el discurso de investidura, por ejemplo, terminó dando esperanza a la gente aportando una anécdota de la guerra de independencia. Hablaba de cómo un pequeño grupo de hombres soportaban los rigores del frío invierno frente a un fuego de campamento y de cómo habían cruzado el río en esas condiciones y habían vencido a los ingleses.

Elige un lenguaje positivo y afirmativo.

Recurre a citas de otras personas, conoce a su audiencia y nunca enumera. Habla a las emociones y en este sentido una enumeración restaría emoción, imprimiendo un aire formal y lejano al discurso. En lugar de eso estructura su discurso con el recurso a la reiteración de la misa fórmula, del giro, del bucle: “Que no quepa duda de las dificultades a las que nos enfrentamos (…)”; “Nos enfrentamos a la creencia de qué es correcto…”; “Nos enfrentamos a décadas de partidismo…”

Domina la voz.
Trabaja bien la entonación, jugando con el volumen, el ritmo y la modulación. Eleva el tono cuando quiere enfatizar algo y lo baja para mostrar desaprobación. Juega con el ritmo, acelerándolo con el empleo de repeticiones de ideas y de frases entrecortadas y ralentizándolo en el resto del discurso. Así consigue atraer la atención sobre las ideas que
quiere resaltar. También juega con las pausas y los silencios.

Lenguaje gestual.

Gesticula mientras habla con ademanes suaves, pero firmes, y a veces refrenda sus palabras con signos imaginarios: como hacer que llama a la puerta o que escribe en el aire o para detener imaginariamente una idea. Su insistencia en ponerse la mano en el corazón en los momentos clave, confiere sinceridad a sus palabras.

Mira a los ojos.

Siempre que acude al estrado lo hace aplaudiendo a su audiencia y cuando se dirige a ella va oscilando lentamente de izquierda a derecha, con ello transmite respeto hacia sus oyentes y que les habla a ellos, por eso quiere mirarlos uno a uno, como si les mirase a los ojos.

miércoles, 8 de enero de 2014

105.-Cómo preparar y exponer el informe oral en juicio


 

 

El informe oral 

 
CONCEPTO

El informe oral implica una exposición detallada de las conclusiones definitivas, es una pieza importante de los juicios que conlleva preparación, estudio y finalmente su exposición en sala. Para preparar un buen informe final es necesario conocer una serie de técnicas que normalmente no se enseñan en la universidad, como tantas otras habilidades que requiere el ejercicio de la abogacía, sino que se adquieren con la experiencia y la práctica profesional.

Su objeto es convencer y persuadir al juez y se centra en las alegaciones orales que realizamos los letrados según las conclusiones alcanzadas sobre los hechos probados.

Me parece muy gráfica la definición que da Arturo Majada en su obra “Técnica del informe ante juzgados y tribunales: oratoria forense”, según la cual es la “alegación oral de fiscales y abogados, con la finalidad de persuadir al órgano jurisdiccional en interés a la parte a quien dirigen o representan, realizada en derecho con carácter total o parcial sobre un determinado asunto, ante el Tribunal competente para fallarlo u otro distinto, en audiencia pública o sin ella”.

ESTRUCTURA

Es importante que el informe tenga una estructura que permita transmitir las ideas principales con orden y coherencia y cuyas partes estén perfectamente interrelacionadas:

Exordio. Es una introducción con la que se pretende captar el interés del juez. No constituye una parte esencial y, en la actualidad y principalmente por razones de tiempo, o se suprime o queda reducido a un par de frases sacramentales. Únicamente se utiliza en asuntos de cierta importancia.
Proposición. Se trata del anuncio de la tesis que pretendemos probar los letrados, se hace a modo de petición inicial para que el juez emita una sentencia en un sentido determinado. Tampoco constituye una parte esencial y específica del informe, pero facilita el inicio del mismo y permite introducir de forma sencilla el siguiente apartado, la división.
La división. En esta parte se nombran los fundamentos en los que se basa la petición realizada en la proposición. La división contendrá únicamente las partes principales del informe procurando reducir al máximo sus términos, que deberán ser precisos y seguir un orden lógico.
La narración. Consiste en la exposición de los hechos sobre los que se pronunciará el juez. En el caso de que los hechos sean notorios, indubitados o aceptados por las partes no es estrictamente necesario que se incluya. Debe ser concisa y completa e incluir la información necesaria para fundamentar los argumentos. Ha de ser ordenada y clara exponiendo los hechos en orden cronológico y con un estilo sencillo.
Argumentación y refutación. En esta parte, los letrados exponemos las pruebas de las que nos valemos y los argumentos jurídicos conducentes a la calificación jurídica de los mismos. Además de probar lo que alegamos, debemos refutar las pruebas y alegaciones de la parte contraria.
El epílogo o peroración como cierre del mismo. Con carácter general, este apartado puede dividirse en dos partes: a) la recapitulación sumaria, en la cual se recuerdan las ideas esenciales de la prueba y la refutación y b) la conclusión, en forma de petición inicial (suplico) en la cual se “solicita”, “interesa”, o se afirma que procede la condena/libre absolución, etc.

CARACTERÍSTICAS DEL INFORME ORAL

Para conseguir la finalidad de persuadir al juez, el informe oral debe tener una serie de características que permitan fijar la atención de quienes nos escuchan durante la exposición:

Concisión, cuando exponemos el informe debemos limitarnos a los hechos que han quedado probados, la prueba y la argumentación jurídica en la que fundamos nuestra pretensión. Sobran los juicios de valor, las opiniones, afirmaciones y puntos de escaso interés para el asunto.

Brevedad, ello significa que se han de abordar todos los problemas fundamentales en el menor tiempo posible, los jueces nos lo agradecerán. Así, en su obra “El alma de la toga”, Ángel Ossorio dice “la brevedad es el manjar predilecto de los jueces. Si hablas poco te darán la razón aunque no la tengas… y a veces aunque la tengas”.

Claridad, de manera que sea perfectamente entendido por el juez. Para ello es necesario que los letrados tengamos un profundo conocimiento de la causa y de las cuestiones en ella planteadas.

Orden y coherencia, ello se consigue a través de unas pautas técnicas que permiten exponer las ideas con coherencia y siguiendo un orden lógico que permita continuar el hilo argumental iniciado con los hechos y que concluye con los argumentos.

Flexibilidad que nos permita realizar las modificaciones oportunas en función de las circunstancias y de los imprevistos que nos encontremos en el desarrollo de la vista (capacidad de improvisación, lo que Majada conoce con el nombre de improvisación preparada).

Solidez en la argumentación jurídica, es decir, el informe ha de tener un contenido sustancial. Los letrados partiendo de unos hechos, debemos probarlos y calificarlos jurídicamente, convenciendo y persuadiendo al juez de nuestras pretensiones. La falta de solidez tiene, casi siempre, un mismo origen: la falta de preparación. Cuando el informe no se prepara dedicándole el tiempo debido, lo que suele ocurrir es que se habla sin orden, con repeticiones y confusiones. Por lo tanto, al juicio oral tenemos que ir con los casos estudiados y preparados.

Como señala Calamandrei en su obra “Elogio de los jueces escrito por un abogado”: óptimo es el abogado de quien el juez, tras el juicio, no recuerda su cara, su nombre o sus gestos, pero recuerda sus argumentos.

CONCLUSIONES

Un buen informe requiere preparación que nos permita tener un conocimiento profundo de la causa para después elaborar de manera sistemática y ordenada las notas que constituyen el extracto. Conviene tener un buen resumen de la causa, breve, completo y claro, de modo que con una mirada podamos localizar la frase de un testigo o el contenido de una prueba pericial, es decir, todo lo que podemos necesitar en un momento del informe. A continuación, completaremos el examen de la cuestión jurídica con el estudio de la jurisprudencia y doctrina y una vez que conocemos a fondo el asunto y hemos profundizado sobre él, es cuando podemos exponerlo oralmente en forma clara, concisa, elegante y coherente.

Es importante la capacidad de comunicación verbal complementada con el lenguaje no verbal (la entonación, el volumen de la voz, la mirada, el movimiento de brazos y manos) ya que todo ello proporciona información que nos puede favorecer o no a la hora de conseguir nuestro objetivo.

Para exponer el informe nos podemos ayudar de un guión escrito que recoja las principales ideas, ya que ello que favorece la naturalidad de la exposición sin la rigidez del discurso memorizado. No es conveniente la lectura íntegra del texto porque con ello se pierde espontaneidad; además suele estar mal considerada por los jueces que lo interpretan como una falta de confianza y seguridad del abogado que dificulta seguirlo con atención.

En mi opinión, son fundamentales dos cualidades: solidez en el contenido y concisión en la expresión. Lo primero requiere un perfecto conocimiento del asunto, tanto en el aspecto fáctico como jurídico; lo segundo, se puede conseguir mediante técnicas de oratoria junto con la experiencia que nos da la práctica profesional. En definitiva, se trata de convencer y de persuadir, de ahí la importancia del estilo, es decir, del modo en que se dicen las cosas.

 

La palabra

 

La palabra es un don, que muchos aun no hemos aprendido a utilizar; al mismo tiempo puede ser un arma, ya que si no la utilizamos correctamente tanto otras personas como nosotros podemos salir heridos. Es cuestión de darle el uso correcto y también del mérito respectivo, pues de no ser por ella muchos de nosotros seriamos salvajes, ateos sin motivo de existencia alguna, ya que gracias a la palabra es que al pasar de los años se fueron difundiendo todas nuestras creencias, explicaciones de existencia, se concretan negociaciones, etc.

Ha como el autor se expresa sobre el uso de la palabra en la abogacía, me da a entender, por muy tosco que suene, que sobre todo debemos utilizarla correctamente para la comodidad del juez. Puesto que nos dice que debemos ser breves, para que no se aburra porque ya ha escuchado tantos argumentos a lo largo de subida que si es corto hay más posibilidades que falle a t favor; que hay que ser claros para que hasta el portero nos entienda, además de que el juez esta fatigado y no quiere oír tantos adornos en las historias; y así pues, no es que no esté de acuerdo con esto que acabo de mencionar, solo que me parece que no era necesario decir que es para facilitarle la vida al juez, aunque así sea.

Y de igual forma me parece que Ángel Osorio acierta mucho a la hora de explicarnos por decirlo de algún modo la clave para el buen uso de la palabra. Porque si bien es cierto que tanto la cordialidad hacia las otras personas, ya sea el otro abogado, o el juez; el uso correcto del léxico, mas no tan rebuscado pues lo que se intenta es que se entienda lo que queremos transmitir; y la amenidad, pues es muchísimo más agradable escuchar a es apersona que nos habla con calidez y sencillez a la que nos habla de manera tosca.

Abogados aprenden a manejar la oratoria para captar la atención de los jueces

Los jueces, como el resto de los trabajadores, acumulan cansancio durante el día y a lo largo de la semana, por lo que la capacidad oratoria de los letrados es fundamental para captar su atención, algo en lo que se están formando estudiantes de quinto de Derecho de Granada.

En un curso pionero, impulsado por la Delegación de Justicia de la Junta y la Facultad de Derecho, los futuros abogados aprenden técnicas para enfatizar sus voces y darles la entonación adecuada, para ser convincentes con la comunicación no verbal y para aprovechar todos los beneficios de una buena oratoria.

El profesor de Oratoria, Julio García Ramírez, explicó hoy que el buen abogado debe saber entender, para lograr una comunicación eficaz "el estado de ánimo del cliente y de su interlocutor", por lo que debe tener en cuenta "el día y la hora del juicio, porque la actitud de un juez sufre el cansancio igual que la de los demás". "Es cierto que los lunes estamos distraídos, los martes más activos y los viernes cansados, y que sobre mediodía sufrimos una bajada de azúcar que afecta a nuestra atención y nervios", añadió el experto.

Los 314 futuros letrados que participan en este curso, pionero en España, aprenden trucos para exponer sus argumentos de forma convincente y lograr sus fines. Hasta el momento sólo en el Colegio de Abogados de Málaga se han impartido anteriormente clases experimentales de oratoria, pero es la primera vez que esta enseñanza llega a las aulas de Derecho. Los alumnos agradecieron la oportunidad de participar en estas clases prácticas e intensivas, que consideran una asignatura básica y todavía pendiente en su carrera.




Entre las cualidades de la oratoria forense se encuentra la brevedad, una virtud fácil de destacar como adorno del buen orador pero verdaderamente difícil de practicar en el foro. Con todo, en los tiempos que corren, la brevedad es más necesaria que nunca, especialmente a la hora de interrogar e informar ante los juzgados y tribunales.

En su obra más célebre El Alma de la Toga,  don Ángel Ossorio, citando a un magistrado viejo que aconsejaba a un abogado joven  nos dice “que la brevedad es el manjar predilecto de los jueces. Si hablas poco te darán la razón aunque no la tengas… y a veces, aunque la tengas”, sentencia ésta que se complementa a las mil maravillas con la frase de Mirabeu “la brevedad es la pasión de los jueces”.

Ciertamente, los jueces y magistrados, por razón de los endémicos problemas de nuestra Administración de Justicia  se ven en la necesidad de prestar atención a interrogatorios e informes orales ininterrumpidamente durante horas, escuchando historias, argumentaciones y, como dice Ossorio, divagaciones en algunos casos idénticas, situación ésta que conduce en muchos casos a un cansancio y agotamiento,que se antojan contrarios a lo que la reflexión forense aconseja.

¿Es lógico pues pensar que si los letrados sabemos dominar y aprovechar esta cualidad oratoria no se prestará una mayor atención a nuestras intervenciones?

La respuesta a esta cuestión es lógicamente afirmativa, pues si la finalidad del interrogatorio e informe es enteramente persuasiva, para que nuestro mensaje llegue al auditorio será necesario mantener la atención del juez y esto sólo se consigue de forma que nuestra exposición sea clara, concreta y concisa, o lo que es lo mismo, que sea breve.

Pero con independencia de las razones de saturación que merma la atención de los jueces, la brevedad es siempre recomendable para el abogado pues su intervención siguiendo las reglas de la concisión va a suponer, como señala Ossorio, condensar, achicar y extractar antecedentes y argumentos, escatimando palabras y vivificando la oración a expensas de sus dimensiones, acción que si bien requerirá un extraordinario esfuerzo y trabajo al abogado, éste tendrá su recompensa en la potenciación y mejora de una habilidad esencial no sólo en estrados, sino en el ejercicio de cualquiera de las múltiples tareas que desarrolla el abogado fuera de los juzgados.

¿Y cómo podemos conseguir ser breves?

En mi opinión, durante el interrogatorio, dominando el empleo de las diversas modalidades de preguntas en función del tipo de interrogatorio y testigo, y siguiendo una estrategia clara en la que los objetivos, organización y secuenciación del interrogatorio estén previamente determinados, sin olvidar prescindir de la tan perjudicial lectura de las preguntas. Sólo de esta forma, se evitarán rodeos, repeticiones y disquisiciones inútiles para alcanzar los objetivos del mismo.

Respecto del informe oral, llegaremos a la brevedad siguiendo las siguientes reglas:

–          Trasladando al juez los problemas de hecho y los problemas jurídicos debatidos;

–          Evitando tratar puntos superfluos o de escaso interés para el asunto

–          Evitando de reproducir documentos o argumentos que constan en autos y que el juez puede constatar fácilmente;

–          Resumiendo la valoración de la prueba practicada en varias ideas y,

–          Si es posible, no agotando al máximo el tiempo preestablecido (por nosotros), siendo incluso más conveniente para la eficacia del informe parar cuando el juez se encuentre interesado por el alegato antes que cuando haya perdido interés.

Ahora bien, la brevedad no puede identificarse con una limitación temporal de nuestra intervención (tan de moda en estos tiempos), pues el abogado debe disponer de libertad paraexponer su informe, ya que toda restricción puede suponer una verdadera merma al derecho de defensa. Ahora bien, para ello tendremos que exponerlo con la máxima concisión, siempre con una duración proporcional a la complejidad del asunto, tratando de aplicar todas y cada una de las reglas que harán que aquél sea objeto de verdadera atención por el juez.

Concluyo con otra cita muy apropiada del maestro Ossorio:
Recuérdese la diferencia de cubicación entre una viña y el vino que se obtiene de ella. Proporción semejante debe haber entre el contenido de un pleito y su defensa oral.