Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


sábado, 31 de mayo de 2014

126.-El Foro y las basílica romanas.-a


 

El Foro 

 

 

 
Introducción.
 
Vista del Foro

El foro (en latín, forum) era un espacio público en las antiguas ciudades romanas con funciones comerciales, financieras, religiosas, administrativas y económicas, además de ser el lugar donde los ciudadanos romanos realizaban comúnmente su vida social.
Originalmente el término foro era usado para referirse al lugar de una ciudad donde se establecía el mercado. Se encontraba en una de las cuatro entradas de la ciudad (las dos del cardo y las dos del decumano) y durante mucho tiempo, estuvo situado fuera de las murallas (de donde viene el nombre de forum, que significa fuera). Este mercado venía a constituir una especie de enlace con el mundo exterior. Sin embargo, a partir del siglo VIII a. C. el foro vino a transformarse en una plaza porticada, ya ubicada en el interior de la ciudad.

ruinas

En el foro estaban localizados los elementos más importantes de la ciudad: el templo, donde se rendía culto a los dioses y, a partir de Octavio Augusto, al emperador; la basílica, donde se impartía justicia, además de ser el centro de la vida económica; los comicios, que tenían funciones tanto electorales como legislativas, bajo el control del senado; el tesoro (aerarium); la curia, con funciones legislativas; y el archivo (tabularium). El foro se situaba en la confluencia del cardo con el decumano y constituía el centro de la ciudad y de la vida pública romana.

Arco de Septimio Severo

El foro romano

El templo de Saturno

reconstrucción-del-foro-romano

 

 
Via sacra Roma

La vía Sacra (en latín, Via Sacra, "vía sagrada", o Summa Sacra Via) fue la calle principal de la Antigua Roma, que llevaba desde lo alto de la colina Capitolina, atravesando de este a oeste el Foro Romano (donde se convertía en su calle más ancha), de la Regia al Comitium y la Curia hasta llegar a donde se encuentra el Coliseo.

Historia

Su origen, muy antiguo, puede remontarse a la fundación de Roma. Pierre Grimal ve en su trazado un decumanus, uno de los ejes tradicionales de toda fundación de cualquier ciudad romana.
En el siglo V a. C., la carretera fue apoyada por una subestructura para protegerla de la lluvia. Más tarde fue pavimentada y durante el reinado de Nerón fue alineada con columnatas.
La calzada formaba parte de la ruta tradicional del triunfo romano que comenzaba en las afueras de la ciudad y seguía a través del Foro Romano.
Esta calle proporcionó un escenario para muchos hechos importantes en la historia de Roma: además de los magníficos triunfos de los generales victoriosos, se celebraban en esta calle solemnes fiestas religiosas, y se reunía allí diariamente la multitud en las basílicas para charlar, jugar a los dados, cerrar negocios u obtener justicia. Muchas prostitutas se alineaban igualmente en la calle, buscando potenciales clientes.

 Via dei Fori Imperiali.

La Via dei Fori Imperiali ('Vía de los Foros Imperiales') es una avenida en el centro de Roma, que discurre en línea recta desde Plaza Venezia hasta el Coliseo. La avenida, cuyo nombre original era Via dell'Impero ('Vía del Imperio'), fue construida durante la dictadura de Benito Mussolini. Tras los grandes trabajos de demolición de las construcciones medievales que cubrían la zona, realizados entre 1924 y 1932, fue inaugurada el 9 de abril de dicho año. Su curso pasa parcialmente por encima del Foro de Trajano, el Foro de Augusto y el Foro de Nerva, Foro de César y Foro romano cuyas partes restantes pueden verse a ambos lados de la calzada.

En los últimos años ha habido un número significativo de excavaciones a su alrededor, dada la gran cantidad de restos de la Roma imperial que se encuentran a su alrededor y debajo de ella. Actualmente la vía está abierta al tráfico rodado de transporte público, salvo los domingos, que se convierte en zona peatonal.

Al principio de la década de 1930, Benito Mussolini ordenó demoler 33000 metros cuadrados de una de las zonas más densamente pobladas del centro de Roma, arrasando estructuras antiguas, medievales y renacentistas, para construir sobre ella la Via dell’Impero, actual Via dei Fori Imperiali.

Entre las pérdidas se cuentan:
  • La Iglesia de San Adriano, construida sobre la Curia Julia;
  • El Convento de las Mercedarias, anejo a ella;
  • Buena parte de la colina Velia, una de las cimas del Palatino sobre la que se edificó la Basílica de Majencio;
  • El Monasterio de San Urbano ai Pantani y el cercano Convento de Santa Eufemia;
  • El barrio de la Via Alessandrina, incluyendo la casa del famoso anticuario del siglo XIX Francesco Martinetti, en sí misma un tesoro oculto;
  • Los jardines de la Villa Rivaldi (siglo XVI) y sus ninfeos;
  • Varias mansiones notables como la Casa Desideri, Casa Ciacci, Casa Cetorelli y Casa De Rossi;
  • Las iglesias de San Lorenzo ai Monti y Santa María de los Ángeles in Macello Martyrum;
Parte de los foros de Trajano, Augusto, César y Nerva, así como las divisiones entre ellos (la via tapó más del 80% de los recién excavados foros de Nerva y Trajano).
Para que nos hagamos una idea, la Vía de los Foros Imperiales ocupa toda la zona marcada en verde:

Imagen aérea del centro de Roma. Superpuesto en rojo, un diagrama de los Foros Imperiales. En verde, el área ocupada por la Vía.

Los registros de los Museos Capitolinos indican que muchos de los objetos hallados durante la construcción fueron almacenados en cajones en las cámaras del Museo de la Civilización Romana,registrándose pocos datos relativos al lugar exacto y el contexto de los mismos, por lo que enormes cantidades de información que podrían haberse inferido de éstos se han perdido para siempre.
La Vía de los Foros Imperiales cambió completamente la fisonomía y el carácter del corazón de Roma, partiendo los Foros en dos. La reacción de los arqueólogos e investigadores actuales al discutir sobre el asunto es a menudo de ira e indignación.
Mussolini inauguró la Vía del Imperio a lomos de un caballo el 9 de abril de 1932, con un desfile de veteranos de la Primera Guerra Mundial. Abierta una comunicación directa entre el centro de la ciudad y los barrios del noreste, el tráfico de la Vía creció hasta los 1600 vehículos por hora punta actuales. Las vibraciones y los gases de escape han provocado un daño incalculable a los monumentos antiguos cercanos.

Tras múltiples iniciativas promovidas por académicos y asociaciones ciudadanas, el pasado 2 de agosto el alcalde Ignazio Marino ordenó el cierre al tráfico de la parte sur de la Vía. El plan de peatonalización contempla el estrechamiento de la calzada y la construcción de un carril bici, quedando el tranvía 8 como único medio de transporte para transitar por la zona de los Foros, y será el primer paso para la reunificación del «mayor parque arqueológico del mundo».


  




Escudo de Roma

El escudo de la ciudad de Roma consiste en un escudo gótico con el campo de gules, en el que figura una cruz griega y la sigla SPQR de la expresión latina Senatvs Popvlvs Qve Romanvs, cuya traducción es «el Senado y el Pueblo Romano». La cruz y la sigla están escritas en oro y se disponen en una diagonal descendente, denominada banda en heráldica. El escudo está timbrado con una corona de oro abierta y decorada con ocho florones, cinco a la vista.
La versión actualmente vigente se encuentra regulada en un Decreto aprobado el 26 de agosto de 1927.
El blasonamiento o descripción heráldica del escudo de Roma es el siguiente:
En un campo de gules, una cruz griega de oro y las mayúsculas SPQR escritas de lo mismo, todo colocado en banda.
roma foro antiguo


 
ruinas  de foro

El Templo de Vespasiano

Foro

Foro.


Templo de vesta

Foro

dei_consentii

Rome Arche Titus

El foro romano que surgió en ciudades ya existentes suele ser abierto y discontínuo y no presenta una planificación previa; sin embargo en las ciudades creadas ex novo sí puede observarse una planificación muy minuciosa.
 A partir del siglo III a. C. los foros empiezan a cerrarse mediante pórticos. Posteriormente los foros pasarían a ser las antecesoras de las plazas actuales.


 

La basílica romana.

 

 

 
Foro

El término basílica proviene del latín basilica que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké) que significa 'regia o real' (fem.), y viene a ser una elipsis de la expresión completa βασιλική οἰκία (basiliké oikía) que quiere decir «casa real». Una basílica era un suntuoso edificio público que en Grecia y Roma solía destinarse al tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferente en el foro.
Después de que el Imperio romano se volviese oficialmente cristiano, el término se usó también para referirse a iglesias, generalmente grandes o importantes, a las que se habían otorgado ritos especiales y privilegios en materia de culto. En este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como religioso.

La basílica romana tuvo múltiples usos, dedicándose a mercado, lugar de transacciones financieras, culto o, más ordinariamente, a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes.
Foro Romano Colonna Foca

En cuanto a su concepción arquitectónica, se trataba de una gran sala rectangular compuesta por una o más naves (siempre en número impar), en este segundo caso, la central era más ancha y alta y estaba soportada por columnas. La diferencia de alturas se aprovechaba para abrir huecos de iluminación en la parte alta de los muros. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que la entrada se efectuaba por el extremo opuesto a través de un pórtico.

Las basílicas del Foro Romano.

arco de septimio severo


A lo largo de la historia, en el Foro Romano se construyeron las siguientes basílicas:

1.-Basílica Porcia, construida en 184 a. C. por Marco Porcio Catón, «Catón el Viejo».
2.-Basílica Emilia, construida en 179 a. C. por el censor Marco Emilio Lépido.
3.-Basílica Opimia, construida en 169 a. C. por el cónsul Opimio
4.-Basílica Sempronia, construida en 169 a. C. por el censor Tiberio Sempronio Graco.
5.-Basílica Julia, iniciada en 54 a. C. por Augusto sobre los restos de la antigua basílica Sempronia.

6.-Basílica de Majencio, una de las más espléndidas y uno de los edificios más importantes de su tiempo, iniciada por el emperador Majencio entre los años 307 y 310 y acabada por Constantino después de 313. Se singulariza por disponer de cubierta abovedada de arista.

 

 Basílica Julia.


ana karina gonzalez huenchuñir

La Basílica Julia (en italiano, Basilica Giulia) fue una estructura que en el pasado se alzaba en el Foro Romano. Era un edificio público grande y ornamentado, usado para reuniones y otros negocios oficiales a principios del Imperio Romano. Sus ruinas se han excavados. Lo que queda de su período clásico son principalmente los cimientos, los suelos, un pequeño muro de la esquina trasera con unos pocos arcos que son parte del edificio original y más tarde reconstrucciones imperiales y una sola columna de su primera fase constructiva.
Cierra por el lado sur el Foro Romano, limita al oeste con el Vicus Iugarius separándola del templo de Saturno y al este con el Vicus Tuscus que la separa del templo de los Dióscuros.
Fue empezada a construir por Julio César en 54 a. C., de quien tomó el nombre sobre el espacio antes ocupado por la Basílica Sempronia, erigida en 169 a. C. por Tiberio Sempronio Graco, padre de los tribunos de la plebe Tiberio y Cayo, quien para edificarla habría demolido la casa de Escipión el Africano y algunas tiendas de las Tabernae veteres. Para despejar el solar, César tuvo además que desplazar la tribuna de oradores a la extremidad oeste del Foro Romano. La Basílica Julia fue acabada por Augusto, pero se incendió en 14 a. C. y fue reconstruida por el mismo emperador que la dedicó a sus hijos adoptivos Cayo y Lucio en el año 12. Sufrió un nuevo incendio en época de Carino en 283 y volvió a ser restaurada con Diocleciano. Una última destrucción parcial sucedió con el saqueo de Alarico siendo reconstruida por el prefecto urbano Gabinio Vetio Probiano.

partes de basílica

Albergaba los tribunales de lo civil. Actuaba como sede del tribunal de los Centunviros, ciento ochenta jueces que eran el total de los cuatro tribunales juntos.
Era de grandes dimensiones (109x48 metros) con una nave central de 82x18 metros en torno a la cual había cuatro naves menores abovedadas en dos pisos y con arcos enmarcados por semicolumnas. La nave central se dividía en cuatro partes por cortinajes o estructuras de madera que cuando se requería se retiraban para dejar el espacio vacío.

ana karina gonzalez huenchuñir

ana karina gonzalez huenchuñir

ana karina gonzalez huenchuñir

ana karina gonzalez huenchuñir

En la escalinata del pórtico se encuentran juegos grabados en el mármol blanco como una especie de damas chinas o un círculo dividido en segmentos.
basílica Ulpia

basílica Ulpia



El Foro Romano.
 

 

 

Roma Foro Romano Veduta Da Palatino

(en latín, Forum Romanum, aunque los romanos se referían a él comúnmente como Forum Magnum o simplemente Forum) era el foro de la ciudad de Roma, es decir, la zona central, semejante a las plazas centrales en las ciudades actuales, donde se encuentran las instituciones de gobierno, mercado y religión.

 Al igual que hoy en día era donde tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. Series de restos de pavimento muestran que sedimentos erosionados desde las colinas circundantes ya estaban elevando el nivel del foro en la primera época de la República. 
Originalmente había sido un terreno pantanoso, que fue drenado por los Tarquinios mediante la Cloaca Máxima. Su pavimento de travertino definitivo, que aún puede verse, data del reinado de César Augusto.
ana karina gonzalez huenchuñir

Actualmente es famoso por sus restos, que muestran elocuentemente el uso de los espacios urbanos durante el Imperio Romano. El Foro Romano incluye los siguientes monumentos, edificios y demás ruinas antiguas importantes:
  • Templo de Cástor y Pólux
  • Templo de Rómulo
  • Templo de Saturno
  • Templo de Vesta
  • Templo de Venus y Roma
  • Basílica Emilia
  • Basílica Julia
  • Arco de Septimio Severo
  • Arco de Tito
  • Rostra (plural de rostrum), la tribuna desde donde los políticos daban sus discursos a los ciudadanos romanos.
  • Curia Julia, sede del Senado.
  • Basílica de Majencio y Constantino
  • Tabulario
  • Templo de Antonino y Faustina
  • Regia
  • Templo de Vespasiano y Tito
  • Templo de la Concordia
  • Templo de Jano

Estructuras que se conservan foro romano: Tabulario, escaleras Gemonías, Roca Tarpeya, Templo de Saturno, Templo de Vespasiano y Tito, Arco de Septimio Severo, Curia Julia, rostra, Basílica Emilia, plaza principal del foro, Basílica Julia, Templo de César, Regia, Templo de Cástor y Pólux, Templo de Vesta, Umbilicus urbis, miliario de oro, Lapis Niger y Basílica de Majencio.


Un camino procesional, la Vía Sacra, cruza el Foro Romano conectándolo con el Coliseo. Al final del Imperio perdió su uso cotidiano quedando como lugar sagrado.

El último monumento construido en el Foro fue la Columna de Focas. Durante la Edad Media, aunque la memoria del Foro Romano persistió, los edificios fueron en su mayor parte enterrados bajo escombros y su localización, la zona entre el monte Capitolino y el Coliseo, fue designada Campo Vaccinio o ‘campo bovino’. El regreso del papa Urbano V desde Aviñón en 1367 despertó un creciente interés por los monumentos antiguos, en parte por su lección moral y en parte como cantera para construir nuevos edificios.
 Se extrajo gran cantidad de mármol para construcciones papales (en el Vaticano principalmente) y para cocer en hornos creados en el mismo foro para hacer cal. Miguel Ángel expresó en muchas ocasiones su oposición a la destrucción de los restos. Artistas de finales del siglo XV dibujaron las ruinas del Foro, los anticuarios copiaron inscripciones desde el siglo XVI y una excavación profesional fue comenzada a finales del siglo XVIII. Un cardenal tomó medidas para drenarlo de nuevo y construyó el barrio Alessadrine sobre él. 
No obstante, la excavación de Carlo Fea, quien empezó a retirar los escombros del Arco de Septimio Severo en 1803, y los arqueólogos del régimen napoleónico marcaron el comienzo de la limpieza del Foro, que no fue totalmente excavado hasta principios del siglo XX.

Hipodromo de Domiciano-Palatino

En su estado actual, se muestran juntos restos de varios siglos, debido a la práctica romana de construir sobre ruinas más antiguas.
Los planificadores del régimen de Mussolini retiraron la mayor parte de los estratos medievales y barrocos y construyeron una carretera entre los foros imperiales y el Foro.
  
Palatino desde el Circo Maxino


 

 Otros Foros.


 


Existieron foros en otras zonas de la ciudad, conservándose restos en ocasiones considerables de la mayoría de ellos. Los foros en la antigua ciudad de Roma eran los siguientes:

Foros imperiales.

Los más importantes son los grandes foros imperiales (o Fori Imperiali), que formaban un complejo con el Foro Romano. Estos eran el Foro de César (o Forum Iulium), el Foro de Augusto (o Forum Augustum), el Foro de Nerva (o Forum Transitorium) y el Foro de Trajano

Ubicación del Foro de César en los foros imperiales.

El foro de César (en latín, Forum Iulium) es un foro que forma parte de los denominados Foros imperiales situados en la ciudad de Roma, siendo el primer foro de este complejo en ser edificado.

La construcción se inició en 54 a. C., fue inaugurado en 46 a. C. por Julio César, si bien en 29 a. C. Augusto lo reinauguró tras completar ciertos detalles. Sufrió algunas remodelaciones en época de Trajano y también tras el incendio del año 283 d. C.. Fue construido como una ampliación del Foro Romano, ya que, a causa del aumento de la población, aquel resultaba insuficiente para desarrollar sus funciones de centro monumental y administrativo.
El foro poseía una plaza alargada, cuyas dimensiones eran de 124 x 45 metros que contaba con un pórtico de doble nave, de 16 metros de anchura, en cada uno de sus lados mayores. Respecto al pórtico, las columnas y los escalones que en la actualidad se observan, son una restauración de 1934. Tras los pórticos se abrían locales comerciales de dos pisos.
En el centro de la plaza se alzaba la estatua ecuestre de César, ante el templo de su divina antepasada, Venus Genetrix. La estatua de la diosa, instalada en el ábside del templo, era obra de Arcesilas cuyos bocetos alcanzaban según Plinio el Viejo precios astronómicos.
El templo de Venus Genetrix (diosa tutelar de la gens Julia), se localizaba en una posición dominante dentro del foro. Según la tradición, el templo fue prometido por Julio César la noche antes de la Batalla de Farsalia, en 48 a. C., durante su guerra civil con Pompeyo. En la época de Trajano 113 d. C., tras las tareas de nivelación necesarias para construir su Foro, el templo de Venus Genetrix se reconstruyó por completo. El templo tenía un diseño muy similar al de Cástor y Pólux en el Foro romano, con ocho columnas en los lados y en el frente. En los años 30 se reconstruyeron tres columnas corintias con un fragmento del entablamento. Según la tradición, César concedió al templo diversas pinturas antiguas, colecciones de gemas talladas, y otros objetos.
Esta área arqueológica, junto con el foro de Trajano, abrió en noviembre de 2016, de día y sin barreras arquitectónicas, después de estar veinte años cerrada


Ubicación del Foro de Augusto en los foros imperiales.

El Foro de Augusto es uno de los foros imperiales de Roma, construido por Augusto. Incluye el templo de Mars Ultor («Marte el Vengador»).

Historia

Augusto juró edificar un templo en honor de Marte, el dios romano de la guerra, durante la batalla de Filipos en el año 42 a. C. Después de ganar la batalla, con la ayuda de Marco Antonio, Augusto se había vengado de la muerte de su padre adoptivo, Julio César. Augusto se convirtió en el primer emperador de Roma en el año 27 a. C., y comenzaron a formarse los planes para la construcción del templo.

Parece que la construcción no comenzó en el foro hasta alrededor del año 20 a. C., cuando Augusto vengó a Roma de nuevo, esta vez al negociar la entrega de los estandartes perdidos por Marco Licinio Craso ante los partos. La tierra en la que se iba a construir el foro ya era propiedad del propio Augusto. No obstante, los planes iniciales exigían más superficie de la que en principio él tenía. Así que para mantenerse en la tierra que tenía, los planes fueron alterados ligeramente : existe cierta asimetría, especialmente en la esquina oriental del recinto; por ello afirma Suetonio que Augusto no se atrevió a coger las casas de los propietarios colindantes por la fuerza.​ Esta autoproclamada buena obra probablemente no fuera más que un truco para ahorrar a Augusto problemas y dinero. Estos temas de tierras, así como numerosos errores arquitectónicos, prolongaron la construcción. El foro incompleto y su templo se inauguraron cuarenta años después de haberse prometido, en el año 2 a. C..​

Uso del foro 
El foro de Augusto se erigió tanto para albergar un templo en honor a Marte como para proporcionar espacio para procedimientos legales, puesto que el Foro Romano y el Foro de César estaban ya saturados.​ Antes de la batalla, los generales militares salían del templo de Marte, después de celebrar una ceremonia. Otros rituales acontecían en el templo, incluyendo la asunción de la toga virilis por los jóvenes. El Senado se reunía en el templo cuando discutía la guerra y los generales victoriosos dedicaban los despojos de sus triunfos a Marte ante el altar. Las armas y otros objetos robados al enemigo, o saqueados, recuperados de la batalla, a menudo se almacenaban igualmente en el foro.


Planta y ubicación del Foro de Nerva dentro de los foros imperiales.

El Foro de Nerva o Foro Transitorio es uno de los foros imperiales de Roma, el penúltimo de los construidos, sólo anterior al Foro de Trajano.

Historia
El Foro de Nerva fue el cuarto y más pequeño de los foros imperiales. Su construcción fue iniciada por el emperador Domiciano antes del año 85, pero oficialmente finalizado y abierto por su sucesor, Nerva, en el año 97, que por la damnatio memoriae de su principal promotor, pasó a denominarse oficialmente, Foro de Nerva. También se le conoce como "Foro Transitorio" (en latín, Forum Transitorium) por su función y ubicación entre el Foro de Augusto y el Foro de la Paz, una zona de paso que se correspondía con el primer tramo del Argileto (en latín, Argiletum), un camino que desde la República conducía del barrio más popular y poblado de Roma, la Subura al Foro Romano. 
​ Esta larga vía que había sido utilizada como zona de mercado, con el nuevo foro continuó sirviendo a la vez como vía y como entrada monumental a los grandes foros.
La planta del complejo estaba condicionada por el espacio disponible entre las edificaciones existentes. Su forma es alargada y estrecha. Está rodeado por una columnata a cada lado, a poca distancia de los muros del recinto, en lugar de las habituales arcadas, que no hubieran cabido. Domiciano decidió colocar en el foro el Templo de Minerva, en honor de su diosa patrona, que dominaba el extremo occidental, encontrándose detrás el "Porticus absidiata", una semicircular entrada monumental creada para el acceso desde la Subura.
Por debajo de sus cimientos corría la Cloaca Máxima. El muro perimetral estaba realizado con bloques de peperino, un tipo de toba que luego se recubría con losas de mármol y se decoraba con columnas pareadas proyectantes. El friso del entablamento representa el mito de Aracne y otros relieves de incierta interpretación, la diosa Minerva, protectora de la artesanía y otras figuras que representan las personificaciones de las provincias romanas y que sería coronada por estatuas de bronce.
El Templo de Minerva estaba construido sobre un alto podio y tenía un pronaos hexástilo con columnas corintias de mármol, con orientación frontal y escalera única monumental. Su cella tenía un ábside.
El área habría sido ocupada anteriormente por un macellum (mercado) de la época republicana, que fue destruido por el fuego del año 64, así como viviendas. También se han descubierto, con anterioridad a la época republicana, dos tumbas de incineración datadas de los IX a. C. y VIII a. C.
De acuerdo con fuentes antiguas,​ el emperador Alejandro Severo habría colocado en el foro estatuas colosales de los emperadores precedentes deificados, de los que no ha quedado ningún rastro.
Tras la caída del Imperio Romano, la zona volvió a ser parcialmente, zona pantanosa. En el siglo IX, se construyeron viviendas de carácter aristocrático en el lugar, con materiales recuperados de las ruinas. El templo de Minerva se mantuvo relativamente intacto hasta su demolición por el Papa Paulo V en 1606 para proveerse de materiales que se reutilizarían para construir la fuente monumental de Acqua Paola en el Janículo y la capilla Borghese en Santa Maria Maggiore.
El extremo oriental del complejo fue excavado en 1926-1940, con parte de las excavaciones posteriormente destruidas por la creación de la Via dei Fori Imperiali. Además se realizaron nuevos trabajos arqueológicos entre 1995 y 1996 que revelaron, entre otras, que antes de que se construyera este foro, en la primera mitad del siglo I, ya existía una columnata, que posteriormente sería sustituida por la propia del foro.

 

Ubicación del foro de Trajano en los foros imperiales.

El foro de Trajano (en latín Forum Traiani) es un foro obra del emperador romano Trajano, que forma parte del vasto complejo de los foros imperiales en la ciudad de Roma. Su construcción, llevada a cabo entre el 107 y 112, estuvo a cargo del arquitecto Apolodoro de Damasco.
Este espectacular complejo es el foro más grande de Roma. Cuenta con la plaza porticada, la Basílica Ulpia, la columna de Trajano y el templo de Trajano. El foro de Trajano es cronológicamente el último de los foros imperiales de Roma.

Historia

El foro fue construido por orden del emperador Trajano con el botín de guerra obtenido con la conquista de Dacia, que había terminado en 106.​ El calendario romano permite calcular que el foro fue inaugurado en 112, un año antes que la columna de Trajano.
Para la construcción de este complejo monumental tuvieron que realizarse extensas excavaciones. Los trabajadores eliminaron los laterales del Quirinal y de la Colina Capitolina, que cerraban el valle ocupado por los foros imperiales hacia el Campo de Marte. Es posible que las excavaciones fueran iniciadas bajo el mandato del emperador Domiciano, si bien el proyecto del foro estuvo completamente a cargo del arquitecto Apolodoro de Damasco,​ que también acompañó al emperador Trajano en la campaña de Dacia.
Durante el tiempo que duró la construcción se realizaron asimismo otros proyectos civiles: se construyó el mercado de Trajano1​ y se restauraron el Foro de César y el Templo de Venus Genetrix para poder construir el foro de Trajano. 
mercado-trajano

Estructura

El foro fue construido a partir de una gran plaza enmarcada con pórticos que medía 200 x 120 m con exadrae sobre dos laterales. La entrada principal al foro es por el lado sur, donde se ubicaba un arco de triunfo coronado por una estatua de Trajano en una carroza con seis caballos. La Basílica Ulpia se hallaba en el lado norte de la plaza, la cual estaba cubierta con bloques rectangulares de mármol y decorada con una gran estatua ecuestre de Trajano. A cada lado de la plaza había mercados, alojados igualmente por exedrae.
Al norte de la Basílica había una plaza más pequeña, con un templo dedicado a Trajano deificado en el lado norte. Inmediatamente al norte de la Basílica Ulpia, a cada lado del Foro había dos bibliotecas, una contenía los documentos en latín y la otra los documentos en griego. Entre las dos bibliotecas se alzaba la columna de Trajano de 38 m de altura.
Durante una visita a Roma de Constantino II a mediados del siglo IV, el emperador quedó muy impresionado por las dimensiones de la gran estatua ecuestre de Trajano y por los edificios que la rodeaban. Esta vista imperial y los detalles del foro por esos años fueron descritos por el historiador Amiano Marcelino.
Solamente una zona de los mercados y de la columna trajana han llegado hasta nuestros días.


 
El Foro Boario (o Forum Boarium), entre el monte Palatino y el río Tíber, que estaba dedicado al comercio de ganado.

El Foro Holitorio (o Forum Holitorium), entre el monte Capitolino y las murallas servianas, que estaba dedicado al comercio de hierbas y verduras.

El Forum Piscarium, entre el monte Capitolino y el Tíber, en la zona del actual gueto de Roma, que estaba dedicado al comercio de pescado.

El Forum Suarium, cerca de los barracones de las cohortes urbanae, en la parte norte del campo de Marte, que estaba dedicado al comercio del cerdo.

El Forum Vinarium, en la zona del actual rione Testaccio, entre el monte Aventino y el Tíber, que estaba dedicado al comercio del vino.


Superposición sobre la Roma actual.



ana karina gonzalez huenchuñir

domingo, 18 de mayo de 2014

125.-Biografía de Antonio Cánovas del Castillo.-a

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; alamiro fernandez acevedo;  Soledad García Nannig; Paula Flores Vargas; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán; 


Biografía de Antonio Cánovas del Castillo.



Escudo partido: 1: en campo de azur una faja de oro acompañada en jefe de tres estrellas con ocho rayas de plata, y bordura de de oro dimidiada (Cánovas); 2: en campo de oro una torre de plata abierta de sable, y bastón de sable moviente en banda desde la puerte hasta en flanco siniestro, y bordura de gules cargada de ocho besantes de oro (del Castillo)»




Político español, artífice del régimen de la Restauración (Málaga, 1828 - Santa Águeda, Guipúzcoa, 1897). Licenciado en derecho por la Universidad de Madrid, las inquietudes de este joven de origen modesto se dirigieron inicialmente hacia la literatura (en la que le apadrinó su tío, el escritor Serafín Estébanez Calderón) y sobre todo hacia la historia, dedicación esta última que no abandonó ni en los momentos álgidos de su vida política; escribió notables trabajos sobre los Austrias y la decadencia española, que le valieron el ingreso en la Academia de la Historia (1860). También fue miembro de la Real Academia Española (1867), la de Ciencias Morales y Políticas (1871) y la de Bellas Artes de San Fernando (1887).
Sus inquietudes intelectuales se canalizaron, además, a través del Ateneo de Madrid, que presidió en 1870-74, 1882-84 y 1888-89. A la política llegó a través del periodismo, trabajando desde 1849 en el diario de Joaquín Francisco Pacheco, líder del grupo «puritano» que representaba el ala más conciliadora del Partido Moderado. Esa vocación centrista quedó confirmada al integrarse en la Unión Liberal, partido creado por Leopoldo O'Donnell para interponerse entre moderados y progresistas.

Su primera responsabilidad política fue la redacción del Manifiesto de Manzanares, que hizo públicas las posiciones de los militares participantes en la llamada «Revolución de 1854» (Leopoldo O'Donnell, Francisco Serrano y Domingo Dulce). Luego fue ocupando puestos políticos de importancia creciente, como los de diputado en las Cortes constituyentes de 1854-56, agente de preces en Roma, gobernador civil de Cádiz, director general de Administración Local, subsecretario de Gobernación, ministro del mismo ramo (1864) y de Ultramar (1865-66). Su actitud ante la insurrección de los sargentos del Cuartel de San Gil (1866) le costó el destierro a Palencia, permaneciendo apartado de todo protagonismo político hasta que estalló la Revolución de 1868, que destronó a Isabel II.
Durante el Sexenio Revolucionario de 1868-74, Antonio Cánovas del Castillo asumió el liderazgo de una minoría conservadora en las Cortes, señalándose en los debates contra el sufragio universal y la libertad de cultos. Atacó tanto al régimen democrático de Amadeo de Saboya como a la Primera República que le sucedió, aprovechando los fracasos de ambos ensayos para consolidar su opción de restaurar la monarquía de los Borbones, pero no en la persona de la ex reina Isabel II -cuyo descrédito había provocado la revolución-, sino en la de su hijo, a quien haría reponer como rey con el nombre de Alfonso XII.
Una vez que abdicó la reina madre en el exilio (1870), Antonio Cánovas consiguió plenos poderes para dirigir la causa monárquica (1873), mientras orientaba la educación del príncipe en Inglaterra y le hacía proclamar el llamado Manifiesto de Sandhurst, en el que trazaba las líneas directrices de una futura monarquía parlamentaria, liberal y moderada, llamando en su apoyo a todos los católicos y descontentos con la situación revolucionaria desvinculados del carlismo (1874).
Cánovas del Castillo fue fortaleciendo paulatinamente la causa alfonsina en medios políticos y acrecentando la viabilidad de la restauración monárquica a medida que quedaba desacreditada la opción republicana; pero, en contra de su voluntad, el general Arsenio Martínez Campos se le adelantó, proclamando al rey mediante un pronunciamiento militar en Sagunto (1874). Sin embargo, por primera vez en la historia de los pronunciamientos españoles, los militares no quisieron ocupar el poder, sino poner en él a Cánovas, como líder de los partidarios de la Monarquía: el último día de aquel año, Cánovas formó un gobierno que ejercería la regencia hasta la llegada de Alfonso XII, el cual confirmó al gabinete en 1875.

Dueño de un poder prácticamente incontestado, Cánovas realizó en los dos años siguientes una obra ingente, que puso las bases del régimen de la Restauración, el cual habría de perdurar hasta el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera (1923). Preparó e hizo aprobar la Constitución de 1876, estableciendo una monarquía liberal inspirada en las prácticas parlamentarias europeas. La clave era acabar con la violencia política y los pronunciamientos militares que habían marcado el reinado de Isabel II, asentando la primacía del poder civil. Pero para ello había que garantizar la alternancia pacífica en el poder; Cánovas diseñó un modelo bipartidista al estilo británico, formando él mismo un gran Partido Conservador a partir de la extinta Unión Liberal; y buscó una figura que aglutinara la opción política alternativa, encontrándola en Sagasta, que asumiría el liderazgo del Partido Liberal, con el cual se turnarían los conservadores en el poder.
Tras gobernar casi sin interrupciones hasta 1881, Cánovas dejó el poder a Sagasta en aquel año, recuperándolo en 1884. Al morir Alfonso XII en 1885 y para consolidar la regencia de María Cristina de Habsburgo, selló con Sagasta el llamado «Pacto de El Pardo», por el cual ambos partidos se sucederían sin enfrentarse en la gobernación del país. Y es que, efectivamente, la peculiaridad del régimen canovista era que las elecciones constituían una farsa manejada por las redes oligárquicas del caciquismo, mientras que el Parlamento y el gobierno se formaban de espaldas a la opinión pública, en función de pactos entre los líderes de los dos partidos dinásticos y con una intervención decisiva de la Corona.
Cánovas volvió a presidir el Consejo de Ministros en 1890-92 y en 1895-97. En su haber como gobernante hay que anotar la pacificación del país, poniendo fin a la sublevación cantonal (1874), la Tercera Guerra Carlista (1875) y la Guerra de los Diez Años en Cuba (1878). Inspirado por la «lección» histórica de la decadencia española, trató de impulsar un resurgimiento nacional, fomentando un nuevo patriotismo español con actos como los que conmemoraron el cuarto centenario del descubrimiento de América (1892).
Pero se mostró impotente ante los nuevos conflictos que suscitaban el nacionalismo catalán, el movimiento obrero, el anarquismo, las disidencias internas de su partido (Francisco Silvela) y la reaparición del movimiento independentista en Cuba (1895). Incapaz de abrir cauces para la participación política de nuevos grupos y aspiraciones, cuando murió asesinado por un anarquista italiano durante su estancia veraniega en un balneario, dejó al régimen ante una situación de crisis que se prolongaría desde la derrota en la Guerra de Cuba (1898) hasta su extinción (1923).


Antonio Cánovas del Castillo

Cánovas del Castillo, Antonio. Málaga, 8.XI.1828 – Santa Águeda (Guipúzcoa), 8.VIII.1897. Estadista (artífice de la Restauración) e historiador.

Nació en el seno de una familia ilustrada, pero mo­desta: el padre era maestro de primera enseñanza; la madre, prima del destacado escritor Serafín Estéba­nez Calderón, conocido bajo el apelativo de El Soli­tario. Después de una adolescencia difícil en su ciu­dad natal, donde se hubo de abrir camino para sacar adelante a sus cuatro hermanos a la muerte de su pa­dre (1843) ejerciendo como profesor ayudante en el centro de enseñanza de la Junta de Comercio —a la que ya había estado vinculado aquél—, pudo cursar en Madrid la carrera de Filosofía y Jurisprudencia, a partir de 1845, gracias al apoyo de su tío Serafín Es­tébanez, que le proporcionó trabajo en las oficinas de la empresa constructora del ferrocarril Madrid‑Aran­juez. Destacado en el Colegio de Abogados (1853), empieza asimismo a ser conocido Cánovas por sus ac­tividades literarias —la publicación de la novela his­tórica La Campana de Huesca— de las que había sido curioso antecedente la fundación en Málaga del pe­riódico La Joven Málaga.

Se inició en la política gracias a su amistad con Carlos Manuel O’Donnell, con quien coincidió en las aulas universitarias y que lo recomendó a su tío Leopoldo, el famoso general, conde de Lucena, nece­sitado de un secretario “que le ordenase los papeles”. De la colaboración —convertida pronto en amistad estrecha— del general con el joven abogado, que no sólo iba a ordenarle los papeles, como se ha dicho, sino las ideas, surgiría el bosquejo de un proyecto po­lítico integrador, capaz de superar la perpetua con­frontación —guerra fría o caliente— entre modera­dos y progresistas, subsiguiente al final de la Primera Guerra Carlista.

El “pronunciamiento” de O’Donnell —“La Vical­varada”— con su cartel programático, Manifiesto de Manzanares redactado por Cánovas y basado en una apelación al saneamiento de la política (1854), no su­pondría, sin embargo, al degenerar en una peligrosa situación revolucionaria en Madrid y Barcelona, más que el retorno de Espartero, ídolo de los progresistas y apartado de la política durante la década moderada (1844-1854). Se abrió así una etapa de difícil coha­bitación entre el duque de la Victoria y el conde de Lucena (el “Bienio Progresista”) que no respondía, desde luego, a los designios políticos de este último. En cuanto a Cánovas, durante el bienio vivió en una especie de exilio voluntario, al frente de la Agencia de Preces radicada en Roma cuyo reverso positivo fue la inmersión del político español en la atmósfera de arte e historia de la Ciudad Eterna, y una abundante cose­cha documental que, andando los años, le servirá para redactar su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia (1860), que llevará por título La domi­nación de los españoles en Italia. En cuanto a la experiencia revolucionaria de “La Vicalvarada”, a la que había contribuido decisivamente, le sirvió para redu­cir uno de sus principios inconmovibles: el rechazo del recurso a la violencia, expresado en esta frase la­pidaria: “Un hombre honrado no puede tomar parte más que en una revolución y eso, porque ignora lo que es”.

Fue después de la caída de Espartero (1856) cuando O’Donnell logró abrir paso —entre mode­rados y progresistas— a un tercer camino, diseñado por un nuevo partido, la Unión Liberal, más o me­nos inspirado por Cánovas: proyecto ideológico que en principio trataba de asumir una síntesis sociopolí­tica, pero que de hecho apuntaba al partido único y que acabó definiéndose como un Partido de Centro, junto a los otros dos ya existentes: Moderado y Pro­gresista. Ahora bien, también es cierto que los años de hegemonía unionista durante el llamado “Gobierno largo” de O’Donnell (1859-1864), en el que Cáno­vas figuró como subsecretario del ministro de la Go­bernación Posada Herrera, son los más brillantes y fecundos del reinado de Isabel II, animados internacionalmente por la llamada Guerra de África (1859) y por la expedición a México (1862). A partir de 1864 se inicia el declive del reinado de Isabel II, desde el momento en que la vuelta al poder de los moderados fue degenerando en una dictadura de partido, ya que la Reina evitó, obcecadamente, una alternativa pro­gresista, ante el temor de que ello redundase en un nuevo conflicto con Roma, provocado por la segunda Desamortización —la iniciada por el progresista Ma­doz—. Sin embargo, entre 1864 y 1866, aún cupo un turnismo moderadounionista: durante este último, y bajo la presidencia de Alejandro Mon (1864), Cáno­vas ocupó la cartera de Gobernación, y la de Ultramar bajo el último Gobierno de O’Donnell (1866). Pero tras el frustrado pronunciamiento de este mismo año —sublevación del cuartel de San Gil, animada por los progresistas y reprimida con rigor por el conde de Lucena—, la Reina cometió el error y la imprudencia de prescindir de este último para llamar a Narváez, y la situación política degeneró en una dictadura mo­derada, endurecida, tras la muerte de Narváez, por González Bravo. Contra ella se articuló la coalición de progresistas y demócratas, a la que sólo tras la muerte de O’Donnell, autoexiliado en Biarritz, se sumó la Unión Liberal, ahora capitaneada por Serrano. Así se produjo la Revolución de 1868, que provocó la caída del trono y el exilio de la Familia Real.

Por su parte, Cánovas se abstuvo de apoyar a la Reina, pero no se sumó tampoco a la Revolución. Permaneció entregado a sus actividades intelectuales, ahora centradas en el estudio de la decadencia espa­ñola durante los últimos Austria, constituyéndose en una reserva política, a la que tras la abdicación de Isa­bel II en el futuro Alfonso XII, todavía menor de edad (1870), acudió la misma Reina, esta vez bien aconsejada, para que Antonio Cánovas asumiese los trabajos conducentes a una posible Restauración.

El instrumento político de Cánovas sería su Partido, ahora denominado Liberal‑Conservador, concebido con vocación integradora y, por lo mismo, claramente diferenciado del antiguo Partido Moderado, al que consideraba responsable de la revolución que había acabado con la Monarquía isabelina, al paso que se preocupaba, personalmente, de la formación política e intelectual del futuro Alfonso XII, trasladado a Lon­dres para seguir sus estudios militares en la Academia de Sandhurst, pero también para habituarse al clima parlamentario liberal de la Monarquía británica.
Aunque Cánovas no rehuyó la posibilidad de que el cambio de régimen, en los momentos en que la ex­periencia republicana había degenerado en caos y se vivía la “República sin Parlamento” de Serrano, fuese consecuencia de una proclamación militar, confiada al general Concha, marqués del Duero, que estaba a punto de cerrar la Guerra Carlista, la muerte de éste, cuando ultimaba el cerco de Estella después de liberar Bilbao, no sólo prolongó el conflicto, sino que decidió a Cánovas, definitivamente, por una solución civil y democrática confiada a las urnas para cuando Serrano convocase Cortes, ya que su labor proselitista había cosechado adhesiones que parecían asegurar el triunfo de la Restauración. El llamado Manifiesto de Sandhurst —en forma de carta del príncipe Alfonso dirigida a los numerosos monárquicos que le habían felicitado con motivo de su cumpleaños— era la expresión de un programa a un mismo tiempo atenido a la tradición y al progreso y que prometía una conciliación entre las dos Españas disociadas en torno a 1868.

Contra la voluntad de Cánovas se adelantó el gene­ral Martínez Campos, puesto al frente de la brigada Dabán, a proclamar la Monarquía (Alfonso XII) en Sagunto (diciembre de 1874). La casi unanimidad con que los jefes del Ejército y la inmensa mayoría de la población civil secundaron el pronunciamiento —demostración, por lo demás, del éxito logrado por la fecunda labor proselitista desplegada previamente por Cánovas—, obligó al general Serrano a pasar la frontera. Cánovas, que no deseaba que la Monarquía volviese mediante un pronunciamiento —los pro­nunciamientos isabelinos y el “régimen de los gene­rales” eran las dos tradiciones políticas recientes que quería excluir del nuevo régimen—, aunque en prin­cipio desautorizó a Martínez Campos, hubo de ha­cerse cargo del poder, en el que fue confirmado por Alfonso XII, quien en París había recibido la buena nueva de que la Restauración era ya un hecho.
Se iniciaba el “Gobierno largo” de Cánovas, pri­mero con el “Ministerio Regencia” y luego con un gabinete que de hecho prolongó su existencia hasta 1878: etapa en la que pudo darse fin a la guerra ci­vil —en campañas dirigidas por Jovellar y Martínez Campos— y en cuyo inicio el propio Rey hizo acto de presencia. Cánovas quería hacer de él un “Rey sol­dado”, como garantía de una neutralización efectiva del mal llamado “poder militar”.

Se apartó voluntariamente del poder durante po­cas semanas, cediéndoselo a Jovellar (antiguo hombre de confianza de Prim) para que convocase a Cortes Constituyentes con arreglo a la vigente Ley de sufra­gio universal, sin que su propia presencia al frente del Gobierno supusiese un respaldo a dicha Ley, de la que no era partidario por considerarla inadecuada al nivel de madurez ciudadana del país. Ya reunidas las Cortes y recuperado el timón del Gobierno, Cáno­vas se esforzó en atraerse a los núcleos procedentes de la revolución de 1868, dándoles seguridades de que el futuro les estaba abierto. Práxedes Mateo Sagasta, antiguo lugarteniente de Prim y ex ministro de Ama­deo I, respondió a la llamada, al frente de su propio partido, que se mostró dispuesto a acatar la Monar­quía, siempre que dentro de ella fuera posible incor­porar “las esencias del 68”. La Constitución de 1876, obra de Cánovas, se sitúa en equilibrio entre la mo­derada del 45 y la democrática del 69. Si restablece el principio de la cosoberanía (Rey y Cortes), incorpora prácticamente todo el cuadro de derechos y li­bertades individuales de la de 1869.

En cuanto al artículo más cuestionado de la Consti­tución de 1869 —el 21, que establecía la libertad de cultos—, en la de 1876 se tradujo en “tolerancia de cultos”, buscando términos de transacción con la Unión Católica. Y, en fin, la Ley Electoral restableció el sufragio censitario, pero extendiéndolo a los sectores intelectuales y amplias zonas del funcionariado. Cier­tamente, el régimen se había iniciado con restricciones muy duras de las libertades de prensa y cátedra —obra del ministro Orovio, ya destacado por análogas me­didas reaccionarias en la fase foral del reinado de Isa­bel II—, y ello daría lugar a una indignada réplica de los núcleos intelectuales y universitarios, réplica tradu­cida en la fundación de la Institución Libre de Ense­ñanza. En todo caso, se trató de unas disposiciones cir­cunstanciales, tomadas en momentos en que se trataba de atraer a los neocatólicos y a los carlistas, todavía en guerra abierta con el régimen, pero que de hecho que­daron anuladas por la Constitución y que en el primer turno progresista (1881-1883) serán desplazadas por una ampliamente democrática Ley de Prensa.
Promulgada la Constitución (1876) cuando la guerra civil había concluido, la pacificación era una realidad en la Península y ello permitió trasladar el esfuerzo militar a Cuba, donde de nuevo en colabo­ración con el capitán general Jovellar y el jefe de ope­raciones Martínez Campos pudieron cerrar la llamada “Guerra larga” con la Paz del Zanjón. Cánovas cedió el poder a Martínez Campos para que éste recabase el respaldo de las Cortes a los términos de la Paz y a su empeñada promesa de abolición de la esclavitud (la que no llegaría por cierto hasta 1886). De nuevo se trató de un paréntesis tras el que volvería al poder Cá­novas, que prolongó su “Gobierno largo” hasta 1881. La llamada de los progresistas al poder por el Rey en este año permitió desvanecer el resurgido fantasma de los “obstáculos tradicionales”. El “turno” cubierto por Sagasta y Posada Herrera permitió clarificar la jefatura de la izquierda dentro del régimen a favor del primero, polarizador ahora de los reductos aún reacios proce­dentes del “sexenio” a través de su partido fusionista.

Quedaba así configurado el bipartidismo, una de las claves de la idea política de Cánovas. El sistema se completó al producirse la muerte del Rey e iniciarse la regencia de María Cristina de Habsburgo. El llamado Pacto de El Pardo supuso un fundamental acuerdo entre los dos partidos, que no sólo se refería a su alter­nancia pacífica en el poder, sino que se basaba en una lealtad inquebrantable al trono, traducida en el compromiso de hacer causa común, al margen de sus legí­timas diferencias políticas, cuando aquél se viese ata­cado directamente, bien desde la ultraizquierda, bien desde la ultraderecha; mientras, uno y otro —Cáno­vas y Sagasta— se esforzarán en integrar a esos secto­res que habían quedado al margen de la Restauración al producirse ésta. Cánovas había logrado ya la adhe­sión de los neocatólicos de Pidal; Sagasta conseguirá, durante su “Gobierno largo” (1885‑1890), la aper­tura “posibilista” de Castelar.
La Constitución de 1876, el bipartidismo y el Pacto de El Pardo diseñaron así lo que podría cali­ficarse de “sistema centro”, muy diverso del “Partido Centro” que supuso la Unión Liberal en los años se­senta; sistema que respondía a uno de los dogmas del canovismo: no hay posibilidad de gobierno sin transacciones justas, lícitas, honradas e inteligentes. Al mismo tiempo, había consolidado el prestigio del régimen la prudente solución lograda por Cánovas al conflicto de las Carolinas (1884) —evitando una ruptura con el Imperio alemán— y la excelente co­yuntura económica registrada en estos años, especial­mente en Cataluña (“febre d’or”).

El buen funcionamiento del sistema se puso de re­lieve cuando, tras el “Parlamento largo” con el que gobernó Sagasta en el primer lustro de la Regencia, Cánovas asumió la legislación democrática de aquél. En el nuevo turno conservador (1890‑1892), afloraron, sin embargo, diferencias de criterio o de procedi­miento entre el que fuera brazo derecho de Cánovas dentro del Partido, Silvela y Romero Robledo —el político que traducía a la realidad práctica la prema­tura democracia impuesta por Sagasta con la reim­plantación del sufragio universal—: diferencias que abocaron a la disidencia de Silvela y la crisis del Go­bierno. De hecho, la supuesta “democratización” sa­gastina, cuando una gran parte de la sociedad espa­ñola se hallaba muy lejos de la capacidad intelectual y económica necesaria para asumir libremente los de­rechos ciudadanos, se tradujo en un régimen cliente­lista que en cualquier caso cubría una fase transicional hacia la verdadera democracia, similar a la experimen­tada por otros países de Europa y América.
Cánovas formó su último Gobierno en 1895, cuando al final del segundo turno fusionista acababa de producirse la nueva insurrección antillana, exten­dida luego a Filipinas. Aplicó todas sus energías a so­focar el alzamiento, partiendo de la convicción de que Cuba era tierra española y no precisamente colonia. Sólo una vez depuestas las armas por unos compa­triotas rebeldes cabía el planteamiento de reformas autonómicas en las Antillas. Aunque las operaciones, acertadamente dirigidas por Valeriano Weyler, pare­cían apuntar a un éxito final en la primavera de 1897 (Cánovas había logrado eludir la intervención norteamericana asegurando al presidente Cleveland la próxima pacificación de Cuba, acompañada de li­bertades autonómicas asumibles por los insurrectos, según el programa ya iniciado por su Gobierno), este programa quedaría truncado con el asesinato del gran político en el balneario de Santa Águeda (8 de agosto de 1897) por un anarquista italiano, Angiolillo, que se proponía vengar a sus correligionarios ejecutados en Montjuich a raíz de los atentados terroristas de 1893 y 1896. En realidad, fue la Junta Revoluciona­ria Cubana —sus delegados instalados en París— la que desvió el objetivo inicial de Angiolillo —el Rey niño, la Regente— hacia el estadista que encarnaba una verdadera amenaza para su causa.

Del prestigio de Cánovas ante sus contemporáneos pueden ser muestra estas dos manifestaciones formu­ladas a raíz del magnicidio; la de Sagasta en España: 
“Ahora, muerto Cánovas, podemos tutearnos todos”; y la del canciller Bismarck ante el Reichstag alemán: “Jamás he inclinado la cabeza ante nadie, pero siempre lo hacía con respeto al oír el nombre de Cánovas”.

Cánovas se casó dos veces: la primera en 1860 con María de la Concepción Espinosa de los Monteros, hija del barón del Solar de Espinosa, que falleció en 1865; y la segunda en 1887, ya frisando los se­senta años, con Joaquina de Osma y Zavala, hija de los marqueses de la Puente y Sotomayor, que rodearía de lujo los últimos años del gran estadista en su es­pléndida residencia de La Huerta. No logró descen­dencia de ninguna de las dos, y el título ducal, que le fue concedido tras su muerte a su viuda, pasaría, ya fallecida, a la línea de una hermana de ésta, perdién­dose para el auténtico linaje de Cánovas.

Cánovas fue miembro de la Real Academia de la Historia (1860‑1897) y su director (1882-1897). En ella puso en marcha dos notables iniciativas: la reanu­dación de la publicación de las Actas de las Cortes de Castilla, proseguida hasta hoy; y la dirección de una gran Historia de España confiada a varios autores, que no llegó a completarse. Perteneció también a la Real Academia Española (1867), a la de Ciencias Morales y Políticas (1881), a la de Bellas Artes de San Fer­nando (1882) y a la recién creada de Jurisprudencia y Legislación (1882), que también presidió. Presidió, asimismo, la Real Sociedad Geográfica.

Obras de ~: La Campana de Huesca. Crónica del siglo xii (novela histórica), Madrid, 1852; Historia de la decadencia de España, desde el advenimiento al trono de Felipe II hasta la muerte de Carlos II, Madrid, 1854; De la dominación de los españoles en Italia, discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, Madrid, 1860; Apuntes para la historia de Marrue­cos, Madrid, 1860; Estudios literarios, Madrid, Imprenta de la Biblioteca Universal Económica, 1868, 2 vols.; De las ideas políticas de los españoles durante la Casa de Austria, en Revista de España, 4 (1868), págs. 498-570, y 6 (1869), págs. 40-99; La Casa de Austria: Bosquejo histórico, Madrid, Imprenta de la Biblioteca Universal Económica, 1869 (ed. de D. Castro Alfín, Pamplona, Urgoiti Editores, S.L., 2004); El Solitario y su tiempo: Biografía de D. Serafín Estébanez Calderón y crítica de sus obras, Madrid, Imprenta de A. Pérez Dubrull, 1883; Problemas contemporáneos, Madrid, Imprenta de A. Pérez Du­brull, 1884-1890, 3 vols.; Obras poéticas, Madrid, Imprenta de A. Pérez Dubrull, 1887; Estudios del reinado de Felipe IV, Ma­drid, Imprenta de A. Pérez Dubrull, 1888-1889, 2 vols.; Obras Completas, Madrid, Fundación Cánovas del Castillo, 1997, 13 vols.; La revolución liberal española: antología política (1854-1876), est. prelim. de J. Vilches, Salamanca, Almar, 2002.

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Discursos 

Discurso de Antonio Cánovas del Castillo III
Discurso de Antonio Cánovas del Castillo II
Discurso de Antonio Cánovas del Castillo I
Citas de Antonio Cánovas del Castillo

 


Área urbana de madrid 

 

Escudo partido. En el primer cuartel, en campo de azur, un monte, de oro, sumado de un castillo, de oro, almenado, mazonado de sable, aclarado de gules. En el segundo cuartel, de gules, una cruz floredelisada y hueca, de oro. Bordura de gules y ocho aspas de oro. Timbrado, con corona Real, cerrada

Las armas representadas en el segundo cuartel corresponden a las de la casa nobiliaria de Alarcón, que fue ostentada por Gabriel de Ocaña y Alarcón, primer señor de la villa.

Pozuelo de Alarcón es una ciudad y municipio español perteneciente a la Comunidad de Madrid, situado en el área metropolitana, al oeste y ligeramente al norte de la capital.

Está situado en una zona de suaves ondulaciones, con amplios espacios naturales abastecidos por numerosos arroyos, cuyos pozos dan nombre al municipio. Los orígenes del núcleo actual de Pozuelo de Alarcón se remontan a la época de la Reconquista, y hasta mediados del siglo XIX, la ciudad ejerció la función principal de abastecer a Madrid de todo tipo de bienes, entre los que destacan los de orígenes agropecuarios y relacionados con la industria del curtido.
Pozuelo de Alarcón ha asistido en el último siglo y medio a un flujo continuo de veraneantes y clases acomodadas de Madrid, que encontraban en este municipio tranquilidad y cercanía a la capital. En la Guerra Civil, el municipio quedó devastado, y sus habitantes fueron evacuados.​ Desde la década de 1960, y en virtud del auge económico y de las comunicaciones, Pozuelo de Alarcón ha recibido nuevos flujos de población —incluyendo residentes jóvenes— que han transformado el municipio en una ciudad relevante y dinámica dentro de la región.​ En la actualidad es, junto con Matadepera, uno de los municipios con mayor renta per cápita de España.



En campo de oro una colina de sinople, surmontado de tres ollas de gules. Timbrado de una corona real cerrada.

Alcorcón es un municipio y ciudad de España ubicada en la Comunidad de Madrid, en el área metropolitana de Madrid, a 14 kilómetros al oeste de la capital. La cercanía de Alcorcón a Madrid capital ha propiciado un gran desarrollo industrial a lo largo del siglo XX, aumentando así la población hasta los 172 384 habitantes (INE 2020),​ lo que la sitúa como el cuadragésimo municipio español por tamaño poblacional. Aun así, gracias a la oferta de empleo dentro del municipio, se ha evitado su conversión en una ciudad dormitorio, ya que una gran parte de la población trabaja o estudia en Alcorcón.
Durante los años 1970 se produjo la mayor aceleración del crecimiento de dicha población, debido fundamentalmente al asentamiento de emigrantes de otras regiones de España. Esto ha obligado a construir numerosas vías de acceso, ha hecho ampliar la oferta de servicios públicos y ha impulsado la creación de nuevos barrios a lo largo del siglo XX.
El municipio que está suscrito a la Ley de Grandes Ciudades, se sitúa geográficamente a 13 km del centro de la ciudad de Madrid en dirección suroeste y pertenece al área metropolitana de la capital.


Cortado. Primero, cuartelado en sotuer; primero y tercero, de azur, caldero jaquelado de gules y oro, gríngola de siete cabezas de sierpe de sinople en cada asa; segundo y cuarto, de plata, cinco armiños de sable; bordura camponada de castillos y leones. Segundo, de azur, una laguna de plata.


Leganés es un municipio y una ciudad española que forma parte de la Comunidad de Madrid. Se encuentra dentro del área metropolitana de Madrid y está situada a once kilómetros al sudoeste de la capital. Su población es de 194.084 habitantes (INE 2024), lo que la convierte en la cuarta localidad madrileña más poblada y en la trigésimo segunda más grande del país.
Está ubicada en una llanura de la Meseta Central de la península ibérica, atravesada por el cauce del arroyo Butarque, afluente del río Manzanares. Limita al norte con los distritos madrileños de Carabanchel y La Latina, al oeste con Alcorcón, al este con Getafe y el distrito de Villaverde, y al sur con Fuenlabrada.
Fundada en 1280 como «Legamar» durante el reinado de Alfonso X el Sabio, años después adoptó el topónimo actual, y en 1345 se incorporó como aldea al alfoz de Madrid.​ En 1627 se convirtió en una villa de señorío cuando el rey Felipe IV creó el marquesado de Leganés, y se mantuvo como tal hasta que en 1820 fueron abolidos los privilegios feudales.
A mediados del siglo XX, y al igual que otras localidades cercanas a Madrid, Leganés experimentó un gran crecimiento demográfico por la inmigración de otras regiones españolas, convirtiéndose en ciudad dormitorio donde la mayoría de los residentes trabajaban en la capital. Con el paso del tiempo, Leganés ha desarrollado una oferta propia de servicios públicos, industrias y comercios de gran importancia para la Comunidad de Madrid.
La ciudad cuenta con edificios históricos como el antiguo Hospital Psiquiátrico de Santa Isabel, abierto en 1851 como uno de los primeros manicomios del país;​ el Cuartel de las Reales Guardias Valonas, diseñado por Francisco Sabatini en el siglo XVIII y que hoy es utilizado por la Universidad Carlos III de Madrid;​ y un patrimonio eclesial en el que se incluyen la ermita de Polvoranca y un retablo barroco de José de Churriguera.​ En el municipio se encuentra el parque de Polvoranca, uno de los parques semiurbanos más grandes de la Comunidad de Madrid.


 Escudo partido. Primero, en campo de gules, una cruz latina, de oro, cargada de una panela, de gules, sumada de llamas del mismo color y resaltada de una corona de espinas de sinople. Segundo, en campo de sinople, sembrado de aviones de plata. 

Getafe es un municipio y ciudad española de la Comunidad de Madrid. Está situado al sur de la comunidad y su término municipal es limítrofe con el de la capital formando parte de su área metropolitana. Geográficamente se encuentra dentro de la cuenca del río Manzanares que es parte de la cuenca del río Tajo a su paso por la Meseta Central. El cerro de los Ángeles, cerro testigo localizado en el municipio, es considerado popularmente centro geográfico de la península ibérica.
Propiciado por el desarrollo industrial del siglo XX y la cercanía a Madrid, la población tuvo un fuerte crecimiento poblacional alcanzando una población de 189 906 habitantes (INE 2024).
Históricamente se considera que la fundación de Getafe fue c. 1326 cuando los habitantes de Alarnes y de otras aldeas cercanas se trasladaron junto al camino real de Madrid a Toledo generándose una concentración de viviendas que fueron el origen de la actual población.
Adicionalmente, en la ciudad se encuentra una de las bases aéreas más antiguas de España, el rectorado y campus de humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid y la Catedral de La Magdalena que es sede de la diócesis de Getafe.
El municipio se divide en 11 barrios: Centro, Perales del Río, San Isidro, Juan de la Cierva, Las Margaritas, El Bercial, La Alhóndiga, Sector III (que incluye la zona getafense del Arroyo Culebro), Getafe Norte, Buenavista y Los Molinos. En 2024 está en fase inicial de desarrollo un nuevo barrio sobre parte de los terrenos del Acuartelamiento Aéreo de Getafe (ACAR) cuyo nombre será denominado barrio de La Aviación.

Hasta el siglo XIX, el municipio mantenía un carácter fundamentalmente agrícola; sin embargo, a lo largo del siglo XX experimentó una transformación que lo llevó a convertirse en una de las ciudades más industrializadas de la comunidad. Los sectores industriales más relevantes incluyen la industria aeroespacial, la logística y la fabricación de tecnología avanzada, distribuidos no solo en la base aérea mencionada anteriormente, sino también en 9 polígonos industriales localizados dentro del término municipal.



 De gules, una pira de plata, renversada, cargada en jefe de un bezante de lo mismo, brochante de una estrella de ocho puntas, de gules. 


Rivas-Vaciamadrid es un municipio y localidad española de la Comunidad de Madrid, situada a 16 km de Madrid, junto a la A-3. Cuenta con una población de 101.949 habitantes (INE 2024).

Tres cuartas partes del término municipal forman parte del parque regional del Sureste. Allí confluyen, entre cantiles yesíferos, los ríos Jarama y Manzanares. Junto a sus cauces se han ido formando, como consecuencia de una prolongada actividad de extracción de áridos, numerosas lagunas donde anidan especies de anátidas que conviven con una colonia de doscientas cigüeñas y con los halcones y milanos de los riscos.
Su población creció vertiginosamente desde los escasos 500 vecinos de 1980 a los más de 100 000 de 2023, dando lugar a un asentamiento de aluvión que es considerado como el de mayor expansión demográfica de Europa.[cita requerida] Los barrios Covibar y Pablo Iglesias fueron construidos por cooperativas, el primero vinculado a Comisiones Obreras y al Partido Comunista de España, y el segundo a la Unión General de Trabajadores y al Partido Socialista Obrero Español. Es un municipio que forma parte del conocido como «cinturón rojo» de la comunidad autónoma.


 En sinople, un palacio de oro, mazonado de sable y aclarado de gules, surmontado de una corona real cerrada. En punta, de oro, el anagrama F.VI.


San Fernando de Henares, tradicional e históricamente conocido como "Real Sitio" de San Fernando,​ es un municipio situado al este de la Comunidad de Madrid, a unos 15 kilómetros al este de la capital. Se encuentra ubicado en el Corredor del Henares y forma parte del área metropolitana de Madrid. Parte de su término está incluido dentro del parque regional del Sureste. Tiene una extensión de 39,29 km² y una población de 38 974 habitantes (2023).

San Fernando de Henares es un municipio que ha alcanzado la colmatación del suelo disponible dentro de sus actuales límites administrativos para desarrollo residencial. Esto imposibilita el desarrollo de nuevas promociones residenciales, que lleva a que las más de 400 parejas que se crean de media al año en el municipio, busquen vivienda fuera de él, dándose en el casco consolidado un proceso de gentrificación, que se traduce en una continua pérdida de población censada de un año para otro. Este problema afecta a la identidad cultural e histórica del municipio por la pérdida de arraigo de sus residentes, funcionando cada vez más como un barrio de Madrid.




De plata, un león rampante, de gules, encerrado en una corona cívica de sinople frutada de oro. 


Coslada es un municipio de España perteneciente a la Comunidad de Madrid. Ubicado en el Corredor del Henares, con una extensión de 12,03 km² y 81.860 habitantes. Limita al este con San Fernando de Henares y con Madrid, y limita también con Madrid al norte, al sur y al oeste. Salvo su límite con San Fernando, se encuentra rodeado por el término municipal de Madrid.

Coslada se sitúa en el Valle del Henares en su nexo con la Cuenca del Jarama. Conforma una sucesión urbana con San Fernando de Henares, en un cruce de caminos a la salida noreste de Madrid, entre las autopistas A-2, M-40 y M-45. Localizado a escasa distancia del aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas, con accesos por ferrocarril y por la línea 7 del Metro de Madrid. Sus límites han ido variando históricamente y lindaba con poblaciones algunas de ellas hoy desaparecidas y otras absorbidas por el municipio de Madrid (Ambroz, Vicálvaro o Canillejas entre otras). Hoy limita con los municipios de Madrid y San Fernando de Henares.

Su proximidad a Madrid hace que se encuadre en el área de influencia de la capital. No obstante, Coslada siempre se ha configurado como una ciudad independiente. Toda la franja norte de su término municipal está ocupada por zonas industriales especializadas en la logística y actividades complementarias al transporte. Está situada cerca de la vega del río Jarama, en cuyo margen derecho se asienta, y sirve de límite al término municipal en su parte norte. De norte a sur por el este, la recorría el Teatinos, arroyo que nace por encima de Ambroz y fluye al Jarama. Una pequeña fracción de su territorio (13 ha) está incluida en el parque regional del Sureste.


Escudo partido. Primero, en campo de plata, una Cruz de la Orden de Santiago, de gules puesta en palo. Segundo, en campo de gules, sobre montículo de sinople, una torre, donjonada, de oro, mazonada de sable y clarada de azur y en punta de ondas de plata y azur (tres y dos). 


Paracuellos de Jarama es un municipio de España situado en la Comunidad de Madrid. El término municipal, con una población de 27 238 habitantes (INE 2024), incluye además de a la localidad homónima los núcleos de La Granja/El Cruce, Los Berrocales del Jarama, Belvis del Jarama, INTA y El Avalón. Se encuentra cerca del aeropuerto de Madrid-Barajas.
La localidad está ubicada a unos 26 km al nordeste de la capital. El municipio limita con Madrid, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes al oeste, con San Sebastián de los Reyes al norte, con Ajalvir y Cobeña al este y con Torrejón de Ardoz y San Fernando de Henares al sur.


Escudo en mantel: Primero, de plata, la cruz florlisada de gules; segundo de plata, el águila de sable; tercero, de sinople, el castillo de plata. 


Alcobendas es un municipio de España perteneciente a la Comunidad de Madrid. Se encuentra a 15 km al norte de la capital y a 669 m de altitud sobre el nivel del mar. Limita con los municipios de San Sebastián de los Reyes, al norte; Madrid, al oeste y al sur; y Paracuellos de Jarama, al este. Según (INE 2024), en 2024, Alcobendas cuenta con una población de 119 416 habitantes.





San Sebastián de los Reyes es un municipio y ciudad española de la Comunidad de Madrid, situada a 18 kilómetros al norte de Madrid. Cuenta con una población de 94 969 habitantes (INE 2024). Popularmente conocido como «Sanse», también ha sido referido con la denominación de «La Pamplona chica» debido a los encierros de sus fiestas. Forma una unidad urbana con la localidad contigua de Alcobendas.
La localidad se encuentra al pie del parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares. El término municipal, con una superficie de 59,26 km², es cruzado por varios arroyos: Valconejero, Quiñones, de la Vega, Valdelamasa y El Bodonal; todos ellos, afluentes del río Jarama, que también discurre por su término municipal.
El municipio de San Sebastián de los Reyes limita al sur con Alcobendas, separados tan solo por una calle, la avenida de España. Limita también con los municipios de Madrid, Colmenar Viejo, Algete, Cobeña y Paracuellos de Jarama.
Al igual que otras muchas ciudades de los alrededores de Madrid, San Sebastián de los Reyes, experimentó un crecimiento desmesurado durante los años sesenta y setenta del siglo XX debido a la emigración procedente del medio rural, fundamentalmente desde Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura. A partir de los años ochenta el perfil del nuevo residente cambió hacia las parejas jóvenes profesionales procedentes de la capital y de otros municipios metropolitanos.

Desde principios del presente siglo XXI, la inmigración procedente de otros países ha contribuido a aumentar la población total del municipio. Según los datos del INE de 2012, el 87,21 % de los empadronados son españoles, seguidos de los rumanos, colombianos y ecuatorianos. El total de extranjeros asciende a 10 417 vecinos, el 12,79 % del total.


En plata, tres peñascos o cantos, entre los que brotan dos encinas, todo en su color. Bordura de gules, cargada de siete estrellas de plata. 


Tres Cantos es un municipio y villa española de la Comunidad de Madrid. El término municipal tiene una población de 52 932 habitantes (INE 2024). Sede de numerosas empresas, es un ejemplo de ciudad planificada, con multitud de áreas verdes y parques urbanos. Se trata de una ciudad moderna, con alta calidad de vida y con una demografía muy acentuada en la juventud de sus habitantes. Cuenta con una gran cantidad de actividades sociales y servicios, tales como centros de cultura y entretenimiento como la Casa de la cultura o la Casa de la juventud, además de los cines que se encuentran en el centro comercial.
El núcleo urbano de Tres Cantos está situado a una altitud de entre 710 y 750 m sobre el nivel del mar,3​4​ a 23 km al norte de Madrid, entre las poblaciones de El Goloso y Colmenar Viejo. Este enclave no resulta aleatorio, ya que en el momento de su creación se plantearon varias situaciones, pero ésta, situada en el sur de Colmenar Viejo, era la mejor; contaba con un acuífero que permitiría el abastecimiento de la ciudad (de ahí la torre que se encuentra en el parque Central al lado del Recinto Ferial y el gran lago artificial). Se pensó en Torrejón, pero fue desechada por la cercanía a la base militar estadounidense situada en la zona. La localidad está ubicada al norte de la capital, en la corona metropolitana, en el eje de la M-607.


 Partido. Primero, cuartelado en sotuer; primero y cuarto, de gules, banda de sinople perfilada de oro; segundo y tercero, "AVE MARIA" en letras de azur. Segundo, de gules, un creciente ranversado, jaquelado de oro y sable. Bordura de azur cargada de once colmenas de plata. Al timbre, Corona Ducal. En la actualidad, el azur del AVE MARIA se ha convertido en sable y el creciente ha perdido su jaquelado, quedando de plata.
Significado: La primera mitad es el escudo de armas de la familia Mendoza, la segunda el de la familia Luna. La bordura alude al nombre del municipio.

Colmenar Viejo es un municipio y localidad española de la Comunidad de Madrid. El término municipal cuenta con una población de 57 029 habitantes (INE 2024).
El término municipal de Colmenar Viejo tiene una extensión de 182,6 km²9​ y es el tercer mayor término de la provincia de Madrid, solo superado por Madrid y Aranjuez. La localidad se encuentra situada a 35,5 km por carretera de la ciudad de Madrid.

Se sitúa a los pies de la sierra de Guadarrama, en el camino entre el norte y el sur de España. La explotación tradicional del granito ha ido modificando, a lo largo de la historia, el paisaje. Ha aparecido el monte bajo y, como resultado de la explotación ganadera, principalmente vacuna y caballar, la dehesa ha ido cobrando protagonismo.

Colmenar Viejo se caracteriza, igualmente, porque gran parte de su territorio está incluido en el parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares, por lo que algunos espacios están sometidos a un alto nivel de protección. La Dehesa de Navalvillar (1072 ha) está protegida por ordenanzas municipales; si bien no pertenece al parque, posee una gran riqueza en fauna y flora por su situación y conservación.

Mantelado. Primero, de plata, dos cerros de sinople, surmontados de una caldera de sable. Segundo, de oro, árbol de sinople arrancado y hueco. Mantel cuartelado en aspa: primero y tercero, de sinople, una banda de gules fileteada de oro; segundo y cuarto, de oro, "AVE MARIA GRATIA PLENA", en letras de sable. 
 

Hoyo de Manzanares es un municipio y localidad española de la Comunidad de Madrid. Se sitúa al noroeste de dicha comunidad autónoma, en la ladera sur de la homónima sierra de Hoyo de Manzanares, uno de los montes-isla más importantes de la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, de la que dista unos diez kilómetros. El municipio cuenta con una población de 9178 habitantes (INE 2024).

Tiene una superficie aproximada de 45,31 km² y se encuentra situado a una altitud media de 1001 m sobre el nivel del mar. Limita por el oeste y norte con el municipio de Moralzarzal y con el de Becerril de la Sierra, por el este con el de Colmenar Viejo y por el sur con el de Madrid y con el de Torrelodones. En su vértice territorial sureste confluye en un hito, además de con los mencionados términos de Moralzarzal y Torrelodones, también con el de Galapagar.
La población estable llega a los 9178 habitantes (INE 2024), con una densidad de 177,27 hab/km²,2​ si bien la cifra aumenta en verano debido a la afluencia de familias con segunda residencia en esta localidad, aunque esta tendencia es cada vez menor ya que una gran parte de los propietarios están eligiendo el pueblo como domicilio habitual.
Todo el término municipal se encuentra dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares que, con una extensión de 52 796 hectáreas, fue creado por la Comunidad de Madrid en 1985. Además, este espacio es Reserva de la Biosfera desde el 15 de febrero de 1993, y está catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria en cumplimiento de la Directiva de Hábitats.
El municipio está dividido en cinco núcleos de población: el pueblo histórico, la Ciudad Residencial La Berzosa, la Urbanización Parque de Las Colinas, la colonia de El Berzalejo y la Academia de Ingenieros del Ejército. La principal vía de comunicación es la carretera M-618 que lo comunica con Torrelodones y Colmenar Viejo y que vertebra todos los núcleos citados excepto la Ciudad Residencial La Berzosa, con la que el pueblo se conecta mediante una segunda carretera que tiene consideración de avenida.
Celebra sus fiestas patronales a primeros de septiembre en honor de la Virgen de la Encina. Entre los diversos festejos destaca la tradicional Fiesta de la Caldereta, Fiesta de Interés Turístico Regional,​ ancestral tradición de siglos entre los ganaderos y pastores segovianos, en la que se invita a todos los asistentes a degustar, en torno a los famosos calderos en la plaza Mayor, el guiso de toro de lidia, cuya receta de ajos, aceite, coñac y algún ingrediente más constituye uno de los secretos mejor guardados de la localidad.​ Su prestigio atrae a gentes de toda el área metropolitana de Madrid.



Partido. Primero, de plata, una torre de azur. Segundo, de azur, banda de oro engolada de dragantes de lo mismo. En punta, de sinople, almez o lodón frutado de sable. 



Torrelodones es un municipio del noroeste de la Comunidad de Madrid (España), situado a 29 kilómetros de Madrid. Por su localización entre la sierra de Guadarrama y el área metropolitana de la capital, está vinculado a dos comarcas madrileñas: la comarca agrícola de Guadarrama y la corona metropolitana de Madrid. Según datos oficiales de población cuenta con una población de 25 316 habitantes (INE 2024), distribuida en siete núcleos de población. Se encuentra a una altitud media de 845 m sobre el nivel del mar.
Limita al norte con Hoyo de Manzanares, al este con Madrid a través del monte de El Pardo, al sur con Las Rozas de Madrid y al oeste con Galapagar. Los habitantes de este municipio se encuentran entre los de mayor renta per cápita de la Comunidad de Madrid. Los servicios, la hostelería y la construcción constituyen sus principales actividades económicas.
El pueblo posee un interesante patrimonio artístico y natural y forma parte de dos rutas turísticas de la Comunidad de Madrid. Una de ellas es la Ruta Imperial, que sigue parcialmente el camino histórico empleado en el siglo XVI por el rey Felipe II en sus desplazamientos desde la ciudad de Madrid hasta el Real Sitio de El Escorial.​ La otra es la Ruta por los Castillos, Fortalezas y Atalayas, a la que queda vinculada por la atalaya de Torrelodones, una torre-vigía de origen andalusí.
En lo que respecta a sus valores ambientales, buena parte de su territorio está protegido a través del parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares y del parque regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno.
En su término se encuentra el Casino Gran Madrid, inaugurado en 1981 y primero existente en la Comunidad de Madrid, de gran importancia en la economía local del municipio, al ser la primera gran empresa radicada en el mismo.




Partido. 1º de azur, cigüeña al natural. 2º, de plata, encina arrancada, de sinople. Entado en punta, ondas de plata y azur. 

Las Rozas de Madrid —o, simplemente, Las Rozas— es un municipio de España perteneciente a la Comunidad de Madrid, situado en el área metropolitana, al oeste de la capital. Es uno de los municipios con la renta per cápita más elevada de toda España. El municipio ha experimentado un fuerte crecimiento poblacional, pasando de 35 137 habitantes en 1991 a 95.725 empadronados el 1 de enero de 2022.​ Fue uno de los primeros municipios españoles en estar comunicado por autovía, cuando en 1967 se inauguró la autovía del Noroeste.




Majadahonda es un municipio español perteneciente a la Comunidad de Madrid. Originariamente el territorio fue una zona de cultivo y pastoreo. Durante la toma de Madrid en la Guerra Civil fue escenario de duros combates. Cuenta con una población de 73 355 habitantes (INE 2024). Su expansión ha sido acelerada, como en todos los pueblos y ciudades pertenecientes el área metropolitana de Madrid. Cuenta con gran cantidad de servicios como el Hospital Universitario Puerta de Hierro y la presencia de bastantes empresas del sector terciario.
Majadahonda es uno de los cuatro municipios que forma un continuo urbano con Madrid capital junto con Alcobendas, Pozuelo de Alarcón y Coslada. En concreto, a través de la avenida de la Victoria cuya numeración del 93 al 101 pertenece al municipio majariego y enlaza con la carretera de El Plantío.





«De oro, cinco encinas arrancadas de sinople, puestas en aspa; en orla una cadena de sable negro.

Boadilla del Monte es un municipio y localidad española de la Comunidad de Madrid, en la zona oeste del área metropolitana de la capital. Cuenta con una población de 65 839 habitantes (INE 2024).




 Escudo cuartelado, 1º de gules, un castillo de oro, mazonado de sable y aclarado de azur; 2º de oro, cuatro palos de gules; 3º de plata, un león rampante de gules; y 4º de plata, dos calderas de sable puestas en palo. 


Torrejón de Ardoz es un municipio y ciudad española de la Comunidad de Madrid. Tiene una población de 137 711 habitantes (2023). Desde un punto de vista socioeconómico, Torrejón está dentro del Corredor del Henares y también se engloba en el área metropolitana de Madrid.​ Su rápido crecimiento durante el siglo XX conllevó que su casco urbano se haya desarrollado en paralelo a la autovía A-2 Madrid-Barcelona.
Tiene 32 km² de superficie y está situada en un estratégico enclave: a 19 km del centro de Madrid, cercano al Aeropuerto de Madrid-Barajas, además de estar comunicado directamente con la A-2, con la vía férrea Madrid-Barcelona, la autovía de circunvalación M-50 y M-45 y la carretera M-206 hacia Loeches y Ajalvir. Torrejón se sitúa así mismo en la Vega del Henares, limitando con este río por el sur y transcurriendo por el municipio tres pequeños arroyos: el Ardoz (que da nombre al municipio), el Pelayo y el del Valle. Una pequeña fracción de su territorio (4 ha) está incluida en el parque regional del Sureste.



Jaquelado de quince escaques, ocho de oro y siete de gules, cargado con la figura de un globo terráqueo de azur, con los continentes en oro y un punto de gules en el centro de la península ibérica. 


Pinto es una localidad y municipio español perteneciente a la Comunidad de Madrid, situado a unos 20 km al sur de la capital del país. Su población alcanza los 56 003 habitantes (INE 2024).


scudo de sinople, el castillo, de oro, almenado, mazonado de sable y aclarado de gules, surmontado de un hacha de oro y un pico del mismo metal, puestos en aspa y liados con una cinta, de oro. Al timbre corona real cerrada.



Villaviciosa de Odón es un municipio y ciudad de España, en la Comunidad de Madrid, al oeste del área metropolitana de la capital. Cuenta con una población de 29 273 habitantes (INE 2024).