Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

2).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

3).-LA ORATORIA.

4).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

5).-HERÁLDICA.

6).-LA VEXILOLOGÍA.

7).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

8).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

9).-MISCELÁNEO


martes, 8 de enero de 2013

74.-Apellidos vascos en Chile III.-a

 

Tribuna juradera de la Casa de Juntas

La Casa de Juntas de Guernica es un conjunto monumental con significación política que se sitúa en la villa de Guernica y Luno, en Vizcaya, País Vasco (España). El corazón del conjunto es el Árbol de Guernica, un roble bajo el cual se venían celebrando las Juntas del Señorío de Vizcaya, y el edificio anexo que en tiempos fue la iglesia de Santa María La Antigua.

En la actualidad es la sede de las Juntas Generales de Vizcaya, máximo órgano institucional de la provincia, y está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.

Casa de Juntas de Guernica, Vizcaya

S

Sabaltzagarai: «Llanura de arriba».
Sáenz: «Sancho» (?)
Sáenz de Cosca:
Sáez: «Sancho»; «Manzanal».
Sagaraigar: «Manzano seco».
Sagartegui: «Lugar de manzanos».
Sagarteguieta: «Lugares de manzanos».
Sagardi, Sagardia: «Manzanal», «El Manzanal».
Sagardoi: «Manzanal».
Sagardoqui: «Manzanal».
Sagarminaga: «Lugar de manzanos silvestres». «Lugar de manzanos agrios».
Sagasta: «El manzanal».
Sagastabeitia: «El manzanal de abajo». Casa S. en la anteig. de Abadiano (V).
Sagasti, Sagasty: «Manzanal».
Sagastiberria: «El manzanas nuevo».
Sagastigoitia: «El manzanal de arriba».
Sagastizabal: «Manzanal extenso».
Sagues: «Límite del manzanas».
Saigos:
Sainz: ¿Como Sáenz? (¿De sai: buitre?).
Sagurdia:
Saitija: «La arboleda».
Saizar: «La arboleda vieja(?). «Buitre viejo» (?).
Salabarria, Salaberria: «El cortijo nuevo».
Saigos:
Salabarrieta: «Cortijos nuevos».
Salaberri: «Cortijo nuevo».
Sallaber, Sallaberri: «Cortijo nuevo».
Salamendi: «Monte de cortijos».
Salayusan:
Salazar: «Cortijo viejo».
Salcedo, Salzedo: «Sauzal».
Salces: «Sauces».
Saldia, Saldias, Zaldia: «El caballo» (zaldía).
Saldivar, Saldibar, Saldívar: «Vega de los caballos».
Saldua: «Cercado», «El rebaño».
Salezan:
Salinas: Etimología castellana.
Saloquen:
Salterain: «Sobre el corral».
Sama: «Corral». (De samats).
Samaciotz: «Lugar de corrales».
Samaniego: «Lugar de corrales».
San Cristóbal:
Sanfuentes: Etimología castellana.
Sangüeza (En Chile Sanhueza):
Sangutia:
San Juan:
Sanjuanená: «Lo de San Juan».
San Jaime o Santiago:
San Julián:
San Martín:
San Miguel:
San Pelayo:
Sanperio, Samperio: «San Pedro».
Sansinena, Sansinenea: «La casa de Sancho».
Santa Coloma:
Santa Cruz:
Santa María:
Santelices:
Santo Domingo:
Sanz: «Sancho».
Sanzina: «Lo de Sancho».
Sanzirena: «Lo de Sancho».
Sara: «El sauce».
Sarachaga: «Lugar de sauces».
Saralegui: «Lugar de sauces».
Saramendi: «Monte de sauces».
Sarasa: «El sauce».
Sarasola: «La ferrería del sauce».
Sarauz (Zarauz):
Sarasua, Sarazua: «El sauzal».
Sarazibar: «Vega de sauces».
Sarasua, Sarazua: «El sauzal».
Sardaleta, Sardaneta:
Sardoi: «Manzanal».
Sario: «Majada».


Sarobe: «Bajo la dehesa».
Saroe: Como el anterior.
Sarra: «La arena».
Sarraga: «Lugar de arena».
Sarralde: «Al lado del arenal».
Sarroa, Zarraoa: «El arenal».
Sarratea:«La entrada al arenal».
Sarrategui: «Lugar de arenas».
Sarria: «El vallado».
Sarricueta o Sarrigueta: «Vallados».
Sarriegui: «Ladera del Vallado».
Sarrieta: «Vallados».
Sarriguren: «Límite del vallado».
Sasiain: «Sobre el zarzal».
Sasiola: «Ferrería del zarzal».
Sasoain: «Sobre el zarzal».
Sasoeta: «Zarzal».
Satariz: «Piedra del matorral».
Segama o Cegama:
Segarra: «El manzano».
Segura: «Meseta» (?).
Segurola: «La ferrería de la meseta».
Sein: «Niño».
Semper y Sempertegui:
Serain: «Sobre el collado».
Sendoquiz: (¿De sendo: fuerte, firme?).
Serrano: Etimología Castellana.
Sertucha:
Sierra: Armas en Oñate: Gules, torre de plata.
Sigorriaga o Sigorraga: «Lugar de árboles secos».
Sojo: «Lugar de chacras».
Sola: «Chacra»; «Heredad».
Solabarri: «Chacra nueva».

Solabarrieta: «Chacras nuevas».
Solaeche: «Casa de la chacra».
Solaechea: «La casa de la chacra».
Solagaztua: «Salinas de la chacra».
Solaguren: «Límite de la chacra».
Solandueta: «Chacras grandes».
Solano: «Chacra».
Solari: «Ganado acostumbrado a entrar en los sembrados».
Solchaga: «Lugar de chacras».
Soloaga: «Lugar de chacras».
Solobarrieta: «Chacras nuevas».
Soloeta: «Chacras».
Sologoiti: «Chacra de arriba».
Soloqueztua: «Chacra salitroso».
Sologuren: «Límite de la chacra».
Solórzano: «Lugar de chacras» (?).
Solozabal: «Chacra extensa».
Somarriba: (De soma: destajo).
Somoza: «Espartal» (?).

Sopranis:
Soquia: «El mazo para destripar terrones».
Sorabide: «Camino de la chacra».
Soraburu: «Chacra principal»; Cabecera de la chacra».
Soraiz: «Peñón de la chacra».
Soraluce, Soraluze: «Chacra larga».
Sorlada:
Soro: «Campo», «Prado».
Soroa: «El Prado».
Soroeche: «Casa del Prado».
Soroet:
Soroeta: «Prados».
Soromendi: «Monte del Prado».
Sorondegui: «Ladera junto al prado».
Sorondo: «Junto al prado».
Sorsaburu: «Cabecera del prado».
Sostoa: (¿De sostor: muchacho?).
Suárez o Juárez: «Olmedo».
Subiza: «Puentes».
Subizar: «Puente viejo».
Suescun:
Suloaga: (Véase Zuloaga). «Lugar de agujeros».
Suola: «Ferrería del puente».
Suso: (Véase Indice Montañés).
Susunaga: «Lugar de álamos temblones».
Susuñaga: Como el anterior.
Suzarte: «Entre oímos» (?).
T

Tabanera:
Taborda: «La casa de campo».
Taborga: Como la anterior.
Tamayo:
Tapia:
Tapiola: «Ferrería de Tapia».
Tarascon: «Junto al pedregal».
Tardetz:
Teillery: Vasco francés: «Tejera».
Tejera:
Tellaeche: «Casa de tejas»; «Casa de Tello».
Tellarena: «Lo de Tello».
Tellechea: «La casa de Tello»; «La casa de tejas».
Telleria: «La tejera».
Tellitu:
Tello: «Tejío».
Terron: «Junto a la barranca».
Teza:
Tirapegui: «Bajo la colina de los helechos». (Ira-pe-egui).
Tobalina:
Tolosa:
Tomasena: «Lo de Tomás».
Tompes:
Topalda: «Cuesta del encuentro». (Alda: cuesta; topa: encontrar).
Torralba:


Torrabarria: «La torre nueva».
Torralde: «Junto a la torre».
Torrealde: «Junto a la torre».
Torrano: «Lugar de torres».
Torre, Latorre, La Torrre: «Torre», «La torre».
Torre (Gómez de la):
Torrea: «La torre».
Torrealday: «La ladera de la torre».
Torremusquiz: «La torre de Músquiz».
Torres: Etimología castellana.
Torrezabal: «Torre ancha».
Torrezar: «Torre vieja».
Torrezarra: «La torre vieja».
Torrezuri: «Torre blanca».
Torrontegui: «Lugar de la torre»; «Picacho».
Tosubando:
Tricio:
Trebolazabala: «Trebolar extenso».
Trocaola: «Ferrería del barranco, de la encañada».
Troncoso: De origen lusitano, radicado en Vizcaya.
Trotiaga: «Lugar del granero».
Trucios: «Fuente fría». (Iturrí-otz).
Tuesta:
Tuhum:
Turrillas: «Fuente de los brezos».
U

Uart, Uarte, Uharte: «Entre torrentes».
Ubago: «Ribera».
Ubao: «Crecida de aguas»; «Agua de riadas»; «Ribera».
Ubarri: «Ribera nueva».
Uberoaga: «Manantial de aguas termales».
Ubidea: «La acequia»; «El canal».
Ubieta: «Vados».


Ubilla: «Vado de los brezos».
Ubillos: «Vados frios»; «Lugar de vados».
Ubillotz: Como el anterior.
Ubiria: «El pueblo del vado».
Ubitarte: «Entre vados».
Ucelay, Urcelay: «Remanso». (Literalmente: «Llanura de agua»).
Uzabal:
Uztariz:

 



Z

Zabalena: «Lo de Zabala».
Zabaleta: «Los llanos».
Zaballa: Como Zabala.
Zabaltza: «Llanos».
Zabaltzagarai: «Zabaltza de arriba».
Zaitegui: «Casa del guarda».
Zabarte: «Entre llanuras».
Zabiel: «Llanura negra» (?).
Zabalua: «La planicie».
Zala: «Cortijo».
Zalaberria: «Cortijo nuevo».
Zalba:
Zaldaiz: «Peñón del Caballo».
Zaldarriaga: «Lugar de la piedra del Caballo».
Zaldegui: «Ladera de los caballos».
Zaldívar, Saldívar: «Vega de los caballos».
Zalduna: «El caballero».
Zalduendo, Zalduondo: «Junto a Zaldua».
Zalla o Zallo:
Zaloina o Zaloña: (De Zaloi: «firme»).
Zamacois: «Cargas de ramas».
Zamacola: «Desfiladero» (?).
Zamalbide: «Camino de herradura».
Zamalloa: «Desfiladero» (?).
Zamora: Originario de Zarnora.
Zamudio: «Desfiladeros, gargantas».
Zambrana: «Cima del escarpado».
Zañdagoitia o Zandateglugoitia: «Zandategui de arriba».
Zangron: «Cima del escarpado».
Zangronis, Zangroniz: «Lo de Zangrón».
Zanguitu:
Zañartu: «Varón nervudo, fuerte».
Zapiain: «Sobre el vivero».
Zapiola: «Vivero».
Zapirain: «Sobre el vivero».
Zara: «El jaro».
Zaráa: «El jaro».
Zaragüeta: «Límite de los jaros».
Zarandona: «Junto a los jaros».
Zarate: «Entrada al jaral».
Zarauz: «Ortigas» (?) «Jaral».
Zarazúa: «El jaral».
Zarmendia: «El monte de jaros».
Zárraga: «Lugar de ancianos».
Zarrandicoechea: «La casa grande de los ancianos».
Zarranz: «Jaros».
Zavala: «Llano»; «Llanura»; «Planicie»; «Campo extenso».
Zavaleta: «Llanuras»; «Llanos», etc.
Zavalla: Como Zabala.
Zayazegui: «Ladera del guarda».
Zearreta o Ziarreta:
Zearsolo:
Zeberio, Ceberio: «Población bajo la ladera» (?).
Zeinarte:
Zeláa: (Como Zelaya).
Zelaya: «El prado».
Zelayeta o Zelaeta: «Prados».
Zenarruza: «Pedregal del sendero».
Zenborain: «Cima del escarpado».
Zendoya: «Senderos».
Zercalde: «Junto a la cerca».
Zeru: «Cielo» (?).
Zilaurren:
Ziriano:
Zobaran: «Valle de cesped».
Zorondo: (¿Sorondo?).
Zornoza:
Zorrilla: (Véase Indice Montañés: H Parte).
Zozaya:
Zuazagoitia: «Arboleda de arriba».
Zuaznabar: «Árbol de color abigarrado».

Zuasti, Suasti: «Arboleda».
Zuazo, Suazo, Zuazu: «Arboleda».
Zubelzu:
Zubia: «El puente».
Zubiaga: «Lugar del puente».
Zubiagui: «Ladera del puente».
Zubiaguirre: «Descampado del puente».
Zubiialde:
Zubialdea: «Junto al puente».
Zubiarras:
Zubiate: «Entrada o puerta del puente».
Zubiaur: «Frente al puente».
Zubiaurre: «Frente al puente».
Zubicoa: «De la puente».
Zubicola: «Ferrería de la puente».
Zubicueta, Zubicoeta: «De las puentes».
Zubiegui: «Ladera del puente».
Zubieta: «Puentes».
Zubiete (Pérez de): ¿Como el anterior?
Zubillaga: «Lugar del puente redondo».
Zubiria: «La población del puente».

Zubiru, Zuburu: «Cabecera del puente»; «Puente principal».
Zubizarreta: «Puentes viejos».
Zubuquiza:
Zudaire: «Bosque» (?).
Zufia: «El puente».
Zufiria: «Población del puente».
Zugazaga: «Lugar de árboles».
Zugazalde: «Al lado de la arboleda».
Zugaznabarreta: «Arboles abigarrados».
Zugasti: «Arboleda».
Zuimendi, Zumendi: «Monte arbolado».
Zulacarregui: «Ladera pedregosa de los hoyos».
Zulaibar: «Vega de los hoyos».
Zulaica: «Cuesta de la cueva».
Zuloaga: «Lugar de hoyos».
Zulueta: «Hoyos»; «Cuevas».
Zunyaran: «Valle de los juncos».
Zumaeta: (Mimbreras).
Zumalacarregui:
Zumalburu:
Zumárraga y Zumarriaga: «Olmedal».
Zumel: «Mimbre».
Zumelzu: «Mitnbrera».
Zumeta: «Mimbreras».
Zurbano:
Zurco o Zuhurco:
Zurbarán: «Valle de mimbres».
Zuria: «El blanco».
Zuricalday o Zurigaray:
Zurita: «Blanquizco».
Zurutza: «La Mimbrera».
Zuza: «La arboleda».
Zuzaeta: «Arboledas».
Zuzarregui: «Cantera o pedregal de la arboleda».



 País Vasco: Abierto al mundo.


Esta Comunidad Autónoma tiene una historia única y su sello e impronta son muy característicos: Su presencia en Chile también es significativa.  


Publicado: Martes, 25 de Octubre de 2011


Andrés Pérez-Cotapos D.


En el noreste de España existe una región cuyas raíces y lengua se pierden en el tiempo. Se trata del País Vasco o Euskadi, una comunidad autónoma, situada en el extremo nororiental de la franja cantábrica, lindando al norte con el mar Cantábrico y Francia (Aquitania), al sur con La Rioja, al oeste con Cantabria y Castilla y León y al este con Navarra.

Precisamente Navarra y las tres provincias vasco francesas forman parte de lo que se denomina Euskalherria.Estos territorios y poblaciones comparten lazos,costumbres y tradiciones que se pierden en eltiempo.

La autonomía española la integran las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya agrupando a 251 municipios: 51, 88 y 112, respectivamente.

El País Vasco tiene una extensión total de 7.234 km², y una población actual de 2.155.546 habitantes con una densidad de población de 295,0 hab/km². Su capital es Vitoria, en Álava, donde se encuentran el Parlamento y la sede del Gobierno Vasco, mientras que la ciudad más poblada es Bilbao.


A pesar de ser un territorio de gran desarrollo industrial, aún conserva auténticos paraísos naturales, como los parques naturales de Valderejo y Urkiola, de evocadores paisajes, y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, mágico enclave en torno a la ría de Guernica. Viajar a través del País Vasco conlleva atravesar diversos puertos de montaña con un paisaje impresionante. Y es precisamente éste uno de sus extraordinarios atractivos: practicar en estos parajes treking, rutas a caballo o deportes relacionados con la montaña.


Su singular historia ha conformado el específico carácter del País Vasco, desde el misterio que envuelve sus orígenes, hasta su conversión en uno de los motores económicos de la península a raíz del desarrollo industrial del siglo XIX.


La riqueza de su cultura tradicional deriva de su situación estratégica desde donde los intrépidos marineros vascos alcanzaron las lejanas costas de Terranova y Groenlandia; esta situación permitió el asentamiento de distintos pueblos, aunque con distinto grado de penetración, pues la romanización fue un fenómeno que se dio casi exclusivamente en su parte meridional.


Durante la Edad Media fue paso obligado del Camino de Santiago, lo que le proporcionó un gran esplendor cultural y monumental. Producto de su historia son también sus instituciones de gobierno, vigentes durante siglos, y que perduran hasta nuestros días. Y su lengua propia, el euskera, la única lengua no románica de la península y probablemente la más antigua del continente europeo.


El Pueblo Vasco se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado español bajo la denominación de Euskadi o País Vasco, de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica. El País Vasco accedió a su autonomía con la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1979. Este Estatuto se distingue de la mayoría de los estatutos de las autonomías españolas no en el número de las competencias transferidas o transferibles antes en el hecho de que la autonomía vasca constituya una actualización del régimen foral de las tres provincias vascas en el marco de la Constitución Española.

Así, el País Vasco, además de recibir las competencias sobre la educación, obtiene un procedimiento de financiación exclusiva basado en la actualización de los conciertos económicos de las Provincias Vascongadas establecidos en la abolición de los fueros de 1876 y que se conservaron en Álava, pero fueron derogados en Guipúzcoa y Vizcaya.

El Estatuto permite, además, una policía propia, la Ertzaintza, un cuerpo de policía integral y desplegado en todo el territorio. Al tratarse de una actualización de los regímenes forales, las diputaciones forales de cada una de las provincias que integran el País Vasco conservan unas atribuciones y competencias muy amplias con respecto al propio Gobierno Vasco. Los poderes del País Vasco se ejercen por la vía del Parlamento, el Gobierno y su Presidente.


Presencia en Chile.


La inmigración vasca en Chile comenzó con nuestro propio descubrimiento. Se cuenta que al lado del mercado central en Santiago ya existía una cancha para la práctica de pelota vasca. Actualmente, se estima que un 20% de los chilenos tiene algún grado de relación con algún apellido vasco. En las huestes de Diego de Almagro en 1535 y de Pedro de Valdivia en 1540, ya venía un numeroso contingente de naturales de las provincias vascas y de Navarra.

Se cuenta, por ejemplo, que durante la fundación de Santiago, mientras el trazado era realizado por el alarife Pedro de Gamboa, natural de Elgorrieta, en Vizcaya, su amigo y compañero de armas, Pedro de Miranda, natural de Lara, en Navarra, amenizaba su labor tocando en un chistu canciones vascas tradicionales. En 1557, junto a las huestes del gobernador García Hurtado de Mendoza, arriba Alonso de Ercilla, madrileño cuyos padres, miembros de la corte de Felipe II, provenían de Vizcaya. Ercilla fue el creador del poema épico La Araucana.

Poco tiempo después el que fue el primer poeta chileno Pedro de Oña (1570-1643), hijo de vascos, publicó el poema épico Arauco Domado. Este contingente, a lo largo de los años de la colonia fue engrosando en número, destacando los numerosos gobernadores de origen vasco. Durante el siglo XVIII una gran inmigración de las provincias vascas y de Navarra, logrando a finales del siglo XVIII una participación conjunta vasco-navarra. Juntos lograron ser el grupo regional más importante de la población.

Estas familias inmigrantes se dedicaron inicialmente de forma preferente al comercio, y en los años siguientes se produjeron numerosos enlaces con familias de origen castellano que eran poseedoras de tierras y títulos, dando origen a un nuevo grupo social conocido en la historia de Chile como "aristocracia castellano-vasca". También durante este siglo se crea en Chile la cofradía de Arantzazu, creada con fines benéficos para ayudar a vascos en extrema necesidad.

Luego de 1840 tuvo lugar una nueva oleada de emigración vasca, tanto de las regiones españolas como francesa. Luego esta se acrecentó con la guerra civil española, donde el poeta Pablo Neruda destacó como mediador para la inmigración de refugiados vascos a Chile. Desde 2004 existe una delegación del gobierno vasco en Chile y los empresarios de origen vasco están agrupados en Emprebask.




72.-Apellidos vascos en Chile I.-a



Aristocracia castellano-vasca.

 




La plaza Vasca (en euskera: Eusko Enparantza) es una plaza pública ubicada en el cerro San Cristóbal de Santiago de Chile, la cual a su vez forma parte del Parque Metropolitano de Santiago, quien se encarga de administrarla. Inaugurada el 5 de noviembre de 1931, es un centro de reunión para la realización de actividades socioculturales al aire libre de la comunidad vasca residente en Chile y de sus descendientes,​ una de las más notorias de españoles y franceses, debido a su presencia e influencia histórica en distintos ámbitos del país sudamericano. Asimismo, está emplazado frente al frontis del Templo de la Maternidad de María, dentro del Santuario del Cerro San Cristóbal.

 



En Chile, el término aristocracia castellano-vasca se refiere a un grupo social que conformó la élite chilena a partir del siglo XIX, luego de la independencia de República.
Este término, acuñado por el historiador Francisco Antonio Encina, aludía a la unión entre el grupo dominante del sistema social local, de origen castellano, con ciertos inmigrantes provenientes del País Vasco quienes lograron hacer considerables fortunas en Chile. La denominada aristocracia castellana estaba formada por los descendientes de los conquistadores de Chile y por parte de los españoles que llegaban regularmente a instalarse en el país, en quienes la corona española confiaba el ejercicio del poder en sus provincias de ultramar. En el siglo XVIII, este grupo se encontraba consolidado como aristocracia terrateniente y comercial. En el siglo XVIII, buena parte de los españoles que llegaban a Chile a trabajar en la administración colonial o el comercio eran vascos. Gracias a su carácter austero y a los vínculos comerciales que tenían con la península, muchos de estos inmigrantes amasaron fortunas considerables, comenzando a establecer lazos matrimoniales entre estos y la élite local, dueña de grandes extensiones de tierras y poseedora de prestigio social. Este grupo se consolidó rápidamente como dominante en la segunda mitad del siglo XVIII, conservando su posición durante todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Como forma de consolidar su poder, era frecuente en este grupo la compra de títulos de nobleza u órdenes de caballería, así como el establecimiento de mayorazgos, lo que les permitió conservar grandes propiedades sin la necesidad de dividirlas. El principal centro de asentamiento de este grupo coincidía con las fronteras de la Capitanía General de Chile, es decir en una parte del norte y la zona centro-sur del país, desde La Serena, pasando por Santiago hasta Concepción. Además de su abierto apoyo al movimiento emancipatorio a principios del siglo XIX, la influencia de la aristocracia castellano-vasca fue tal, que podría decirse que la base de la institucionalidad chilena de los siglos XIX y XX obedece mayormente a su influencia directa. A pesar de haber sido abolidos los títulos nobiliarios en 1817 y los mayorazgos en 1852, la posición de estas familias en el sistema social chileno no cambió, hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, aun hoy algunas de estas familias continúan ostentando sus títulos nobiliarios, poseen grandes fortunas y tienen una importante influencia política en el Chile actual.

Una lista  de los apellidos vascos  mas comunes en Chile son:

Achurra, Aguirre, Alcayaga, Alegría, Allende, Amunátegui, Arana, Arancibia, Aránguiz, Arellano, Arismendi, Ariztía, Arraño, Arregui, Arrieta, Arrigorriaga, Arteaga, Artiagoitía, Astaburuaga, Ayala.
Balmaceda, Barrenechea, Barría, Barrios, Bilbao, Boliva.
Caro, Carranza, Chavarría, Cruchaga.
Echaurren, Echenique, Echeverría, Elgueta, Errázuriz, Etchegaray, Etchepare, Etchevers, Eyzaguirre.
Galdames, Galdamez, Gamboa, Garay, Garmendia, Garretón, Gatica, Goicolea, Goyenechea.
Hiriart, Hormazábal.
Ibarra, Irarrázabal, Iriarte, Irribarra, Irribarren, Insunza, Inzunza,Iturriaga, Iturrieta.
Jáuregui.
Larrea, Larraechea, Larraguibel, Larraín, Loyola.
Macaya, Mascayano, Moraga.
Ochoa, Olate, Olavarría, Olea, Oñate, Ormazábal, Ortega, Ortiz, Ortúzar, Ossa, Oyarce, Oyarzún.
Recabarren, Riquelme.
Salazar, Segura, Suazo.
Ugarte, Undurraga, Urrejola, Urrutia, Urzúa.
Velasco, Vergara, Vicuña.
Zabala, Zaldívar, Zañartu, Zúñiga.

 


Apellidos vascos de los que han figurado en Chile desde el siglo XVI hasta nuestros días.



A

Abadechea: «La Casa del Abad; «Abadía».
Abadiano: «Lugar del Abad».
Abaitua: «Espesura en el montes; «Matorrales»; «El colmenar»
Abalia: «Bosque frondoso»; «Matorral».
Abarain: «Sobre los matorrales».
Abaroa: «Sitio sombrío de refugio del ganado»; «Matorral».
Abarrategui: «Lugar de matorrales».
Abarza: «Matorral».
Abarzua: «Bosque frondoso».
Abarzuza: «Bosques frondosos».
Abasgoitia: «Matorral de arriba».
Abatao: «Lugar boscoso, de acecho para los cazadores».
Abaunza: «Matorral de yedras».
Abaurrea: «Cerca del matorral».
Abecia: de abe = ¿viga?
Abeeta: «Envigados».
Abeleche: «Cuadra». Literalmente: «Casa del ganado».
Abendibar o Amendibar: «Vega de Aben».
Aberastain: «Lugar o propiedad del rico».
Aberasturi: «Pueblo rico»; «Villarrica».
Abiega:
Aboitiz: «Lugar quebradizo».
Abrisqueta: «Carrascal».
Aburruza:
Acandia: «Peña grande».
Acarregui: «Ladera de los nardos».
Acasuso: «Peña de arriba».
Acebal, Azebal: «Bosque de acebos». (Etimología castellana).
Acelain, Azelain:
Acedo: (Etimología castellana).
Acha: «La Peña»; «El Peñón».
Achabal: «Peña ancha».
Achaga: «Lugar de peñas».
Achagoitia: «La peña de arriba»; «La peña superior».
Acharan: «Valle del peñón».
Acharte: «Entre peñas».
Achega:«Lugar de peñas».
Achegua, Achecua, Alchecua, Alchacoa, Acherito:
Acheritogarai: «Acherito de arriba».
Achiga: «Cuesta de la peña».
Achirica: «Riachuelo de la peña».
Achizaeta, Achezaeta:
Achoaran: «Valle de la peña».
Achondo: «Al lado de la peña».
Achotegui: «Lugar de perlas».
Achucarro: «Peña nevada».
Achurdi:
Achurra: «La azada».
Achutegui: «Lugar de piedras aguzadas».
Aciendegui: (Véase Asendegui).
Acitain:
Acurio: «Pueblo de la peña nevada».
Acutain:
Adaro: «Rastro que se usa para desbrozar caminos». (De adar = ramaje).
Adriasola, Adriazola (véase Odriozola): «La ferrería de Odrio».
Adurriaga:
Adurza: flord. de plata.
Aeta: «Peñas».
Aganduru:
Agorreta:
Agote: «Raza de origen desconocido, refugiada en (N)».
Agramont: (De origen francés).
Aguer, Aguerre: «Descampado»; «Lugar visible».
Aguerrebere: «Descampado de abajo».
Aguerregui: «Colina del descampado».
Aguinaga: «Lugar de tejos».
Aguiriano: «Región descampado».
Aguirrazu: «Descampado del retamal».
Aguirre: «Descampado».
Aguirrebengoa: «Aguirre de abajo».
Aguirrebeña: «Bajo el descampado».
Aguirreburualde: «Junto a la cabecera del descampado».
Aguirreche: «Casa del descampado».
Aguirrech: «Pequeño descampado»; «Aguirre chico».
Aguirregabiria: «Aguirre del Solar de Gabiria».
Aguirre-Recalde: Alianza de estos dos linajes.
Aguirrezabala: «Descampado ancho».
Agurto: De agurtu = saludar, ¿adorar?
Ahetze: «Alerce» (?).
Aguer, Aizaguer, Aitzaguer, Aitzagueru: «Descampado del peñón».
Aibar: «Vega del peñón».
Aiceburu: ¿«Cabecera del peñón»?; ¿«Peñón principal»?
Aicinena: «Lo del peñón».
Ainciondo: «Junto a las peñas».
Aitamarren: «Abajo de la casa paterna».
Aizaga: «Lugar de peñas».
Aizagueru, Aitzagueru, Haitzagueru: «Descampado del peñón».
Aizcorbe: «Debajo de Aitzgorri» (monte); (de khorbe = ¿pesebre?).
Aiznabarreta: «Peñas matizadas, abigarradas».
Aizoain: «Sobre el peñón» (?).
Aizpe:«Bajo el peñón».
Aizpeolea: «La ferrería de Aizpe»; «La ferrería bajo el peñón».
Aizpuru, Aispuru, Ayspuro: «Parte superior del peñón».
Aizpurua, Aispurua: «La parte superior del peñón».
Aizquibel: «Tras del peñón».
Aiztondo: «Junto a la peña».
Ajanguiz: «Dehesa del peñón».
Ajuria: «El pueblo entre peñascos».
Alacha: «El roble» (?).
Alaisa, Alaiza: «El peñón vistoso».
Álava: «Hermana» (?).
Albensa:
Alberdi: «Aldeas».
Alberro: «Berros de la peña».
Albinagorta: «Corral o cortijo de Albina» (?).
Albina: «Pedregal» (?).
Albistur, Albiztur: «Fuente del pedregal».
Albisu: «Pedregal».
Albiz: «Pedregal». (Véase Alvis, Alviz).
Albizu: «Pedregal».
Albizua: «El Pedregal».
Albizuri: «Pedregal blanco».
Alboniga: «Junto a la piedra cimera».
Alcain, Alcaino: «Sobre el peñón».
Alcaizaga, Arcaizaga: «Lugar de peñas».
Alcalde: «Junto a la peña».
Alcatena: «Lo de Alcalde»; «Lo del Alcalde».
Alcayaga: «Lugar de peñas».
Alcedo: «Alisos»; «Lugar de alisos».
Alcega, Alzega: (Véase Alzaga).
Alcerreca, Alzerreca: «El arroyo de los alisos».
Alchacoa: «De la Peña».
Alchurron: «Junto a la fuente calcárea».
Alcibar: «Vega de los alisos».
Alcina: «Lugar de peñas».
Alcorta o Algorta: «Pedregal bermejo».
Alcoz: «Pedregal» (?).
Alda: «Cuesta».
Aldab:- «Bajo la cuesta».
Aldaco: «De la cuesta».
Aldaeta: «Cuestas».
Aldama y Aldana: «Junto a la cuesta».
Aldamar: ¿Vasco-Español?
Aldanondo: «Junto a la cuesta».
Aldaola: «Ferrería de la cuesta».
Aldape: «Bajo la cuesta».
Aldasola: «Ferrería de la cuesta».
Aldasoro: «Huerta de la cuesta».
Alday: «Cuesta».
Aldazabal: «Cuesta ancha».
Aldecoa: «Al costado».
Aldunate: «Entrada de la sierra».
Alduncin: «Sierra pequeña» (?).
Alecha: «El roble».
Alegría: Etimología castellana.
Aleiza:
Alen: Armas.
Aliaga: «Sitio de recreo» (?) (Etimología castellana).
Aliri: «Pueblo de récreo».
Alisal:
Aliste: (¿Castellano?)
Alliri: ¿«Pueblo de la vertiente»?
Alló: «Vertiente».
Allona: «Vertiente buena».
Almarza: «Vid silvestre» (?).
Almoravid: (Del árabe).
Almudarracin: (Del árabe) (?).
Alonsotegui: «Casa o lugar de Alonso».
Alpeche: «Casa bajo la peña» (?); «Casa de la cuesta».
Alquiza o Alquizar: (Parece ser corrupción de E: «Tilo viejo»).
Alsusta, Alzusta: «Peña en forma de hongo».
Altabe: «Debajo de la ladera». (Althabe).
Altamira, Altamirano:
Altaparro, Althaparro: «Mural de la ladera».
Altolaguirre: «Descampado de la cabaña».
Altonaga: «Lugar de cabañas» (?).
Altube: «Bajo la sierra».
Altuna: «La sierra».
Alurralde: «Al lado de las tierras labrantías».
Alustiza: Alvis, Alviz; Alvisu, Alvizu; Arvisu, Arvizu. (Véase: Albez y Albizu).
Alza: «El aliso».
Alzaga o Alzega: «Lugar de alisos».
Alzate: «Entrada al alisal».
Alzayaga: «Lugar de alisos», como Alcayaga (?).
Alzarte: «Entre alisos».
Alzoa, alzola: «Lugar de alisos»; «Ferrería de los alisos».
Alzua: «Lo pedregoso»; «El pedregal».
Alzualde: «Junto al lugar pedregoso».
Alzuaran: «Valle pedregoso».
Alzubide: «Camino pedregoso».
Azueta: «Pedregales».
Alzugarai: «Pedregal de arriba».
Alzuru:
Amallobieta, Amayobieta:
Amasa: «La uva» (?).
Amasorrain:
Amatiano:
Amatriain:
Amaviscar:
Amaya:
Ambulodi:
Amenabar: «Vega de Aben» (?); «Vega pequeña» (?).
Amengual:
Amesarri: «Piedra del roble».
Amesti, Amezti: «Ouejigal». «Quejigo»; «Roble silvestre».
Amezaga: «Lugar de quejigos».
Amezpil: «Grupo de quejigos».
Amezqueta: «Quejigal».
Ameztegui: «Lugar de quejigos».
Ameztoi: «Quejigal».
Amezua: «El quejigal».
Amiano: «Lugar del precipicio».
Amigorena: «Lo del amigo».
Amileta: «Precipicio».
Amilibia: «Vado del precipicio»; «Dos precipicios».
Amondarin: «Llanura junto al precipicio»
Amorlaz: «Amor austero». (?). (¿Amor-latz?).
Amoros, Amoroz: ¿«Amor frío»?; «Lugar, sitio, paraje de amor».
Amorrortu: ¿«Huerto del amor»?
Ampuero:
Amuchastegui: ¿«Lugar de hiedras moradas»?
Amunabarro: ¿«Establo del manzanal»?
Amunarriz: «Pedregal del manzanal».
Amunategui: «Sitio de manzanos». Caserío de la villa de Azpeitía, junto a Loyola.
Amundarain: (Váase Amondarain).
Amuscotegui, Amuzcotegui, Ámoscotegui: «Lugar morado, violeta».
Anachuri: ¿«Valle blanco»?
Anasagasti: «Manzanal del valle».
Anchieta: ¿«Gaviota»? (¿De antseta?).
Anchoca:
Anchorena: (Véase Ansorena); ¿«Lo de Ansor (o Ansur)»?
Anchustegui: (Parece provenir de Juanchu: «Lugar de Juanito»)
Ancieta: ¿«Pantanos»?
Anciondo «Junto al pantano» (?).
Anda: ¿«Descampado»?
Andia: «Grande». (Se refiere a la Torre). Lascoain («Entre arroyos»).
Andia Varela:
Andia de Izarra:
Andicano: ¿«Lugar de Andía»?
Andicoechea: «La casa grande del lado».
Andonaegui: «Ladera de Andona».
Andosilla:
Andueza: ¿«Las cepas»?
Anduaga: «Lugar de cepas».
Angorria:
Anguiano: «Lugar de dehesas».
Anguiozar: «Dehesa vieja».
Anguiz: «Dehesa».
Anitua:
Anoeta: «Lugares».
Anparan (Amparan, Emparan): «Valle bajo el límite».
Ansa: «Espino».
Ansalaz: «Espino silvestre». (Latz: duro, rudo, áspero).
Ansaldo: «Junto al espino».
Armas: Azur, león rampante de plata coronado de oro.
Ansoategui: «Lugar del espino».
Ansategui: «Lugar de espinos».
Ansolancena: «Lo de Ansola».
Ansorena, Ansonea: ¿«Lo de Anso»? (Véase Anchorena).
Ansorregui: ¿«Ladera de Ansor»?; ¿de los espinos?
Antecana:
Antuñano: ¿«Lugar de cepas»?
Anunceta, Anizqueta o Ascaeta: (Raíces muy diferentes).
Anuncibai, Anuncibay: «Río de las cabras».
Anziola: ¿«La ferrería del pantano»?
Anzola: «Ferrería del espino».
Añibarro:
Añorga:
Aozarana:
Apablaza, Apaolaza, Apaulaza:
Apalategui: «Lugar bajo».
Apallua:
Apara:
Aparicio:
Aperribay:
Apestegui, Apeztegui, Apezteguia: «Lugar, sitio o casa del cura».
Apodaca:
Apoitia: ¿«Arboleda»?
Apraiz:
Aquelaz: ¿«Peñón junto al pedregal»?
Aquerreta: «Lugares descampados».
Arabaolaza:
Arabeheti: «Valle inferior».
Aracama: «Arboleda del valle».
Aracena: «Lo del valle».
Aracochea (N): «La casa junto al valle».
Araeta: «Valles».
Araiz: «Peñón del valle».
Araiztegui: «Lugar de Araiz»; ¿«Lugar de robles»?
Aralde: «Junto al valle».
Aramayona:
Apambarri: «Valle nuevo».
Aramberri: Como el anterior.
Arambide: «Canlino del valle».
Aramburo, Aranburu: «Cabecera del valle»; «Valle principal».
Aramendi: «Monte del valle».
Aramendia: «El monte del valle».
Arana: «El valle».
Aranaga: «Lugar de ciruelos».
Aranalde: «Junto al valle».
Aranaz: «Los valles».
Arancia, Aranzia: «El espinal».
Arancibia (aranzibia): «Vado del espina».
Aranda: (Casa filial de Araidia).
Arandia: «Bosque de ciruelos».
Arando: (Como los dos anteriores).
Arandolaza: ¿«Bosque de ciruelos silvestres»?
Araneder: «Valle hermoso».
Araneta: «Valles».
Arangoa: «Lo del valle».
Arangoiti: «Valle superior».
Arangua:
Arangüen: (Véase Aranguren).
Arangüena: «Lo de Arangüén».
Aranguez o Aranguiz: «Dehesa del valle».
Arangibel: «Detrás del valle».
Aranguren: «Límite del valle o del boscaje de ciruelos».
Aranibar: «Vega de los ciruelos»
Araniz: ¿«Cima del valle»?; «Valle superior».
Aranluze: «Valle largo». (Aran significa valle y ciruelo).
Arano: «Valle».
Aranza: «El espino».
Aranzadi: «Espinal».
Aranzamendi: «Monte de espinos».
Aranzate: «Entrada al espinal».
Aranzazu: «Espinal».
Aranzeaga: «Lugar de espinos».
Arancet, Aranceta, Aranzet.
Aranzeta: «Espinal».
Aranzuri: «Espino blanco».
Araoz: «Valle frío».
Araube: «Bajo el valle»; «Parte inferior del valle».

Arauco: «Del valle».
Arauna: «Valle bueno».
Araus, Arauz:
Araya: ¿«Valle hermoso»?
Arazama: «Desfiladero del valle».
Arazuri: «Valle blanco»; «Ciruelo blanco».
Arbe: «Bajo el peñón».
Arbecos:
Arbeiza:
Arbelaiz: «Peñón de pizarra».
Arbelbide: «Camino de pizarras».
Arbeleche: «Casa de pizarras».
Arbestain: «Sobre las pizarras».
Arbeta: «Pizarras».
Arbide: «Camino de narrias»; (trineos rústicos).
Arbidea: «El camino de narrias».
Arbieto: «Lugar de nabos» (?). (dolid).
Arbilaga o Arbillaga:
Arbildo: (Como Arbilde) (?).
Arbisu, Arbizu: «Plantación de nabos»; «Abundancia de nabos».
Arbolancha:
Arbulu: (Como Arburu) (?).
Arburu: «Cabecera del peñón» (?); (ar = varón; buru = jefe, principal) (?).
Arbustan, Harbustan: (De arbutz = ramas menudas).
Arcaiza: «La roca».
Arcaizabal: «La roca ancha».
Arcaizteaga: «Lugar rocoso».
Arcales: «Piedras».
Arcaraso: «Piedra cimiento». (?).
Arcaute: «Piedra quebrada».
Arcaya: «Piedra del puerto».
Arce, Arze: «Pedregal» (?).
Arcegui: «Ladera pedregosa».
Archuleta (V): «Pequeñas grutas, excavaciones».
Arcioz (N): «Lugar pedregoso».
Arcocha: (De arcotsa = maíz).
Ardaiz: «Cima pedregosa» (?).


Ardanaz:
Ardanza:
Ardoain: «Sobre el pedregal».
Areaga:: «Lugar de arenas».
Areano: «Lugar de arenas».
Arecha: «El roble».
Arechaga: «Lugar de robles».
Arechalde: «Al lado del roble».
Arechavala, Arrechavala: «La planicie del robledal»; «El roble ancho» (?).
Arechavaleta: «Planicie de robles».
Arechea: «La casa del roble o del robledal».
Arechederra: «El roble hermoso».
Areguia: «La colina del roble».

Areilza:
Areizabal: «Planicie del robledal».
Areizaga: «Lugar de robles».
Arejola, Arexola: «Ferrería del roble».
Arellano: «Lugar de robles» (?).
Arena (de La), en Chile Larenas:
Arenaza: «Valle grande» (?).
Arequita:
Arespacochaga: «Lugar del roble único».
Arespagundegui:
Arestizabal: «Robledal extenso»; «Arboleda extensa»
Aretxabala: «Bajos Pirineos, como Arechabala».
Argain: «Sobre la piedra».
Argaiz: «Pedregal» (?).
Argandoña: (Argan: terreno pedregoso).
Argoin, Argoain, Argoarin:
Arguibarri: «Luz nueva».
Arguibel: «Detrás de la cantera» (?).
Arguinao: «Boca o entrada de la cantera».
Arguinariz: «Cantera de los robles».
Arguindegui: «Paraje luminoso».
Arguizan: «Vena de luz».
Aria: «La piedra».
Ariceta: «Abundancia de robles»; «Robledo».
Aricheta: «Abundancia de robles».

Ariese, Arrese, Arechei: «Casa de piedra»; «Casa del roble» (?).
Arimasagasti: (De arima: alma, y snasti: manzanal).
Arimendi: (Como Arizmendi).
Ariño: «Peñón» (?); «Arena» (?).
Ariola-Barrena: «Ariola de más abajo». (Como Arriola) (?).
Arispe, Arizpe: «Bajo el roble».
Aristegui, Ariztegui: «Lugar de robles».
Aristeguieta, Ariztiguieta: «Robledales».
Aristerrazu: «Retamal del robledal» (?).
Taristondo: «Junto al roble».
Ariz, en Chile Aris: «Roble».
Ariza: «El roble».
Arizabala: «Planicie de robles».
Arizabaleta: «Planicies de robles».
Arizaga: «Lugar de robles».
Arizalde, Aritqalde: «Junto al roble».
Arizabalo: (Como Arizabala).
Arizeta: «Robledal»; «Robledo».
Arizqueta: «Pedregal» (?); «Robledal».
Arizcun: «Extremidad de la sierra»; «Extremidad del robledo».
Arizmendi: «Monte de robles».
Arizmendia: «El monte de robles».
Ariznavarreta: «Lugar de piedras abigarradas».
Arizola: «La ferrería del roble».
Arizti o Aristi: «Robledal».
Ariztia: «El Robledal».
Ariztimuño: «Colina del robledal».
Ariztoi: «Robledal».
Arizuriaga: «Lugar de piedras blancas».
Arjona: «Piedra Buena».
Arlegui: «Lugar pedregoso» (?).
Armaza: «La roca».
Armendariz: «Robledal del monte pedregoso».
Armendia, Armentia, Armenta: «El monte pedregoso».
Armendurua:
Armesto: «Montón de grava».
Aroldo: «Montón de piedras».
Aroza: «La rosa».
Arozamena: «Lo de Aroza»; «Lo que pertenecen Aroza».
Aroztegui, Arostegui: «Carpintero».
Arozena: «Lo del carpintero»; «Lo del herrero».
Arpide: «Camino de piedra».
Arquiaga: (Como Erquiaga).
Arrachea: «La casa de piedra».
Arraez: «Pedregal» (?).
Arrain: «Sobre la piedra».
Arraiz: (Véase Conderena).
Arrambide: «Camino de piedra».
Arramendi: «Monte pedregoso».
Arranguiz: «Dehesa pedregosa».
Arranomendi: «Monte de las águilas».
Arraño: «Aguila».
Arraraz: «Valle de la piedra».

Arrasate: «Puerta de la cerca de piedra».
Arratabe: «Bajo Arrate».
Arrate: «Puerto o entrada en los montes».
Arratea: «El puerto o la entrada de los montes».
Arratia: Como Arratea.
Arrau: Como Arrazu.
Arrazu: «Pedregal».
Arrayoz: «Lugar pedregoso».
Arra: «Lugar pedregoso».
Arrazola: «Lugar de piedras»; «Ferrería de la piedra»:
Arrazubia: «El puente de piedra».
Arrechea: «La casa de piedra».
Arredondo:«Junto a la piedra».
Arregxa:«Cantera».
Arreguia:«La cantera».
Arrejola: «Ferrería de la casa de piedra»; «Ferrería del roble» (?).
Arreluz: «Piedra larga».
Arrespacochaga: (Véase Arespacochaga).
Arrese: «Casa de piedra».
Arrezigor: «Sendero de piedra».
Arria: «La piedra».
Arriaga: «Lugar de piedras».
Arriaran: «Valle pedregoso».
Arriategui: «Lugar de Arria».
Arriaza: «Pedregal».
Arrien: «Extremidad de la piedra».
Arrieta: «El pedregal».
Arrigorriaga: «Lugar de piedras rojas».
Arrillaga: (Como Arribillaga).
Arrizubiaga: «Lugar del puente de piedra».
Arroaga: «Lugar pedregoso».
Arrobi: «Dos piedras» (?).
Arrola: «Ferrería de la piedra»; «El pedregal».
Arrona: «Piedra buena»; «Ciruelo silvestre» (?).
Arronategui: «Lugar de Arrona».
Arrondo: «Junto a la piedra».
Arroniz: «Pedregal» (?).
Arrozubi: «El puente de piedra».
Arrubarrena: «Cañada honda».
Arruf: «Piedra»; «Barranco» (?).
Arrueta: «Barrancos» (?); «Pedregal» (?).
Arrugaeta: «Pedregales».
Arruti, Arrutia: «Barrancos»; «Los barrancos».
Arruza: «Pedregal».
Arsueta:
Arta-Arispe:
Artacho: «Encinitas».
Artaeche: «Casa de la encina».
Artadui, Artaduy: «Encinar».
Artalecu: «Lugar de la encina».
Artano, Artaño: «Encinar» (?).
Artazubiaga: «Lugar del puente del encinar».
Arteaga: «Lugar de encinas».
Arteagaechea: «La casa de Arteaga».
Arteagabeitia o Artegabeitia: «Arteaga de abajo».
Arteche: «Casa del encinar».
Arterrica:«Río pedregoso»; «Río del encinar o de las encinas».
Arteita:
Árteta: «Pedregales». «Encinar» (?).
Arteyta:
Artiga, Artigas o Artia: «Cuesta de las encinas».
Artiz: «Encinar».
Artola: «Lugar de encinas»; Ferrería de la encina»; «Cabaña de pastores» (?).
Artucha o Atucha: «Pedregal».
Arza: «Pedregal».
Arzabal: «Pedregal extenso» (?).
Arzac: «Los Osos».
Arzalluz: «Pedregal largo».
Arzamendi: «Monte pedregoso».
Arzu, Arsu: «Pedregal».
Arzua, Arsua: «El Pedregal».
Arzuaga, Arsuaga: «Lugar pedregoso».
Arzubiaga: «Lugar del puente de piedra».
Ascacibar, Ascasibar, Askarzibar: «Vega de los arces».
Ascain: «Sobre los arces»; «Sobre el peñón».
Ascaray: «Arce alto; «Sierra alta» (?).
Ascargorta: «Ejido de los arces».
Ascasua: «El arcedal».
Ascazubi, Ascasubi: «Puente de los arces».
Ascarrúnz: «El arce cubierto de yedra».
Ascarzibar: (Véase Ascacibar).
Asco: «Peñón».
Ascoeta, Asqueta, Azqueta: «Peñones».
Asconiza:
Ascorza (G):
Aseguin: «Extremidad del peñón».
Aseguinolaza: «La Ferrería de Aseguin».
Aseibar: «Ribera del peñón».
Asendegui:
Asenjo: «Ajenjo».
Asiain: «Sobre el zarzal».
Asien:
Asilu (A):
Asme: «Pequeño montón de helechos».
Asola, Azola, Azolas: «Ferrería del zarzal».
Aspe: «Bajo la piedra»; «Bajo el peñón». (Véase Axpe).
Aspegoitia: «Aspe de arriba».
Aspeitia: (Véase Azpeitia).
Aspiazu: «Peñones».
Aspigueta: «Peñones» (?).
Aspillaga: «Lugar de la peña redonda».
Aspiroz: «Lugar de peñas».
Aspitia: (Véase Azpeitia).
Astaburuaga: «Lugar de cabezas de asnos»; «Cabecera del arzal».
Astarloa: «Arzal» (?).
Asteasuain-aundia:
Asteasuain-Zarra:
Asteguieta:
Astiasaran:
Astigarra: «El arce».
Astigarraga: «Lugar de arces».
Astigarrasa (A): «Bosque de arces».
Astigarribia: «El vado de los arces».
Astigueta o Astiguieta: «Bosque de arces».
Astiria, Aztiria:
Astiz: «Encinar».
Astobiza: «Cuevas de piedra».
Astobizaga: «Lugar de cuevas de piedra».
Astolabeitia: «Astola de abajo».
Astolaza: «Descampado grande del peñón» (?).
Astondo: «Junto al peñasco».
Astoraica: Como Astoreca (?).
Astoreca: «Río pedregoso».
Astorquiza: «Lugar de esparcetas».
Astorri:
Astoza:
Astui: «Robledal».
Asu, Assu: «Zarza».
Asueta: «Zarzal» (?).
Asunsola: «Ferrería de la ortiga».
Asunsolo: «Campo de ortigas».
Asurmendi:
Ataun:
Atodo:
Atondo: «Junto a la puerta».
Atorrasagasti: «Manzanal de la Torre».
Atucha: «Zarzal».
Aulestia: 198
Aumategui: «Lugar del fuego»; «Lugar del incendio».
Aurrecoechea: «La casa de los antepasados»; «La casa de antaño».
Aurtenechea: «La casa de los de ogaño»; «La casa de ogaño».
Ausocoa: «Donde azota el vendaval, la ventisca».
Auzmendi: «Monte hendido».
Avaria:
Avendaño:
Axpe: «Bajo el peñón».
Aya: «Vertiente».
Ayala: «La vertiente»; «Declive de la cordillera».
Ayalde: «Junto a la vertiente».
Ayaldeburu: «Cabecera de Ayalde».
Ayanguren (G): «Límite de la vertiente».
Ayanz:
Ayardia: «Secarral» (?); «Las vertientes».
Ayarza: «Pedregal de la vertiente». (Véase Batarrita).
Ayarragarai: «Vertiente de arriba» (?).
Ayastui: «Vertientes».
Ayegui: «Ladera de la vertiente».
Ayerbe: «Bajo la vertiente pedregosa».
Ayerdi: «Vertientes pedregosas».
Ayerza: «Vertientes pedregosas».
Ayostaran: «Valle de la vertiente».
Ayora:
Aza: «Berza, col».
Azagra:
Azaldegui: «Lugar de berzas».
Azalora: «La berza morada»; «Col bretona».
Azaola: Tiene dos significados, pues Aza significa «berza» y Ola.
Azarola: «Berzal» o Ferrería del berzal».
Azategui: «Lugar de berzas».
Azazeta: «Berzal». (La z es eufónica).
Azcaciba: (Véase Ascacibar).
Azcarate: «Entrada al bosque de arces».
Azcarategui: «Lugar de Azcarate».
Azcarraga: «Fortaleza» (?).
Azcoitia: «Sobre el peñón».
Azconobieta:
Azcorta u Ozcorta:
Azcue: «Lo del peñón». (?).
Azcuenaga: «El lugar de Azcue».
Azcueta: «Peñones» (?).
Azerecho o Azereto: «Espadañal».
Azoca: «Mercado».
Azocar: «Mercado».
Azorín:
Azorinzabal: «Planicie de Azorín».
Azorrochea:
Azparren: «Al pie de la peña».
Azpeitia: «El peñón de arriba».
Azpiazu: «Los bajos».
Azpilcueta: «Poblados bajo el peñón».
Azpiijcueta: (Como ¿Azpilcueta?).
Azpilleta:
Azpiri:
Azpitarte:
Azque:
Aztidia:
Azua: «La zarza».
Azuaga: «Lugar de zarzas».
Azula: (Como Azulai).
Azulai: «Llanura de zarzas».
Azurmendi: «Monte azul» (?).
Azurza: (De azur: hueso, tza: sufijo de abundancia??).



B

Baigorri: «Río colorado».
Bajano:
Balanza: «Balanza».
Balanzategui: «Local de la balanza» (?); «Borrachera».
Balbi: Parece ser corrupción de Ibarbe: «Bajo la vega».
Balda (Valda): «Falda montañosa».
Balenchana: «Capa antigua, originaria de Valencia».
Balerdi: «Barrios entre collados».
Balestenea:
Ballareain: «Sobre los barrios».
Ballivian:
Da, Balmaseda, Valmaseda:
Balmace:
Balparda:
Balza: «Pozo de nieve derretida» (baítsa).
Baizategui: «Lugar del pozo».
Balzisqueta: «Pozos».
Balzola: «Ferrería del pozo».
Bandres: «Fielato».
Bañados:
Bañales: (Linaje de Trucíos).
Bañares:
Bañes:
Baquedano, Baquiola:
Barahona, Baraona, Barona: «Buena lanza».
Baraibar: «Vega de las Umas» (?).
Barainca: «Cuesta de las lanzas» (?).
Baraincua:
Barajoen:
Barambio: (En Chile Marambio).
Barandiaran: «Valle del acecho». s.
Barandica: «Cuesta del acecho» (?).
Barandola: Juan de (A. J. de Copiapó).
Barañana: Casa S. en (V).
Barasoain: «Sobre la huerta».
Barazarte: «Entre huertas».
Barbaran: «Valle de la huerta».
Barber: «Ribera baja».
Barbier: «Riberas».
Barcaiztegui: «Robledal de la ribera».
Barco:
Bardalejo: «Fincas campestres».
Bardesi:
Bari.- Barneche, Barnechea:
Barnedo:
Barneix: «Casa de la parte inferior».
Barturen: «En terreno acotado»
Barreme:
Barrena: «Lo de más abajo».
Barreneche, Barrenese: «Casa de abajo».
Barrenechea: «La casa de abajo».
Barrica: «Cuesta de la vega».
Barriga:
Barrio: «Corral».
Barrios: «Lugar nuevo».
Barriola: «Ferrería del corral».
Barriozabal: «Corral ancho».
Barroeta: «Corrales».
Barrondo: «Junto a la vega».
Barrueta: «Depresiones».
Barruetabeña:«Bajo la depresión, o Depresión de abajo».
Barrundi: «Depresión grande».
Barruti, Berruti, Barrlma: «Depresiones», «Las depresiones».
Barsola: «Ferrería de la vega».
Barua:
Basabe: «Bajo el bosque».
Basabil: «Bosque redondo».
Basaez:
Basabllbaso, Basavilbaso: «Bosque circular».
Basagoiti: «Bosque superior».
Basagoitia: «El bosque superior».
Basaguren: «Límite del bosque».
Basaguchascua, Basagucmascua, Bazaguchiascua:
Basagucma:«El bosque chico».
Basaldua: «Entre bosques» (?).
Basañez: «Ladera del bosque».
Basaran: «Valle del bosque».
Basaure, Basauri: «Caserío del bosque».
Basco:
Baso, Basso, Bazo: «Bosque».
Baszdberri, Baso-Berry: «Bosque nuevo».
Basoco: «Del bosque».
Basozabal: «Bosque ancho, extenso».
Bastera:«La rinconada».
Basterreis: Casa de la rinconada».
Basteltrechea: «La casa de la rinconada».
Basterrica, Bazterrica: «El riachuelo de la rinconada».
Bastida:
Basualdo, Basualto, Basoalto: «Al lado del bosque».
Basurto: («Basur» significa: rocío, agua torrencial y fango de los bosques).
Batarrita:
Batis:
Bayona: «Río bueno».
Bayondo: «Al lado del río».
Bazan: «Soy uno» (Batzari).
Baztan:«Soy uno». (Batzan).
Be, Beas: «Lo de abajo».
Beascoechea: «La casa del peñón de abajo».
Beaumont: (De origen francés).
Bedia: «Pueblo de abajo».
Bedoya: (De «bedoi» = podón para cortar espinos y setos).
Bedua:
Begi: «Ojo».
Begiristain: «Sobre el avellanar de Begi».
Beguerestain: «Como el anterior».
Begoña.
Beibacar: (Bakar: único; bei: vaca).
Beignatborda: «Caserío de abajo».
Beinzola: «Ferrería de la vaca» (?).
Beiria: «El pueblo de abajo».
Beitia, Beytia: «El pueblo de abajo».
Beiza: «Bajo el abeto».
Beizama, Bizama: (De bei = vaca y zama: atado de ramas).
Beiztegui: «Establo».
Belaochaga: «Lugar de la dehesa del lobo».
Belarroa: «La dehesa pedregosa».
Belarte: «Entre dehesas».
Belasco: «Pastizal de abajo».
Belascoain: «Sobre lo de Belasco».
Belaunde: «Jaro grande».
Belaunza: «Pastizal».
Belaunzaran: «Valle del pastizal».
Belaustegui: «Lugar de pastizales».
Belausteguigoma: «Belaustegui de arriba».
Belaz, Belez: «Pastizal»; «Prado»; («bele». cuervo).
Beldarrain: «Sobre la ladera».
Belderrain: «Sonre la ladera».
Bellicua: «El abrigo».
Beloaga (N): «Lugar tibio, abrigado».
Beloqui, Belloqui: «Lugar resguardado del viento».
Belsunze: «Yedral de abajo»; «Yedra negra» (?).
Belza: «Negro».
Beñaborda: «Caserío de abajo».
Bengoa: «El de abajo»; «Lugar de abajo».
Bengoena: «Lo de Bengoa».
Bengoechea: «La casa de abajo».
Bengolea: «La ferrería de abajo».
Benguria: «Pueblo de abajo».
Bentaberre:
Beobia: «Dos yeguas».
Beobide: «Camino de yeguas».
Beorlegui: «Ladera de las yeguas».
Beortegui: «Cuadra de yeguas».
Beotegui: «Como el anterior» (?).
Bera: (Véase Vera) «La pradera».
Beramendi: «Monte de hierbas».
Berasain: «Sobre la pradera».
Berasaluze: «Pradera larga».
Beraun:
Beraza: «El hierbas»; «La pradera».
Berazategui: «Lugar de Beraza».
Berazueta: «Hierbz les».
Berecibar: «Vega de abajo».
Bereo: «El jaro».
Berestain, Beristain: «Sobre el jaro».
Bereterbide: «Camino del jaro».
Beretereche: «Casa del jaro».
Bereziaga: «Lugar del jaro».
Bereziartu: «Lugares de jaros»; «Entre jaros».
Bereziartua: Como el anterior. Una torre.
Berganza, Berganzo: «Quincallero» (?). (Bergantz).
Bergara: «Jaro superior» (?) (Véase Vergara).
Bergareche: «Casa de Bergantz».
Berho:«Seto»; «Vallado».
Beroiz:
Beriain: «Sobre el jaro»; («Beri = portal).
Beristain: «Sobre el avellanar inferior».
Bermecosolo: «Heredad de Bermeco».
Berna: «Hondonada». (Berna significa también pierna).
Bernagoiti: «Berna de arriba»; «Arriba de la hondonada».
Bernales: «Hondonadas».
Bernamiche: «Casa de la hondonada».
Bernaola: «Ferrería de la hondonada».
Berneche: «Casa de la hondonada».
Befolegui: «Colina de setos».
Berosain: «Sobre los setos».
Berra: «El jaro»; «Herradura».
Berraondo: «Junto al jaro».
Berreterrechea: (517).
Berri: «Pueblo nuevo».
Berria: «El pueblo nuevo».
Berrio: «El pueblo nuevo».
Berriozabal: «Planicie de Berrio».
Berriterrechea:
Berriz: «De nuevo».
Berro, Berroa, Berru: «Vallado».
Berrobi: «Dos vallados» (?).
Berroeta, Berrueta: «Vallados».
Berrogarai: «Vallado de arriba».
Berrospe:«Bajo el vallado».
Berrotaran: «Valle de berros».
Berrueta: «Jaros».
Berruti: «Campo de berros».
Bertendona: tas.
Bertereche:
Bertiz: (Véase Vertiz).
Berzeche: «Casa de la quinta».
Besina (G).
Besoain (Beasoain, Beasoayn, Besoayn):
Betelu:
Berio:
Betolaza: «Peñón del lugar bajo».
Betoñu:
Betular o Bethular: «Entre jaros».
Beunza: «Hondonada sombría»; «Bajo la yedra».
Beurco: «Agua de abajo».
Beytia: (Véase Bema).
Beza o Besa: «Bajo el abeto» (?).
Bezabal: «Planicie de abajo».
Biana: «Valle inferior».
Bicondoa: «Junto a la cohna».
Bicuña, en Chile: Vicuña (véase): «Colina de abajo».
Bidaguren: «Límite del camino».
Bidania:
Bidaondo: «Junto al camino».
Bidart, Bidarte: «Entre caminos».
Bidasola, Bidasolo, Bidasoro: «Prado, campo, heredad del camino».
Bidaur: «Delante del camino».
Bidaurre: «Delante del camino». (Véase Vidaurre).
Bidaurreta: «Caserío frente al camino».
Bidazabal: «Camino ancho, carretera».
Bidegain: «Sobre el camino».
Bidegarai: «Camino de arriba».
Bideri o Biteri: «Camino del pueblo».
Bidondo: «Junto al camino».
Biedma: (Bidema) (?).
Bigorri: «Camino colorado».
Biguria: «El camino del pueblo».
Bilbao: «Pueblo inferior»; «Pueblo de abajo».

Bildostegui: «Lugar de corderos».
Billabaso: «Bosque inferior» (?).
Biquendi:
Birto: «Sendero».
Bizarraga-Bizcai: «Ladera».
Bizcaya: «La ladera».
Bizcardi: «Laderas»
Bizcarguen:«Extremidad de la ladera».
Bizcarguenaga: «Junto a la extremidad de la ladera».
Bizcarrondo: «Junto a la ladera».
Bizcayart: «Entre laderas».
Blanco:
Bodega:
Bolinaga o Borinaga: «Lugar del molino».
Bolívar: «Vega del molino».
Bollegui: «Ladera del molino».
Bolumburu: «Molino principal»; «Cabecera del molino».
Boneo: «Boina».
Boneta: «Boina».
Borda: «Caserío».
Bordabehere: «Caserío de abajo».
Bordaberri: «Caserío nuevo».
Bordalejo: «Caserío chico».
Bordarampe: «Bajo el valle del caserío».
Bordarape: «Bajo el peñón del caserío».
Bordato: «Caserío chico».
Bordazahar, Bordazar: «Caserío Viejo».
Bordegarai:«Caserío de arriba».
Bordenabe: «Llanura del caserío».
Borostiaga: (Véase Gorostiaga).
Brena:
Bringas:
Bruelasquin: Casa Señorial en la jurisdicción de Azcoitía.
Buiza:
Bulano:
Burgaña: «La cima del monte».
Burgoa: «Bosque de abedules» (?).
Burinaga:
Burlain:
Burundarena: «Lo de Burunda».
Burzaco: «Junto a la presa».
Bustamante:
Bustinaga: «Lugar de arcillas».
Bustindun:
Bustingorri: «Arcilla roja».
Bustinza: «El arcillero».Obtuvo R. P. de vizcaína, 1818.
Bustinzoro, Bustinsoro: «Prado o campo del arcillero».
Bustinzuria: «La arcilla blanca».
Busturia: «El pueblo del arcillero».
Butron: «Buitrón».

Apellidos vascos de los que han figurado en Chile desde el siglo XVI hasta nuestros días.

C

Cadalso.:
Cabex:
Cachola:
Cafranga:
Caicedo:
Caicoegui, Caicuegui: «Lugar o ladera de colodras».
Calbeton:
Calvo:
Cameto:
Caminondo: «Junto al camino» (Palabra híbrida).
Camio o Gamio:
Camiruaga:
Campion:
Campo:
Campos:
Cano o Elcano:
Capandegui:
Capaguindegui:
Capagundegui:
Capiain:
Capisagasti:
Caracotch: «Casa de arriba».
Cardaberaitz: (Véase Garagarbera).
Carquizano:
Carranza:
Carrera:
Carreras:
Carrere de Abense:
Carrias: (Parece ser Carrias, Sarrias).
Carrica: (Garriga «La calle»).
Carricarte: «Entre calles».
Carricondo: «Junto a la calle».
Casadevante:
Casanova, Guillen de Casanova, Casares:
Cascante:
Castaing: «Castañar». Casa S. en Baja Navarra.
Castañares:
Castañeda:
Castañizá: «Castañar».
Castaños:
Castello:
Castillo:
Castro:
Catategui:
Cavareda:
Cavareda:
Cebizarreta:
Ceceil:
Cegama:
Celaeta, Celayeta, Zelaeta, Zelayeta: «Llanos»; «Llanuras, Prados».
Celay, Celaya, Zelay, Zelaya: «Llano»; «Llanura»; «Prado».
Celayandia: ¿«Llanura grande»?.
Celayaran: «Valle plano».
Cenica:
Cendoya:
Cerain:
Chabari, Chabarri, Chavarri: «Casa nueva».
Chabarria: «La casa nueva».
Chabera, Chavera: «La casa de abajo».
Chabola: «Choza».
Chaburu: «Casa principal».
Chacón:
Chao: «Casita».
Chapar: «Casa nueva».
Chapartegui: «Casa de Chapar».
Charroalde: «Al lado de la casa de piedra».
Cmlibroste: «Espinar».
Chilotegui: «Hoyos».
Chimundegui: «Estancia de Simón».
Chinchotegui:
Chichurreta:
Chiriboga:
Choperena: «Lo de López».
Chopitea:
Chotil: «Chacra».
Chotro:
Chulagoiti: «Hoyo de arriba».
Chucarro: (Véase Achucarro).
Churruca: Esta palabra imita el ruido del agua de un molino situado cerca del Solar que tomó este nombre.
Cibiz:
Cigaran: «Valle de Ciga».
Cigordi:
Ciguerondo:
Ciordia:
Cipitriea:
Cirujer: «Casa S. en Asparrén».
Claveria:
Comportaeta:
Condrena: «Lo del Conde».
Corcostegui:
Cordoba:
Corostola:
Corroza o Carroza:
Corta: «Sel», terreno de un particular rodeado de monte comunal. También significa: «Cuadra» o «Establo».
Cortabarria: «La cuadra nueva».
Cortadi: «Cuadras».
Cortaeta: «Cuadras».,
Cortázar: «Cuadra vieja».
Cortea: «La cuadra».
Cortaberea: «La cuadra baja».
Cortejarena: «Lo de Cortejar».
Corral: Etimología castellana.
Cosiriberri: «Pueblo nuevo de Cos».
Cote:
Cotelu:
Cruchaga: (Guruchaga):
Cruzat: «Cruzado».
Cuadra: (Etimología castellana).
Cuadrado: Es el mismo linaje de Cuadra, o Quadra.
Curuchet, Curucheta, Curutchet, Curutcheta.
Curutzeta: «Cruces».
Cüeto:


D

Dacharai, Dacharay: «Peña de arriba».
Dagorret: «Pedregal rojo».
Daguerre: «Lugar visible, visto»; «Descampado».
Dagorreta: «Pedregal bermejo».
Dalberri: «Aldea» (?).
Dalgabarrondo: Casa en los Bajos Pirineos.
Danborena: «De Gamboa».
Daoiz:
Darieta: «Pedregal».
Darri: «Piedra».
Darrichon, Darritchon: «Junto al pedregal».
Darrigot:
Darrigrande, Darrigrandi: «Piedra grande».
Darruspe: «Bajo el pedregal».
Dartayet: «Encinar».
Dastugue: «Pedregal abajo».
Datue: Casa S. en (N).
Deiissalde: «Junto a la Iglesia».
Dendari: «Sastre»; Tendero».
Dentaritegui: «Sastrería»; «Tienda».
Derteano: «Región entre piedras».
Díaz:
Dibarrart. «Entre vegas».
Dibarrat, Dibarrate: «Entrada a la vega».
Dicastillo:
Dicido:
Diez:
Dinarte: «Entre juncos».
Dirachet: «Brezal».
Diranzo: «Helechal».
Dirube: «Bajo poblado».
Diustegui, Dustegui:
Dobaran:
Dolagaray: «Ferrería de arriba».
Domenzain:
Domingorena: «Lo de Domingo».
Domingotegui, Domingoegui: «Lo de Domingo»; «La casa o propiedad de Domingo».
Donamaria: «Santa María».
Donapale, Donapaule: Nombre vasco de «Saint-Palais».
Donoetch: «Casa de Don»; «Casa de Na. Sra.»
Dornuteglu, Bornutegui, Tornutegui:
Dorrandia: ¿«Torre grande»?.
Dorrazubi: «Puente de la torre».
Dorregarai: «Torre alta».
Dorronzoro: «Pradera del torreón».
Dousdebes: Casa S. en los Bajos Pirineos.
Doyhanbere: «Jaro inferior».
Duarte, Duarth, Duarthe, Duhart, Duharte: «Isla».
Dubarri: «Villanova».
Dugalde: «Junto al agua».
Dugarte: «Isla».
Duhalde: «Junto al agua».
Duñabeitia, Duñabeytia, Uñabeytia: «Duña de abajo».
Duran, Durana: «Durazno».
Durandio: «Huerto de duraznos».
Durango:
Durañona: «Avellaneda».
Durbaran:
Durget: «Presa inferior».
Durruti: «Avellanar».



E

Eberri:
Ebriolar:
Ecay:
Eceiza:
Ecenarro:
Echabal: «Casa grande»; «Casa extensa».
Echabarri: Véase Echavarri.
Echabe, Echave: «Casa de abajo» o «Bajo la casa».
Echabegoyen: «La Casa de Echabe de más arriba».
Echabeguren: «Límite de la Casa de Echabe».
Echabide: «Camino de la casa».
Echaguren: «Límite de la casa».
Echagüe: «Límite de la casa».
Echaitz, Echaiz: «Casa del peñón» o «El peñón de la casa».
Echalaz:
Echalde: «Junto a la casa».
Echalecu: «Lugar de casas».
Echalto, Exalto:
Echaluz: «Casa larga».
Echamaite: «Casa amada».
Echande: «Casa grande». «La casa grande».
Echandia: «La casa».
Echanesi, Echanez: «Sin casa».
Echaniz: «Peña de Echano».
Echano: «Casita».
Echanobe: «Bajo la casita».
Echante: «Casa grande».
Echarri: «Peñón de la casa».
Echart, Echarte: «Entre casas». «Calle».
Echauri: «Como Echaurren».
Echaurren: «Frente a la casa». «Parte anterior de la casa».
Echavarri: «Casa nueva».
Echavarria: «La casa nueva».
Echalaz: «Casa larga».
Echalde: «Junto a la casa».
Echalecu: «Lugar de casas».
Echalto, Exalto:
Echaluz: «Casa larga».
Echamaite:«Casa amada».
Echavarrieta: «Casas nuevas».
Echaverria: «La casa nueva».
Echazarreta: «Casas viejas».
Echazarr: «Casas viejas».
Echazu: «Casas».
Echea: «La casa».
Echebarne: «Casa inferior».
Echebarren: «Extremo inferior de la casa»; «Al pié de la casa».
Echebarri, Echebarria:
Echevarri, Echevar:
Echebarrigarai: «Echebarri de arriba».
Echebarrioste: «Echebarri de atrás».
Echebeltz:«Casa negra». (Véase Echeverz).
Echebehere: «Casa de abajo».
Echeberri, Echeberria: Véase Echeverri, ¿Echeverria.?
Echebeste, Echeveste: «Otra casa».
Echechiqui: «Casa chica».
Echechiquia:«La casa chica».
Echechuri: «Casa blanca».
Echechuribehere: «Casa blanca de abajo».
Echegaray: «Casa de arriba».
Echegoren: «Casa de arriba».
Echegorri: «Casa colorada».
Echegoyen: «Casa de más arriba».
Echeon: «Casa buena».
Echeun: «Casa buena»; «Casa hacienda».
Echecon: «Junto a la casa».
Echecoin: «Casa de arriba».
Echecopar: «Casita nueva».
Echemendi: «Monte de la casa».
Echemendigaray: «Echemendi de arriba».
Echenaguzia: «Casa armera, de Pariente Mayor».
Echenandia: «La casa grande».
Echenique: «Casa chica»; También puede significar:«Mi casa».
Echepare, Etchepare: «Casa igual».
Echeparre: Como la anterior.
Echerreaga:
Echesortu: «Huerto de la casa».
Echoto: «Casita».
Echevarri: «Casa nuevas».
Echevarria: «La casa nueva».
Echevarrieta: «Casas nuevas».
Echeverri, Echeberri, Etcheberry, Etchverry: «Casa nueva».
Echeverria: «La casa nueva».
Echeverri: «Casa nueva».
Echeverrieta: «Casas nuevas».
Echeverz (Echebeltz): «Casa negra».
Echeverzea: «Lo de Echeverz». Lug. de Señorío (N).
Chezar: «Casa vieja».
Chezarra: «La casa vieja».
Echezarreta: «Casas viejas».
Echezar: «Casas viejas».
Echezubi: «Puente de la casa».
Echezuri: «Casa blanca».
Echezuriaga: «Lugar de casas blancas».
Echiburu: «Casa principal»; «Cabecera de la casa».
Eduegui:
Ega: «Ladera».
Egaña: «Sobre la ladera».
Egañarregui: «Ladera o sitio de Egaña».
Egoabi, Egoábil: «Dos alas».
Egocheaga:
Egozcue: (1).
Egüez: «Vertiente».
Egui: «Ladera».
Eguia: «La ladera».
Eguiaga o Eguiara: «Lugar de la ladera».
Eguiarte: «Entre laderas».
Eguiazabal, Eguizairal: «Ladera ancha».
Eguiguren o Eguren: «Límite de la ladera».
Eguiluz: «Ladera larga».
Eguino: «Ladera pequeña».
Eguiña: «La ladera».
Egiñoa: «La ladera pequeña».
Eguiñuren: «Límite de la ladera».
Eguizabal: «Ladera ancha».
Egurbide: «Camino de la leña».
Egurrola: «Lugar de leña»; «Ferrería de la leña».
Egurza:
Egusquiza: «Sitio soleado».
Ehuleche: «Casa del tejedor».
Éibar: «Ribera» (Véase Secc. Histórico-Geográfica).
Eizaga: «Lugar de abetos»; «Sitio de caza».
Eizaguirre: (En Chile: Eyzaguirre).
Eizmendi: «Monte de abetos»; «Monte de caza».
Elberdin: «Peñón ceniciento».
Elcano: «Delta». Véase Guetaria (G).
Elcaraeta, Elcareta:
Elcoro:
Elduayen: «Pedregal escabroso» (?).
Eleazar: «Iglesia vieja».
Elecho: «Iglesita».
Eleizaga: «El lugar de la Iglesia».
Eleizalde, Eleyzalde: «Junto a la Iglesia».
Eleizamendi: «Monte de la Iglesia».
Eleizegui, Elizegui: «Ladera de la Iglesia».
Elejabeitia, Elezabeitia: «La Iglesia de abajo».
Elejaburu, Elexaburu, Elezaburu: «Iglesia principal».

Elejalde, Eleyjálde: «Al lado de la Iglesia».
Elemendi, Elimendi: «Monte de la Iglesia».
Elespuru, Elexpuru: «Iglesia principal».
Elexalde: «Al lado de la Iglesia».
Elcarte: «Entre huertos».
Elgoibar:
Elgorriaga:
Elgoyen:
Elgue: «Ladera».
Elguea: «La ladera».
Elguero: «Chacra».
Elgueta: «Chacras».
Elguin: «Sobre la chacra».

Lia: «La Iglesia». «Ladera de la Iglesia».
Elicegui, Elizegui:
Elicetche, Elizetche: «Casa de la Iglesia».
Elicehri: «Iglesia blanca».
Elio: «La Iglesia».
Eliseanburu: «Parte sup. de la Iglesia».
Elissalt: «Entre Iglesias».
Elissanburu: «Parte sup. de la Iglesia».
Elixabehere: «Iglesia de abajo».
Elixeis: «Casa de la Iglesia».
Eljzabe: «Al pie de la Iglesia».

Elizabelar: «Prado de la Iglesia».
Elizabide: «Camino de la Iglesia».
Elizalde: «Al lado de la Iglesia».
Elizegui: «Ladera de la Iglesia».
Elizaran: «Valle de la Iglesia».
Elizagarai: «Iglesia de arriba».
Elizeche: «Casa de la Iglesia».
Elizerri: «Población de la Iglesia».
Elizondo: «Junto a la Iglesia».
Elo: «Espino».
Elola: «Ferrería del espino».
Elorbide: «Camino de espinos».
Elordi: «Espinar».
Elorduy: «Espinar».
Elorga: «Junto al espinar».
Elormendi: «Monte de espinos».
Elorregui: «Ladera del espinar».
Elortegui: «Lugar de espinos».
Elortondo: «Junto al espinar».
Elorriaga: «Lugar de espinos».
Elorrieta: «Espinar».
Elorz, Elorza: «Espinosa».
Elosegui: «Ladera del espino».
Elosidieta: «Espinares».
Elosta:
Elosu, Elozu: «Espinar». Casa S. en Asua (A).
Elzaurdia: «Pedregal en el agua».
Elzicorta:
Elzo: «Pedregal».
Emaldi: «Junto al espinar».
Emasabel:
Embeitia: «Valle hondo».
Embil:
Emendi: «Monte pedregoso».
Emparan:
Emparanza: «Plazuela».
Endara:
Endaya-Enderica: «Vereda de la cuesta».
Enecoiz: «El peñón del valle».
Enecorena: «Lo de Íñigo». Lugar de Señorío (N).
Enecotegui: «Lugar o propiedad de Íñigo».
Epalda, Epelde: «Colinas».
Eransus:
Eraso, Erazo, Herazo: «(De Eraso: ¿tempestad?).
Erauso, Erauzo:
Erausquin: «Término del precipicio».
Eraustieta:
Erbeta, Erbetegui: «Lugar de liebres»; «Lebrera».
Erbite, Erbite: «Paraje en que abundan las liebres».
Ercai: «Acequia».
Ercheveches:
Ercilla: «El oso muerto».
Ercoreca: «Río del pueblo».
Erdoiza:
Erdozain:
Ereguyen:
Ereinozaga:«Lugar de laureles».
Ereinuzqueta: «Bosque de laureles».
Erenchu: «Laurel».
Ereña: «El laurel».
Ereño: «Laurel».
Ereñozaga: «Lug. de laureles».
Iergi: «Novillo».
Eriz:«Terreno comunal»; «Lugar habitado».
Erizar: «Población vieja».
Erize: Como Eriz.
Erispe: «Bajo la población».
Erle: «Abeja».
Erloeta, Orloeta: «Montes escarpados».
Ermendurua:
Ernandorena: «Lo de Hernando». Hernani.
Erostarbe: (De erots: «fama»; ¿alde: junto a?).
Erquiaga: Ezquiaga: «Lugar de abedules».
Erquiñigo: (Véase Herquiñigo).
Erramuspe: «Bajo el laurel».
Errasti: «Lug. de retamas»; «Retamal».
Errazabal: «Retamal ancho».
Errazquin o Errasquin: «Extremidad del retamal».
Errazuriz: «Retama blanca»; «Retamal blanco».
Errea: «El río».
Errecaborde: «Caserío del río».
Errecacoeche: «Casa del río».
Errecacoechea: «La casa del río».
Errecalde: «Al lado del río».
Errecart, Errecarte: «Entre ríos».
Erretana. «Acequia».
Errezuma: «Mimbre quemado».
Erro: «Cañada».
Errotabarria: «El molino nuevo».
Errotacoechea: «La casa del molino».
Erroteta: «Molinos».
Erveches: «Casa extranjera»; «Casa de la ribera».
Esain:«Sobre la casa».
Esandi: «Casa grande».
Esaube: «Bajo la casa».
Escamendi: «Monte de setos».
Escoiquiz: (De eskoi = mano derecha).
Escola: «Escuela».
Escoriaza: «Tierras negras. buenas para el cultivo».
Escorza: «Cercado para guardar castañas».
Escostegui: «Lugar de oírnos».
Escudero:
Escutari: «Tilal».
Escutusolo: «Heredad oculta».
Eslaba, Eslava:
Esoin: «Sobre el terreno húmedo».
Esola: «Estacada».
Espain: «Sobre la peña».
Esparza: «Esparto».
Espeche: «Casa bajo la peña».
Espel: «Boj» (Ezpel).
Espeldoi, Ezpeldoi: «Bojal».
Espel, Ezpeleta: «Bojal».
Espelosin: «Laguna del bojedal».
Esperun:
Espil: «Bojal».
Espilla: «El hojal».
Esponda: «Terreno inclinado».
Esquibias: «Dos tilos».
Esquivel: «Tilo negro».
Estandolar:
Estanga: «Sobre el peñón».
Estebarena: «Lo de Esteban».
Estebecorena: «Lo de Esteban de abajo».
Esteibar:
Estenaga: «Junto a la carretera» (?).
Estensoro: «Heredad de Esteban».
Estiberriz (N): Estolaza.
Etulain:
Euba: «Vado».
Eugui: «Loma».
Eulate:
Eusa: «Jaro».
Eyharabide: «Camino del molino».
Eyharalde: «Junto al molino».
Eyheremendi: «Monte del molino».
Eyzaga: «Lugar de abetos».




Eyzaguirre o Izaguirre: «Descampado del abeto».
Ezabal: «Planicie del abeto».
Ezama: «Valle del abeto».
Ezcurra: «Bellota».
Ezeiza: «Abetal».
Ezeizabarrena: «Abetal de más abajo».
Ezibai: «Río del abeto o de los abetos».
Eziolaza: «La ferrería del abeto».
Ezquioga: «Lugar de tilos».
Ezpeleta: «Campo de boj».
Eztanga, Eztangabarrena:



El apellido Barnechea tiene un origen fascinante que se remonta a la historia de España, especialmente en las regiones de la cultura vasca. Este apellido, al igual que muchos otros, cuenta con un significado que refleja la identidad y las raíces de aquellos que lo portan. A lo largo de este artículo, exploraremos su significado, origen, variantes y curiosidades.

El significado del apellido Barnechea se deriva de la toponimia vasca, interpretándose como "Casa de Abajo" o "Casa del Interior". Esta etimología sugiere una conexión profunda con la geografía y el entorno donde se originó.

Además, el apellido refleja la historia de sus portadores, quienes han mantenido tradiciones familiares a lo largo de los años. En este contexto, el estudio del apellido puede ofrecer una visión enriquecedora de la cultura vasca y su legado.
Otra interpretación del significado del apellido Barnechea sugiere que podría estar vinculado a propiedades o terrenos específicos, lo que era común en el pasado. Este hecho resalta la importancia de la relación entre las familias y sus tierras, algo fundamental en la historia.

El origen del apellido Barnechea se encuentra en España, específicamente en las regiones vasco-navarra y Cataluña. Estas áreas han sido históricamente cuna de apellidos que reflejan la cultura y el idioma vasco. La conexión con la cultura vasca es significativa, ya que el apellido encarna no solo un nombre, sino también un legado cultural.
La historia del apellido se remonta a épocas en las que las familias se asentaban en territorios específicos, y Barnechea es un ejemplo de cómo los apellidos pueden estar directamente relacionados con la geografía. En el contexto de la historia de España, este apellido ha cruzado fronteras y se ha establecido en diversas comunidades.

Hay en España distintas casas Barnechea. Desde muy remotos siglos fué conocida y muy considerada. Los historiadores hacen notar acertadamente que no todos los linajes de este apellido tienen un origen común. 
Lo encontramos en Cataluña, aunque el origen vasco navarro de este linaje es indudable. Las armas más antiguas son las señaladas en: Repertorio de blasones de la comunidad hispanica - Appendice Vicente De Cadenas y Vicent Instituto Salazar y Castro. 



de Cataluña traen: En sinople, un castillo, de oro, almenado, mazonado de sable y aclarado de azur

Otros traen: En azur, sobre ondas de azur y plata, un delfín de oro, con un niño cabalgándole, de carnación. 

El estudio del escudo heráldico familiar nos "habla" de quienes formaron el origen de la familia B., pues esa era su función, la de manifestar a los demás sus elementos diferenciales, pues la inclusión del elemento castillo es la característica del dominio feudal, pertenecientes a familias con memoria anterior al siglo XI, es símbolo de autoridad, gobierno y protección. Los esmaltes del arma de los B. pregonan los siguientes valores: el Sinople señala las características de la familia a las que fué concedido el escudo de armas que describimos y son tales como el vigor, el afán de victoria y el alto aprecio al honor y a la amistad, además otras características les enriquecieron como la alegría, esperanza, abundancia y caridad, tal es el significado de este esmalte que significa tierra.

 




Raquetas de tenis desde 1874 hasta la década de 1930 que muestran la evolución de las formas de la cabeza (de Tennis Antiques & Collectibles)






Carta al último chileno que escribe cartas.





POR Eduardo Olivares | 06 de febrero 2021

“Escribir cartas hoy es un acto de resistencia”, dice Cristián Warnken: “Es muy fácil encerrarse en un mundo autoabastecido de verdades hechas, sin jamás enfrentarse al riesgo de cruzar la vereda opuesta”.

Querido Marcelo Jarpa, Poeta del Parque:

Acuso recibo de tu carta escrita de tu puño y letra que me enviaste el 24 de enero de este año, desde tu barrio, el barrio Lastarria de Santiago. A pesar de que tu carta es una carta personal, privada, esta respuesta quiero hacerla pública –y lo hago con tu autorización–, porque me parece que compartir la alegría que significa hoy recibir una carta física pueda ser tal vez un estímulo para quienes lean esta mi respuesta a sumarse a este ejercicio escritural ya tan olvidado y en desuso. Para quienes no te conocen, Marcelo, Poeta del Parque, intentaré un muy breve esbozo de tu biografía: eres antes que nada poeta, un poeta contemplativo que celebra los mínimos acontecimientos de cada día, un paseante que convierte las hojas de otoño del Parque Forestal en delicados y transparentes versos, un transeúnte pálido (como diría tu exvecino Armando Uribe) atento a la más “mínima brisa” (así titulas uno de tus poemarios). Vistes siempre impecablemente (pero eres una especie de dandy al revés), vas puntualmente a la misa de la pequeña iglesia de la Veracruz, vives modestamente y tus versos, que a algunos pueden parecer ingenuos, en realidad son genuinos y se conectan a la gran tradición de los poetas de la claridad. Cultivas con fina precisión una transparencia hoy escasa, casi un milagro en tiempos donde abundan la confusión, lo caótico, el feísmo. Eres bombero, tallerista literario y lector impenitente. Puntual, cordial, tu sonrisa es un regalo en estos tiempos del ceño fruncido, en que abundan los mal agestados y se cultiva la crispación, el odio y la “mala leche”. Dos cosas fundamentales haces: rezas y escribes (tal vez ambas son lo mismo) con una dedicación de joyero o monje miniaturista. Y escribes cartas, como esta, preciosa, que acabo de recibir y que leo y releo con alegría. No hay alegría comparable a la de recibir una carta que alguien se dio el tiempo de escribir, sin esperar que esta se difundiera para “viralizarla”. Hay algo de gratuidad e inutilidad en el hecho de enviar cartas, valores ya casi perdidos en tiempos de la religión de lo útil y la eficacia.

Me parece que escribir cartas hoy es un acto de resistencia. Resistencia al “capitalismo del control” en que nos encontramos inmersos: ese que vigila nuestros hábitos, gustos, movimientos y nos hace creer que somos “usuarios” cuando en realidad somos “productos”, gobernados por un algoritmo que se alimenta de nosotros como un monstruo insaciable. Resistencia también a la aceleración del tiempo tan característica de nuestra modernidad previa a la pandemia (que constituyó un frenazo), pero que recuperará esa velocidad loca –y tal vez la amplifique– una vez que el virus vaya siendo controlado.

Tomar un papel, escribir a mano sobre este, darse el tiempo para llevar la carta a una oficina de correos, son gestos que proponen una “poética de la lentitud”, tan necesaria en tiempos en que todo es “fast”, desde la comida hasta la política. No hay tiempo para digerir, no hay tiempo para elaborar, procesar, aquilatar: la inmediatez ha violentado nuestra naturaleza biológica y también nuestra raíz existencial, convirtiéndonos a todos en “zombies” que nunca están de verdad presentes en sus actos. “Están presentes/ausentes”, decía Heráclito en su famoso aforismo.

La carta física, escrita a mano, es una forma de la presencia, que hay que recuperar urgentemente, porque nuestra vida se ha vuelto más fugaz de lo que ya era antes de esta “aceleración” y por lo tanto más vacua, más intrascendente, más fantasmal, diría. Y, por último, la carta física también es una forma de resistencia a la hipercomunicación agresiva, destructiva en la que estamos inmersos y que esplende con toda su intensidad en las redes sociales.

En realidad, bajo la apariencia de la hipercomunicación y la facilidad para comunicarse se esconde una incomunicación total. Nadie de verdad escucha a otro (con todo lo que implica escuchar), nadie lee de verdad lo que otro escribe (se lee mal y en nuestro país la comprensión lectora es casi nula), y es muy fácil encerrarse en un mundo autoabastecido de verdades hechas, sin jamás enfrentarse al riesgo de cruzar la vereda opuesta para encontrar a quien piensa distinto. La comunicación se ha vuelto un ejercicio narcisista, en el que se movilizan pulsiones primarias (la agresividad, en primer lugar) y no un encuentro amoroso o amistoso con otro, y la reflexividad y el pensar (que necesitan tiempo) han retrocedido ante una suerte de griterío tribal de la época de las cavernas.

Se difama, se lincha, se miente. Lenin y Hitler estarían felices en estos tiempos en que la propaganda (las verdades hechas) vale más que la verdad. De hecho, vivimos en los tiempos de la caverna. La metáfora platónica es pertinente para describir este tiempo: vemos sombras proyectarse en la pared, creyendo ver verdades; la verdad compartida ya no es posible, navegamos entre “fake news”, consignas y denostaciones. Vivimos en la caverna, nuestros comportamientos son tribales y primitivos y nos creemos ultramodernos.

Un alumno –a propósito de esto y de lo extensas que son estas cartas que escribo desde hace unos meses desde mi jardín– me hizo esta sugerencia: “Me permito decirle que trate de escribir cartas más breves, porque en la Caverna la luz es poca y el tiempo de concentración de mis compañeros cavernícolas es muy reducido”. Tal vez tenga razón, pero siempre he preferido –en mis incursiones comunicacionales– cultivar géneros que requieren extensión. Durante muchos años hice entrevistas de una hora con fondo negro, que muchos consideraban (y tal vez con razón) “un ladrillazo”. Para mí eran un rito. Como lo es escribir estas cartas semanales: me resisto a la tiranía de la brevedad, del resumen, me gusta “irme por las ramas”, tomarme el tiempo que requieren toda conversación y encuentro con el otro. Escribir cartas es también una forma de conversar: todo el que esté muy apurado es mejor que no la cultive. Lo que más necesitamos hoy es detenernos ante los demás y ante las cosas. Y tú, Marcelo Jarpa, Poeta del Parque, practicas esta deferencia, ese arte de escuchar y esperar tan necesarios en esta época de atolondramientos y precipitaciones. Celebro en ti esa “cordialidad” (término que viene de “cors”: en latín, corazón) y creo que a nuestra sociedad chilena, que se ha vuelto tan crispada y agresiva, le hace falta recuperar la cordialidad que alguna vez tuvo. Se me dirá que soy nostágico (otro hermoso término: del griego “nostoi” y “algia”, dolor del regreso). Y lo soy: cada cierto tiempo tenemos que regresar al origen, a los fundamentos, al propio hogar, a las raíces, al humanismo que perdimos, y al leer tus cartas y tus poemas tengo la impresión de un regreso, desde luego un regreso a mí mismo.
Caverna. Créditos: Pixabay

No todo es avanzar hacia al futuro, hacia el supuesto “progreso”, uno de los mitos de nuestra frágil modernidad. Apollinaire, en el poema “Zona”, que inaugura la modernidad, decía: “El europeo más moderno es usted Papa Pío X”. Yo digo: “El chileno más moderno eres tú Poeta del Parque”. Moderno de una modernidad que todavía no ha llegado y que recoge lo mejor de un Chile que ya no existe, un Chile de barrios donde todos nos saludamos por nuestro propio nombre, donde nos tomamos un café largo y moroso, donde –a pesar de todos los dolores y carencias– se cultiva la gratitud. Otra palabra fundamental: gratitud. Tú eres el campeón de la gratitud. ¿Quién da las gracias hoy día? Violeta Parra –que también cultivó el arte de escribir hermosas y dolientes y profundas cartas– creó ese himno de la gratitud que es “Gracias a la vida”, y lo hizo en un momento de profundo dolor.

¿Por qué perdimos eso?

Tal vez la lógica neoliberal que amplificó nuestro individualismo y narcisismo permeó a toda la sociedad chilena (a moros y cristianos, de izquierda y derecha). Nos hemos convertido en consumidores de tiempo, consumidores de afecto, consumidores de cine y literatura, consumidores de internet, consumidores de política y farándula (que hoy son lo mismo) y escribir cartas es un acto de resistencia a ese consumismo voraz que nos consume por dentro. Escribir cartas es un acto de gratitud. Marcelo: gracias por esta preciosa carta que te diste el tiempo de escribir y regalarme. En ella me cuentas los detalles de un episodio muy alejado en el tiempo, pero muy importante para ti: el día del lanzamiento de tu primer libro, Pan de lágrimas, en la galería Carmen Waugh, año 1988. Me compartes esa extraña sensación de soledad, vacío y al mismo tiempo alegría que se apodera del que ha publicado un libro. Te cito: “Subí las escaleras del edificio, abrí la puerta y entré a la casa. Estaba vacía, solo, sin padres, sin hermanos, sin amigos en que apoyarme. Encendí la lámpara, aunque no lloré. Pensaba en el poema de Bécquer ‘¡Dios mío, qué solos / se quedan los muertos!’ y en el de Teillier ‘Cuando todos se vayan‘. Suavemente dejé los libros en el sofá. Entonces feliz, pero con la soledad aráñándome por dentro y su veneno ardiente, me fui al Bar El Biógrafo, donde conversé con desconocidos y viajeros de la noche, tomándome una agua mineral, lleno de felicidad por haber alumbrado mi primer libro”. ¡Qué significativo ese detalle que revelas! Tal vez seas el único que celebra en Chile con agua mineral. Me haces reír y me haces llorar al mismo tiempo. Marcelo, es una extraña pena-alegría que me producen tus cartas. Eres tan genuino, tan honesto, tan limpio de alma que es de no creerlo. Eres –como decía Borges en su poema “Los Justos“– uno de los pocos justos, por los que este mundo no se cae a pedazos. Tus poemas son justos, tus cartas son justas, cultivas una justicia caritativa, poética tan necesaria en este país en que tenemos que sanar nuestras profundas heridas. Pero con poesía, con cartas, con belleza, con afecto, paciencia, sabiduría no con resentimiento, afán de venganza, violencia, furia o funa.

Marcelo: por favor, no dejes de enviarme estas cartas que me hacen el día. Agradezco tu generosidad, tu tiempo (que me regalas) y ahora me dispongo a escribirte una carta de puño y letra para enviarte por correo: ahí te diré otras cosas que no puede decir aquí, porque todo lo que se diga digitalmente corre el riesgo de ser chacreado, descontextualizado, maleado por los nuevos profesionales del rencor. No dejes de practicar esta forma de resistencia: escribir cartas. Acuérdate de Rilke: “¿quién habla de triunfos? / el resistir lo es todo”. Y como decía un cubano que conocí hace muchos años, “te quiero y me quedo corto”.

Un abrazo.

Desde mi jardín, cordialmente

Cristián Warnken


Crítica Literaria poema «Vida» de Marcelo Jarpa: Las ventanas de la realidad

Por culturizarte 
-14 de abril de 2020
Por Fernando Arabuena


Henri Bergson, filósofo y premio nobel de literatura, de alguna manera nos dijo que hay que saber leer la inteligencia ya que funciona por esquemas tomando sólo trozos de la realidad. Es más, lo graficó como si fueran fotogramas de un cinematógrafo que nos arman una película discontinua y limitada. Lo único que nos pone en contacto con la fluidez de la vida es la “intuición filosófica”, dijo Bergson.  Pero cuán difícil es salir de nuestra eterna película cotidiana, de eso que nos impide mirar desde la ventana de un vagón esa otra realidad que nos traspasa y nos dice:

“Aunque la garza
desde el tren
parece estática,
yo sé que la nieve de su cuerpo
está viva
como la luna.”

Así, sentado en ese vagón, el poema Vida de Marcelo Jarpa nos trae a la realidad aquello que trasciende a nuestro viaje. Porque la poesía son esos fotogramas compuestas de partículas subatómicas que nos atraviesan con su propio túnel cuántico, derribando las fronteras limitantes y llegando a nosotros con la pura intuición poética. Y no es que la visión de una garza excluya las barricadas del Parque Forestal; la crisis social que atraviesa Chile; ni el fuego que destruyó la pequeña sala de la Veracruz donde el poeta leía a Cicerón en su taller de lecturas literarias. Más bien, esa garza es aquello que:

“emerge como un gran reino perdido pero que es posible de reconquistar por medio de la palabra”


Como describió Raúl Zurita Las meditaciones del parque, de Marcelo Jarpa.

Y es en ese Parque Forestal desdoblado y desplegado a su infinita realidad, donde eres atravesado por la belleza en medio de nuestro padecer y miseria humana. Donde nace desde las fuentes la ninfa Cecilia, musa perdida entre corredores espaciales y puertas que juntan Santiago con Nueva York. Porque el poeta, caballero frente al fuego, no cede su reino, más bien lo levanta con el derecho propio de la libertad poética. Y lo hace entre bases espaciales tras los árboles, donde quizá aún se oculta Tristán e Isolda, o los sueños de Alonso Quijano en su libro El ángel frente al fuego.

“Me levanto a medianoche para admirar la luz de tu calendario. Vas poco a poco entrando a la nave principal de mi cerebro. Luego desapareces al doblar los ensueños y recorrer mis impulsos de ardiente pasajero. La luna, lavandera de hilos blancos de todos los días es quien guarda los secretos de caballeros audaces. Por eso entenderás al príncipe al costado de un delfín sangriento y mañana al despertar seré tu niño y guerrero del fuego”

Las visiones siguen en espacios que se extienden a años luz, donde debemos perder el camino de regreso y suspendernos en un bosque que linda con Brocelianda. Donde caballeros toman del grial las palabras de la vida eterna; entre viajes por auroras boreales y lejanos parajes antárticos. Y siempre merodea el amor a Isolda, Penélope o su eterna musa María Amelia; entre las constelaciones del zodíaco, donde el poeta toma el vino del Líbano mientras contempla los jardines colgantes de Babilonia. Es la búsqueda del cuenco que contiene las palabras, o del diamante de Agra que lo espera en alguna parte de la Vía Láctea:

 “Busqué luego el diamante Agra cuyo brillo en el turbante crema de un emperador mongol del S. XVI daba relámpagos de sabiduría sobre todos los planetas. Y acampé mi humilde cuerpo sobre una aurora boreal, llena de misterio a través de los siglos”

Pero mientras el viaje continúa, siguen sucediéndose los repetidos fotogramas de Bergson en las cenizas de los tiempos turbulentos de este lado de nuestra tierra (de nuestro Chile ciego y sordo). Mientras revienta el propio cinematógrafo de la realidad convenida, dejando libre a una garza que en la blanca lucidez de un poema nos deja ver tras las ventanas: “aquella corriente vital que en su proceso de creación continua, tiene al universo más vivo que nunca para abarcar una nueva realidad”.

Y en este intento, no hay más que Atravesar la Vía Láctea a Pie en las páginas de su libro Pan de Lágrimas, y darse cuenta de que hacen falta sólo las nervaduras de las plantas para acceder a ese nuevo mundo, cuyas partículas nos atraviesan con el permiso de la poesía:

“Podía ascender por el tallo de una rosa y tejer una corona de espinas en la sangre del sol. Después morir de amor. Ir en busca del eslabón perdido, atravesar la galaxia a pie y tomar el vino del Santo Grial.”

Hoy, el poeta contempla desde su ventana su siembra en un parque distinto, donde los enamorados caminan eternizando cada paso; solitarios como fantasmas, preguntándose como en uno de sus poemas: ¿Es posible que el arcoíris haga contacto en los dos polos?  La respuesta quizá abra otras puertas que nos conduzcan a un mejor lugar… o a la insistencia de un mejor lugar:

“ Te recostaré sobre el color rojiblanco del arcoíris y dibujaré sobre tu muslo una Hostia Consagrada. Después iremos hacia la perspectiva de los astros luminosos donde alabaremos el relámpago de los arcángeles y serafines. ”

Mientras la luz del día cae, los poemas aún cantan anidados en los árboles del poeta del parque.


"Baile del Santiago antiguo" de Pedro Subercaseaux.

 Continuación