Introducción. Cuba careció durante el periodo colonial de una casa para acuñar monedas. En cambio dependió de las que se imprimían en México u otras partes del continente hispano o en España. De cualquier manera las monedas circulaban se dividieron en varios tipos y formas. Las había metálica, de cartón, en forma de cordoncillo o redondas, e incluso las cuentas de vidrio, el cuero de res, las telas y otros tesoros de la tierra, además de los eslabones de grandes cadenas de oro sirvieron un tiempo de canje dado la escasez de monedas existentes en la América española. Lo cierto es que cada una de estos primeros tipos se componía de varias monedas así como cada una tuvo sus fracciones correspondientes. Veamos a un grupo de monedas que circularon durante buena parte del siglo XIX cubano. |
Media onza (8,50 o una entera de 16 pesos) valían como el precio de un criado doméstico. Una onza equivale a 8 doblones o 16 escudos. El doblón (de 4,25 pesos) abundó mucho y mucho más el medio doblón (de 2,12 ½ pesos). No así el escudo que no corre en el mercado, a no ser para repartir a los padrinos y a vecinos mas allegados. Su valor era de 12 reales, y solo sirvió para regalo en los bautismos y a la criatura una prenda más. |
El real: En Cuba no se valorizaban los sueldos ni las fortunas por reales de plata como lo fue en España y eso que 1 real en Cuba valía entre 2 y 2 ½ de allá. Se cuenta que esta pequeña moneda fue labrada en secas de América y a principios se le llamó Carlos III con un valor de 2 reales y medio de vellón (más de 68 maravedíes). En una de sus caras estaba el retrato del Rey. De allí, viajó a Cádiz, recorrió Sevilla, Galicia y después retornó a Cádiz hasta 1837 en que se envió por barco a La Habana acompañado de un grupo de pesetas y reales Sevillanas que tuvieron cierta aceptación. Aunque su valor era muy poco (0,10 pesos) comparado con el que tuvo en España, aquí valía el lavado de una camisa y en Cádiz el jornal de una buena lavandera. Allí se pagaba 40 reales (5 pesos) el alquiler de una casa que aquí gana 4 onzas, es decir 496 reales; allí se pagaba con el real (0,10 pesos) el afeitarse dos barbas y al llegar a La Habana los barberos exigían una con dos personas más. En La Habana apenas con medio real (0,5 pesos) se podía costear el carbón para cocinar la comida. Se gastaba allí cualquier cosa: una mesa de billar, en pagar un mandado, en darle a un negrito para que le lleve una carta. Aquí 2 medios son 1 real y con ella se podía comprar dos plátanos o cinco papas. |