Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-CURSO DE HISTORIA DEL DERECHO, DE

DOÑA MAFALDA VICTORIA DÍAZ-MELIÁN

DE HANISCH.

2).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

3).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

4).-LA ORATORIA.

5).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

6).-HERÁLDICA.

7).-LA VEXILOLOGÍA.

8).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

9).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

10).-MISCELÁNEO

lunes, 9 de abril de 2012

El dólar español o Spanish dollar


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; 


MONEDA DE 8 REALES DE FELIPE V DE 1734 ACUÑADA EN MADRID. ENSAYADOR JF. PLATA


Real de a 8, peso de ocho, peso fuerte o dólar español era una moneda de plata que valía ocho reales que fue acuñada después de la reforma de la moneda de 1497. Lo estableció el real español, que eran dos unidades monetarias de plata que circularon a la vez, tanto en España como en sus posesiones de ultramar. La primera moneda data del siglo XIV en el Reino de Castilla.
Real de ocho Carlos III

Real de ocho Carlos III

Real de ocho Carlos III

Real de ocho Carlos III

Se empiezan a emitir en las cecas o casas de la moneda de Burgos, Segovia, Sevilla y Toledo entre 1543 y 1566. Las primeras citas que mencionan a los Reales de a Ocho son el libro de Diego Covarrubias de Leyva ( jurista, político y eclesiástico español e hijo de Alonso de Covarrubias que fue arquitecto de la catedral de Toledo) de 1556, y la petición XXXVI presentada en las Cortes de Valladolid de 1558.
La Monarquía española difundió e impuso el Real de a Ocho, con ligeras variantes, en todos sus territorios, y en los Estados vecinos y a las potencias en liza.
Con los reinados de Carlos I y Felipe II España inicia una divisa internacional, el real de a 8, la moneda de plata con mas crédito y demanda durante tres siglos. La primera divisa de trascendencia universal o mundial y también de reserva, válida para transacciones financieras y económicas.
Fue su principal producto de exportación y España se convirtió en la fábrica de moneda del mundo. En el año 1566 Felipe II refuerza la moneda con su pragmática de la Nueva Estampa y cambia las normas de su emisión y el valor de cambio del real de a 8 en 272 maravedíes y sus divisiones: 4 reales, 2 reales, 1 real y ½ real.
Como su uso estaba muy extendido a finales del siglo XVIII en Europa, América y en extremo oriente, se usó como la primera divisa de uso mundial. Fue la primera moneda legal en Estados Unidos hasta que se desautorizó su uso en 1857.
El dólar canadiense, el estadounidense, el Yuan chino, monedas hispanoamericanas o los pesos de Filipinas están basadas en el real de a 8. En Inglaterra y en Estados Unidos era conocido por Spanish dollar y existen teorías de que el símbolo «$» del peso y el dólar tendría el origen en las columnas de Hércules del escudo español del reverso del real de a 8.
Real de a ocho nacional de Felipe V 73 Los nuevos tipos son un canto a la posesión española de los territorios de Ultramar. El anverso simplificó el escudo, sustituyendo las grandes armas por el escudo sencillo de Castilla y León, al que se añadió el escusón de Borbón, en lo que cada vez era considerado más el escudo sencillo de España. El reverso adquirió un importante valor simbólico. Los dos mundos, el Viejo y el Nuevo, quedaron situados bajo la corona española, utilizada como elemento de unión y vinculación; se encuentran flanqueados por las dos columnas de Hércules coronadas y adornadas por el PLUS ULTRA, el viejo lema de la expansión ultramarina adoptado por Carlos I en el siglo XVI. Resulta evidente el propósito unificador del tipo; es la representación de una monarquía que se orienta más hacia el Atlántico que hacia Europa y que se apoya por igual en sus territorios indianos y peninsulares. El simbolismo queda reforzado y explicado por la leyenda VTRAQUE VNUM (de ambos [hizo] uno), sencilla frase que, una vez más, nos remite a la Biblia, pues es un fragmento de un versículo (2, 14) de la Epístola de San Pablo a los Efesios. Este reverso es la expresión de una política unificadora realizada bajo las ideas centralizadoras de la nueva monarquía. América se convirtió en eje central de las preocupaciones de los gobernantes, que cifraban buena parte de las expectativas del éxito de sus políticas en el relanzamiento de las relaciones económicas entre la metrópoli y las colonias, justamente en un momento en que las potencias europeas, especialmente Inglaterra y Holanda, amenazaban claramente el monopolio y el control económico y comercial que España había ejercido sobre las riquezas del Nuevo Mundo. La moneda puede ser considerada el elemento 

El término peso tendría su origen en nuestra moneda ya que los pesos de entonces tenían la misma medida de diámetro que el real de a 8.
Los reales de a 8 se acuñaban en América y se transportaban a granel hasta España. También se usaba en el sudeste asiático, ya que el Galeón de Manila o Nao de China (que así se conocían a las naves españolas que cruzaban una o dos veces por año entre Filipinas y México) intercambiaba mercancías chinas y filipinas por plata.
A menudo en el comercio oriental los reales españoles eran estampados con caracteres chinos. Se reacuñaba en remotas áreas del mundo como China, Sudán, Ceilán o Zanzíbar. Fue la primera moneda de curso mundial de la historia y llevó nuestra “cara” y nuestra “cruz”, nuestras Columnas de Hércules y a nuestros Reyes, a los confines más alejados del planeta.
Se acuñaron desde 1732, reemplazando las acuñaciones a martillo, hasta 1772, cuando fueron reemplazados por el busto del monarca como motivo. Aparecen en ellos nombrados Felipe V,  Fernando VI y Carlos III. En cuanto a las cecas, se emitieron en México (1732 – 1772), Lima (1751 – 1772), Santiago (1751 – 1771), Potosí (1767 – 1770), Guatemala (1754 – 1771) y Santa Fe (1759 y 1762), siendo las dos primeras cecas las que más piezas acuñaron con gran diferencia.
Se comenzó a usar tras la reforma monetaria de los Reyes Católicos tras el Descubrimiento de América. También se la conocía como “Peso duro”, denominación que dio lugar al “duro” que los españoles conocimos después con nuestra siguiente moneda: la Peseta.
Llegaron a los lugares más remotos del planeta, en muchos se aceptaba como pago, reacuñándola con el sello del lugar donde se usaba. Así, nuestra moneda se extendió por toda Europa, por toda América y por grandes extensiones de Asia y África, llegando hasta lugares tan lejanos como Australia a mediados del siglo XIX.
Tuvo tanto impacto internacional, que no solo llegó a regular el sistema financiero internacional, sino que llegó a desestabilizar todas las economías del este asiático y de China, provocando el caos financiero en la grandiosa economía de la Dinastía Ming.
En 1772, Carlos III decidió reformar la moneda del imperio. Cambió el diseño del dólar español, sustituyó la imagen de Hércules y los Pilares por su perfil, añadiendo su nombre en latín  “Carolus III Dei Gratia“, y exigiendo que todas las monedas se acuñasen en la ciudad de México, y provocó con ello que fueran mucho más uniformes y fáciles de reconocer.
El éxito de esta igualdad quedó patente en china, donde los dólares carolinos eran conocidos como “Cabezas de Buda” o “Tres pagodas” en referencia al “III” dinástico de Carlos.
A finales del siglo XVIII, el dólar de Carlos III podía encontrarse en prácticamente todos los puertos desde Veracruz hasta Cantón. La influencia de la moneda era tal, que el propio gobierno estadounidense basó su moneda explícitamente en el dólar español, decretando en el Acta de Acuñación de 1792 la paridad en cuanto a cantidad y calibre de ambas monedas.
Para financiar su guerra de independencia, el Congreso Continental acordó el 3 de mayo de 1775 la emisión de tres millones dólares en billetes, con un valor fijado en reales de a ocho españoles.
El 17 de abril de 1779 los 49 oficiales de los tres regimientos que componían la brigada de Nueva Jersey enviaron a su Asamblea Legislativa un memorial en el que alertaban de una situación insostenible. La inflación del circulante continental había trasformado sus soldadas en ridículas, había fundadas razones por las que podría haber deserciones en masa y exigían ser pagados en la moneda en la que habían contratado con el Congreso sus salarios: dólares (reales de a ocho) de acuñación española.
Los yacimientos de plata estaban en México y Potosí en el alto Perú, en la que ahora es Bolivia. Y allí comenzaron a acuñar moneda desde el siglo XVI en las casas de la moneda de ambos países, donde fueron millones de reales de a 8 a lo largo de los siglos de presencia española.
España prohibía el libre comercio entre los virreinatos y el resto del mundo, pero el contrabando era común en ese tiempo entre estos y los buques de Gran Bretaña y Holanda y ello hizo que circulara la moneda por sitios fuera de su jurisdicción.
Las trece colonias británicas en América usaban esta moneda, que era mas abundante que la suya. El comercio español en China hizo que el real de a 8 fuese extraoficialmente  moneda de cambio internacional sostenido en Asia Oriental que abarcaba a la población japonesa, coreana y mongola.
La llegada de comerciantes norteamericanos a China a finales del siglo XVIII impulsó aún mas el uso del spanish dollar. Se siguió usando hasta el siglo XIX. Cuando llegó a Europa compararon esta moneda con las monedas de plata que acuñaba Austria el thaler, en español tálero.
El thaler no tenía la difusión del real de a 8 a nivel mundial, pero su nombre en francés e inglés (thaler o daller) hizo que en Estados Unidos lo nombrara Spanish daller que derivó en spanish dollar y luego a dólar.
A finales del siglo XIX, el papel desempeñado por el Real de a Ocho era notorio en Oriente, donde mantenía su autoridad frente a otras unidades de plata que emergían con fuerza, como el dólar norteamericano, el yen japonés, el thaler austriaco, la piastra francesa, la rupia india, el chelín de plata británico; y prevalecía como moneda de reserva en China, India y los Estados del Medio Oriente. China no emitió moneda propia de plata, el Tael, hasta 1899.
En Estados Unidos una ley de 1792 creó la casa de la moneda y especificó que su dólar tendría 27 gramos de los cuales solo 24,1 eran de plata. Los reales de a 8 valían 8 reales, pero al necesitar monedas de menor valor hizo que las piezas se cortaran en cuatro u ocho trozos.
El Real de a Ocho, era una moneda de plata con un peso de 27,468 gramos y una pureza de 0,93055%, que contenía 25,560 gramos de plata pura. Las monedas tenían un valor de ocho reales (8 reales y 272 maravedís. 1 real de a ocho = 1 duro. 2 reales de a 8 = 1 escudo).
En Norteamérica fue de curso legal hasta que en 1857 una ley prohibió su uso, hasta entonces un real de a 8 valía un dólar, Como anécdota el precio de las acciones en el mercado de valores de ese país denominado en octavos de dólar subsistió hasta el 24 de junio de 1997 el New York Stock Exchange, la bolsa de Nueva York, cambio la denominación a dieciseisavos de dólar, aunque después se pasó a la notación decimal.
Tras la revolución del Cura Hidalgo en 1810, la acuñación de dólares decayó en un solo año pasando de 24 millones a apenas 4. Tras la independencia de México en 1821, la acuñación del dólar carolino llegó a su fin.
La economía china, sin embargo, siguió demandando dólares españoles. Varias regiones habían adoptado un sistema monetario basado en una moneda que ya no existía, lo que dio pie a una de las situaciones más sorprendentes de la Historia Económica.
La escasez del dólar carolino provocó una deflación espectacular de la moneda, que se hizo cada vez más cara. El precio del Carolus subió por encima de su cantidad real de plata.
La demanda china de una moneda que desde 1821 había dejado de existir no sólo causó una revolución de los precios en las provincias más urbanizadas del imperio Qing:

Comerciantes extranjeros, sufriendo la depreciación de sus antiguas monedas, comenzaron a exportar opio a China en mayores cantidades con el único fin de poder mantener su poder adquisitivo.
La moneda de plata El Real de a Ocho, sirvió de base monetaria al comercio internacional, hasta que las divisas europeas, respaldadas por el patrón oro, pusieron fin a esa tradición.


Corazón Potosí, la joya de la numismática forjada en Bolivia



La primera Casa Nacional de la Moneda de Potosí se ubicaba en Bolivia y formaba parte del Virreinato de Lima –una entidad territorial situada en América del Sur, integrante de la Corona Española entre los siglos XVI y XIX–. Fue una de las más importantes cecas, que se erigió gracias a las abundantes vetas de plata del Cerro Rico de la denominada Villa Imperial. Las macuquinas potosinas –una palabra que proviene del quechua makayquna (hecho a golpe)– son las primeras monedas que se acuñaron en ese establecimiento oficial durante la colonia. Se trata de un período importante, ya que estas piezas, fabricadas entre 1573 y 1773, se convierten en la primera divisa internacional válida en todo el mundo. Una peseta, un franco francés o una libra esterlina equivalían a un potosí.
La macuquina o el “popular” peso de a ocho, según Daniel Oropeza Alba, expresidente del Comité Internacional de Historia y Numismática, es una pieza tosca e irregular, que “no está hecha artísticamente”. Pero se fabricaba en un momento de abundancia para Potosí, en el que la Villa Imperial se constituía como uno de los núcleos de la economía global y en la tercera ciudad más poblada del mundo (165.000), detrás de París y Estambul, con 325.000 y 650.000 habitantes, respectivamente. En ese contexto fue forjada la moneda Corazón Potosí. “Podemos saber con precisión que son piezas de presentación, piezas exclusivas que se fabricaron solamente por los mercaderes de Potosí para tener un lujo en la pieza redonda y ser motivo de obsequio”, explica el experto.
Las monedas acuñadas en forma de corazón, según Glen Murray, presidente y fundador de la Asociación Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia, forman parte de los pesos galanos, término introducido por el historiador Carlos Lazo en 1992. Murray dice que estas monedas fueron acuñadas con gran esmero y que se destacan fácilmente entre las otras piezas emitidas durante el mismo período por su “gran belleza y perfección”. “Las macuquinas en forma de corazón solo se conocen de la ceca de Potosí. Al parecer fueron acuñadas en cantidades incluso mucho más limitadas que los galanos, además de que fueron considerados como galanos también por la ceca respecto a su contabilidad”, afirma el especialista en el libro Guía de las cantidades acuñadas. Cecas de Potosí y Lima. Una síntesis y conversión matemática del trabajo de Carlos Lazo García.
Oropeza Alba sostiene que la creación de esta moneda se relaciona con un asunto sociológico importante, como fue la presencia de la élite vasca que gobernaba la Villa Imperial y que administraba la Casa de la Moneda. Este grupo de poder, identificado con la Virgen de Aránzazu y con San Agustín de Hipona, tomó la imagen del santo, a quien la Iglesia católica representa con un corazón ardiente en su mano, y creó una moneda votiva con la forma del órgano en llamas que sostiene.

“Son piezas absolutamente escasas, los topes de acuñación de moneda macuquina en Potosí llega a dispararse a millones de millones de piezas, pero los galanos y los corazones son partes insignificantes en la acuñación constante a partir del período de 1630 para adelante, por lo que son muy curiosas, muy importantes, muy bien estudiadas y catalogadas por todos los historiadores y numismáticos de nuestros días”, precisa.

Otro estudio sobre el origen de estas monedas en forma de corazón, según Daniel Sedwick, subastador y numismático especializado en la acuñación de monedas coloniales y latinoamericanas, tiene que ver con el diseño inspirado en el símbolo católico del Sagrado Corazón de Jesús. Afirma que esta representación se popularizó a finales de 1600, a raíz de un movimiento que se extendió desde Francia siguiendo las apariciones de esta imagen en los sueños de Santa Margarita María Alacoque. “Como francés, Felipe V era muy consciente de las visiones de Margarita María y trajo su fuerte devoción al Sagrado Corazón con él a España. Con su ascensión al trono, la ceca de Potosí consideró oportuno emitir Corazones masivos en la denominación de los pesos de a ocho a lo largo de su reinado”, explica Sedwick en el artículo Las macuquinas del Sagrado Corazón de Potosí: Historia y Censo.



Las macuquinas potosinas son altamente demandadas en todas las colecciones numismáticas del mundo, señala Oropeza Alba. Una pieza normal, de forma redondeada, de ocho reales perfectamente conservada, sin agujeros, sin corrosión, con todos los detalles visibles, puede costar desde 300 a 400 dólares para arriba. Sin embargo, el precio de una moneda Corazón Potosí, equivalente al mismo valor, puede tener un precio base entre 35.000 y más de 70.000 dólares, según Sedwick. “La famosísima Corazón Potosí, la pieza original de 1727, acuñada en Potosí y ensayada por Diego de Ybarburu, ha llegado a valer la escandalosa cifra de 140.000 dólares en una subasta hace un par de años. Y así puedo hablar de un montón de piezas que provienen de Potosí para que esta ciudad siga sonando en el mundo entero”, agrega Oropeza Alba.


La segunda Casa de Moneda de Potosí, que desde hace 70 años funciona como museo y archivo histórico, resguarda una importante colección de macuquinas de distintas épocas. Sin embargo, según explica su director, Luis Arturo Leyton, la recuperación de este patrimonio numismático es muy complicada, ya que estas monedas fueron de circulación internacional. “La Casa de la Moneda ha comprado muchas monedas de coleccionistas privados y otras que quedaron en manos de algunas familias. Se puede encontrar una buena muestra en el Museo Británico. Gran porcentaje de las macuquinas se han movido por todo el mundo, pero estamos tratando de recuperar la mayor cantidad para tener una colección más completa”, apunta.

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