Apuntes Personales y de Derecho de las Universidades Bernardo O Higgins y Santo Tomas.


1).-CURSO DE HISTORIA DEL DERECHO, DE

DOÑA MAFALDA VICTORIA DÍAZ-MELIÁN

DE HANISCH.

2).-APUNTES SOBRE NUMISMÁTICA.

3).- ORDEN DEL TOISÓN DE ORO.

4).-LA ORATORIA.

5).-APUNTES DE DERECHO POLÍTICO.

6).-HERÁLDICA.

7).-LA VEXILOLOGÍA.

8).-EDUCACIÓN SUPERIOR.

9).-DEMÁS MATERIAS DE DERECHO.

10).-MISCELÁNEO

jueves, 1 de enero de 2015

Las bibliotecas de los abogados

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma;Paula Flores Vargas ; Ricardo Matias Heredia Sanchez; alamiro fernandez acevedo;  Soledad García Nannig; Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

abogado leyendo en su biblioteca Jurídica


El Abogado Ángel Ossorio y Gallardo, señalo en libro "Alma de la Toga" que los Abogados de España y América Latina tiene una enorme incultura que caracteriza a la mayor parte de los Letrados. El abogado latinoamericano y español  apenas lee.
Este distinguido Abogado tiene razón, da rabia ver mayor parte de sus bibliotecas. Digo mal. Lo que da rabia es ver su absoluta carencia de bibliotecas. Muchos se valen solo manuales básicos, como manual de derecho procesal de Casarino o derecho civil de Meza Barros, si es lo que tiene, ya muchos usan los nuevos manuales de derechos, que se caracterizan  por ser cada vez mas resumidos y esquemáticos. Contar con libros jurídico de peso como los de don Arturo  Alessandri y don Claro Solar no es habitual, y alcanzar una cifra de 500 volúmenes es rarísimo en Bibliotecas de Abogados.
Movimientos científico moderno, revistas jurídicas extranjeras, libro de historia, de política o sociología, novelas, versos, comedias... ¡Dios lo de! Y claro, al no leer viene el atasco intelectual, la atrofia del gusto, la rutina para discurrir y escribir, los tópicos, los envilecimiento del lenguaje.... Efectivamente, cuando llega a ese abandono, apenas hay diferencia entre un Abogado y un tinterillo; y la poca que hay a favor del tinterillo.
Se argüirá: "leer es caro y no todos los abogados ganan bastante para permitirselo". Lo niego.
Es inasequible para los bolsillos modestos forman una gran biblioteca; a nadie se le puede exigir tenerla,  pero es fácil para todo el mundo reputar los libros como articulo de primera necesidad y dedicar a su adquisición un cinco o un cuatro o un tres por ciento de lo gane, aunque para ello sea preciso privarse de otra cosas.
Mas costoso es para los médicos crear, entretener y reponer el arsenal mínimo de aparatos que la ciencia exige hoy para el reconocimiento y para la intervención quirúrgica, así como los elementos de higiene, desinfección, asepsia, etc; y a ningún medico le faltan ni se lo toleraría el publico.
Y si el Abogado no pueda   alcanzar ni aun ese limite mínimo, que no ejerza. El abogado debe tener inexcusablemente en su  biblioteca.

  A).-una revista jurídica de su país y otra extranjera.

  B).-Una mitad - según las aficiones - de todos cuantos libros jurídicos se publiquen en el país.

  C).-Unos cuantos libros de novela, versos, historia, crónica, crítica, sociología y política.
¿Novelas? ¿ versos? Si. novelas y versos. Esa  los recomendé porque son la gimnástica del sentimiento y del lenguaje.Se puede vivir sin mover los brazos ni piernas, pero a los pocos años de tan singular sistema los músculos estarían atrofiados y el hombre será un guiñapo.
Pues lo mismo ocurre en el orden mental. La falta de lectura que excite la imaginación, amplié el horizonte ideal y mantenga viva la renovada flexibilidad del lenguaje, acaba por dejar al Abogado muerto en sus partes mas nobles, y le reduce a un código de procedimiento con figura humana, a un curialete con titulo  profesional. 
En fin, hay que estudiar, hay que leer, hay que apreciar el pensamiento ajeno, que es tanto como amar la vida, ya que la discurrimos e iluminamos entre todos; Hay hacerlo o nos convertiremos en una profesión desprestigiada.

Biblioteca de un Abogado de época moderna española


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