Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


jueves, 1 de febrero de 2018

292.-Derecho Notarial Chileno I


  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán 
aldo Ahumada Chu Han 

Concepto del Notario y del Notariado; Función del notario en la vida jurídica; Regulación legal de Notarios;Demarcación, distritos notariales y clases de Notarios; Jurisdicción Notarias; Las escrituras públicas; De los libros que deben llevar los notarios; Responsabilidad de los notarios;


Concepto del Notario y del Notariado.

1).-El Notario Publico es un Abogado habilitado en ejercicio de la profesión, que es  auxiliar de la Administración de  Justicia, que tiene función ser un ministro de fe encargado de autorizar y guardar en su archivo los instrumentos que ante ellos se otorgaren, de dar a las partes interesadas los testimonios que pidieren, y de practicar las demás diligencias que la ley les encomiende.
Según el diccionario de la Real Academia, la palabra "Notario", se define de la siguiente forma: "Notario (Del lat. notarĭus). 1. m. y f. Funcionario público autorizado para dar fe de los contratos, testamentos y otros actos extrajudiciales, conforme a las leyes."
2).-Los Notarios públicos están definidos legalmente en el articulo 399 del Código Orgánico de Tribunales, de la siguiente manera: "Art. 399. Los notarios son ministros de fe pública encargados de autorizar y guardar en su archivo los instrumentos que ante ellos se otorgaren, de dar a las partes interesadas los testimonios que pidieren, y de practicar las demás diligencias que la ley les encomiende".

Función del notario en la vida jurídica.

1).-La función genérica de los notarios es ser “ministro de fe pública”. Lo que implica distinguir entre  el notario y la función notarial. La primera se refiere al cargo determinado por ley y la segunda, a las acciones que debe llevar a efecto quien ejerce tal cargo.
2).-Martínez Segovia  señala que : “El notario es un jurista facultado por la ley para interpretar y configurar, autenticar y resguardar tanto el documento notarial – o medio objetivo – como el objeto material – o contenido de la función notarial, siendo el órgano de dicha función”.
3).-Por otra parte, en 1948 se realiza en Buenos Aires el Primer Congreso Internacional del Notariado Latino en donde se señala que:    “El notario latino es un profesional de derecho encargado de una función publica consistente en recibir, interpretar y da forma legal a la voluntad de las partes redactando los instrumentos adecuado a este fin y confiriéndoles autenticidad; conservar los originales de estos y expedir copias que den fe de su contenido”
4).-Al decir de Enrique Jiménez Arnau: “El notario es un profesional del derecho que ejerce una función pública  para robustecer, con una presunción de verdad, los actos en que interviene, para colaborar en la formación correcta del negocio jurídico y poder solemnizar y dar forma legal a los negocios jurídicos privados y de cuya competencia, sólo por razones históricas, están sustraídos los actos de la llamada jurisdicción voluntaria”.
5).-Funciones de los Notarios, es una función profesional y documental autónoma, jurídica, privada y calificada, impuesta y organizada por la ley para procurar la seguridad, valor y permanencia de hecho y de derecho, al interés jurídico de los individuos, patrimonial o extrapatrimonial, entre vivos o por causa de muerte, en relaciones jurídicas de voluntades concurrentes o convergentes y en hechos jurídicos humanos o naturales, mediante su interpretación y configuración, autenticación, autorización y resguardo confiada a un notario.
6).-La función de un notario ha tenido un desenvolvimiento paralelo al progreso de los pueblos. En los primeros tiempos los actos y contratos sólo eran verbales, luego fueron ante testigos y, después de numerosas y sucesivas transformaciones, pasaron a celebrarse ante un funcionario que se denominó escribano o notario, quien es investido por el estado para cumplir su misión que es dar fe.
7).-La característica más importante de la función notarial desde sus inicios y hasta nuestros días es la de solemnizar y dar fe de los derechos y obligaciones de las personas. Dentro de su función está el planteamiento  y resolución de los negocios y problemas de todo tipo, en los cuales su actitud fiel y determinada es evitar dudas y conflictos. Es una función preventiva, neutral, imparcial, en resguardo de todos, sin distinción ni preferencia. En todas las legislaciones predomina el dicho “el notario es el arbitro de la verdad.
8).-El notario desempeña una función social por excelencia con toda la jerarquía de un oficial público, ellos deben tener el más alto concepto de la responsabilidad profesional, ya que en sus manos se encomienda la atención de intereses tan cuantiosos, como delicadas cuestiones patrimoniales y de familia. Por lo que el notario debe ser una persona muy recta y escrupulosa a fin de lograr el respeto, o más bien conservar el respeto por su investidura y sea merecedor de confianza absoluta. El Estado, a su vez,  tiene el derecho y el deber de velar porque las aptitudes morales del profesional a cuyo cuidado se entrega diariamente el honor y la fortuna de sus conciudadanos por lo que sus facultades están regladas en forma clara y precisa.
9).-Misión tan elevada como esta le exige  al notarios, según algunos autores, “de ciencia”, conciencia” y “experiencia”, además de una sólida vocación. La experiencia, estudio y una comprensión justa de sus obligaciones, especialmente de la prudencia, permitirían al notario enfrentar situaciones complejas y delicadas en forma apropiada, conforma a derecho y justicia, ya que muchas veces las interpretaciones de las leyes, estatutos y reglamentos, la misma ignorancia, astucia, avaricia y malas intenciones de las partes, procuran perturbar su criterio, por lo que necesita, además, de  habilidad y firmeza para no obligarse ante las impresiones y eludir de este modo con serenidad, semejantes peligros.
En temas como la honra y el patrimonio, dos de los atributos más estimados del ser humano, en el notario son imprescindible. En muchas oportunidades más que el conocimiento rígido de las leyes, importa el  criterio y probidad, especialmente al tratar con ciudadanos que viven situaciones de pérdida dolorosas, que contraen graves compromisos, que deben pedir prestamos onerosos, o deben hacer ventas inevitables, etc, Tales casos requieren sumo tacto y esmerada honestidad.

Los Principios de la Función Notarial.

1) Principio de Pasividad.

La actuación del Notario no es de oficio, son las partes quienes eligen libremente el notario para que se realice una actuación notarial y a cambio de los servicios hay una contraprestación que seria el pago de honorarios.

2) Principio de Consentimiento.

El consentimiento de las partes se expresa en 2 sentidos.

a) En la esfera de los hechos: donde el compareciente consciente en todo lo que el notario publico la requiere, presencie o narre con arreglo de las normas notariales y la legislación vigente.

b) En la esfera del Derecho: donde el consentimiento resulta indispensable para la validez del acto.

3) Principio de la Forma.

El derecho notarial es mas formal que sustancial, la ley señala las diversas formas y ritos mediante las cuales se debe de manifestar la voluntad de las partes. El derecho notarial es muy formal, viene regulado en la ley.

4) Principio de la Escritura.

La actividad notarial se plasma materialmente por medio de la grafía (escritura) y se constituye en forma esencial del instrumento, garantizando con ello la existencia y contenido de la manifestación de las partes.

5) Principio de Comunicación.

Si bien es cierto el instrumento público tiene un carácter estático, como acto público notarial que es, no esta destinado a circular. La guarda y conservación de los instrumentos publico es uno de los fundamentos mas sólidos del Derecho Notarial pero, los testimonios o copias autorizadas, si podrán transitar desplegando sus efectos jurídicos.

6) Principio de Matricidad.

Es aquel reconocido como las correcciones, enmiendas, salvedades, notas de referencia y marginales deben de tener su constatación en el tomo de protocolo o La matriz.

7) Principio de Inmediación.

Nos señala que la función notarial es personalísima, la comparecencia de los otorgantes, se realiza en el acto de autorización notarial. Ante la presencia del notario y lo autoriza.

8) Principio de Unidad del Acto.

Consiste en la realización del acto jurídico como unitario y concentrado y que para algunos actos resulta indispensable así, el otorgamiento de la escritura la firma de las partes de los testigos y del notario deben de realizarse en un solo acto.

9) Principio de Literalidad.

 (ligado al Principio de Escritura)
Todos los actos notariales son escritos.


Antecedente históricos del notariado

1.- Primeros antecedentes históricos.

El desarrollo histórico de la institución notarial ofrece, en todas las épocas, situaciones comparativas de sumo interés.
En Cartago no era desconocida la institución notarial. Lo demuestra el texto transmitido por Polibio, del tratado celebrado con Roma en el año 509 antes de Cristo, con la cláusula de quienes fueran a efectuar operaciones mercantiles en el territorio cartaginés, no podían concluir contrato alguno sin la intervención del escribano.
La historia de Egipto –afirma Pondé- "atrae singularmente a los notarios en lo que concierne a los ancestrales orígenes que pudiere tener su profesión por la existencia de un personaje de muy marcados caracteres como de trascendente importancia dentro de la sociedad egipcia, al que, precisamente por valoración fonética, se le tiene como antepasado del notario: es el escriba".
La organización social y religiosa de Egipto, hicieron de sus escribas personajes de verdadera importancia intelectual dentro de aquel engranaje administrativo. En la historia antigua de Egipto se conocieron dos clases de documentos, el "casero" y el "del escriba y testigo", el primero entre 3100 y 177 A. de C. y el segundo en 1573 y 712 A. de C.
En el documento "casero" una persona contraía simplemente una obligación de hacer, como lo era casi siempre la transmisión de la propiedad de un objeto o cosa, lo que se hacía con tres testigos y la firma de un funcionario de jerarquía. En el caso conocido como "documento del escriba y testigo", se trataba de  una declaración de persona, la que firmaba el escriba, en forma tal,  que resultaba casi imposible el que pudiera alterar. Estos documentos se grababan en papiro, material en el cual los egipcios fueron verdaderos maestros.
 En Babilonia la actividad de tipo civil como las manifestaciones religiosas estaban íntimamente unidas, y la administración de justicia la impartían los jueces con la colaboración de los escribas. Es conocido el Código de Hammurabi (1728 a. C. – 1686 a. C. según la cronología breve o 1792-1750 a. C. según la cronología media); piedra grabada, encontrada al realizar excavaciones en la ciudad de Susa. Este código tiene un importante contenido de materias de índole jurídico civil, administrativo y procesal. Pero, lo interesante en él es la importancia que le da al testigo. Pareciera que todo contrato o convenio debía hacerse en presencia de testigos.
 El Código de Hammurabi es una referencia de interés en cuanto a las formas documentales que incipientemente comienzan a revelarse como textos escritos, pero en los que predomina la prueba testimonial, adicional a las influencias de las fuerzas naturales y a la intervención fortuita de factores externos al entendimiento humano.
En los pueblos indios, lo jurídico y religioso también en estrecha relación, y su regulación en la antigüedad, estaba consagrada por las célebres Leyes de Manú, traducción popular de Mánava – Dharma - Zástra.
 También en este conjunto de normas, el testigo aparece como la forma fundamental y clásica de  medio de prueba.
 Dentro de la organización social de los hebreos, habían varias clases de escribas: el escriba del rey, que autenticaba todos los actos de importancia de la actividad monárquica. El escriba del pueblo, redactor de pactos y convenios entre los particulares. El escriba del Estado, de funciones judiciales y como secretario de Consejo de Estado. Y el más importante de todos, el escriba de ley al que, se le reconocía una gran autoridad e influencia, dada su misión de interpretar la ley. .De hecho, se señala que sólo ellos interpretaban la ley, y no admitían sino las explicaciones por ellos manifestadas. Ellos se creían los depositarios de la verdad contenida en la ley.
 En Roma hubo una serie de personas que redactaban documentos, y según Fernández Casado , fueron conocidos como Notarii. scribal, tabelione, tabularii. chartularii, actuari, librrari, amanuenses, logrographi, refrandarii, cancelarii, diastoleos censuales libelenses, numerarii, scriniarii. comicularii, exceptores, epistolares, consiliarri, congnitores.
 Si bien es cierto que muchos notarialistas ven "esta gran gama de personajes, a los antecesores del notario actual, es preciso, sin embargo, analizar el criterio, pues con tal amplitud – afirma Pondé  - "llegaríamos al extremo absurdo de significar que todo aquel que supo escribir y fue capaz de redactar un documento a petición de un tercero ha sido antecesor del notario".
 De un análisis metodológico de la naturaleza de la actividad ejercida por tales funcionarios, se llega a la afirmación de que en Roma cuatro funcionarios son los que verdaderamente pueden citarse de genuina antelación del notario. Son el escriba, el notarii, el tabularii y el tabelión.
El escriba tenía funciones de depositario de documentos, y redactaba decretos y mandatos del pretor.
El notario era aquel funcionario que trasladaba a la escritura las intervenciones orales de un tercero y debía hacerlo con exactitud y celeridad.
El tabulario era el funcionario de hacer las listas de aquellos romanos sujetos al pago de impuesto.
El tabelión tenía la finalidad de redactar actas jurídicas y los convenios entre los particulares.
Eduardo Durando, - citado por Pondé -, señala que el hábito de recurrir ciertos funcionario para redactar actas jurídicas y, luego archivarlas, dio origen a que aparecieran especialistas en redacción de escrituras y testamentos, dándole la formula legal.
En suma, según Pondé, la condición especial de actuar en los negocios privados, de tener una intervención netamente particular, completada por su aptitud redactora; el conocimiento del derecho que les permitía actuar de manera de asesor jurídico, y la posibilidad de que procurara la eficaz conservación de los documentos, hacen que el "tabelion", pueda se  considerado como el más legítimo antecesor del notario dentro de la interpretación caracterizante del notario de tipo latino.

2.- Antecedentes del escribanato en Grecia.

En relación a este período se ofrecerá una breve sistematización extraída de  la información bibliografía actualmente vigente. La información  obtenida  de los autores sólo hace cita de nombres,  funciones,  referencias, tareas, con bastante ambigüedad, lo que obliga  a ser bastante cuidadosa  respecto de su alcance.
Miguel Fernández  Casado  afirma que eran conocidos los  “síngrafos” y/o “apógrafos” y que en Atenas se otorgaban contratos previo ha haberlos inscritos en un registro público que llevaban los “síngrafos”, “verdaderos notarios” que, según él, cada tribu tenía dos de ellos que eran muy considerados  y, además, se les rendía honores. Sin embargo, Eduardo Pondé  se muestra dudoso al respecto afirmando que “Fernández Casado llevado por su euforia notarialista”, encontraba en tales  escribas una facultad que estos en verdad  no tenían, lo que lo lleva a catalogar a los “síngrafos” como notarios.
Por otra parte, según el diccionario general etimológico de la lengua española de Roque  Barcia, el que haya existido en Atenas alguien dedicado a registrar contratos, no nos puede llevar a pensar que estos cumplían una función notarial. De hecho, el “Apógrafo“, según este diccionario, era  el encargado de repartir procesos, lo que no lo aproximaría en absoluto a la función de los notarios, en el sentido de la concepción latina desarrollada en el tiempo.
Sin embargo, la crítica de Pondé puede ser  exagerada respecto del análisis de  Fernández Casado, dado que lo que el historiador busca  en realidad es una apariencia fáctica, material y formal entre ambos conceptos o cuerpos, considerando que no se puede hacer otra comparación dado  que las instituciones y las características sociales están en proceso de constante cambio, por lo que no se  podría pensar que los “Singrafos”  o “Apografos” de aquella época realizaran  las mismas funciones que los actuales notarios.
José Carrasco Zahini , licenciado Mexicano,  al escribir su artículo acerca del notariado en México, menciona que en Atenas existían magistrados llamados “Apógrafos”, los que cumplían la función de copistas originales, esto, en contraposición de los “Singraphos”,  levantaban actas y hacían firmar al acreedor y al deudor.
Este autor afirma que  “ejercían las mismas funciones del notario”, fundamento bastante endeble, al decir de Pondé, en atención a que sólo eran copistas originales, y, por tanto,  no cumplían con todas las otras funciones que  ha implicado la labor notarial desde su conformación como tal.
Por otra parte Jorge Bollini , coincide con Pondé, señalando en sus publicaciones que “es difícil estudiar el derecho Griego por la gran escasez de fuentes de que se dispone”, sin embargo, su aporte es importante tanto “por la influencia que pudo haber tenido sobre el derecho romano en la evolución de la contratación escrita, como por que la dominación griega en el periodo Macedónico que también puede haber influido en el derecho romano tardío”.
Según Bollini,  es por esta influencia Macedónica posterior al desplazamiento invasor de Alejandro Magno que se conoció en Egipto legado histórico que contiene “un escrito interior, enrollado y sellado, y otro exterior que reproduce el mismo texto”. Este antecedente  es considerado una presunta influencia del documento en la época en que Grecia fue sometida por un proceso dominante que inició Filipo el Grande  y que luego expandiría mundialmente su hijo Alejandro, “ello  nos vincula con la actividad que pueda haber desempeñado en los tiempos clásicos de la cultura helénica - asevera Bollini - algún individuo en el cual pudiéramos encontrar  las caracterizaciones tipificantes de un notario”.
Maximiano Aguilar,  haciendo referencia al instituto que pudo haber habido en Grecia, dice que “tuvo escribas y además notarios o estenógrafos que escribían por signos o abreviaturas” Agrega que los Lacedemonios empleaban signos secretos con el fin de que los enemigos no pudieran entender las cartas que dirigían a sus generales en el caso de que alguna de ellas pudiera caer  en tales manos. Sin embargo,  estos enunciados, que confunden Escriba, Notario y Estenografo, estos documentos de carácter bélico no pueden haber sido escrito ni siquiera por un antecesor  a lo que conocemos como Notario, dice Pondé.  Lo que sí se puede  valorar, según este autor,  es el comentario que hace Aguilar, referido a  todo tipo de documentos de la vida privada como testamentos, compraventa de inmuebles, donaciones etc. que se realizaban por escrito, confiando su custodia a sacerdotes, guardianes de los archivos públicos y privados. Aguilar, agrega que existió un funcionario en Grecia que se conoció con el nombre de Mnemón,   que sí da cierta referencia a lo que son los actuales notarios, ya que a  estos les correspondía conservar y registrar los tratados y los actos de contratos públicos o de contratos privados, adquiriendo de esta manera, autenticidad.
Sin embargo, Pondé, afirma que lo más probable es que el sacerdote a que se refiere Aguilar haya sido Hyeromnemon, quien era el depositario de los archivos y textos sagrados. Este estaba muy ligado a la concepción política de la ciudad – estado griega, que tenía una variada organización interna,  que usaba un mismo idioma, tenía una misma orientación cultural  y funcionaba según  intereses comerciales similares, de tal modo  que todas aquellas “polis” se constituía como comunidad  en los momentos en que se  necesitaba. Esto sucedía en  los casos en que corría peligro la subsistencia de los pequeños estados ante el inminente ataque exterior, lo que los llevaba a unirse de tal manera  que actuaban como un solo estado o cuando  existían  acontecimientos  que  exigían  esfuerzos  y  alianzas  de  orden superior como los  clásicos “juegos olímpicos”, que tenían un  gran arraigo y fama entre todas las comunidades de esa región.
 De hecho, según Pondé, es en la celebración de tales  juegos, en los que se sumaba la puja deportiva y los alardes culturales en los que se apreciaba la intervención de este personaje llamado Hyeromnemon.

Antecedentes del escribanato en España.

España, durante medioevo, tuvo un régimen de fueros provinciales, lo que permitió una organización que podría ser considerada como el germen de una organización de tipo democrática. Las ciudades acogieron el desarrollo de la clase burguesa que, con el transcurso del tiempo, los condujo al fortalecimiento de una mirada centrada en el hombre, tendencia que tuvo su mayor auge en el periodo renacentista.
España, en este período,  poseyó excepcionalmente organizaciones  provinciales forales, donde la autoridad del monarca estuvo restringida. En esa  misma época en Aragón surge un instituto político, cuya función era vetar resoluciones monárquicas y de apoyo al respeto ciudadano. Pudo haber sido  muy importante en el plano democrático por tratarse de un proceso de sana evolución, sin embargo, fue  interrumpido por acontecimientos históricos como la irrupción de los pueblos árabes,  que invaden los territorios hispánicos, lo que posterga la posibilidad del desarrollo del Fuero Juzgo, cuerpo jurídico rector de este pueblo.
 En esa misma época, se produce el advenimiento al trono de una casa extranjera, la Casa de Austria, lo que  modifica la estructura político-social  que tomaba forma y destruye los gérmenes de un individualismo con sentido democrático que lideraba la Europa Occidental.

- Aragón

Aragón alcanza una organización  destacada. En 1280, el nombramiento del notario los realizaban los jurados de la universidad de Zaragoza. En 1828, en esta región, se desplaza la arbitrariedad del monarca  y de las autoridades administrativas para la designación del notario. Para el ejercicio profesional  de este oficio era necesario tener fama, limpieza de sangre, tener título, ser mayor de edad y el examen de competencia y de idoneidad  personal.
En 1295 se fija el número de notarios, para entonces es de treinta en la ciudad. Aragón constaba con un magnifico colegio de Notarios de Número y paralelamente el colegio de Notarios Reales de San Juan evangelista, cuyas tareas deberían relacionarse especialmente con lo judicial, pero que incursionaban en los quehaceres privados típicos de la labor notarial. Estos colegios tuvieron choques entre sí lo que terminó en la eliminación de los notarios reales de San Juan Evangelistas, separando la fe judicial de la extrajudicial.

 Valencia

En Valencia, en plena Edad Media,  la organización colegial y la jerarquía de su notariado sorprenden y entusiasma por su desarrollo y calidad, situación no igualada hasta ahora.
En ese entonces, para acceder al notariado, el aspirante debía tener veinticinco años y ser seglar. Complementariamente debía poseer una capacidad conómica prudente y ser propietario de bienes inmuebles. Sin embargo, en cuanto a la jerarquía de orden social se llegaba a exigir  extremos como la pureza  de sangre o el no haber realizado trabajos manuales.
El aspirante era preparado  directamente por otros notarios, en dicho proceso participaba durante años en los quehaceres cotidianos, recibiendo indicaciones y aplicándolas, esto llevaba a discípulo y maestro a compartir hasta la mesa,  lo que permitía al discípulo captar  de su maestro, incluso, sus gestos, actitudes y posiciones, procurando imitarlo con la más perfecta exactitud. Esta práctica se realizaba por dos años,  luego se extendió a cuatro y podía ser hasta diez años. La preparación culminaba con un examen ante  un tribunal constituido por la justicia civil e integrado por el asesor del gobernador, el fiscal y dos notarios. Previo a tal ceremonia, los examinadores debía jurar que actuarían con absoluta corrección,  señalando el día y el lugar para que los examinados se someterían a la inquisición del tribunal. El examen se realizaba en materias como latín, gramática, caligrafía, ortografía y preceptos generales vinculados a las notarias                                        

 El escribanato en Chile Indiano.

Con el descubrimiento de América comienza en el “Nuevo Mundo” la proyección de las instituciones europeas.  De hecho,  desde el desembarco de Colón, el 12 de octubre de 1492, en las expediciones de descubrimiento y población del nuevo continente  encontramos  al Escribano, cumpliendo un papel importante en la institución del derecho por él representada.
El Escribano, en su calidad de ministro de fe era quien estaba autorizado para dar testimonio con su presencia de los actos que daban forma jurídica a la empresa de conquista y poblamiento, estas acciones partían desde la toma de posesión en nombre del monarca de los territorios descubiertos y conquistados.
El primer escribano real que actuó en Chile como ministro de fe fue don Juan Pinel, que venía en la expedición de don Pedro de Valdivia en el año 1540. Se puede decir, en cierto sentido, que la historia de Chile se inicia con el acto jurídico de la toma de posesión del territorio, verificada por Pedro de Valdivia al llegar a Copiapó, y en este primer acto jurídico encontramos presente a un escribano, dando fe y testimonio de lo obrado.
En la empresa de descubrimiento y población de Chile, la fundación de una cuidad suponía la institución de su cabildo, encargado de velar por el bien público de la comunidad recién establecida. Dentro del cabildo aparece el Escribano de dicha corporación, cuyo cometido era  dar fe y testimonio de sus acuerdos. En  esta calidad se suele unir la de escribano público, que lo habilita para actuar como ministro de fe en lo judicial y extrajudicial.
Así, tenemos que Don Pedro de Valdivia, al fundar la cuidad de Santiago, el 12 de febrero de 1541,  designa los miembros de su cabildo y el 7 de marzo siguiente nombra al primer escribano público y del consejo y cabildo de Santiago, que fue don Luis de Cartagena. De esta manera se instituyó la primera escribanía pública de Santiago, que es también la más antigua de Chile, subsistiendo hasta 1858.
A medida que se fundaron otras ciudades se instituyeron también las respectivas escribanías públicas y del consejo. En La Serena, segunda ciudad de Chile, fue escribano desde su repoblación en 1549, Don Juan González, y en Concepción, la tercera cuidad chilena, fundada en 1550,  tuvo su primer escribano  en  don Gaspar de las Casas.
Durante el período indiano hubo en Chile dos clases de escribanos: Los Escribanos Reales, que ejercían sus funciones donde quiera que residiesen,  no tan sólo en América,  cuando tenían el título de "Escribanos de Indias, Tierra Firme y Mar Océano” y los Escribanos Públicos o del Número, que actuaban dentro de la jurisdicción de una cuidad determinada. Inicia en Chile la primera serie don Juan Pinel, compañero de Don Pedro de Valdivia en 1540. La segunda clase comienza con Luis de Cartagena, nombrado primer  Escribano Público y de Cabildo por Don Pedro de Valdivia.
En 1559, el Gobernador don García Hurtado de Mendoza, creó una segunda escribanía en esta capital y nombró para servirla a Pedro de Salcedo, quien actúa desde 1º de Septiembre de ese año. Dos años más tarde, en 1561, existía ya una tercera Escribanía, cuya plaza ocupaba Alonso de Castillo. Subsistió hasta el año 1850, fecha en la que probablemente fue suprimida, siendo entonces escribano don Agustín Guerrero.
En 1565 aparece un nuevo escribano, Juan Hurtado, cuyo último sucesor, don Nicanor Molinares, pasó en 1858 a desempeñar la segunda secretaría 2º Juzgado Civil de esta ciudad.
Durante el siglo XVII, subsistieron sin alteración los cuatro oficios, pero en los comienzos del siguiente año se creó otro, desempeñado en 1713 por Rodrigo Henríquez.
En 1718, figura un nuevo Escribano Público, Juan de Dios Calderón. Esta plaza duró hasta el año 1858, desempeñada entonces por don José Domingo Rojas, año en que por resolución gubernativa pasó a servir la Secretaria del Primer Juzgado Civil.
Las Escribanías pertenecían a la categoría de oficios vendibles, es decir, que se adjudicaban en pública subasta al mejor postor, pero sólo se admitían a licitación a personas idóneas para el cargo, quedando además el rematante obligado a obtener la confirmación del Soberano en el término de seis años. En caso de no presentarla en este plazo quedaba vacante el oficio y se remataba de nuevo. Finalmente si no había interesados, se daba en arrendamiento, pero siguiendo siempre el mismo procedimiento
En 1755 se creó una nueva plaza que la compró en remate público Diego Andrés Díaz de Gayoso y Parga. De igual manera otras nuevas plazas fueron creadas en 1772, rematándolas en la suma de seiscientos pesos cada una.

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