Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


viernes, 10 de agosto de 2018

333.-El Palau de Marivent de Islas baleares; Baby Boom; a


  
El Palau de Marivent en la Islas baleares.


  
ana karina gonzalez huenchuñir

(que en español significa Palacio de Mar y viento) es una construcción moderna situada en el núcleo turístico de Cala Mayor en Palma de Mallorca, España.

Importancia.

Es la residencia estival de la Familia Real Española, y el palacio preferido de Su Majestad la Reina Doña Sofía, quien reside gran parte del año en éste palacio y desde donde acude a sus actos oficiales en el resto de España. En verano siempre le gusta reunir allí a todos sus nietos y a sus tres hijos, el Rey Felipe VI, la Infanta Elena y la Infanta Cristina, quienes tienen dentro del palacio un área privada para su uso y disfrute personal.
A diferencia de la residencia oficial del Palacio Real de la Almudaina, Marivent no pertenece al conjunto de residencias de la Familia Real Española, de Patrimonio Nacional, sino que su titularidad corresponde a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. Pese a ese carácter de residencia privada, el Palacio de Marivent ha servido, en multitud de ocasiones, como marco para las recepciones y entrevistas que el monarca ofrece tanto al Presidente del Gobierno de España como a otras autoridades internacionales.

Historia.

La finca fue construida por el arquitecto Guillem Forteza Pinya​ entre 1923 y 1925, por encargo del pintor Juan de Saridakis, el cual, vivió en ella hasta su muerte. Su viuda, Anunciación Marconi Taffani, cedió la construcción y sus terrenos a la Diputación Provincial de Baleares en 1966, a condición de que se crease un museo que llevase el nombre del pintor, y que permaneciese abierto al público. Estas condiciones se cumplieron hasta 1973 cuando la Diputación cedió la finca a los entonces Príncipes de España, hecho que provocó que los descendientes de Saridakis denunciasen a las autoridades a los tribunales de justicia por incumplimiento de condiciones de cesión, y recuperasen los bienes muebles del interior de la finca pertenecientes a su familia.
​ Sin embargo, fuentes del gobierno autónomo, del cual depende el palacio, declararon que «Nos preocupa relativamente poco que se lleven estos bienes, ya que tienen escaso valor», 40 millones de pesetas al contrario de los 3.000 que afirmaba el pintor heredero Juan de Saridakis.

  
Ioannes Saridakis



 (Alejandría (Egipto) 1877 - Palma de Mallorca 1963). Fue un pintor, coleccionista de arte y mecenas egipcio de origen griego.

Trabajó como ingeniero en las minas de Chile, donde también recibió su primera formación artística como alumno del pintor Pedro Lira. Pintó principalmente paisajes y una serie de grabados de fortalezas y palacios.
En 1923 fijó su residencia en Palma y encargó a Guillermo Forteza el proyecto del edificio de Marivent (actual Palacio de Marivent), que se construyó entre (1923-1925) y donde residió hasta su muerte. Su viuda, Ana Marconi, en 1965 donó el edificio y los terrenos, a la Diputación Provincial.

Juan Saridakis: el olvidado mecenas griego y prócer de Palma que levantó el Palacio de Marivent.

Ingeniero, mecenas de arte y pintor, llegó a Palma en 1922 y colocó la bandera de España en lo alto de Marivent cuando finalizó su construcción en 1925

Andrea Carrasco
04/08/2023

«Hoy, por primera vez, después de 300 días de esforzado trabajo, flamea en el punto más culminante de Marivent la bandera española». El 21 de enero de 1925, Ioannis Saridakis (Alejandría, 1877-Palma, 1963) brindaba en el Hotel Villa Victoria con los maestros y obreros que habían trabajado para levantar el Palacio de Marivent; 33.000 metros cuadrados de terreno frente al mar en la bahía de Palma de Mallorca. Hacía tres años, en 1922, que este egipcio de origen griego, pintor y mecenas de arte, había llegado a la isla junto a su mujer, Laura Mounier.
La recomendación de acercarse a inspeccionar este pequeño reducto del Mediterráneo le había llegado a Saridakis de la mano de un mallorquín, el pintor Antonio Ribas, hijo del también pintor Ribas y Oliver. Es probable que mecenas y artista se conociesen en Chile, allí la prensa de la época situó al prócer griego como Ingeniero de minas y Cónsul de Grecia en la capital chilena y el pintor, Ribas, había visitado Santiago en más de una ocasión para exponer sus obras en este país del borde occidental de Sudamérica.
Ioannes, rebautizado Juan ya a su paso por Santiago de Chile, llegó a Palma en 1922 y, enamorado de las bellezas mallorquinas, quiso sumar a la isla la joya de Marivent, que inició sus obras hace justo 100 años y que se ha conservado hasta nuestros días como residencia de verano de los Reyes de España. Saridakis alternaba su residencia en Marivent con infinidad de viajes a Barcelona a bordo del vapor Infante Don Jaime; rebautizado durante la Segunda República como el Ciudad de Barcelona. También se desplazaba en ocasiones a Francia, a Marsella o a Niza, donde falleció su mujer en 1937. Pero sus pasos siempre regresaban a la tranquilidad del Palacio con su mar y viento (Mar i vent).
Durante muchos años Saridakis convirtió este lugar en punto de encuentro de artistas, investigadores, personalidades civiles y de la nobleza. Por sus jardines –siempre perfectamente cuidados y destacados en los ecos de sociedad por la belleza de su vegetación–, pasearon los Marqueses de Calcavanti, el General Aizpuru, Carmen Franco o Carmen Polo y compositores como el coreano Ahn Eak-tai, o el italiano Otmar Nussio. Y se cuenta, o al menos así lo confesó Luis Ripoll -mientras otros lo negaban-, que cuando había ‘sarao’ en Marivent, el mecenas griego «tocaba el pito» para reunir en la mesa a los desparramados comensales que durante el cóctel paseaban por los jardines.

El barbudo más famoso de Palma

Así, poco a poco, Saridakis se fue convirtiendo en uno de los barbudos más famosos de Palma al que apodaban 'Brahms' por su incontestable parecido al compositor alemán. Él mismo hizo una confesión sobre su barba, se la dejó larga por comodidad, ya que cuando era joven se estilaba vestir camisas de cuello tubular, propios de la moda eduardiana. «Las puntas de este cuello, al rozarme la sotabarba me producía una irritación que se acentuaba con el afeitado diario», comentó a un periodista de Diario Baleares.
En esta famosa residencia, que cumple ya medio siglo bajo la propiedad de la monarquía española, y un siglo desde que se colocó su primera piedra, Saridakis hizo acopio de preciadísimas obras pictóricas, destacando lienzos bajo la firma de Goya, Durero, Picasso, Sorolla, Delacroix o Zuloaga. Obras que junto a su nutrida colección de cerámica -más de 1.000 piezas- sirvieron para nutrir el museo que se instaló tras el fallecimiento del mecenas.
Saridakis no echó en falta el parné, la fortuna le había sonreído. Por eso, dedicó importantes cantidades de dinero a causas sociales. Destinó partidas para el fondo del paro obrero, al Auxilio Social, a la Cocina Económica, Cruz Roja o al Patronato Antituberculoso. Y, por este motivo, y por otros, Palma de Mallorca terminó nombrándolo hijo adoptivo a título póstumo y hasta le pusieron una calle en su nombre que llega casi a la curva donde se encuentran los jardines de la que fuera su casa.

Museo Saridakis y donación del Palacio

La viuda de Juan Saridakis, Anunciación Marconi, Ana, quiso donar el Palacio de Marivent y todo su contenido artístico (cuadros, cerámicas, alfombras y más de 2.000 títulos de la biblioteca) a la Diputación Provincial como último deseo de su difunto marido, que tenía la ilusión de construir un museo para todos los mallorquines. Así, en 1965 se constituyó la Fundación del 'Museo de Arte Saridakis', que abrió sus puertas al público en 1967.
Más tarde, en 1972, la Diputación Provincial de Palma, con el beneplácito de los herederos del artista y el visto bueno del Patronato del Museo Saridakis, convino una cesión de uso para los, entonces, Príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía. El 5 de agosto de 1973, hace ahora 50 años, fue la primera vez que visitaron el Palacio, ya bautizado como residencia oficial. Eso sí, cuando los miembros de la Casa Real Española visitaban Marivent, el museo quedaba cerrado al público y se reabría cuando terminaban sus vacaciones.
La cesión se hizo bajo el consentimiento de los herederos de Juan Saridakis y Anunciación Marconi, pero años más tarde reclamaron el inmueble porque, supuestamente, no se estaba cumpliendo el uso al que se había destinado por deseo de su padre. Finalmente, en 1988, El Tribunal Supremo falló a favor de los demandantes en lo relativo a obras de arte y bienes muebles que contenía el Palacio. La Casa Real hubo de devolver más de un millar de objetos artísticos. Sin embargo, los Reyes pudieron disfrutando del Palacio que, tras la devolución del inventario a los herederos de Saridakis, fue decorado con bienes de Patrimonio Nacional.


 
ana karina gonzalez huenchuñir
Existe una conexión griega en Marivent. Porque este palacio –actual residencia veraniega de la Familia Real– y, sobre todo, su enclave, cautivó por igual al ingeniero y artista de origen griego Joan de Saridakis, responsable de su construcción en los años veinte, que a la que era princesa Sofía –de Grecia– cuando le propusieron que aquel edificio, situado sobre el acantilado de Cala Major, fuese la residencia veraniega de su familia a principios de los setenta. Los dos entendieron, cada uno en su momento, que aquel rincón mallorquín iba a hacer que se sintieran como en su Itaca particular.
Cuando Saridakis llegó en 1923 a la isla con su primera esposa, la escultora Laura Mounier, tenía 46 años y había amasado una gran fortuna después de trabajar como ingeniero en las minas de Chile. Más amante de los dibujos, los lienzos y los pinceles que de las técnicas de extracción y el conocimiento de explosivos, fue en aquel país sudamericano donde recibió sus primeras clases de pintura como alumno del pintor Pedro Lira que le ayudarían, más tarde, a dibujar la casa de sus sueños.
Como le ocurrió a Joaquín Sorolla, Robert Graves o Santiago Rusiñol, Saridakis quedó fascinado por el paisaje y las costumbres de la isla balear. Pero el momento en el que supo que ya no la abandonaría fue cuando descubrió un acantilado, a unos 5 kilómetros de Palma, con unas vistas espectaculares sobre la bahía palmesana. Decidió construir allí su residencia y convertirla en un espacio en el que poder disfrutar de la amplia colección de arte que él y su esposa habían logrado reunir con el paso de los años.
Joan de Saridakis le encargó al arquitecto Guillem Forteza i Pinya el proyecto de Marivent, que, al cabo de dos años, en 1925 ya estaba acabado. Fue el propio Joan quien decidió bautizar su casa, situada en un terreno de 33.000 metros cuadrados con jardines y pinares y con un gran torreón presidiendo el edificio, como Marivent (Mar y viento), aunque siempre fue conocida como Can Saridakis hasta 1973.

Si el exterior de Marivent era magnífico y evocador, en su interior había un auténtico tesoro formado por la colección del exingeniero, compuesta por 1.300 obras de arte entre piezas de cerámica española de Manises, Ribesalbes…; pinturas de Santiago Rusiñol, Joaquim Mir, cuadros del propio Saridakis y esculturas de su esposa, Laura, así como algunas obras atribuidas a Picasso, Sorolla, o Delacroix y una biblioteca con más de 2.000 volúmenes.
Saridakis, que enviudó en 1941 y volvió a casarse con Anunciación Marconi Taffani, siempre fue un apasionado de la isla. Las cuatro décadas que vivió allí le llevaron a tomar la decisión de que a su muerte Can Saridakis pasase a manos de la Diputación y, como suele ocurrir en todas las historias mitológicas, impuso una condición: que lo convirtiesen en un museo para que todo el mundo disfrutase de forma gratuita de su colección de arte.

El mecenas falleció en 1963 y su viuda, tal y como había acordado con su esposo, cedió, a través de un contrato de donación en 1965, el edificio de Marivent, su contenido y los terrenos, al pueblo balear (por eso Marivent, a diferencia de otros inmuebles y la Almudaina, también en Mallorca, no pertenece a Patrimonio Nacional sino a la Comunidad Autónoma de Baleares). En el mismo se estipulaba lo siguiente
«Que los bienes donados debían destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario» y «que si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos»
A pesar de lo pactado, el 4 de agosto de 1973, los príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, llegaron a Can Saridakis para tomar posesión de la finca como residencia veraniega. Hasta aquel momento los príncipes no tenían un destino fijo para sus vacaciones estivales y se movían entre Estoril y Londres. Pero, según explican varias fuentes, en 1972 el jefe de la Casa del Príncipe, el mallorquín Nicolás Cotoner y Cotoner, marqués de Mondéjar, empezó a mover los hilos para que la Diputación cediera la finca a los futuros reyes, consciente de que la isla era una de las debilidades de la pareja.
 A partir de aquel año, la residencia se cerró al público por obras y desde 1973 de manera indefinida por razones de seguridad. Adiós al sueño de Saridakis de que los mallorquines pudiesen pasear por sus jardines y extasiarse con su gran colección de arte.

ana karina gonzalez huenchuñir

Antes de que los Príncipes veranearan en la finca, se llevaron a cabo algunas reformas que fueron supervisadas por la princesa Sofía. Básicamente se habilitaron despachos, en la primera planta se instalaron las habitaciones de los príncipes y los invitados mientras que la superior se dedicó a los tres hijos de la pareja, Elena, Cristina y Felipe, que estrenaron su nueva casa de verano con 11, 8 y 5 años respectivamente. Por otro lado, en el jardín se construyó una piscina y parte de la terraza se habilitó como comedor de verano. 
La princesa Sofía se convirtió inmediatamente en la reina de Marivent, un título virtual que hoy sigue ostentando. Para ella este edificio es un recuerdo continuo de su infancia en el palacio griego de Tatoi y el enclave rocoso en el que está situado, el antídoto a su querencia mediterránea. Ella misma lo ha explicado en uno de los libros que se ha escrito sobre su vida: 
«Lo que más echo de menos durante el año es el mar. Soy hija del Egeo, una mediterránea».
Pero la decisión de ceder a los Príncipes Can Saridakis, desafiando la última voluntad de su creador, iba a tener consecuencias. En 1978 Carlos Hermann Marconi, hijo de Anunciación Marconi y heredero de Saridakis (en caso de incumplimiento del contrato de cesión), demandó a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares y le reclamó no el palacio, al que renunció en 1971, pero sí las 1.300 obras de arte, los 2.000 volúmenes de la biblioteca y el centenar de valiosísimos muebles que contenía el edificio del pintor, por el incumplimiento de las condiciones de su donación.
En 1988 los tribunales le dieron la razón y obligaron a la Comunidad Autónoma a la devolución de todos los bienes a su heredero. En septiembre de aquel año los cuadros, muebles, cerámicas y libros de Saridakis, que decoraban las habitaciones y los despachos desde 1925, abandonaron el palacio empaquetados en cuatro se contenedores rumbo a Barcelona. Lo último en salir fue una espectacular araña de cristal de Murano.

Marivent quedó desnudo, aunque por poco tiempo. Patrimonio Nacional no tardó mucho en sustituir las piezas retiradas por orden judicial por otras, que completaban una nueva decoración del Palacio de Marivent. Y desde entonces y a lo largo de estas más de cuatro décadas como casa de veraneo de los Reyes, este lugar ha sido testigo silencioso de visitas tan destacadas como la de Carlos y Diana de Gales; los emperadores de Japón, Akihito y Michiko; Bill y Hillary Clinton o Mijail Gorbachov.

1975

Hoy, contra viento y marea, divorcios (el de los Duques de Lugo), abdicación (la de Juan Carlos I), escándalos financieros (léase Caso Nóos) y ausencias (la reina emérita Sofía es la única que se mantiene fiel a la cita mallorquina mientras que Felipe VI y Letizia apenas se quedan dos semanas), el palacio de Marivent sigue siendo, aunque un poco menos, la residencia estival de los borbones y el escenario obligado para el posado nuestro de cada verano de la Familia Real. Se repetirá hasta que ellos quieran. Pero Marivent siempre seguirá ahí.


  
La cuarta parte de Madrid es un coto privado de la Casa Real: El Pardo, 16.000 hectáreas cerradas al público.

Una valla de 66 kilómetros cerca más de 160 kilómetros cuadrados de la capital, un espacio natural de gran riqueza medioambiental para uso exclusivo de la Corona sin que apenas haya debate sobre su apertura a la ciudadanía.

Guillermo Hormigo
17 de febrero de 2023 

¿Qué pasaría si una valla prohibiera el acceso a más de la mitad de los distritos de Madrid?

 Que no estuviese permitida la entrada a Tetuán, Chamberí, Centro, Arganzuela o Retiro. Tampoco a Moratalaz, Puente de Vallecas, Usera, Carabanchel, Villaverde y Villa de Vallecas. Una extensión similar a la suma de las zonas anteriores está restringida para madrileños y visitantes desde hace tres siglos. Se trata del Monte de El Pardo, pulmón verde de la capital con más de 16.000 hectáreas de bosque mediterráneo. 160 kilómetros cuadrados que suponen el 26,4% del territorio de la capital. Un tesoro medioambiental rodeado por una cerca de más de 66 kilómetros y férreamente controlado por Patrimonio Nacional al tratarse de una posesión ligada a la Corona.
Este espacio natural cuenta solo con 900 hectáreas de acceso libre. Corresponden fundamentalmente a los núcleos residenciales de El Pardo y Mingorrubio. El resto del terreno –más de 15.000 hectáreas– es de uso exclusivo de la familia real: un privilegio que tiene su origen en el inmenso cazadero real que instauró Enrique III de Castilla en el siglo XV. La riqueza de su fauna explica esta decisión en un momento en el que Madrid no era un enclave tan primordial. Que la ciudad se convirtiese después en capital es uno de los motivos por los cuales fue ganando en importancia y perdiendo en accesibilidad. Carlos I mandó edificar el Palacio de El Pardo, que sí es visitable, en el siglo XVI.
Fernando VI ordenó edificar el muro que cercó El Pardo en 1750, aislando definitivamente la zona. Posteriormente, Carlos III la reformó de la mano de su arquitecto de referencia, Francesco Sabatini. La Monarquía disponía así a su antojo de un paraíso natural a ocho kilómetros de la Puerta del Sol, mucho antes de que Franco convirtiese el Palacio en su residencia oficial y de que Madrid anexionase El Pardo a su término municipal en 1951. El rey emérito recuperó el Palacio de la Zarzuela, situado en medio del enclave vallado, como residencia real en 1962 y lo mantuvo con la llegada de la democracia. Pese a que la oficial sigue siendo el Palacio Real, tanto Juan Carlos I como Felipe VI han preferido el aislamiento de un área vetada a la ciudadanía.
Una restricción que con el paso de las décadas ha ido levantándose de otros puntos de la ciudad con un origen vinculado a la monarquía. Edificado en 1630, El Retiro no permitió la entrada al público hasta 1767, bajo el reinado de Carlos III. En 1868 se convirtió en parque urbano dependiente del Ayuntamiento de Madrid. Más tiempo tuvo que pasar en el caso de la Casa de Campo. Inaugurada en 1561, no quedó constituida como espacio público hasta 1931, después de la instauración de la Segunda República. Ni siquiera en esta etapa se abrió El Pardo: se incorporó al Patrimonio de la República y se destinó a uso residencial de su Presidente (Azaña se convertiría en un gran valedor de la preservación natural del enclave) o al alojamiento de jefes de estado extranjeros.

Los dominios de la Corona ante la “opacidad” de Patrimonio Nacional.

Las posesiones de la familia real en el Monte van más allá de Palacios como El Pardo, la Zarzuela o La Quinta del Duque de Arco. Incluyen 39 casas forestales mantenidas con fondos públicos a través de Patrimonio Nacional. Aunque ningún inmueble ha despertado tanta controversia como la finca La Angorrilla. En ella se habrían instalado Juan Carlos y Corinna Larsen después de que el edificio fuese reformado (se colocó incluso una piscina) en una obra presupuestada en dos millones de euros, un coste que según informó la revista Lecturas asumió íntegramente Patrimonio Nacional.
Hace falta mayor transparencia y que la gestión de El Pardo pase a ser compartida con otras administraciones. Patrimonio Nacional es un órgano completamente opaco
María Ángeles Nieto — Coordinadora de Ecologistas en Acción en la Comunidad de Madrid
Esta actuación puso en alerta a Ecologistas en Acción, que denuncia la “enorme falta de transparencia” en la administración de El Pardo. María Ángeles Nieto, coordinadora de la organización en la Comunidad de Madrid, explica en declaraciones a Somos Madrid que la construcción “vulnera el Plan de Protección Medioambiental del Monte de El Pardo”, que prohíbe edificar o abrir nuevos accesos en la zona donde se ejecutaron los trabajos.

Nieto insiste en que la mayor preocupación sobre este entorno es la falta de información sobre su conservación: 
“Hace falta mayor transparencia y que la gestión pase a ser por lo menos compartida con otras administraciones, como la consejería de Medio Ambiente o el Ayuntamiento de Madrid”. 
El consistorio madrileño cataloga el número de árboles de toda la ciudad en su base de datos, incluida Casa de Campo, con la única excepción de El Pardo. Así, tacha a Patrimonio Nacional de “un órgano completamente opaco que no facilita información”. La entidad no ha respondido a ninguna de las solicitudes efectuadas por este medio para que aportasen su punto de vista sobre este tema.

El Plan de Protección Medioambiental del Monte de El Pardo que coordina Patrimonio Nacional puede consultarse en el BOE. No obstante, Nieto matiza que “debería actualizarse e informarse de sus revisiones”, ya que data de 1997. Desde Ecologistas han denunciado en los últimos años vertidos en Mingorrubio, saturación de lodos en el embalse de El Pardo o podas indiscriminadas en el encinar. El problema, dice esta activista medioambiental, es la falta de datos y accesibilidad para comprobar que los problemas se han solucionado.
Pone como ejemplo de opacidad el Plan Forestal de la Comunidad de Madrid para el periodo 2000-2019, en cuyo escrito se especifica la imposibilidad de aportar datos de El Pardo “porque no se han facilitado”. Critica además que “no hay cifras sobre la gestión cinegética” cuando la caza ha sido tradicionalmente una de las actividades principales en este bosque de gran riqueza animal.

Abrir El Pardo, una reivindicación histórica.

“La función de El Pardo no puede ser la misma en nuestros días que en 1712 o en 1940”, reclamaba el ecólogo y pionero en el movimiento ecologista español Fernando González Bernáldez. Lo hacía a través de una tribuna publicada en El País en 1981 titulada El Monte de El Pardo, parque nacional. Dada su diversidad de fauna y flora, la conversión del paraje en un parque regional o nacional sería precisamente la fórmula más lógica para garantizar su sostenibilidad en caso de retirarse el vallado y permitirse una entrada libre.
En la Comunidad de Madrid ya existen quince espacios naturales protegidos donde se desarrollan importantes actividades científicas, de preservación o pedagógicas. Para María Ángeles Nieto, lo más lógico sería su inclusión dentro de los límites del Parque Regional de la Cuenca alta del Manzanares:
“Ya antes de su declaración en 1985 hubo propuestas en las que se incluía en él a El Pardo. La excusa para no hacerlo es que se iba a elaborar un plan de protección independiente, ese del que ahora no hay apenas seguimiento”.

Mapa de los espacios naturales protegidos en la Comunidad de Madrid. CAM



Esta reclamación ha continuado en el tiempo, aunque en pleno 2023 no se ha producido un verdadero debate político sobre su apertura. El mayor movimiento al respecto tuvo lugar en 2019, cuando Más Madrid planteó a través de un comunicado la incorporación del Monte de El Pardo a la red de parques nacionales:
 “La parte de este espacio cerrada al público podría ser accesible mediante visitas guiadas, un recurso de educación ambiental de primera magnitud”.
 Alejandro Sánchez, diputado de EQUO en la Asamblea de Madrid, cuestionó entonces la utilización actual de esa superficie: 
“Los reyes no necesitan 16.000 hectáreas para su uso exclusivo. El Pardo sería un lugar idóneo para llevar a cabo un programa de recuperación del lince ibérico”.
González Bernáldez exigía ya en su artículo una modificación en los usos de El Pardo que no se ha producido 42 años después. Destacaba asimismo la característica “insólita” en una capital europea de disponer de tal arbolada a sus puertas. E igualmente “insólito” le parecía mantenerla desconocida para los madrileños y no apostar por usos sociales o educativos:
 
“Uno de los casos más llamativos de privación de disfrute del propio patrimonio cultural de los ciudadanos de un Estado moderno”.

Este importante investigador cita un exhaustivo estudio, de gran vigencia pese a datar de 1975, sobre el origen y las consecuencias de dicha privación. Elaborado por Manuel Valenzuela Rubio, catedrático de Geografía Humana en la Universidad Autónoma de Madrid, este análisis remarca que “en pocos sectores de la región urbana madrileña podrá hallarse una mayor dependencia entre realidad geográfica y poder político”.
Valenzuela Rubio destierra cualquier motivación excepcional que justifique cómo o por qué El Pardo se convirtió en un enorme coto de caza para la realeza: 
“La base jurídica del uso privativo que los reyes de España tuvieron sobre esta importante masa arbórea arranca de la condición de propiedad de la Corona que pesaba sobre todos los montes y baldíos no expresamente asignados a individuos particulares o para el uso de los pueblos”
Es decir, se apropiaron de este gran territorio porque no tenía ningún dueño reconocido.
El autor detalla como el terreno fue acrecentándose con el paso de los siglos. Sobresale el caso del Monte de Viñuelas, bajo administración de Paracuellos hasta su anexión por bula papal durante el reinado de Carlos I. No obstante, en la actualidad se inscribe en el Parque Regional de la Cuenca alta del Manzanares, así que su gestión corre a cargo de la Comunidad de Madrid.

Temor ante el posible “deterioro” por un uso lúdico.


El Pardo es uno de los enclaves naturales con mayor biodiversidad animal y vegetal en la Comunidad de Madrid. Ayuntamiento de Madrid

La coordinadora madrileña de Ecologistas en Acción se muestra más cauta en cuanto a la apertura completa de El Pardo: 
“Al estar tan cerca de Madrid, podría provocar un deterioro muy rápido”.
 Según Nieto, “requeriría un plan de uso y unas diligencias muy importantes para mantener sus valores”.

Desde la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio, en respuesta a las preguntas de este diario, avisan: 
Si la Sierra de Guadarrama, siendo tan amplia y estando más lejos, sufre un uso intensivo, hay que suponer que El Pardo, menos extenso y más cercano, lo sufriría mucho más”. 
Argumentan que “la defensa de un bien superior impone su cierre a la ciudadanía” ya que “no es fácil la convivencia entre millones de madrileños y los corzos, jabalíes y venados que lo pueblan”.
En esta agrupación por la defensa del patrimonio artístico, histórico y natural de Madrid opinan que las visitas deben restringirse “a aquellos especialistas que pueden obtener resultados científicos de gran valor, frente al simple disfrute lúdico del usuario medio”. Ahora bien, Nieto denuncia que tampoco se permite la entrada de agentes forestales y arremete contra las trabas que se ponen incluso a investigadores:
“Los permisos son extremadamente difíciles de conseguir y muy limitados”.


  
Comarcas de la Comunidad de Madrid según la Guía de Turismo Rural y Activo (los municipios del área metropolitana no se incluyen en ninguna).


179 municipios de la Comunidad de Madrid

Municipios.

La Comunidad de Madrid se organiza territorialmente en 179 municipios​ y en 784​ entidades singulares de población. Posee el 2,2 % de los municipios totales que integran el territorio español (8125). Es la vigésimo tercera provincia española en número de ayuntamientos y se sitúa ligeramente por encima de la media, cifrada en 162 municipios por provincia (Burgos cuenta con el mayor número de términos municipales con 371 ayuntamientos, y Las Palmas es la provincia que tiene menos con 34).
La superficie media de los municipios madrileños es de 44,8 km², un promedio bajo el que se esconden grandes oscilaciones. 

El más extenso de todos ellos es Madrid, ayuntamiento que anexionó, entre 1948 y 1954, los municipios limítrofes de Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Barajas, El Pardo, Hortaleza, Canillas, Canillejas, Vicálvaro, Vallecas, Villaverde, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo y Aravaca, convertidos hoy en distritos o barrios.

Los cinco términos municipales más grandes son Madrid, con 605,8 km²; Aranjuez, con 189,1 km²; Colmenar Viejo, con 182,6 km²; Rascafría, con 150,3 km²; y Manzanares el Real, con 128,4 km². Los de menor superficie son Casarrubuelos, con 5,3 km²; La Serna del Monte, con 5,4 km²; Pelayos de la Presa, con 7,6 km²; Madarcos, con 8,5 km²; y Torrejón de la Calzada, con 9,0 km².

Demografía.

La gran mayoría de la población de la comunidad autónoma se concentra en la capital y en sus alrededores, que conforman el área metropolitana más importante de España, donde reside aproximadamente el 90 % de los habitantes de la Comunidad de Madrid. A medida que aumenta la distancia de la capital, más se reducen las cifras demográficas, principalmente en lo que respecta al norte y al suroeste de la región.
Además de su realidad metropolitana, la Comunidad de Madrid ofrece el fuerte contraste de zonas despobladas, con un marcado carácter rural. Prueba de ello son las cifras demográficas de La Acebeda (62), Madarcos (63), Robregordo (70), La Hiruela (75), Puebla de la Sierra (84) y Somosierra (87), los seis municipios menos poblados de la región.
La provincia de Madrid es la 4.ª en que existe un mayor porcentaje de habitantes concentrados en su capital (49 %, frente al 31,85 % del conjunto de España).

Gentilicio.

El gentilicio común de los habitantes de Madrid es madrileño. Existe una variante cultista, matritense, derivada del topónimo latino y de su gentilicio matritensis, y que no se aplica comúnmente a las personas. Además, históricamente, los habitantes de Madrid han sido también apodados gatos debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI, a finales del siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que treparon las tropas castellanas. Otras leyendas señalan, en cambio, que este apelativo de gatos les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.

Geografía.

La comunidad autónoma tiene una superficie de 8021,80 km². Sus límites describen un triángulo equilátero aproximado, en el que su base está en la linde con la provincia de Toledo, al sur, y su vértice superior en el puerto de Somosierra, al norte. 
El término municipal de Aranjuez rompe esta forma triangular, a modo de apéndice que se adentra en la provincia de Toledo. Fuera de ese triángulo, rodeada por las provincias de Ávila y Segovia, se encuentra la Dehesa de la Cepeda, enclave que pertenece al municipio madrileño de Santa María de la Alameda. La región está situada en el centro de la Meseta Central, en la parte septentrional de la Submeseta Sur, entre el Sistema Central (al norte y noroeste) y el río Tajo (al sur y sureste). Limita al norte y al oeste con Castilla y León (provincias de Segovia y Ávila) y al este y al sur con Castilla-La Mancha (provincias de Toledo, Guadalajara y Cuenca). 
Existe un diminuto enclave conocido como Los Barrancos y La Canaleja, perteneciente al municipio de Torrejón del Rey (provincia de Guadalajara) que aunque se encuentra geográficamente dentro de la Comunidad de Madrid no pertenece a la región.


  
Vivencias. 


  
Las memorias del cartero más antiguo de Chile: David tiene 81 años y entregó su primera carta en 1963.


  
Tras 61 años de trabajo, el cartero David Reyes asegura que no planea retirarse hasta el final de sus días. Aquí comparte su historia: desde repartir cartas a los mundialistas del 62 y a una ministra de Estado en la actualidad, hasta reflexionar sobre el orgullo de un oficio que resiste la extinción y la realidad de los jubilados que siguen trabajando.
 “Correos es mi vida, ser cartero me hace feliz. Yo sigo trabajando porque quiero, pero muchos no tienen otra opción porque sus jubilaciones no alcanzan. Eso no debería pasar; es chocante”, dice.



Por Sebastián Palma
21 de Diciembre de 2024

Cada día era una maldita cosa nueva, Charles Bukowski, Cartero 

La Villa Olímpica ya estaba en plena construcción cuando Chile fue seleccionado como sede del Mundial de 1962. Las autoridades de la época, lideradas por el presidente Jorge Alessandri Rodríguez, vieron en este proyecto habitacional una oportunidad para albergar a las delegaciones internacionales y a los turistas que llegarían al país, aprovechando su cercanía con el Estadio Nacional. Sin embargo, el plan original no se concretó. Cuando comenzó el evento deportivo, en mayo del 62, las viviendas de Ñuñoa aún estaban inconclusas. El famoso lema “No tenemos nada y lo queremos todo” no era solo una frase al voleo.

Finalmente, el conjunto fue inaugurado en septiembre, tres meses después de que el Mundial terminara. Pese al retraso, la Villa Olímpica terminó vinculándose al torneo, al menos para los jugadores chilenos. Alessandri Rodríguez premió al plantel nacional, que obtuvo el histórico tercer lugar, con 27 departamentos, 24 de ellos en el conjunto residencial. El defensa Humberto “Chita” Cruz, por ejemplo, obtuvo el departamento número 12, ubicado en el primer piso. 
Mientras los mundialistas comenzaban una nueva etapa de sus vidas en la Villa Olímpica, un joven cartero de apenas 20 años iniciaba su carrera en el Servicio de Correos y Telégrafos, rebautizado como CorreosChile en 1981. Las primeras calles de sus repartos fueron precisamente las que rodeaban la Villa Olímpica: las avenidas Grecia, Marathón y Lo Encalada. También las calles Pericles, Aristóteles y Platón, por mencionar algunas. 

El encuentro entre el joven cartero, llamado David Reyes, y parte de los seleccionados que se quedaron a vivir en la villa fue inminente y uno de los primeros recuerdos del empleado en la empresa postal.  
Estaban todos los mundialistas, era como repartirle las cartas a Vidal y a Sánchez hoy en día. Repartir a los ídolos de uno, era una gran cosa. Eran muy buena onda, siempre amables. Esta pega es así, para que uno vaya conociendo”, comenta David Reyes Farías, vecino de La Cisterna, hijo de un matarife y una dueña de casa, padre de cuatro hijos y cartero de profesión.
Y de conocer gente por su trabajo, claro que lo ha hecho. A lo largo de sus 61 años siendo cartero, entregó cartas a vecinos en Renca, memos a políticos y militares en dictadura, como a Jovino Novoa y a Sergio Arellano Stark, y otras cartas a altas autoridades en democracia, a la más reciente de ellas, la ministra del Trabajo Jeanette Jara, con quien mantiene una cercana relación.
Con todos ellos, futbolistas, senadores, militares de la dictadura que lideraron caravanas de la muerte, demócratas ministros de Estado, vecinos corrientes o conserjes de edificio, David mantuvo o mantiene una relación cordial. 

Algo a lo que él llama ser un señor cartero. 

David, el señor cartero.

David Reyes Farías, el cartero más longevo de Chile y, probablemente, uno de los más antiguos del mundo, nació el 1 de mayo de 1943, el Día del Trabajador. No podía ser de otra manera. 
Su infancia y juventud transcurrieron en Santiago, donde estudió en el emblemático Colegio Manuel Barros Borgoño. Desde los años 50, este establecimiento comenzó a ser conocido como la “Universidad del Matadero”, tanto por su excelencia académica como por su ubicación en la calle San Diego, cerca del antiguo matadero del Barrio Franklin.
Aunque su educación le permitió soñar con diversas profesiones, David siempre supo que quería ser cartero. Su fascinación nació al conocer al mensajero de su padre, un hombre elegante que recorría la ciudad en traje y sombrero, llevando correspondencia.
 “Se llamaba Luis Pérez Opazo, ‘el gaucho’. Que en paz descanse; falleció a los 102 años”, recuerda David con admiración.
Tras completar el servicio militar a los 19 años, David pidió ayuda al amigo de su padre para ingresar al Servicio de Correos y Telégrafos. Gracias a esa recomendación, fue aceptado en 1963 y desde entonces nunca ha dejado de repartir cartas.
La vida de un cartero en los años 60 era muy distinta a la de hoy. En lugar del uniforme rojo deportivo que caracteriza a los carteros de CorreosChile en 2024, David recibía dos trajes al año como parte de su equipamiento. En sus primeros días en el servicio, todavía quedaban mensajeros que repartían correspondencia a caballo, y algunos incluso llevaban pistolas en el cinturón, listos para defender las cartas -como en un western– si era necesario.


Las herramientas de trabajo también eran rudimentarias. No existían mochilas ni carritos; la correspondencia se transportaba en pesados bolsos de cuero que, con el tiempo, dejaban a los carteros con un hombro más bajo que el otro.
 “El trabajo no era poca cosa. Recuerdo que en la Villa Olímpica me asignaron una ruta muy demandante, con edificios sin ascensor. Un día, mi jefe me dijo que si seguía allí me iba a fundir”, cuenta David.
 Por eso fue trasladado a Renca, donde continuó su labor.

El cambio le costó, entendió entonces que una modificación de ruta, era como un cambio de familia, en la Villa Olímpica, por ejemplo, un grupo de vecinos se organizó para ayudar a costear un viaje deportivo del primer hijo de David, un recuerdo que lo acompaña hasta hoy.

Otro recuerdo de esos años fue una carta al director que la junta de vecinos de la Villa Olímpica envió al diario Las Últimas Noticias en 1980: 
“Nosotros tenemos un cartero de lujo. Me refiero a David Reyes, que está a cargo entregarnos la correspondencia en nuestros domicilios. Es un funcionario cumplidor de su deber; honrado, respetuoso y de excelente carácter; siempre llega a dejarnos las cartas con su cara llena de risa: es cariñoso con los niños y con todo el mundo”, escribieron en la misiva.
Pese a lo duro del cambio, David poco a poco se fue acostumbrando a su nueva ruta en Renca. La mayor parte de la correspondencia las repartía sobre una bicicleta en casas y pequeños almacenes. Luego tuvo que hacer varios duelos más. Dejó Renca y se instaló en San Pablo, desde entonces no dejó el centro donde se desempeñan la mayoría de los carteros con mayor experiencia en Santiago.
Hoy, ubicado en la oficina de correos en la calle San Martín, David Reyes tiene a cargo repartir las cartas en las calles Huérfanos, Amunategui y Compañía de Jesús, entre otras del casco histórico. 
Las recorre a pie con un carrito español dispuesto por CorreosChile. Camina rápido y escurridizo por el centro. La ruta tiene sus trampas, pero él la sabe esquivar, acorta el camino cruzando estacionamientos, galerías y halls de edificios que tienen entradas por dos calles. Conoce su ruta a ciegas, con la consiguiente facilidad para entregar las cartas en diferentes pisos de instituciones de gobierno, buffets de abogados y empresas privadas.
“Me gusta mucho lo que hago, principalmente por cómo me trata la gente. Me encanta repartir con alegría, tirando la talla y alegrando. Esa es mi vida. Correos es mi vida. Ser cartero me hace feliz(…) Yo sigo trabajando porque quiero, pero muchos no tienen otra opción porque sus jubilaciones no alcanzan. Eso no debería pasar; es chocante”, analiza David.
—¿Qué es lo que rescata de ser cartero?

—Nosotros somos jueces en el momento de la entrega de la correspondencia, casi como ministros de fe en el sentido de la confianza de llevar un mensaje(…) Hay un dicho que yo tengo: contra viento, lluvia y marea el cartero igual va a la pelea. Si llueve igual vamos a repartir, tenemos equipos de agua ahora, nos ponemos un plástico y vamos a repartir y punto. Se acabó. 


Los nuevos tiempos.

Hoy, en CorreosChile, trabajan más de 2.100 carteros que entregan más de 10 millones de cartas y envíos al mes. De ellos, 900 tienen más de 60 años.

“Los carteros de mayor antigüedad representan la esencia de CorreosChile. Son quienes transmiten a las generaciones jóvenes el compromiso que nos define como empresa, así como nuestro rol estratégico y social. No solo encarnan dedicación y profesionalismo, sino que también han sido testigos y protagonistas de nuestra transformación a lo largo de los años”, señalan desde la empresa.
David Reyes, el cartero más antiguo de Chile, encarna ese espíritu. Con más de seis décadas de trayectoria, ha sido testigo del cambio desde los días en que las cartas llegaban a través de carteros-jinetes, hasta el auge del comercio electrónico. CorreosChile lo describe como “un ejemplo del propósito y la vocación que nos guían. Su trayectoria refleja pasión por su trabajo, conexión con la comunidad y un espíritu colaborativo que inspira a sus compañeros”.

David se despierta cada día a las 5 de la mañana y, puntualmente, toma el primer tren de la línea 2 del metro 45 minutos después. Antes de las 7, ya está bajando en la estación La Moneda. Desde allí camina hacia su oficina para organizar la correspondencia. A las 8, con su bolso en mano, comienza el reparto por la ciudad. Cerca del mediodía regresa al centro de correos para cerrar su jornada.


En sus recorridos, saluda a kiosqueros, oficinistas y guardias, esquivando con destreza a los perros que parecen tener una fijación especial con los carteros. Él mismo fue mordido por uno y asegura que sus colegas ciclistas no han corrido con mejor suerte y que algunos incluso quedaron con cicatrices.
David también tiene un set de piropos especiales para secretarias y recepcionistas, a quienes saluda con la misma galantería que usaba en sus años mozos. Y es que no siempre fue solo cartero: antes de la dictadura, boxeó en el Club México y brilló como bailarín de rock and roll en el teatro Humoresque. Allí, en noches de varieté, compartía escenario con vedettes, humoristas y orquestas que daban vida a la bohemia santiaguina, rivalizando con clásicos como el Bim Bam Bum y el Picaresque. Durante el día repartía cartas y de noche movía las caderas como un Elvis chileno.

Su pasión por el baile volvió a escena en 2015, cuando Chilevisión lo seleccionó para el programa La Fiesta de Chile. Participó junto a una compañera de CorreosChile, mucho más joven y que ya jubiló.
 “David Reyes tiene 72 años y un certificado que acredita que es el cartero más antiguo de Chile, Sudamérica y el mundo”, lo presentó Rafael Araneda en el programa.
Hoy, a sus 81 años, David sigue bailando, lo hace en eventos organizados por la empresa. También ocupa un cargo administrativo en la mutual de trabajadores de CorreosChile, donde fue director. Ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo una reciente condecoración por parte de la Central Unitaria de Trabajadores, en un acto que contó con la presencia de la ministra Jara.

Mientras enumera estos logros, su compañero Juan Cáceres, de 58 años, lo interrumpe con una sonrisa. 
“Lo conozco desde que tenía siete años, porque mi papá, que también era cartero, fue compañero de David en los años 60. Mi papá trabajó 45 años y ya falleció. De esa generación, casi nadie queda. David es el más antiguo del mundo, un honor estar con él. Es un excelente trabajador, buena persona y, aunque tiene carácter fuerte, es un siete. Siempre me ha ayudado”, comenta con admiración.

David recuerda con nostalgia a los compañeros que ya partieron: 
He despedido al 90%. Ahora quedan muy pocos, como Osvaldo, que tiene 91 años; el señor Arellano, que va por los 90; el Pancho Celedón, con 82; y Juan Ramírez, que tiene 85 y fue jugador de Colo-Colo. Ellos están jubilados y enfermos. Es triste, pero así es la vida”.


Entre sus recuerdos intenta proyectar cuántas cartas entregó en su vida. Hacer el cálculo es imposible, pero se puede referenciar conservadoramente, el día de la conversación Juan entregó 500 cartas, una cifra muy inferior a cuando el correo estaba en auge. Si esa cifra se multiplica por los 61 años que trabajó, y se restan los fines de semana y días de vacaciones da un total de más de 9 millones de cartas entregadas. 
A David no le sorprende ni exalta la cifra. Ser el puente entre dos personas que se quieren comunicar es su trabajo, lo que lo hace feliz:

 “No somos cualquiera, ‘si alguien me dice yo soy abogado, bueno, yo soy un cartero’, le respondo. Si tuviera que nacer de nuevo, elegiría ser cartero nuevamente, me siento orgulloso de serlo”.  



 
Los baby boomers


  
Donald Trump, es la persona de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos, es miembro de esta generación.

La generación Baby boomers, es la generación en la historia de los Estados unidos mas afortunada, nacieron y vivieron en la  edad de oro del capitalismo, prácticamente tres décadas de crecimiento económico y pleno empleo sin precedente en la historia, con un gran desarrollo de las artes, la ciencias y tecnología. Los Estados Unidos se convirtió en la primera potencia militar, cultural, económica, y tecnológica del mundo, concentraba la mayor parte de la capacidad manufacturera mundial, así como también los mayores esfuerzos en investigación y desarrollo tecnológico; El American way of life o "forma de vida de América" fue imitado y expandió como ideal vida por el resto del mundo.

Etimología y definición. 

El término baby boom se refiere a un aumento notable de la tasa de natalidad. El aumento de la población posterior a la Segunda Guerra Mundial fue descrito como un boom por varios periodistas, entre ellos Sylvia F. Porter en una columna de la edición del 4 de mayo de 1951 del New York Post, basada en el aumento de casi 2.36 millones de personas de la población de EE. UU. en 1950.

Los baby boomers esta definido como la cohorte demográfica que sigue a la generación silenciosa y que precede a la generación X. La generación se define generalmente como las personas nacidas entre los años 1946 y 1964, durante la explosión de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial.​ Las fechas, el contexto demográfico y los identificadores culturales pueden variar según demógrafos.​ 

Estados Unidos.

En Estados Unidos, la generación puede ser segmentada en dos cohortes ampliamente definidas: los Leading-Edge Baby Boomers son individuos nacidos entre 1946 y 1955, aquellos que alcanzaron la mayoría de edad durante la época de la guerra de Vietnam. Este grupo representa un poco más de la mitad de la generación, o aproximadamente treinta y ocho millones de personas de todas las razas. 
La otra mitad de la generación, llamada Late Boomers o Trailing-Edge Boomers, nació entre 1956 y 1964. Esta segunda cohorte incluye alrededor de 37 millones de individuos, según Live Births by Age and Mother and Race, 1933-98, publicado por Centers for Disease Control's National Center for Health Statistics.

  
Características.

Como menores edad.

En Estados Unidos, los baby boomers fueron la primera generación que creció con la televisión en forma masiva. Muchos miembros de esta cohorte demográfica vivieron en los suburbios recién construidos después de la Segunda Guerra Mundial,  disfrutaron las autopistas, los Moll y una "vida suburbana" en una prosperidad que no tuvieron sus padres, tampoco tuvieron las experiencias negativas de la Gran Depresión y  la guerra.

Como adolescentes y jóvenes.

En los decenios de 1960 y 1970, los baby boomers descubrieron que la música que escuchaban y/o producían, sobre todo la música rock (un derivado del rock and roll de la época de la generación silenciosa), era otra expresión de su identidad generacional. Los transistores eran dispositivos música personales que permitían a los adolescentes de la generación de la posguerra escuchar a The Beatles, el sonido Motown, el rock psicodélico, el rock progresivo, la música disco, el punk rock inicial y otras tendencias y artistas musicales.
Los boomers crecieron en una época de dramáticos cambios sociales, que marcó a la generación con una fuerte división cultural, entre los defensores del cambio de tendencia izquierdista y los individuos más conservadores. Los analistas creen que esta división se ha manifestado políticamente desde la época de la guerra de Vietnam hasta la actualidad,​ definiendo en cierta medida el dividido panorama político del país.​ 
Los primeros años de la explosión demográfica se asocian a menudo con la contracultura del decenio de 1960, los últimos años del movimiento por los derechos civiles y la segunda ola del feminismo del decenio de 1970. 
Por el contrario, muchos de esta generación se inclinaron por direcciones moderadas a conservadoras opuestas a la contracultura, especialmente los que hacían carreras profesionales en las Fuerzas Armadas, la justicia, los negocios y la política del Partido Republicano.

Los primeros boomers vivieron acontecimientos de los tumultuosos años sesenta como la Beatlemanía, Woodstock, organizándose contra la guerra de Vietnam o luchando en ella, y el alunizaje del Apolo 11, mientras que los últimos boomers (también conocidos como la generación Jones) alcanzaron la mayoría de edad en la era del malestar de los años setenta con acontecimientos como el escándalo Watergate, la recesión de 1973–1975, la crisis del petróleo de 1973, el Bicentenario de los Estados Unidos y la crisis de los rehenes en Irán.

Políticamente, los primeros boomers en Estados Unidos tienden a ser demócratas, mientras que los últimos boomers tienden a ser republicanos.​
Al tiempo que The Population Bomb de Paul Erlich (1968) llegaba a las estanterías, los movimientos feministas se extendieron por todo el mundo occidental. A medida que el acceso a la educación mejoraba y la anticoncepción se hacía más fácil de conseguir, las mujeres de los años 70 y 80 se mostraron mucho más dispuestas a retrasar o evitar el matrimonio y a reducir el número de hijos que tenían, si es que tenían alguno. 
Esta evolución allanó el camino para el fenómeno del envejecimiento de la población observado en muchos países del mundo a principios del siglo XXI.
En la década del 80, los  Baby Boom vivieron la revolución conservadora de Reagan y última etapa de Guerra Fría, y debilitamiento y la crisis terminal del sistema del socialismo real, en  Europa Oriental y URSS. Las reformas económicas en China, y comienzo de crecimiento como potencia mundial.

En la mediana edad

La generación del  Baby Boom, llegaron a mediada edad, en los años 1991 al 2009.  Tuvieron la vivencia  del colapso soviético, fin de la Guerra Fría y de la división del mundo en bloques ideológicos, y que los Estados Unidos se convirtió en la  única superpotencia. 
Observaron que Europa algunos países como Checoslovaquia, Yugoslavia y la propia Unión Soviética se desintegraron. En el caso yugoslavo se produjeron enfrentamientos violentos debido a los nacionalismos que provocaron las llamadas «guerras yugoslavas» durante todo el decenio. Por otro lado vieron proceso de la integración de la Unión Europea, y el nacimiento de la nueva moneda europea, El Euro.
En la década del  1990 estalla la guerra del Golfo. Esta guerra inicia cuando Irak bajo el mandato de Saddam Hussein invade Kuwait y lo anexiona a su territorio, el jefe de Estado kuwaití pide ayuda a Estados Unidos y a la comunidad internacional y como respuesta a la ayuda en 1991 Estados Unidos con una amplia coalición internacional bajo apoyo de las Naciones Unidas invade y libera Kuwait bajo la denominada Operación Tormenta del Desierto y gana la guerra a Irak quedando este último país inmerso en una gran crisis y afectado con sanciones internacionales.

Los boomers tuvieron la vivencia del auge de nuevas tecnologías, como la televisión por cable, la telefonía móvil (analógica y posteriormente digital), y de Internet. En la TV aparecen los primeros realities televisivos.
El fin de la década coincide con la explosión de la burbuja de las punto-com, que se infló entre los años 1997-2000 y estalló en el año 2000, llevando a la quiebra a numerosas empresas tecnológicas en los países más desarrollados.

Los boomers en el decenio de los años 2000 estuvo marcado por la guerra contra el terrorismo declarada por los Estados Unidos (bajo el mandato de George W. Bush) tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y El Pentágono. 
En ese contexto tuvieron lugar los conflictos bélicos en Afganistán (2001-2021) e Irak (desde 2003) que provocaron, respectivamente, el derrocamiento del régimen Talibán y el de Saddam Hussein. 
Los boomers tuvieron la vivencia de la primera presidencia estadounidense de un afroamericano Barack Obama, o la mayor ampliación de la historia de la Unión Europea (1 de mayo de 2004).
Los boomers en el punto de vista social es también la década en la que la implantación masiva de internet y los teléfonos móviles cambian las relaciones sociales para siempre. Las llamadas "redes sociales" inician su "auge" a finales de la década, modificando a lo largo de la siguiente de forma vertiginosa las formas y las relaciones sociales en todo el planeta.
Los boomers vivieron el inicio de la crisis financiera y bursátil mundial iniciada en los EE. UU. en 2008 y ocasionada por las denominadas hipotecas subprime. Dicha crisis acabó afectando al tejido económico mundial y convirtiéndose en el acontecimiento más importante del último tercio de la década y que condicionará la siguiente.


  
En la jubilación

Entre los años 2011 al 2029, comenzó el proceso de jubilación de esta generación.  

A partir de 1998 se informó de que, como generación, los boomers habían tendido a evitar los debates y la planificación a largo plazo de su defunción.​ Sin embargo, desde 1998 o antes, ha habido un diálogo creciente sobre cómo manejar el envejecimiento y las cuestiones del fin de la vida a medida que la generación envejece.
En particular, varios analistas han argumentado que los baby boomers se encuentran en un estado de negación respecto a su propio envejecimiento y muerte y están dejando una carga económica indebida a sus hijos para su jubilación y cuidado. De acuerdo con las encuestas de 2011 de Associated Press y LifeGoesStrong.com:
  • El 60 % perdió valor en las inversiones debido a la crisis económica.
  • El 42 % está retrasando la jubilación.
  • El 25 % afirma que nunca se jubilará (sigue trabajando).
La gente a menudo da por sentado que cada generación estará mejor que la anterior. Cuando la generación X apareció justo después de los boomers, sería la primera generación que disfrutaría de una calidad de vida inferior a la de la generación anterior.
La cantidad de baby boomers puede poner a prueba a Medicare. Según la American Medical Student Association, la población de personas mayores de sesenta y cinco años aumentará en un 73 % entre 2010 y 2030, lo que significa que uno de cada cinco estadounidenses será anciano.
En 2019, la plataforma publicitaria Criteo realizó una encuesta entre mil consumidores estadounidenses que demostró que los baby boomers son menos propensos que los milénicos a comprar alimentos en línea. De los baby boomers encuestados, el 30 % dijo que usaban algún tipo de servicio de entrega de alimentos en línea.


  
Opiniones políticas y participación

En Estados Unidos, especialmente desde la década de 1970, los votantes de la clase trabajadora, que anteriormente habían constituido la columna vertebral del apoyo al New Deal introducido por el presidente Franklin D. Roosevelt, se han ido alejando del Partido Demócrata de tendencia izquierdista en favor del Partido Republicano de tendencia derechista.​ 
A partir de la década de 1980, los boomers se volvieron más conservadores, muchos de ellos lamentando los cambios culturales que trajeron en su juventud.
Los baby boomers se convirtieron en el mayor grupo demográfico de votantes a principios de los 80 y ayudaron a elegir a Ronald Reagan como presidente.​ A medida que el Partido Demócrata intentaba acercarse a las mujeres y a los universitarios durante el decenio de 1990, se fueron alejando los obreros y los electores  no titulados universitarios.
En Estados Unidos, los votantes de mayor edad son la base principal de apoyo para el surgimiento de los movimientos nacionalistas y populistas, aunque también hay focos de apoyo entre los jóvenes. En el decenio de 2010, una tendencia constante en muchos países occidentales es que las personas de mayor edad tienen más probabilidades de votar que sus compatriotas más jóvenes, y tienden a votar por candidatos más derechistas (o conservadores).


  
Los valores familiares

Según el demógrafo estadounidense Philip Longman, «incluso entre los baby boomers, aquellos que terminaron teniendo hijos han resultado ser notablemente similares a sus padres en sus actitudes sobre los valores familiares».​ En la posguerra, la mayoría de los militares que regresaban esperaban «formar un hogar y criar una familia» con sus esposas y amantes, y para muchos hombres, la vida familiar era una fuente de satisfacción y un refugio del estrés de sus carreras. La vida a finales de los años cuarenta y cincuenta se centraba en la familia y la familia se centraba en los niños.
Una encuesta reveló que casi un tercio de los multimillonarios de la generación de la posguerra encuestados en EE. UU. preferirían pasar su herencia a organizaciones benéficas en lugar de pasarla a sus hijos. De estos boomers, el 57 % creía que era importante que cada generación ganara su propio dinero; el 54 % creía que era más importante invertir en sus hijos mientras crecían.

Actitud hacia la religión.

En 1993, la revista Time informó sobre las afiliaciones religiosas de los baby boomers. Citando a Wade Clark Roof, sociólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara, se afirmaba que alrededor del 42 % de los baby boomers eran desertores de la religión formal, el 33 % nunca se habían alejado de la iglesia, y el 25 % de los boomers volvían a la práctica religiosa.
Los boomers que volvían a la religión estaban «generalmente menos atados a la tradición y menos confiables como miembros de la iglesia que los leales. También son más liberales, lo que profundiza las diferencias en temas como el aborto y la homosexualidad».



Una investigación revela cuál es la generación estadounidense más rica y el resultado es contundente.

22 de junio de 2024
LA NACIÓN

Está claro que el patrimonio depende de muchos factores y puede variar a lo largo de la vida. Sin embargo, hay ciertos indicadores promedio que determinan si una sociedad es próspera y abundante o simplemente no lo es. En este caso, se analizaron cuatro generaciones estadounidenses para determinar cuál es la más rica.
El estudio Schwab Modern Wealth de 2024 “muestra una creciente confianza financiera de generación en generación y los estadounidenses más jóvenes invierten a una edad más temprana”, refleja el estudio.

Generación más rica: los baby boomers

Según datos difundidos por la Reserva Federal, los baby boomers -es decir los nacidos entre entre 1946 y 1964- ocupan el primer lugar entre la generación más rica de EE.UU. En conjunto, su patrimonio neto total es de 78.55 billones de dólares.
El informe manifiesta que las personas ubicadas en esta franja etaria es posible que ya se hayan comprado una casa y pagado su hipoteca, incluso hasta que hayan recibido una herencia de familiares y ahorrado dinero de manera temprana y constante.
Además, más del 60% de los estadounidenses sienten que están en una mejor posición para alcanzar sus objetivos financieros que las generaciones que los precedieron, según lo establece la octava encuesta anual de riqueza moderna de Schwab, un examen de cómo los estadounidenses piensan en ahorrar, gastar, invertir y enriquecer.
Este optimismo es más pronunciado entre los famosos “baby boomers”: el 66% cree que tienen más o la misma probabilidad que las generaciones mayores de alcanzar sus objetivos. Sin embargo, cada generación encuestada mostró un nivel similar de confianza cuando se les pidió que se compararan con las generaciones anteriores: Generación X (63%), Millennials (62%) y Generación Z (60%), sostiene el informe.

Inversiones en la Bolsa

Un factor que probablemente impulse esta positividad es el aumento en el número de estadounidenses que invierten en el mercado de valores. La encuesta hecha por Schwab muestra que casi tres de cada cinco estadounidenses (58%) invierten en la actualidad, lo que está directamente en sintonía con los últimos datos recientes de la Reserva Federal, que muestran la misma proporción de hogares estadounidenses que poseen acciones, ya sea en fondos mutuos, cuentas de jubilación o acciones individuales.
De hecho, cuando se les pregunta por qué están en mejor situación financiera que las generaciones anteriores, el informe destaca que los estadounidenses creen que tienen más formas de generar riqueza (50%), mayor accesibilidad a la inversión (46%) y opciones de inversión adicionales disponibles para ellos (46%).
En la Generación Z, en particular, la principal razón del aumento de la confianza financiera es un mejor acceso a la inversión. Esta generación, que comienza con los nacidos a finales de los años 1990, comenzó a ahorrar e invertir cuando cumplían 19 años en promedio, casi la mitad de la edad cuando los Boomers comenzaron a invertir (35), finalizó el informe confeccionado por la compañía Schwab.


 
Los últimos coletazos de la generación Baby Boom.

15 dic 2014

Carlos Barientos III nació a las 6.45 horas de la tarde del 31 de diciembre de 1964, a pocos kilómetros al noroeste de Honolulú. En este año, cumplirá 50 años de edad, con lo que muy posiblemente será el último miembro del baby boom de los Estados Unidos que lo haga. La generación que en otro tiempo pareció encarnar para el mundo la energía, el apasionamiento e incluso el carácter irritante de la juventud será oficialmente “anciana”,  aunque no del todo –podrían decir algunos– adulta, pero, ¿qué significa eso?

La de los baby boomers es la generación que se crió en los Estados Unidos, en particular, pero también en Europa, el Canadá, Australia y otros países, después de la segunda guerra mundial, cuando el rápido crecimiento económico fue acompañado de tasas de natalidad en aumento. Los nacidos durante ese período de diecinueve años –de 1945 a 1964– formaron parte de la generación mayor, más próspera, mejor instruida y –podrían decir algunos– más consentida y más indulgente que ha visto el mundo.
Desde el sexo, las drogas y el rock ‘n roll  hasta las burbujas de las dot.com y de la vivienda, pasando por el movimiento en pro de los derechos humanos, la generación boomer, ha dado forma, para bien o para mal, a la sociedad moderna y, como uno de sus miembros más jóvenes ocupa actualmente la Casa Blanca y otros Downing Street, el Palacio del Elíseo y la Cancillería alemana, seguirá haciéndolo en los próximos años.
Pero dentro de la generación boomer hay diferencias muy marcadas. Los primeros –comenzando por Kathleen Casey-Kirshling, cuyo nacimiento un segundo después de la medianoche del 1 de enero de 1946, le valió una celebridad menor– creció rodeada de la contracultura hippie, la música de los Beatles y Bob Dylan y la guerra del Vietnam.

En cambio, Barientos y otros boomers de 1964 crecieron con los videojuegos y escuchando música disco o, si sus gustos eran más próximos a los de Barientos, los sonidos más fuertes de Gary Moore, Thin Lizzy y Van Halen. De hecho, Barientos, que es propietario de una tienda de guitarras y la regenta junto con su padre, no se identifica de buena gana como baby boomer; se siente más próximo a la “generación X”, que le siguió.
Pero los intereses de Barientos no son lo único que lo separa de personas como Casey-Kirschling. Mientras que muchos de los primeros baby boomers están ahora cómodamente jubilados y disfrutan de las prestaciones de Medicare, la Seguridad Social y los pagos del Roth IRA (“Plan de Jubilación Individual”), Barientos sigue en la flor de la vida y preocupado por su jubilación.
En 2031, cuando Barientos y los demás baby boomers estén jubilados, más del 20 por ciento de la población de los EE.UU. tendrá al menos 65 años de edad, frente a tan sólo el 13 por ciento en 2010. A consecuencia de ello, la relación de dependencia de las personas de edad (el número de personas mayores de 65 años, o más, respecto de la población en edad de trabajar) habrá aumentado de 1:5 a 1:3, lo que intensificará considerablemente la presión a los fondos de pensiones y a los sistemas de atención de salud.

Como dice Barientos, “no es el mismo caso que el de la generación de mi padre, en el que se trabajaba en un empleo durante un determinado período de tiempo, se ahorraba algún dinero y después se dejaba de trabajar”. En cambio, según explica, “nosotros hacemos simplemente lo que podemos… y seguimos adelante”.
No es que Barientos preferiría cambiarse por su padre al respecto. “Yo creo que he sido muy afortunado en comparación con las generaciones anteriores”, dice, “aun comparado con los miembros de más edad de mi generación. No he tenido que luchar por mi libertad. No tuve que ir al Vietnam. He podido beneficiarme del denodado trabajo hecho por otras personas anteriores a mí”.

Las definiciones del baby boom de la posguerra varían según los países. El derecho de Barientos a ser el último boomer de los EE.UU. se debe a la posición de Hawaii como Estado más occidental de los Estados Unidos y dentro de una zona horaria con dos horas menos respecto de la costa del Pacífico. Sin embargo, también significa que lleva una vida algo diferente de la de muchos de sus pares del continente. “La comida, la lengua, el clima: Hawaii es diferente del resto de los EE.UU.”, observa. “La primera vez que salí de Hawaii, tenía 25 años de edad. Fui a Maryland a visitar a un amigo durante dos  semanas y acabé quedándome cinco años, porque me encantaba.”
Según dice, si Barientos tuviera dinero para ello, probablemente sería de los que pasan los veranos en la parte continental de los EE.UU. y el invierno en Hawaii.
 “Hay cosas que me gustaría hacer con mi familia que aquí, sencillamente, no podemos hacer, como, por ejemplo, a museos, parques de atracciones y grandes competiciones deportivas”. Sin embargo, no podría abandonar su tierra permanentemente; hay demasiadas cosas que disfrutar en ella. “Me encanta la gente, la cultura… prácticamente todo”.

Cuando Barientos y su familia vayan a la playa a celebrar el Año Nuevo con todo su vecindario, una de las últimas cosas en las que pensará es en su edad. “¡No tengo tiempo para preocuparme por eso!”, dice.
¿Y qué dice de su condición de última persona de una generación? “No sé si soy el último baby boomer o no”, dice Barientos. “Si hubiera alguien nacido en Hawaii después de las 6:45 de la tarde del 31 de diciembre de 1964, me habría superado, pero, ¿sabe lo que le digo? Si eso significara que llegaría a conocer a nuevas personas y a hablar sobre ello, está claro que sería estupendo”.

En colaboración con Project Syndicate.
Autor: Brigitte Miksa es presidenta de Pensiones Internacionales en Allianz Asset Management.

No hay comentarios:

Publicar un comentario