Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-CURSO DE HISTORIA DEL DERECHO, DE

DOÑA MAFALDA VICTORIA DÍAZ-MELIÁN

DE HANISCH.

2).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

3).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

4).-LA ORATORIA.

5).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

6).-HERÁLDICA.

7).-LA VEXILOLOGÍA.

8).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

9).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

10).-MISCELÁNEO

martes, 20 de agosto de 2013

El Palau de Marivent (Islas baleares)

  Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; -Franco González Fortunatti ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán


(que en español significa Palacio de Mar y viento) es una construcción moderna situada en el núcleo turístico de Cala Mayor en Palma de Mallorca, España.

Importancia

Es la residencia estival de la Familia Real Española, y el palacio preferido de Su Majestad la Reina Doña Sofía, quien reside gran parte del año en éste palacio[cita requerida] y desde donde acude a sus actos oficiales en el resto de España. En verano siempre le gusta reunir allí a todos sus nietos y a sus tres hijos, el Rey Felipe VI, la Infanta Elena y la Infanta Cristina, quienes tienen dentro del palacio un área privada para su uso y disfrute personal.
A diferencia de la residencia oficial del Palacio Real de la Almudaina, Marivent no pertenece al conjunto de residencias de la Familia Real Española, de Patrimonio Nacional, sino que su titularidad corresponde a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. Pese a ese carácter de residencia privada, el Palacio de Marivent ha servido, en multitud de ocasiones, como marco para las recepciones y entrevistas que el monarca ofrece tanto al Presidente del Gobierno de España como a otras autoridades internacionales.

Historia

La finca fue construida por el arquitecto Guillem Forteza Pinya​ entre 1923 y 1925, por encargo del pintor Juan de Saridakis, el cual, vivió en ella hasta su muerte. Su viuda, Anunciación Marconi Taffani, cedió la construcción y sus terrenos a la Diputación Provincial de Baleares en 1966, a condición de que se crease un museo que llevase el nombre del pintor, y que permaneciese abierto al público. Estas condiciones se cumplieron hasta 1973 cuando la Diputación cedió la finca a los entonces Príncipes de España, hecho que provocó que los descendientes de Saridakis denunciasen a las autoridades a los tribunales de justicia por incumplimiento de condiciones de cesión, y recuperasen los bienes muebles del interior de la finca pertenecientes a su familia.
​ Sin embargo, fuentes del gobierno autónomo, del cual depende el palacio, declararon que «Nos preocupa relativamente poco que se lleven estos bienes, ya que tienen escaso valor», 40 millones de pesetas al contrario de los 3.000 que afirmaba el pintor heredero Juan de Saridakis.

Ioannes Saridakis

 (Alejandría (Egipto) 1877 - Palma de Mallorca 1963). Fue un pintor, coleccionista de arte y mecenas egipcio de origen griego.

Trabajó como ingeniero en las minas de Chile, donde también recibió su primera formación artística como alumno del pintor Pedro Lira. Pintó principalmente paisajes y una serie de grabados de fortalezas y palacios.

En 1923 fijó su residencia en Palma y encargó a Guillermo Forteza el proyecto del edificio de Marivent (actual Palacio de Marivent), que se construyó entre (1923-1925) y donde residió hasta su muerte. Su viuda, Ana Marconi, en 1965 donó el edificio y los terrenos, a la Diputación Provincial.

Nota 

Existe una conexión griega en Marivent. Porque este palacio –actual residencia veraniega de la Familia Real– y, sobre todo, su enclave, cautivó por igual al ingeniero y artista de origen griego Joan de Saridakis, responsable de su construcción en los años veinte, que a la que era princesa Sofía –de Grecia– cuando le propusieron que aquel edificio, situado sobre el acantilado de Cala Major, fuese la residencia veraniega de su familia a principios de los setenta. Los dos entendieron, cada uno en su momento, que aquel rincón mallorquín iba a hacer que se sintieran como en su Itaca particular.
Cuando Saridakis llegó en 1923 a la isla con su primera esposa, la escultora Laura Mounier, tenía 46 años y había amasado una gran fortuna después de trabajar como ingeniero en las minas de Chile. Más amante de los dibujos, los lienzos y los pinceles que de las técnicas de extracción y el conocimiento de explosivos, fue en aquel país sudamericano donde recibió sus primeras clases de pintura como alumno del pintor Pedro Lira que le ayudarían, más tarde, a dibujar la casa de sus sueños.
Como le ocurrió a Joaquín Sorolla, Robert Graves o Santiago Rusiñol, Saridakis quedó fascinado por el paisaje y las costumbres de la isla balear. Pero el momento en el que supo que ya no la abandonaría fue cuando descubrió un acantilado, a unos 5 kilómetros de Palma, con unas vistas espectaculares sobre la bahía palmesana. Decidió construir allí su residencia y convertirla en un espacio en el que poder disfrutar de la amplia colección de arte que él y su esposa habían logrado reunir con el paso de los años.
Joan de Saridakis le encargó al arquitecto Guillem Forteza i Pinya el proyecto de Marivent, que, al cabo de dos años, en 1925 ya estaba acabado. Fue el propio Joan quien decidió bautizar su casa, situada en un terreno de 33.000 metros cuadrados con jardines y pinares y con un gran torreón presidiendo el edificio, como Marivent (Mar y viento), aunque siempre fue conocida como Can Saridakis hasta 1973.

Si el exterior de Marivent era magnífico y evocador, en su interior había un auténtico tesoro formado por la colección del exingeniero, compuesta por 1.300 obras de arte entre piezas de cerámica española de Manises, Ribesalbes…; pinturas de Santiago Rusiñol, Joaquim Mir, cuadros del propio Saridakis y esculturas de su esposa, Laura, así como algunas obras atribuidas a Picasso, Sorolla, o Delacroix y una biblioteca con más de 2.000 volúmenes.
EN 1978 CARLOS HERMANN MARCONI, HEREDERO DE SARIDAKIS, DEMANDÓ A LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LAS ISLAS BALEARES Y LE RECLAMÓ NO EL PALACIO, AL QUE RENUNCIÓ EN 1971, PERO SÍ LAS 1.300 OBRAS DE ARTE, LOS 2.000 VOLÚMENES DE LA BIBLIOTECA Y EL CENTENAR DE VALIOSÍSIMOS MUEBLES QUE CONTENÍA EL EDIFICIO.

Saridakis, que enviudó en 1941 y volvió a casarse con Anunciación Marconi Taffani, siempre fue un apasionado de la isla. Las cuatro décadas que vivió allí le llevaron a tomar la decisión de que a su muerte Can Saridakis pasase a manos de la Diputación y, como suele ocurrir en todas las historias mitológicas, impuso una condición: que lo convirtiesen en un museo para que todo el mundo disfrutase de forma gratuita de su colección de arte.

El mecenas falleció en 1963 y su viuda, tal y como había acordado con su esposo, cedió, a través de un contrato de donación en 1965, el edificio de Marivent, su contenido y los terrenos, al pueblo balear (por eso Marivent, a diferencia de otros inmuebles y la Almudaina, también en Mallorca, no pertenece a Patrimonio Nacional sino a la Comunidad Autónoma de Baleares). En el mismo se estipulaba lo siguiente: «Que los bienes donados debían destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario» y «que si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos».

A pesar de lo pactado, el 4 de agosto de 1973, los príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, llegaron a Can Saridakis para tomar posesión de la finca como residencia veraniega. Hasta aquel momento los príncipes no tenían un destino fijo para sus vacaciones estivales y se movían entre Estoril y Londres. Pero, según explican varias fuentes, en 1972 el jefe de la Casa del Príncipe, el mallorquín Nicolás Cotoner y Cotoner, marqués de Mondéjar, empezó a mover los hilos para que la Diputación cediera la finca a los futuros reyes, consciente de que la isla era una de las debilidades de la pareja. A partir de aquel año, la residencia se cerró al público por obras y desde 1973 de manera indefinida por razones de seguridad. Adiós al sueño de Saridakis de que los mallorquines pudiesen pasear por sus jardines y extasiarse con su gran colección de arte.

Antes de que los Príncipes veranearan en la finca, se llevaron a cabo algunas reformas que fueron supervisadas por la princesa Sofía. Básicamente se habilitaron despachos, en la primera planta se instalaron las habitaciones de los príncipes y los invitados mientras que la superior se dedicó a los tres hijos de la pareja, Elena, Cristina y Felipe, que estrenaron su nueva casa de verano con 11, 8 y 5 años respectivamente. Por otro lado, en el jardín se construyó una piscina y parte de la terraza se habilitó como comedor de verano. La princesa Sofía se convirtió inmediatamente en la reina de Marivent, un título virtual que hoy sigue ostentando. Para ella este edificio es un recuerdo continuo de su infancia en el palacio griego de Tatoi y el enclave rocoso en el que está situado, el antídoto a su querencia mediterránea. Ella misma lo ha explicado en uno de los libros que se ha escrito sobre su vida: «Lo que más echo de menos durante el año es el mar. Soy hija del Egeo, una mediterránea».

Pero la decisión de ceder a los Príncipes Can Saridakis, desafiando la última voluntad de su creador, iba a tener consecuencias. En 1978 Carlos Hermann Marconi, hijo de Anunciación Marconi y heredero de Saridakis (en caso de incumplimiento del contrato de cesión), demandó a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares y le reclamó no el palacio, al que renunció en 1971, pero sí las 1.300 obras de arte, los 2.000 volúmenes de la biblioteca y el centenar de valiosísimos muebles que contenía el edificio del pintor, por el incumplimiento de las condiciones de su donación.
En 1988 los tribunales le dieron la razón y obligaron a la Comunidad Autónoma a la devolución de todos los bienes a su heredero. En septiembre de aquel año los cuadros, muebles, cerámicas y libros de Saridakis, que decoraban las habitaciones y los despachos desde 1925, abandonaron el palacio empaquetados en cuatro se contenedores rumbo a Barcelona. Lo último en salir fue una espectacular araña de cristal de Murano.

Marivent quedó desnudo, aunque por poco tiempo. Patrimonio Nacional no tardó mucho en sustituir las piezas retiradas por orden judicial por otras, que completaban una nueva decoración del Palacio de Marivent. Y desde entonces y a lo largo de estas más de cuatro décadas como casa de veraneo de los Reyes, este lugar ha sido testigo silencioso de visitas tan destacadas como la de Carlos y Diana de Gales; los emperadores de Japón, Akihito y Michiko; Bill y Hillary Clinton o Mijail Gorbachov.


Hoy, contra viento y marea, divorcios (el de los Duques de Lugo), abdicación (la de Juan Carlos I), escándalos financieros (léase Caso Nóos) y ausencias (la reina emérita Sofía es la única que se mantiene fiel a la cita mallorquina mientras que Felipe VI y Letizia apenas se quedan dos semanas), el palacio de Marivent sigue siendo, aunque un poco menos, la residencia estival de los borbones y el escenario obligado para el posado nuestro de cada verano de la Familia Real. Se repetirá hasta que ellos quieran. Pero Marivent siempre seguirá ahí

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